Se suponía que el fin de semana pasado volvería a este lugar a escribir como parte de un ejercicio personal, pero la razón por la que no lo hice fue porque me encontraba más allá de lo exhausta ¿Por qué? Porque el trabajo parece estar agotando todas mis energías, como un resumen.
Durante mucho tiempo todo lo que le pedí al universo fue un trabajo estable y ahora que lo tengo he comenzado a replantearme qué era lo que estaba pidiendo, el costo de eso y resignificando la palabra «estabilidad». Llevo 1 año y medio aproximadamente en mi trabajo actual, los primeros tres meses fueron un sueño hecho realidad, después llego la realidad a mostrarme solo lo malo y luego llegue a un status quo. Mi percepción del trabajo mejoro porque hace un año llego a trabajar conmigo una persona que hoy es una de las mujeres que más admiro y la que llamaremos Inspiración, con todo el conocimiento y las ganas de construir sobre lo que habíamos trabajado tan duramente, esa mujer convirtió el trabajo en un aula de clase, se convirtió en alebrije, coordinadora de trabajo y guía de vida. Por lo que mis días de padecer ir a trabajar y sentirme mal se redujeron al mínimo, porque esta persona cambio cada jornada laboral para bien.
Sin embargo, los últimos meses las situaciones se han hecho más pesadas y con el tiempo me he sentido más cargada de trabajo y más invisible ante los ojos de las directivas de mi lugar de trabajo. El fin de semana pasado puedo describirlo como una jornada de tortura, más allá de tener muchas variables fuera de mi control puede ser la primera vez en un año que sentí decepción viniendo de Inspiración, pero más que eso fue sentir que sin importar que tanto trabajara, no iba a ser suficiente y mi esfuerzo no iba a ser recompensado de alguna forma que fuera acorde a mi bienestar.
Salí de la oficina hecha una furia sintiendo que me ahogaba por las palabras no dichas, llamé a mi mamá y aunque el día anterior también me había quejado y sentido la necesidad de tomar medidas drásticas para cambiar mi situación procedí a contarle cómo me sentía mientras manejaba y ella me escuchaba con paciencia, llegué a casa sintiéndome tan mal que no quería saber de nadie, archive los chats, active el modo no molestar y medite para calmarme, escuché meditación para dormir hasta que mi cuerpo finalmente se dejo ir. Ese día entendí que necesitaba armar un plan de acción porque no podía seguir haciéndome eso y el resto del fin de semana fue pensar en cómo accionar y cómo proceder.
La incertidumbre se adueño de mi, de la mano de una valentía infundada por las emociones fuertes pero en medio de esa tormenta de emociones vi algo que no puedo negarme, que es la principal razón por la que estoy escribiendo hoy: Ha sido una semana donde mi productividad ha aumentado pero no porque esté motivada desde mis labores o relación con la empresa sino porque acordé conmigo misma pavimentar mi salida de aquel lugar mientras aun tuviera algún aprecio y buenos recuerdos de allí, mi mejor analogía es que es mejor dejar una relación cuando hay algo de amor que cuando ya no queda nada y no quieres volver a ver a esa persona nunca más en tu vida. Así que di lo mejor de mí, haciendo todo lo que me correspondía mientras en las noches inicié un curso que solo seguía dándome ideas además de herramientas para solucionar problemas que tenia en mis actividades diarias, me sentía satisfecha y me impulsé a edificar limites con todo lo que respecta al trabajo y mi estado de ánimo, concentrarme solo en trabajar e ignorar todo lo demás porque creer en la empresa es algo que no me puedo permitir en este momento.
Sin embargo hoy, después de una jornada menos estresante y siendo el ultimo día de unas capacitaciones escuché al presidente de la compañía darnos su discurso usual donde menciona que su sueño es hacer nuestros sueños realidad y que su capital humano fuera de capaz , es valioso. Me pregunté ¿Dónde están los sueños de todos? ¿Dónde está el cumplimiento de esa promesa de valor?¿Dónde está el bienestar de todos? Una de mis compañeras que lleva un poco más que yo se le salieron las lágrimas estando a mi lado, escuché sus sentimientos de frustración y también los sentí; al llegar a casa compartí con mi mamá lo que había pasado y algunas de las cosas que estaban en mi mente durante la semana como: la diferencia entre el trato pro departamentos y lo más importante cómo me sentía allí.
Es por eso que esto lo escribiré para la Elle del futuro, aquella que tendrá que tomar una decisión importante «Hoy le dijiste a tu madre: yo sé que no soy la persona más especial como algunos de mis compañeros con una personalidad extrovertida y arrolladora, pero sé que soy valiosa como trabajadora porque no tengo miedo de trabajar, porque me gusta hacerlo, porque sé qué debo hacer y en los tiempos que debo hacerlo, porque no tengo que tener un policía a mi lado para hacer lo que se supone que debo hacer. Pero sobre todo porque trabajo con amor, me enamoro de lo que hago y cada vez aprendo más y más para hacerlo mejor; en este lugar siento que me dan por sentada y tal vez para ellos no sea especial, pero para mí, lo soy. Y es por eso que no puedo evitar ver que en casi 2 años no han tenido un detalle individual conmigo porque soy la tierra que no hay que arar para que dé, pero incluso las personas que somos calladas y no damos problema queremos sentirnos apreciadas y valoradas por las personas que nos rodean, seamos trabajadores dispensables y fáciles de cambiar para una empresa o lo que sea.»
Entonces me detuve al darme cuenta, que después de mucha terapia psicológica e interiorización hice mi segundo acto de amor propio «No querer quedarme en un lugar donde me dan por sentado y me hacen sentir invisible», pero también me dije yo me veo, sé lo valiosa que soy, sé cuán especial soy, sé cuanto dinero y energía ha gastado mi mamá en ayudarme a convertirme en la profesional que soy hoy en día. Sé que no necesito que me hagan sentir especial porque yo ya sé que lo soy, pero también sé no quiero estar en un lugar que es incapaz de ayudarme en mi proceso de aceptación y de mejora en mi relación conmigo misma» Y esto sonara como un capricho de una nueva generación y la verdad, poco me importa, porque a la final mi salud mental es lo que me acompaña día a día, hora a hora, minuto a minuto en cada momento de mi vida, entonces ¿por qué no darle prioridad?
Por muchos años, en muchos lugares, en muchas relaciones me he sentido como alguien poco especial, del común, que es invisible ante los ojos de los demás porque era incapaz de verme por lo que soy, pero este camino de hacerme cargo de mi misma y varias personas, me han levado a ver lo especial que soy, no desde la soberbia, el ego y el orgullo, sino desde el amor propio (que solo Dios y mi psicóloga saben cuanto me falta) pero hoy elijo dar un paso tembloroso adelante por todas las Elle de mi pasado que eran ciegas ante sus virtudes para decirle «Hey, eres tan especial como para cambiar vidas desde el amor» , «Mereces estar en un espacio donde te hagan sentir vista y te tomen de la mano para que veas más de la luz que eres» y por último «Si te hacen sentir menos de lo que realmente eres, seas consciente de eso, lo aceptes o no, es un lugar del cual debes despedirte porque no merecen ni tu tiempo ni tu maravillosa energía»
En algún momento el presidente de la empresa me menciono algo sobre permitirme ser la persona que era con el potencial que tenía, haciendo más referencia a mi físico que otra cosa, pero a pesar de que no recuerdo sus palabras exactas lo que me dejo de moraleja es que soy una persona increíble que me puedo permitir ser libremente pero también que los espacios seguros son aquellos lugares y personas donde me permito ser en mi proceso de mejorar mi relación conmigo misma, es decir, mi círculo de apoyo es la red de seguridad que me permite seguir abrazando a la persona especial, valiosa y maravillosa que soy para que crezca, evolucione y se muestre más al mundo con menos miedo de ser juzgada, abatida o vulnerada.
Esta semana inicié una nueva etapa que llamé: Cambiar mi presente, porque aunque tenga miedo de hacerlo por salir de mi zona de confort, es un grito de auxilio interno y eso es algo que no puedo volver a ignorar, ni hoy ni nunca más.