Estoy comenzando a sentirme resentida con los 8 de cada mes

La primera vez que me rompieron el corazón fue un 8 de enero y la segunda vez un 8 de junio, claramente la segunda vez dolió menos porque no estaba enamorada y no amaba a esta persona, pero el que no haya amor no significa que no hay dolor y que hay un duelo de muchas cosas por hacer.

En este momento estoy triste, con ganas de encerrarme en mi habitación y no hablar con nadie, luchando a mi manera con los pensamientos oscuros, luchando conmigo misma y al mismo tiempo siendo mi mejor consuelo. Hoy no quería levantarme de la cama a enfrentar el mundo, y cuando me pare fue como si todas las emociones se acomodaran dentro de mí, tuve que sentarme en el borde de la cama y soltar un par de lágrimas.

Hace unos años en mi inmadurez pensaba que llorar por un hombre era una forma de perder la dignidad y el amor propio, aún ahora lo pienso un poco, pero también pienso que llorar es algo que hace bien, es una forma de dejar que las emociones se acomoden, y como diría algún niño pequeño “es una forma de limpiar el corazón”. Ya no me acobarda ni me avergüenza llorar y expresar mis sentimientos, si me duele, me duele y soy yo la que toma las consecuencias de expresarlo.

Sin embargo, todavía soy de las que llora encerrada en mi habitación a oscuras donde nadie me vea, en el momento en que me siento más vulnerable. Sí, cuando lloro es cuando realmente me siento vulnerable y es una parte de mí que solo contadas personas han tenido la oportunidad de ver.

Abril: Aquí vamos otra vez.

Parece que nunca tengo tiempo de hacer mucho de lo que antes disfrutaba hacer, solo porque no le saco el tiempo. No sé en qué momento se volvió tan difícil escribir y poner en algún lugar mis pensamientos, y aunque no sé el momento, sé más o menos bien la razón: sigo intentando no lidiar y no darle la cara a lo que estoy sintiendo.

Con los años verme y entenderme se ha vuelto más difícil porque cada vez es más el bagaje que descubro que me ha acompañado y para mí misma me he convertido en un peso interesante. Antes solía entenderme completamente, pero en terapia descubrí que solo estaba entendiendo una capa de mí y que todo lo demás estaba bien escondido en zapas y capas de trauma. Capas que para ser sincera son muy complejas de aceptar.

En mi mente abril y mayo estuvieron compactados en uno solo, no recuerdo cuando comenzó uno y cuando terminó el otro, fueron meses en los que mi vida social estuvo más activa de lo normal y fui feliz. Disfrute al máximo de compartir, de verme con las personas importantes en mi vida, de hacer planes distintos y vivir experiencias que nunca antes pensé vivir, este mes me gustó hasta que el mundo comenzó a sentir que volvía en un ritmo lento al que estaba acostumbrada.

Pasó mucho y a la vez no pasó nada, Magia vino de México y no fue una experiencia tan placentera como la esperaba, mi amistad con Valentía sigue tomando un rumbo en el que nunca sé si estar tan bien durará por mucho tiempo porque nunca encontramos un ritmo agradable, simplemente o nos vemos mucho o dejamos de vernos por mucho tiempo (y no estoy segura de que tanta responsabilidad me corresponde en esa situación).

En otras noticias: estoy saliendo con alguien. Es un ser humano que estoy conociendo con cosas positivas y cosas no tan positivas; sin embargo, lo más importante es cómo me he estado sintiendo con esta situación. A su lado, siento como si hubiese pasado mucho tiempo desde que estamos “saliendo”, el espacio-tiempo con él se altera.

A 28 de abril no me siento bien, me siento cansada y con constantes ganas de dormir, mis ganas de trabajar cada vez se hacen menos y la ilusión de ir a trabajar palidece lentamente, solo el día de ayer dejé un suéter que me había regalado mi mamá y estaba teniendo un ataque de ansiedad. Me siento al borde, los pensamientos intrusivos están tomando más fuerza, es como si algo dentro de mí comenzara a tragarse la luz de a pocos. Tengo mucho sueño y realmente estos últimos días he estado durmiendo correctamente, peor la culpa, la sensación inminente de que algo va a pasar, están conmigo apenas abro los ojos.

¿Qué está pasando en mi mente?

Este es un resumen por todas las preguntas, sentimientos, sensaciones y pensamientos que me tienen el pecho hecho un nudo, tragando saliva y con ganas de ponerme a llorar.

¿Por qué siempre debo estar sintiendo cosas positivas?

A menudo cada vez que expreso una emoción que es menos que positiva o contradice algún sentimiento de algunas personas en mi vida me dejan con la sensación de que estoy haciendo algo más, dejan un silencio incómodo que me hace sentir que soy la peor persona del mundo por sentirme bien, me hace sentirme avergonzada así yo tenga todas las razones para sentirme como expresé que me sentía.

¿Por qué me importa tanto como los demás se sienten conmigo?

Parece que vivo buscando la aprobación de los demás para permitirme sentirme en paz conmigo misma, lucho contra la necesidad de que estén de acuerdo conmigo y doy lo mejor de mí para entenderlos cuando no es así. La necesidad de siempre tener la razón, ser perfecto y hacer las cosas bien, me persigue y me drena.

¿Qué es una buena decisión?

Me aterra decidir por miedo a equivocarme, aunque aun así tenga que hacerlo, odio todas las partes egoístas y negativas de mí, desde mi terquedad hasta mi necesidad de ser un ejemplo. No sé qué es una buena decisión porque así yo crea que tome una buena decisión, una parte de mi cerebro no está convencida.

Estoy tan cansada de luchar conmigo misma, tan harta de sobre pensarlo todo, de sentirme paranoica y desconfiada del mundo a raíz de comentarios y percepciones de otros. El cambio se ha llevado mi tranquilidad y no estoy segura de que valga la pena, estoy agotada de sobre pensar.

Me siento abrumada y a punto de explotar, me mantengo evitando pensar porque no quiero asumir mis pensamientos. Estoy cansada, todos los días, cansada de mí. Cansada de no tener un espacio tranquilo en mi mente, de constantemente estar luchando contra mis propios pensamientos, me siento agotada de pensar en lo bueno y en lo malo, de intentar no ahogarme cuando la marea de pensamiento absorbe mi cabeza, cansada de ser yo misma la que se está tirando hacia abajo, la que se ahoga porque conoce exactamente como hacerlo.

Estoy exhausta de buscar aprobación, de querer hacerlo todo bien todo el tiempo, estoy cansada de mi nueva y mis viejas versiones. Estoy agotada con todo lo que represento porque ser yo consume demasiada energía.

15 de septiembre de 2023

Hace un rato me inició la sensación de ansiedad, por un momento pensé que no sabía la razón y ahora en medio de la noche después de publicar una historia pensando en ti, sé porqué me dio ansiedad. El duelo es difícil de entender y de explicar, al mismo tiempo, es eso que crees que ya pasó pero que en la mitad de la noche una canción, un gesto, unas ganas de acompañar el día difícil de alguien más, te remueve todo.

Hoy he dormido demás, me he sentido más cansada de lo normal, he querido que mi mente esté ocupada porque aunque tengo mucho por celebrar, tengo mucho que extrañar. Es irónico como hace unos años no podía recordar claramente esta fecha, recuerdo reírme y esforzarme absurdamente por recordar qué día era.

Posiblemente sea en el 2012 cuánto por primera vez intercambié tu número de WhatsApp para desearte feliz cumpleaños en una llamada, algo raro, fue en medio de una entrada a una fiesta el libro con un vino en la mano hecho por mí, el mismo vino que probaste el día de mi graduación – bueno el día que celebramos mi graduación.

Después de años juntos, viéndonos, queriéndonos, estando, hablando, confesando y entendiéndonos me esforcé mucho por recordar que un 15 de septiembre era un día especial porque tú habías llegado el mundo, recuerdo que nunca más se me olvidó este día de me tatuó, no sólo por mi esfuerzo sino porque con los años te hiciste más y más importante en mi vida y hoy que ya no estás el recordar esta fecha me duele porque siento que perdí muchos años sin poderte desear feliz cumpleaños por algo tonto como la falta de memoria, siempre recordaba que era un septiembre no estaba segura si 15 o 16, sabía que era una de estas fechas pero pocas veces daba con el número, todavía lo siento…creo que me disculpe por años una y otra vez por olvidarlo incluso cuando eras la persona con la que podía hablar de todo.

¿Y qué tengo para decirte hoy? Miles de te amo, miles de deseos y que seas feliz donde quiera que estés, que no sientas dolor y que te sientas tranquilo y que sepas que lo estoy haciendo lo posible, por amar más y por ser la persona que siempre quisiste que fuera -está bien la persona que siempre supiste que era aunque yo no lo creyera así-

Quisiera dedicarte 1000 canciones, quisiera poder salir a comer contigo comida mexicana (porque si tiene que ser mexicana). Espero que en el cielo estés celebrando, bebiendo cerveza a mares, escuchando Ferxxo y a la banda que todavía no recuerdo el nombre una y otra vez, que estés mirando desde arriba y cuidando de tus papás, de tus amigos y por supuesto de mí, como puedo sentirlo.

No me alcanzará la vida nunca para no extrañarte este día, cambiaste mi percepción de todo. Gracias por haber estado en mi vida , hoy te sigo celebrando no sólo hoy sino cada vez que late mi corazón, cada vez que intento ser mejor, cada vez que hago con las cosas con miedo, cada vez que intento ser feliz y cada vez que pienso en amor y en lo que pudimos haber sido, realmente lo que fuimos ¡Feliz cumpleaños, Hermosurita 🐻!

La tecnología se ha puesto de nuestro lado esta mañana con Spotify, la segunda canción en aleatorio pon la canción que me hace pensar en ti encontrar una forma de qué el cielo dónde estás me acompañara busca fotos del 15 de septiembre de otros años buscándote y encontré sólo fotos de nubes y de gente pasándola bien y ahora que estoy probando cómo escribir dictándole al celular y en el mensaje de arriba donde tenés mencionado con ella porque solamente yo lo utilizado para ti y a la única que le permitía algo tan cursi el celular apuesto un oso que es la forma en la que siempre te vi: Osito de peluche.

Gracias por estar en mi vida, gracias por llegar a mi vida, gracias por dejar una huella en mí como ser humano, por hacerme ver lo que nunca pude. Lamento que haya necesitado de tu partida para poner mi alma en búsqueda de esa persona que siempre me aseguraste que era. Te amo Hermosurita 🐻 feliz cumpleaños…

¿Cómo se ve sanar?

Ayer tuve la oportunidad de regresar a la universidad de la que me gradué hace 5 años, la última vez que estuve allí estuve rodeada de mi familia, con un vestido largo, en tacones, super maquillada. La última vez que estuve allí era una persona diferente, una mujer que esperaba que la persona de la que estaba enamorada y que estaba en ese momento con otra persona, llegara con un ramo de rosas a celebrar su logro con ella. En ese momento, mi padrino estaba vivo, mi tío era una persona cercana a mí y tenía sus dos piernas, mis primas eran las personas por las que iría a la guerra.

Hoy en día, todo es distinto. La única constante es mi amor y la incondicionalidad de mi mamá, por tanto tiempo algo seguía alejándome de allí, a pesar de que este lugar había sido un nido de aprendizajes y crecimiento, el lugar donde finalmente descubrí la vida y dejé de tener tantos miedos, donde experimenté e intenté tantas cosas nuevas que nunca creí posibles.

Caminando por el mismo suelo, años después la sensación de seguridad fue casi inmediata, reí y sonreí, me sentí fresca y aliviada. Caminé como cada mañana para ir a clase, recordé sensaciones, se me movieron fibras, me sentí satisfecha y amando cada minuto, grabé videos que nunca hice, tomé fotos y encontré cada detalle deslumbrante.

Me senté en el suelo de mi facultad, observando extraños estar donde alguna vez estuve.

Y hubo un momento en donde pensé «Así se siente sanar» Porque estar en un lugar donde fui una persona que ahora no soy, me daba miedo a la añoranza del imposible: de revivir personas que ya no pueden estar conmigo y momentos que quedaron muy atrás. Estuve allí como una nueva versión de esa persona que llegó allí hace 10 años sin saber nada del mundo, temiendo de las personas, con ideas absurdas de como funcionaba el mundo.

Los mismos caminos y las mismas paredes me vieron una vez más, reconociéndome a pesar del cambio y sintiéndose todavía como casa. No me malinterpretan, muchas cosas cambiaron en este lugar, pero ¿lo que viví allí?, ¿las personas que conocí? Sigue siendo el escenario de mis recuerdos más bonitos y de los que me marcaron para siempre.

Hoy escribo con las emociones un poco más calmadas y procesando cómo me sentía antes de dormir, aquella necesidad de decirle al mundo: soy capaz de ir a lugares donde estuve con gente que amaba por última vez. La nostalgia y la añoranza no se convierten en el centro de todo y una espiral para la depresión, los recuerdos se sienten hermoso, como la brisa fría en medio del calor.

A la Elle de 2023, le cuesta un poco verse después de comprobar que el tiempo en terapia y el trabajo duro en sus emociones, la conciencia extenuante de qué se está sintiendo y por qué se está sintiendo así, el trabajo de reconocer quién soy validando cada pensamiento y emociones a pesar del discurso negativo que me acompaña, todo, absolutamente cada minuto de cuidado a mi salud mental ha mostrado sus frutos.

Si me preguntan ¿Cómo se ve sanar? Hoy respondería: escogerte como tu mejor compañía, no permitir que el miedo sea más grande (a pesar de que todavía te acompañe en lo que quieras hacer). Sanar se ve como caminar por los lugares que pensaste, no querer volver porque dolía y sentirte abrazada por todo lo que viviste allí.

Se ve como agradecer por lo bueno y por lo malo mientras estás en un momento de cansancio e incluso dolor. Sanar es llegar a casa sin permitir que la culpa se apodere de ti por elegir gastar en ti sin previa planeación, sanar se ve de muchas formas que solo tú identificas porque no se parece en nada a como te sentirías en el pasado.

Como el 10 de julio de 2023, me cambió la vida: Parte 2.

Hay muchas razones por las que en los últimos años he estado más que conectada con mis emociones y rutinas, desde niña he tenido una relación muy estrecha con quién soy y cómo soy, por la ansiedad, los traumas y porque a fin de cuentas siempre he sido la unos persona que ha estado conmigo en las malas y en las buenas.

Así que cuando tres días después de la muerte de mi amigo, mi mente se silenció, sentí el verdadero terror. No me sentía ansiosa ni depresiva, el constante murmullo y dudas en mi cabeza repentinamente ya no estaban, el dolor estaba ahí pero se sentía entumecido. Me volqué al trabajo aprovechando que Inspiración estaba de vacaciones y yo había quedado a cargo de muchas de sus tareas, me enfoqué en hacerlo todo y que todo el mundo estuviera bien.

Coincidencialmente ese viernes tenía terapia y mientras narraba lo difícil que había sido, de sentía como que era la historia de otra persona, el dolor de otra persona, pero en cuanto tocaba algún recuerdo volvía a sentirme como una caja vacía. Mi psicóloga me dijo que había sido mucho en muy poco tiempo y me recomendó vernos la siguiente semana para ver cómo iba.

Seguí trabajando el triple, enfrentándome a mis emociones en las noches pero encontrándome de nuevo con el silencio ensordecedor, comencé a desconocerme; actuaba como un robot y reacciona a como se suponía que debía reaccionar, incluso para enfermarme mi cuerpo tomo la decisión de caer en cama justo un día que no tenia que ir a la oficina. Me frustré en terapia por no sentirme como yo, por no sentir ni poder pensar en el dolor, por no llorar y estremecerme; por no poder reaccionar de una forma “sana” pero fue allí mientras me exigía procesar mi pérdida de la manera correcta que me di cuenta de cuantos duelos estaba haciendo con la pérdida de él.

Más tarde en el mes, las cosas en el trabajo se complicaron y tuve que establecer límites diciendo a viva voz “No estoy en la capacidad mental, emocional ni física para aguantar esto de este compañero de trabajo, no quiero hacerlo y no lo voy a hacer porque a duras penas me estoy manteniendo a flote”. Por esos mismos días mi papá llamó con su circo de pendejadas queriendo que resolviera un problema en su vida, me negué e intentó manipularme con una de sus frases y amenazas más comunes, me cortó tajante, volví a sentir un poco y expresé “Porqué la vida me quita personas que quieren mi bienestar y me deja personas que solo me traen caos y problemas a mi vida”, también fui a verme la película de la Barbie a desbloquear los recuerdos más bellos de mi infancia y a conectarme con mi niña interior que fue feliz, me devolvió el aire y pude sentir una vez más.

Tuve que enfrentarme a líos administrativos desgastantes, a encontrarme con la culpa y el tener que llamar a Inspiración en sus vacaciones porque no sabía que hacer. Las emociones volvieron, una noche lloré por Hermosurita, le pedí disculpas, recordé lo hermoso que vivimos y los planes, abracé mi dolor y me consolé hasta que me quedé dormida y al día siguiente ya no me levanté en silencio ni entumecida por el dolor.

Me levanté inspirada, queriendo honrar a una de las personas que me veía de la forma más bonita posible, que creyó siempre que yo podía lograrlo todo, que fue mi fan #1 sin condiciones. Que me amó a su manera y con el que a la final siempre intentamos ser sinceros y honestos el uno con el otro, ese día me prometí trabajar aun más duro en ser esa persona que él se fue creyendo que era, es imagen grande, segura y fuerte que tenía de mí y además, me prometí vivir los momentos, aprovechar el ahora con mis amigos, compañeros y familia porque cuando lo perdí a él me di cuenta de que sin importar cuantos momentos hayamos vivido siempre me va a hacer falta haber vivido más con él, más abrazos, más tomadas de la mano, más charlas en las escaleras, más comida mexicana, más amaneceres, más años nuevos, más grados, logros, éxitos, más existencia y momentos juntos.

Quiero compartir con la gente que amo al máximo para que cuando me falten o les falte nunca se agote la fuente de recuerdos y momentos de amor…porque ese es el consuelo que queda al final.

El fin de mayo y el comienzo de Junio

En cuestión de 5 días la vida se me ha puesto proverbialmente para arriba, de nuevo recordándome que la zona de confort es peligrosa y debe ser tomada con mucha calma.

Todo comienza con una oferta laboral que me pone a evaluar y re evaluar pros y contras de cambiar de trabajo, analizándolo desde todos los aspectos posibles para descubrir 2 días después que nada de lo que que yo tenia por certeza en mi grupo de trabajo era como yo pensaba que era.

He pasado por muchos estados anímicos, todos negativos, sintiéndome en el vacío absoluto hasta llena de ira. Hoy afirmo haber salido de mi zona de confort y estar muy perdida, se me condena como generadora de malestar dentro de mi equipo de trabajo porque doy una “energía” que los incomoda y me comunico de la forma que no es, todo es un concepto vago y del que me doy cuenta porque mi coordinadora se sentó a hablar conmigo.

He pensando demasiadas cosas, desde no entenderlo, sentirme dañada hasta entender cuál es mi responsabilidad y lo que puedo hacer en este momento. Sin embargo, algo dentro de mí se rompió y no sé cómo repararlo.

Quisiera decir que tengo ganas de arreglarlo todo y que me disculpen, pero no es así, lo único que quiero es dejar de ser el tema de conversación y malestar y estoy dispuesta a hacer lo que sea necesario para limpiar mi buen nombre y seguir adelante con lo que me corresponde a nivel laboral, aunque con una mancha imborrable más en mi historia.

Para ser comunicadora, me cuesta comunicar lo que siento y lo que me pasa, el resultado de años de reprimirme emocionalmente y guardarme todo para mí, lo que me ha hecho amargarme y no saber cómo interactuar con nuevos grupos de gente ya que siempre he sido una solitaria y este tipo de situaciones rectifican aún más el por qué me gusta estar sola.

Me he visto envuelta en estrés sobre estrés y situaciones que desafían mi entendimiento sobre el mundo, que me frustran y me entristecen. Por lo que las he tomado para mi y de forma consciente no las he dejado salir ni ser expresadas más allá de una y otra conversación, pero esto ha generado algo más entramado y es como mi inconsciente lo ha estado manifestando sin que yo me de cuenta o lo controle y eso es lo que ha terminado afectando a mis compañeros de trabajo.

Suelo estar en pleno control y que algo se salga de allí, me hace sentir avergonzada. Por lo que después de días de meditación soy capaz de ver mi error y prepararme para disculparme y comenzar a trabajar de forma consciente en cómo traer a lo consciente mis emociones para que no me delaten.

Es un ejercicio que me va a tomar tiempo en perfeccionar pero confío en que puedo lograrlo, no por nada durante todos mis años escolares ni profesoras ni compañeras se dieron cuenta del ambiente cargado de abuso verbal que me acompañó.

Ahora solo debo volver allí, cerrar los puentes hacia la verdadera yo y edificar la fortaleza y fachada que es socialmente y laboralmente aceptada para seguir adelante, si Elle de 7 pudo ¿por qué no podría repetir 20 años después? El asunto realmente importante es que va a ser algo que tendré que hacer con todos incluso aquellas personas dentro de lo laboral con las que he edificado una amistad, pero todo sea por no tener más líos laborales.

El universo y yo nos hemos comunicado en estos días, más de lo usual, me ha dado señales claras con letra pequeña y aunque no tomé la decisión más fácil y obvia, sé que el aprendizaje estará allí en algún lado y la recompensa vendra en forma de un nuevo lugar de trabajo con un ambiente profesional y menos drama del que tengo actualmente, el universo y yo sabemos que es suficiente.

Reflexiones a partir de la ficción

Este fin de semana vi una serie que se estrenó hace poco , se llama “XO, Kitty” y es la secuela de una serie de libros/películas que me leí hace algunos años y que disfruté mucho. Como una leve reseña, la serie apuntaba a ser todo lo que podría gustarme mezclando comedia, corea y las historias de amor, la verdad estaba asustada de verla y decepcionarme así que lo evadí cuanto pude hasta que finalmente me enganché y no pude parar.

Terminé enamorada de uno de los personajes: Minho, de quien muchas otras personas también quedaron flechadas ¿Por qué? Porque tal y como lo vi en tiktok, él es una green flag en envase de red flag y simplemente, ese es mi tipo de ser humano.

Inspirada por la serie, decidí verme las películas de este universo y allí estuvo el error: siempre me he identificado con personajes como Lara Jean. Personas que viven atrapadas en el drama hasta que alguien entra en sus vidas a ayudarles a vivirlas en realidad. Y a partir de ahí, caí en una espiral depresiva.

¿El pensamiento recurrente? En alguna otra vida me encantaría ser una persona normal. Alguien del común que no sobre piense cada paso que da, alguien que haya disfrutado de ser adolescente, enamorarse y no tener miedo del futuro, una persona a la que la ansiedad no fuera patológica y la alejase de cada nueva experiencia por mantenerse en control, un control que no existe.

Me sentí vacía, a unos años de los 30 realmente siento como que la vida se me acabó y mucha gente se reirá porque falta mucho por vivir, pero llevo años viviendo con preocupaciones de adulto, con conocimiento de adulto y no recuerdo qué era vivir sin preocupaciones, dejar que la vida se hiciera cargo porque todo siempre ha dependido de lo que yo haga por mi.

Quisiera repetir la adolescencia, con una vida distinta y más ligera, con salidas espontáneas, nuevas experiencias, primeras relaciones disfrutadas al máximo sin una lista de prioridades a consideración.

No sé cómo dejar ir las ganas de controlarlo todo, el sobre pensarlo todo, el miedo y decepción constante que van conmigo. Siento que he luchado mucho por mejorar pero apenas me he movido unos milímetros en años. De nuevo, siento que se me acaba el tiempo, que voy atrás corriendo con una maleta que pesa, parece que nunca estoy a tiempo con el timing de la vida, a veces voy más rápido en unos aspectos y me detengo en otros.

Quisiera enamorarme sin pensar en los 30.000 escenarios futuros, vivir un presente de nuevas experiencias, permitirme ser amada y amar sin miedo a equivocarme y no actuar como se supone que debería hacerlo. Quiero darme la oportunidad, pero no sé cómo hacerlo, nadie tiene la respuesta, supongo que alguien me diría que la respuesta está en mí…pero realmente necesito ayuda en este camino de amarme, ya no creo en que primero debo amarme yo para que alguien más me ame, sé que necesito un apoyo en este camino. Pero, no sé dónde conseguirlo.

Culpa rumiante

No logro ponerme al día con mis sentimientos desde el viernes, en donde, a raíz de no saber que estaba lidiando con el duelo y no informar que no me había levantado con la energía suficiente para estar al día con mis emociones y hacerme cargo de ellas a pesar de que no había indagado qué estaba sintiendo.

Pero, una vez más me encuentro atrapada en un tornado de culpa, en un loop de “tu “debías saberlo y el desconocimiento no te exime de tu culpa”, se que intencionalmente no lastimé a mi equipo porque se me dio la gana, pero el haberlo hecho me deja una responsabilidad abrumadora y a la vez me hace preguntarme ¿Por qué siempre tengo que ser perfecta? Porqué el sentirme baja de energía tiene que ser un tema que afecte a los demás y los haga sentir mal ¿Por qué no tengo la libertad de tener un mal día y poderlo dejar atrás con el reconocimiento de que todo estará bien y que existe el borrón y cuenta nueva?

Llevo tres días en los que me da vueltas y vueltas el tema, todavía no lo he podido soltar junto con otros temas, como lo que piensa la gente de mí y lo que interpreta de mi relación con loa demás. Me he hecho tan cercana con la culpa que siempre termino asumiendo las responsabilidades y buscando reparar lo que aconteció porque sigo buscando la aprobación y aceptación de los demás, porque los conflictos siempre me hacen sentir como si tuviera 5 años con ganas de abandonar el mundo o cederlo todo para que nadie me odie, me haga sentir mal o se robe mi paz.

Estoy cansada de sentirme culpable por cada error que cometo, sentirme que tengo que arrodillarme y suplicar perdón para poder estar en paz conmigo misma, sin importar la gravedad del asunto. Tengo el impulso compulsivo de siempre agradar y cuando no lo hago se siente como que el mundo se me viene encima, quisiera poder hablarlo con alguien y que me ayuden a tranquilizarme, pero pienso que yo misma debería poder hacerme ver que si bien lo que sintieron no es inválido, tampoco es mi responsabilidad porque directamente no los traté mal ni hice nada que atentara en contra de ninguno de ellos.

No puedo hacerme cargo de cómo interpretan mis acciones y comportamientos, además de que no tengo por qué andar dando explicaciones y buscando empatía. Tuve un día complicado que lo llevé como mejor pude y lo sobreviví sin llamar la atención de nadie para mi propia tranquilidad.

La culpa no ha desaparecido pero escribiendo he encontrado un poco más de paz, no tengo por qué cargar con responsabilidades ajenas a mí y lo pasado es pasado, no tengo una máquina del tiempo para hacerlo de un manera distinta.

Del amor propio y los obstáculos que no te cuentan

Después de hacer algo que para mí es un escalón monumental en mi vida, he tenido que reconocer que de alguna forma he llegado a ese punto donde entiendo que soy valiosa y que merezco mucho porque si bien sé que no soy perfecta y que nunca llegaré a serlo, mi existencia me hace más que merecedora de esos anhelos que tienen mi corazón.

Pero aquí en mi habitación mientras escucho a mi vecina poner y cantar “La tortura” de Shakira y Alejandro Sanz, me enfrentó a un pensamiento de hace unas tardes: si sé que soy valiosa para saber que errores y que personas no quiero en mi vida a pesar de lo mucho que los ame ¿Por qué no me considero suficiente para conocer a alguien y estar segura de que disfrutarán estar conmigo?

A veces se siente como que mi razón y mi realidad no se conectan, porque hay cosas que se pero sigo sin aplicar. Entonces termino confundida con heridas que he avanzado para sanar e hicieron parte de mi por mucho tiempo y las heridas que aun no he comenzado a tratar.

Sigo dividida entre la persona que quiero ser y la persona que desconfía de enamorarse por lo mucho que le tomó desapegarse de la persona de la que se enamoró, por lo mucho que disfrutó sentirse normal y sentir todas las emociones que trajo consigo el amor.

No estoy segura de haberlo mencionado en este espacio pero, mi verdadero trauma con el amor es que me extasié de estar enamorada que cuando todo acabó, quedé haciendo un duelo largo en el que aprendí muchísimo, pero en el que se me fueron 5 años de mi vida en los que me quedé anhelando y viviendo en los recuerdos.

Es una mezcla entre el miedo de no volver a sentirlo con la misma intensidad, aunque para serles sincera me conozco demasiado bien para saber que puedo sentirlo aun con más intensidad, y el miedo de volver a disfrutarlo o disfrutarlo aún más y tener que ver cómo se acaba o termina en algún momento para sepultarme de nuevo en una nube de dolor, depresión y un duelo de muchos años , obstáculos, etc.

Entonces termina siendo un lío porque continúo trabajando arduamente para verme al espejo, para no temerle a mi reflejo, para no volver a viejo hábitos de autosabotaje, para ser yo misma quien se provea lo que quiere y necesita. Se que soy suficiente para mi, el problema es que estoy cansada de ser todo para mí misma y sentirme siempre al volante, hay días en que quiero compartir mis pesares con alguien, que quiero compartir cargas, tristezas, historias, cambiar preocupaciones, encontrar quien me resuelva, elegir compartir todo lo que está en mi cabeza con alguien más, un poco porque me siento como una carga muy grande para mi misma (algo en lo que debo seguir trabajando) y otro poco porque creo que es justo compartirme con alguien que me ame por quien soy, como yo misma estoy aprendiendo a hacer.

El camino del amor propio termina siendo como un viaje por carretera, por los baches, los paisajes, los pare y siga, las carreteras pavimentadas y las carreteras abiertas, días en los que se está seguro para dónde se va y otros en los que se sigue adelante porque el retorno más cercano está a muchos kilómetros de distancia.

El camino al amor propio no es fácil y no siempre es bonito, comparto conmigo los grandes logros admirándome por los avances pero con la mente ansiosa y perfeccionista buscando alcanzar el 100% de este tema, aunque sé que el 100% no existe porque el amor propio es un camino que no termina y que siempre hay que trabajar.