Parece que nunca tengo tiempo de hacer mucho de lo que antes disfrutaba hacer, solo porque no le saco el tiempo. No sé en qué momento se volvió tan difícil escribir y poner en algún lugar mis pensamientos, y aunque no sé el momento, sé más o menos bien la razón: sigo intentando no lidiar y no darle la cara a lo que estoy sintiendo.
Con los años verme y entenderme se ha vuelto más difícil porque cada vez es más el bagaje que descubro que me ha acompañado y para mí misma me he convertido en un peso interesante. Antes solía entenderme completamente, pero en terapia descubrí que solo estaba entendiendo una capa de mí y que todo lo demás estaba bien escondido en zapas y capas de trauma. Capas que para ser sincera son muy complejas de aceptar.
En mi mente abril y mayo estuvieron compactados en uno solo, no recuerdo cuando comenzó uno y cuando terminó el otro, fueron meses en los que mi vida social estuvo más activa de lo normal y fui feliz. Disfrute al máximo de compartir, de verme con las personas importantes en mi vida, de hacer planes distintos y vivir experiencias que nunca antes pensé vivir, este mes me gustó hasta que el mundo comenzó a sentir que volvía en un ritmo lento al que estaba acostumbrada.
Pasó mucho y a la vez no pasó nada, Magia vino de México y no fue una experiencia tan placentera como la esperaba, mi amistad con Valentía sigue tomando un rumbo en el que nunca sé si estar tan bien durará por mucho tiempo porque nunca encontramos un ritmo agradable, simplemente o nos vemos mucho o dejamos de vernos por mucho tiempo (y no estoy segura de que tanta responsabilidad me corresponde en esa situación).
En otras noticias: estoy saliendo con alguien. Es un ser humano que estoy conociendo con cosas positivas y cosas no tan positivas; sin embargo, lo más importante es cómo me he estado sintiendo con esta situación. A su lado, siento como si hubiese pasado mucho tiempo desde que estamos “saliendo”, el espacio-tiempo con él se altera.
A 28 de abril no me siento bien, me siento cansada y con constantes ganas de dormir, mis ganas de trabajar cada vez se hacen menos y la ilusión de ir a trabajar palidece lentamente, solo el día de ayer dejé un suéter que me había regalado mi mamá y estaba teniendo un ataque de ansiedad. Me siento al borde, los pensamientos intrusivos están tomando más fuerza, es como si algo dentro de mí comenzara a tragarse la luz de a pocos. Tengo mucho sueño y realmente estos últimos días he estado durmiendo correctamente, peor la culpa, la sensación inminente de que algo va a pasar, están conmigo apenas abro los ojos.