Abril: Aquí vamos otra vez.

Parece que nunca tengo tiempo de hacer mucho de lo que antes disfrutaba hacer, solo porque no le saco el tiempo. No sé en qué momento se volvió tan difícil escribir y poner en algún lugar mis pensamientos, y aunque no sé el momento, sé más o menos bien la razón: sigo intentando no lidiar y no darle la cara a lo que estoy sintiendo.

Con los años verme y entenderme se ha vuelto más difícil porque cada vez es más el bagaje que descubro que me ha acompañado y para mí misma me he convertido en un peso interesante. Antes solía entenderme completamente, pero en terapia descubrí que solo estaba entendiendo una capa de mí y que todo lo demás estaba bien escondido en zapas y capas de trauma. Capas que para ser sincera son muy complejas de aceptar.

En mi mente abril y mayo estuvieron compactados en uno solo, no recuerdo cuando comenzó uno y cuando terminó el otro, fueron meses en los que mi vida social estuvo más activa de lo normal y fui feliz. Disfrute al máximo de compartir, de verme con las personas importantes en mi vida, de hacer planes distintos y vivir experiencias que nunca antes pensé vivir, este mes me gustó hasta que el mundo comenzó a sentir que volvía en un ritmo lento al que estaba acostumbrada.

Pasó mucho y a la vez no pasó nada, Magia vino de México y no fue una experiencia tan placentera como la esperaba, mi amistad con Valentía sigue tomando un rumbo en el que nunca sé si estar tan bien durará por mucho tiempo porque nunca encontramos un ritmo agradable, simplemente o nos vemos mucho o dejamos de vernos por mucho tiempo (y no estoy segura de que tanta responsabilidad me corresponde en esa situación).

En otras noticias: estoy saliendo con alguien. Es un ser humano que estoy conociendo con cosas positivas y cosas no tan positivas; sin embargo, lo más importante es cómo me he estado sintiendo con esta situación. A su lado, siento como si hubiese pasado mucho tiempo desde que estamos “saliendo”, el espacio-tiempo con él se altera.

A 28 de abril no me siento bien, me siento cansada y con constantes ganas de dormir, mis ganas de trabajar cada vez se hacen menos y la ilusión de ir a trabajar palidece lentamente, solo el día de ayer dejé un suéter que me había regalado mi mamá y estaba teniendo un ataque de ansiedad. Me siento al borde, los pensamientos intrusivos están tomando más fuerza, es como si algo dentro de mí comenzara a tragarse la luz de a pocos. Tengo mucho sueño y realmente estos últimos días he estado durmiendo correctamente, peor la culpa, la sensación inminente de que algo va a pasar, están conmigo apenas abro los ojos.

Reflexiones a partir de la ficción

Este fin de semana vi una serie que se estrenó hace poco , se llama “XO, Kitty” y es la secuela de una serie de libros/películas que me leí hace algunos años y que disfruté mucho. Como una leve reseña, la serie apuntaba a ser todo lo que podría gustarme mezclando comedia, corea y las historias de amor, la verdad estaba asustada de verla y decepcionarme así que lo evadí cuanto pude hasta que finalmente me enganché y no pude parar.

Terminé enamorada de uno de los personajes: Minho, de quien muchas otras personas también quedaron flechadas ¿Por qué? Porque tal y como lo vi en tiktok, él es una green flag en envase de red flag y simplemente, ese es mi tipo de ser humano.

Inspirada por la serie, decidí verme las películas de este universo y allí estuvo el error: siempre me he identificado con personajes como Lara Jean. Personas que viven atrapadas en el drama hasta que alguien entra en sus vidas a ayudarles a vivirlas en realidad. Y a partir de ahí, caí en una espiral depresiva.

¿El pensamiento recurrente? En alguna otra vida me encantaría ser una persona normal. Alguien del común que no sobre piense cada paso que da, alguien que haya disfrutado de ser adolescente, enamorarse y no tener miedo del futuro, una persona a la que la ansiedad no fuera patológica y la alejase de cada nueva experiencia por mantenerse en control, un control que no existe.

Me sentí vacía, a unos años de los 30 realmente siento como que la vida se me acabó y mucha gente se reirá porque falta mucho por vivir, pero llevo años viviendo con preocupaciones de adulto, con conocimiento de adulto y no recuerdo qué era vivir sin preocupaciones, dejar que la vida se hiciera cargo porque todo siempre ha dependido de lo que yo haga por mi.

Quisiera repetir la adolescencia, con una vida distinta y más ligera, con salidas espontáneas, nuevas experiencias, primeras relaciones disfrutadas al máximo sin una lista de prioridades a consideración.

No sé cómo dejar ir las ganas de controlarlo todo, el sobre pensarlo todo, el miedo y decepción constante que van conmigo. Siento que he luchado mucho por mejorar pero apenas me he movido unos milímetros en años. De nuevo, siento que se me acaba el tiempo, que voy atrás corriendo con una maleta que pesa, parece que nunca estoy a tiempo con el timing de la vida, a veces voy más rápido en unos aspectos y me detengo en otros.

Quisiera enamorarme sin pensar en los 30.000 escenarios futuros, vivir un presente de nuevas experiencias, permitirme ser amada y amar sin miedo a equivocarme y no actuar como se supone que debería hacerlo. Quiero darme la oportunidad, pero no sé cómo hacerlo, nadie tiene la respuesta, supongo que alguien me diría que la respuesta está en mí…pero realmente necesito ayuda en este camino de amarme, ya no creo en que primero debo amarme yo para que alguien más me ame, sé que necesito un apoyo en este camino. Pero, no sé dónde conseguirlo.

De depresión y cansancio

Estos han sido días complejos para mí, internamente estoy hecha un caos. He llegado a conclusiones que me dejan exhausta y atemorizada del futuro.

He ido a terapia, he vivido y he intentado demasiado hacer uso de las herramientas que he aprendido allí, pero a veces me supero a mi misma, al punto que estás herramientas se me quedan cortas.

La depresión no es un juego de niños y estos días la he estado experimentando tan cercana y camuflada en mi día a día que no dejo de sentirme decepcionada de mí. Hay momentos en el día en que soy capaz de pensar que todo va a estar bien sin necesitar de una distracción, hay otros momentos que me siento bien porque estoy abstraída de mi realidad leyendo o viendo una serie, pero los momentos que abundan son aquellos en los que una oscuridad me absorbe y arrasa con todo, simplemente no estoy bien.

¿Cómo se siente? Como si todo y nada fueran y no fueran suficiente a la vez, como que nada me funciona o me sirve o me llena, me siento como un agujero negro y todas mis afecciones y puntos débiles duelen al mismo tiempo para hacerme sentir peor; Mi diálogo interno negativo se pone parlantes y es como si no pudiera oír nada más allá de todos mis errores, defectos, equivocaciones, fallas…El síndrome del impostor se solidifica y ninguna victoria me pertenece, la ansiedad se hace mas constante y creo que todo está muy mal, podría seguir pero entre más acepto la tristeza y la sensación de derrota es más y más fuerte.

Estoy alejando a las personas de mí porque siento que no vale la pena quedarse y por ahí habla el autosabotaje,mis habilidades para cambiar de máscara a una feliz para que los demás se sientan tranquilos es automática pero me deja sin energía. Como es casi costumbre, estos días hago todo por inercia y no porque realmente quiera, para ser sincera en este momento de la vida no hay nada por lo que esté realmente dispuesta a pelear, estoy sobreviviendo día a día porque para ser muy sincera solo quisiera dormir, porque durmiendo no sobrepienso aunque ahora incluso para dormir tengo un problema porque inconscientemente hago bruxismo y rechino los dientes, levantándome con dolor en la mandíbula y en los dientes delanteros.

Por mucho que quiera acercarme a la gente no siento que sea importante, me siento relegada, difícil de querer e imposible de querer mantener en sus vidas. Debería haberme acostumbrado al rechazo pero aun me duele, por momentos solo quiero llorar por ser quien soy, porque lo intento con ganas pero parece que el odiarme es más fuerte que mis ganas de reparar mi relación conmigo.

Aun con todo esto, quiero sobrevivir. Quiero mantenerme en el mundo de los vivos, aferrándomelo a loa destellos de la felicidad y lo que es bonito.

Febrero y un caos: Parte 2

Mi psicóloga me dió la opción de unas pastillas naturales para ayudarme con el torbellino que estaba sintiendo, llamándola la opción que menos recomendaba porque yo necesitaba descansar más que cualquier otra cosa.

No sé cuánto duré en terapia pero sé que lloré y me supliqué, sentí el dolor en el pecho , me sentí ahogada y superada por todo. Salí haciéndome la fuerte, más desahogada después de que me aseguraran que no estaba exagerando y que no estaba bien ¿Por qué adivinen qué? Mientras me derrumbaba seguía pensando que estaba exagerando y que era puro drama.

Salí con la cabeza en alto, haciendo mi mejor actuación para que mi psicóloga no insistiera en que fuera a urgencias a sedarme. Me subí al carro y ahi estuve 10 minutos pidiendo las pastillas a domicilio y alineando mis energías para manejar y no ponerme en peligro; llamé a mi mamá para conseguir el efecto más rápido, una vieja receta de niñez, la única persona que quiero que me vea invencible e imbatible por dos razones: para que no se preocupe por mí y para que no refuerce mi baja autoestima y los “no soy capaz” de mi mente.

Llegué a casa sin ganas de nada, comí para poder tomarme las pastillas más por deber que por ganas. Le escribí a una amiga par hacerle saber como estaba y después me refugie en la oscuridad de mi cuarto para dormir. El día siguiente me levanté sintiéndome mas centrada, lo tomé todo con una calma nunca antes pensada, con un amor nunca antes visto como si en cualquier momento me fuera a deshacer (porque así era), me organicé para el trabajo y fui allá con la clara consigna de que no iba a actuar como si estuviera bien, continué con mi medicamento cad cierto tiempo sorprendiéndome por lo culpable y avergonzada que me sentía por haber llegado a ese punto.

Algo irracional y triste de mi, para mí. Pero después de años viviendo con esa voz, solo seguí adelante. Tomando las pastillas porque era eso o ir a que me sedaran, tendría que dar explicaciones y eso me mataba, no solo en el orgullo sino en mi autoestima. Me force a decirle a Inspiración que no estaba bien y que iba a estar lenta, narré el diagnóstico de mi psicóloga como si estuviera confesando un crimen, aun sintiéndome vulnerable y expuesta fui cruel conmigo.

Fue solo en la tarde de ese viernes que me sentí mas cómoda yo misma, esa que estoy acostumbrada a ser y realmente no se si soy. Pero, pude reírme de verdad, hablar sin esforzarme, preocuparme por otras personas, saborear los alimentos, disfrutar del contacto físico y sentir el fresquito de haber salido de una batalla.

No me engañe, sabia que la crisis no había pasado y continué tratándome con paciencia, teniendo un sube y baja de pensamientos, alguno de ellos me asustaron, pero era parte de todo lo que había reprimido y de alguna manera se habían podrido dentro de mí.

La semana siguiente no fue más fácil, pero la que siguió sí. Aprendí más de mi misma en esos últimos días de febrero de lo que me imaginé, pude ver que la autocompasión y el amor que tengo por mí es más de lo que mi cabeza me permite ver y que mis ganas de ser feliz y amarme, aceptarme y estar bien conmigo son más fuertes que todo lo demás.

Cuidar y proteger mi energía

Después de los últimos eventos de febrero quedé en una posición de profunda reflexión, dividida entre no saber si estaba bien por forzarme a estar bien o si me sentía bien por la tranquilidad de haber superado un momento tan complejo para mí.

Entonces llegué una mañana en donde me levanté enfocada en cuidar y proteger mi energía…para ser sincera, cada vez que repetía la frase y hacia el gesto frente a mi, me sentía como ese personaje de aspecto hippie en una serie de televisión, pero no me importaba porque mi objetivo era justamente esas palabras de forma literal.

Sobretodo porque el querer ayudar a la gente, como lo leí en un tiktok, aunque sana esa parte de mí que necesitaba que alguien me ayudara, me drena y me deja sintiéndome quebrada y más sola que antes.

Los últimos días los he pasado en ese intento, en no permitir que personas al azar se queden con mi energía, me propongo afrontar rápidamente situaciones que me disgustan para no perder mi energía ahí, soltar momentos que me lastimaron o me hicieron enojar con el mismo objetivo.

Porque si bien hay una parte de mí que no me cree del todo, quiero dedicarme cada centímetro de mi energía de mi, para mí. Para mantenerme a flote, para buscar lo que me hace feliz, para luchar con mis demonios o para tener una reserva cuando tengo días en los que realmente me levanto sin ganas de existir.

En los últimos días, pocas cosas atrapan realmente mi atención, intento ser muy consiente de mi día a día para no darle oportunidad a mi depresión de que se asome a monopolizar mis horas por completo pero sé que estoy viviendo en modo automático. No sin propósito, porque mi propósito es vivir y aunque parezca demasiado simple en comparación con esas veces que mi propósito es sobrevivir o esperar tener un propósito, es un gran paso.

Sin embargo, me encuentro sin pasiones sin cosas que disfrute a plenitud, me regalo pequeños momentos de satisfacción pero son tan cortos y tan banales que me cuesta realmente verlos. Disfruto estar en cama leyendo pero ya no encuentro libros que me atrapen realmente. En algún momento de mi vida le sentía como Bon Esponja mirando al mundo, unos años después me siento como Calamardo .

Me inspiraba el romance, la escritura, perderme en pensamientos y dejarme llevar por la inspiración para llenar las páginas, solía disfrutar de estudiar, aprender y nutrir mi cerebro pero ahora estoy tan cansada y pienso que no aprendo. Intento retomar viejos buenos hábitos y no lo logro, por momentos extraño la persona que solía ser aunque amo la sabiduría que tengo hoy.

Siento que he perdido el sabor de vivir, la capacidad de disfrutar porque en cada momento de felicidad, esta se ve sombreada por sentimientos de soledad, añoranza de que no acabé, decepción porque se va a acabar y tristeza porque siento todo esto y no lo disfruto.

No tengo idea de como poder cambiar la forma en la que veo la vida en este momento pero sé que no quiero rendirme, se que quiero sentirme feliz, tener propósitos, hacer sueños realidad, enamorarme de mi misma y de alguien más, dejar de sentir que el peso del destino esta en mis manos y que son las menos capacitadas para hacer algo que valga la pena.

Quisiera poder dejar de pensar que aquello que quiero es muy difícil de hacerlo realidad y que no voy a ser capaz, estoy agotada de dudar de mi misma en mi subconsciente, de vivir con miedo a todo, de ser esa versión de mi misma que los traumas construyeron atemorizada e incapaz de ver su fortaleza.

Cuido mi energía porque la he desperdiciado por muchos años sin darme cuenta, porque se ha filtrado por rendijas que ha hecho el dolor h me h dejado justo en donde estoy impacientada por ser feliz, queriendo arreglarme porque siento que estoy dañada y que esa es la razón por la que no tengo mucho de aquello que mi corazón anhela.

Elle Tome, la incomprendida.

La narradora de esta entrada no será la de siempre, acá escribirá ese monólogo interno que vive conmigo como dicen por ahí, la voz de muchas personas que se han cruzado en mi camino y se ha quedado en mi mente.

Spoiler alert: Es una perra despiadada.

Pobrecita Elle, siempre probrecita. La pobre nunca hace nada y el mundo siempre le paga mal, he sido testigo de cada uno de sus errores y siempre actúa igual.

Es una actriz guionada, actuando siempre acorde a la situación. Se la pasa fingiendo todo el tiempo, creyéndose la mejor, se cree protagonista pero no es nada más que el payaso o ese tercer personaje al que siempre le pasa algo y solo aparece para ayudar.

Elle no es más que una mentira, una mascara de bondad y de ganas de hacer el bien cuando sólo es una narcisista que se cree la mejor, un lobo con piel de oveja que nunca asume la responsabilidad de sus actos, que siempre cree lo peor de los demás porque no es capaz de vivir con la realidad de sus errores y equivocaciones. Si, ella vive con la culpa de toda la mierda que es y que no quiere aceptar, me odia y se odia ¿sabes por qué? Porque yo no ando con sensiblerías y fingiendo ser lo que no soy, a diferencia de ella.

Todo lo malo que le sucede a la pobre Elle es parte de sus decisiones porque para tomar malas decisiones, es una profesional. No sabe lo que quiere, ni para donde va, ni cómo lo consigue, espera como la mierda perezosa que es a que todo le llegue a la puerta sin esfuerzo mínimo, y siempre tiene un culpable sino es mamá, es papá, la familia, los amigos, sus parejas y ahora el trabajo.

Asumir las responsabilidades le queda grande porque es débil y está hecha de cristal. Pobrecita Elle siempre quiere ayuda, siempre quiere un salvador o una salvadora, siempre encuentra una salida para huir de sus problemas o se queda allí quieta como un ciervo frente a la luz de un coche porque así es ella: incapaz.

Elle solía temerme y al mismo tiempo escucharme, cuando lo hacía su vida era mas tranquila porque yo era la advertencia, pero según ella tenia menos vida. Cuando yo lo controlaba todo Elle era delgada y reconocía las críticas de las personas acerca de cómo debía verse, tenia una relación con su padre y con su familia, era un accesorio de una de sus amigas y no tenia tiempo para ahogarse en ese estúpido cuento en el que ahora anda.

Porque la terapia le ha hecho más mal que bien, Elle es una hipocondríaca de la “salud mental” al ser un camaleón para complacer a todos, se cree que todo lo tiene lo que incluye esa mierda de la depresión, la ansiedad, el estrés postraumático, el auto sabotaje y el más hilarante: la baja autoestima.

¿Y saben por qué es el más hilarante? Porque cómo es posible que alguien con el nivel de narcisismo y soberbia que tiene ella no tenga amor propio. Si está sesgada por lo que piensa, es caprichosa y siempre quiere que el mundo haga lo que ella quiere porque se cree que siempre tiene la razón, con la excusa de expresarse lastima a los demás, es un mar de excusas y de mentiras. Esta tan centrada en si misma que solo hace lo que la hace sentir bien, hace sufrir a los demás mientras pelea con ella misma aun cuando sabe que de todas formas lo va a hacer, se aprovecha de los otros y los estudia hasta tal punto de saber cómo manipularlos.

No es una persona agradable y aunque dice que tiene sueños por cumplir no hace nada por ellos porque esta esperando que alguien más se los cumpla, dice que quiere ser madre pero estoy muy segura de que es para darle traumas a una pobre criatura.

No tengo más por decir solo porque puedo sentirla intentando retomar el control, como siempre. Los dejo con la mentira, Elle Tome”

La encierro en un lugar de mi mente donde puedo escuchar el murmullo y hacer mi mejor intento para ignorarla, los seres humanos somos blanco y negro, un balance perfecto, se que no soy perfecta y que estoy lejos de serlo pero mi error más grande es que dentro de mí sé que el monólogo interno en muchas cosas, tiene razón.

Son cosas que quiero cambiar, dejar atrás y cosas que tengo que aceptar y me cuesta demasiado hacer porque por más que luche por no decepcionar a nadie, por más que intenté que lo vivido en el pasado no impactara mi presente y mi futuro, hice lo que mas temía: decepcioné a alguien y ese alguien, soy yo.

Febrero y un caos: Parte 1

El domingo pasado además de caer un vendaval, me forcé a reconectar con una persona que quiero lejos de mi vida porque su presencia me hace mal, esa persona es mi papa.

Con su personalidad narcisista y en exceso independiente en cada etapa de mi vida me ha lastimado profundamente; en mi niñez pasé de verlo como la adoración de mi vida a verlo como el monstruo de mis pesadillas y del que tenía que esconderme, en la adolescencia fue esa persona que me hacia sentir avergonzada de tener en mi vida por la forma caótica y desaliñada en la que comenzó a vivir su vejez y ¿en la adultez? Toda esperanza de haber podios tener un crecimiento sano, se fue por la ventana en cada una de las veces que he tenido un ataque de ansiedad.

El domingo volvió a parecer en mi vida después de que me buscara mucho y yo cerrara la mayoría de las puertas, para saber de el siempre he tenido que hacer un bricolaje entre las cosas que me dicen los demás y lo que él mismo cuenta, de lo cual un gran porcentaje es mentira. Dramas que encierran una propiedad familiar me desató hilos de pensamiento entre los que analicé lo arraigada que estaba su personalidad narcisista en él como para buscar de forma consciente o inconsciente volver a entrar a mi vida a ser el centro de atención.

Por fuera me mostraba racional, analítica y como que no me importaba mucho mientras por dentro me estaba desmoronando con cada minuto que pasaba, muchos pensamientos, culpas, dolores, frustraciones y horas después pude quedarme a solas con mis pensamientos y descubrí el tsunami que había pasado por allí.

De mi control, tranquilidad, libertad y calma no quedaban rastros, pero el odio, el rencor y el desespero estaban allí esperándome. Hundida en medio de la oscuridad, mis pensamientos no se callaban a tal punto que parecían el murmullo de cuando mucha gente habla al mismo tiempo y jo se entiende nada, tenía sueño pero no podía dormirme, rodaba por la cama con el ruido ensordecedor en mi cabeza, con las ganas de llorar cerrando mi garganta pero sin poder hacerlo, esa noche eterna me trasladé a una vida que había dejado atrás.

Una vida de temblores, de silencios, de andar de puntas y hacerme la dormida. En algún punto de la eterna noche, me agarré la cabeza y me supliqué a mi misma parar, me supliqué casi en llanto permitirme descansar porque al día siguiente tenia que trabajar. No fue solo hasta la 1 de la mañana que me ganó el cansancio, dormí tensa como una flecha, con los músculos tiesos y en estado de alerta, dormí pero no descanse un solo minuto esperando que algo malo pasara.

Fue entonces cuando la decepción y la vergüenza volvieron a mí por no poder “superar” esta situación como una adulta; me levanté de la cama pero más que levantarme, me arrastré de la cama y cada minuto después, me moví sin importarme mucho si llegaba tarde, apilando sentimientos con cada uno de los pensamientos mas ruidosos “¿No crees que es patético seguir así?, ¿Qué tal si dejamos de perder el tiempo fingiendo que la terapia esta haciendo algo y nos resignamos a que lo que fue pasado, hoy es presente y siempre va a ser futuro?”

Caminé al trabajo con un dolor de cabeza que me hacía ir más lento de lo normal pensando, sintiendo y abrumándome cada vez más, tanto que para cuando llegué a la oficina no tenía energía ni fuerzas de nada, hablé con mi coordinadora quien me fio un lugar seguro para que luego de horas pudiera llorar, desahogarme y darle rienda suelta a mis sentimientos. Pero después fr hacerlo me sentí avergonzada de no ser fuerte, de reaccionar a las acciones de mi papá como si aún fuera una pequeña niña.

Enfoqué cada una de mis energías en mostrarme tan bien como me fuera posible, aceptando que habían un par de cosas que no iban bien pero haciéndome la fuerte y eso me costó muchas millas fe mi proceso, porque vivir se me volvió pesado a tal punto que el jueves de esa misma semana me enfrenté a un ataque de ansiedad que me duró horas, afortunadamente para mi ese mismo día tenia terapia con la psicóloga.

Esta experiencia hoy la cuento como una sobreviviente porque mientras lloraba contándole mi semana a la psicóloga por primera vez en seis meses pude ver el susto que tenía por mí, pudo ver desde la primera fila aquello que solo había visto yo: la niña interna traumada enredada con la adolescente herida y la adulta abrumada sin saber que hacer.

Me explico qué estaba pasando conmigo porque llegué a un punto en el que no sabía y no podía hacer nada conmigo misma, un punto donde estaba en automático y no podia ver mas allá de mi dolor y mi desesperación, me dijo que estaba teniendo una crisis fuerte de ansiedad, depresión y estrés postraumático, que todas las fuentes de mis recuerdos se habían mezclado con mi presente y por eso me sentía como me sentía, me pidió que parara de actuar como que estaba bien y que fuera a urgencias a que me aplicaran un sedante leve y me incapacitaran porque no estaba bien y después de horas en un ataque de ansiedad necesitaba descansar como me lo estaba pidiendo el cuerpo a gritos.

Pero yo, forzando mis límites siempre le pedí otras opciones. No quería sentirme mas débil ni mas vulnerable de lo que me sentía en ese momento .

De la frustración y otros males

Estoy cansada emocionalmente de luchar conmigo misma y lo que pasa por mi mente, mis reacciones siempre sobre pensadas y la sensación de desagrado por mi que no puedo evitar cuando no puedo controlarme. Estoy siempre dividida entre el quién soy y la persona que verdaderamente quisiera ser.

Mire una foto mia cuando era niña, aquella que dejo como ejercicio para tratarme mejor, solté algunas lágrimas porque no sabía cómo explicarle que estamos tan dañadas que cualquier cosa pequeña puede lastimarnos, que cosas que no deben afectarnos emocionalmente lo hacen, que no necesitamos siempre hacer las cosas bien para ser amadas, que somos más que lo que hacemos día a día, que somos suficientes para ser amadas.

Entonces me vi al espejo y suspiré porque verme de niña me da tristeza y nostalgia, porque tuve que aceptarme a mi misma algunos de los pensamientos más oscuros en mi mente. Hoy quise ser capaz de mucho pero el cansancio emocional me pudo, hoy he pensado que mo merezco disfrutar nada porque no lo he hecho bien, porque un cliente no ha estado satisfecho con mi trabajo desde el momento cero y yo sé que no he dado lo mejor que puedo para lograrlo por mi ego, mis ganas de hacer siempre lo que yo quiera y la falta de tiempo de todos los pendientes del día a día.

Hoy no la he tenido fácil porque he luchado contra la oscuridad en mi mente, contra la sensación de tristeza y derrota, se que mañana va a ser un día mejor y también tendré respuestas para recuperarme del golpe, de los golpes que he recibido estos días, porque cada día siento que me estoy hundiendo un poquito más en lo que quizás es otro episodio de depresión combinado con ciclo menstrual.

Hoy ordené mi habitación.

Desde hace unas horas estoy internamente sorprendida de ver mi habitación organizada sin ropa lavada apilándose, de todo esparcido en mi escritorio, mi closet con todo amontonado lo uno sobre lo otro y cosas encajadas allí haciendo su mejor esfuerzo por mantener el balance.

Aplacé por meses organizar mi habitación, unos días muy cansada de mi propia existencia más allá del trabajo, otros días con ganas de intentar hacer cosas que me relajen y no ordenar, porque a pesar de que soy buena haciéndolo la idea de poner todo en orden me estresa ¿por qué razón? Mi mente es un lugar extraño y caprichoso, hace las cosas cuando quiere y además de ello tiene una forma especifica de cómo hacerlo, sino sigue el proceso el malestar me persigue hasta que me permito hacerlo como se supone que debería.

Así que hace semanas me puse de acuerdo conmigo misma en ordenar mi habitación este fin de semana ya que en cuestión de 14 días estaré de nuevo en el ritmo de la temporada alta del trabajo (Sí, aquella época horrible donde todo es incertidumbre, temor e inquietud) pero llego el fin de semana y mi cuerpos e negó a hacer lo acodado, se estrenó una serie de libros y quedé prendada a ellos. Hoy, sin embargo, miré a mi alrededor y fue un acuerdo unánime: mi cuarto se había salido de control y necesitaba darle sentido, además mucho se dice por ahí de que cuando la mente es un desastre, tus espacios te reflejan y particularmente hoy me sentía con ganas de que mi cuarto reflejara el cómo se ha estado sintiendo mi mente. Me puse manos a la obra y me arrepentí a la hora, viendo como mi cama estaba hasta el tope de prendas de vestir y eso que ya había comenzado en más de una ocasión a intentar lograr esta tediosa tarea, me acosté encima de la ropa esparcida, me quejé por mensaje con mis amigos y me volví a levantar, repetí eso varias veces en el día, incluso cuando me sentí con ganas de darme por vencida me detuve y leí un par de capítulos de un libro de la serie que ya les había mencionado, volví a levantarme y de nuevo al ruedo.

Entre canciones de karaoke en español, cantar a grito herido, bailar con la ropa que estaba siendo ordenada continué hasta que no quedó una prenda en mi cama, volví a organizar la parte de atrás donde había estado apilada y reorganicé todo lo que había allí ¿y adivinen qué? Encontré más ropa ¡Por supuesto que había más! M enoje pero respiré profundo recordándome que siempre iba a haber más sobre todo por mi tendencia ansiosa a tener de todo en el closet para que ninguna situación me tome desapercibida, también está el hecho de que la lavadora estaba haciendo lo suyo (aunque más tarde me di cuenta de que realmente no tenía mucha ropa mía lavándose)

Me terminaron doliendo las rodillas pero cuando finalmente miré a mi alrededor me sentí: satisfecha. Pasé el día sacudiendo, doblando, colgando, botando, moviendo de aquí para allá y valió la pena sólo por la sensación en mi cabeza de «así es como estamos en este momento» Y ya sé que muchas personas se quedarían pensando ¿por qué tanto alboroto por organizar una habitación? Después de meses, casi un año posponiéndolo, finalmente lo hice. Con ansiedad, depresión y otros mil demonios que me he descubierto en terapia ¡Lo hice! Me cumplí a mi misma, me di a mi misma lo que estaba pidiendo, me supere en cada momento que quise dejar de hacerlo hasta que obtuve un resultado final que me dejó sintiéndome feliz.

No sólo por mi habitación ¡también logré escribir! Ayer y también hoy, sigo luchando con terminar mis deberes del diplomado pero sé que en un momento avanzaré con ellos. Volví a estar bien después de una semana que les contaré en el siguiente post después de este.

Mi resumen es: conocerse es permitirse aplazar hasta que puedas cumplirte.

The lord is testing me

Llevo semanas luchando con una crisis depresiva muy compleja de la mano de un duelo que me ha costado demasiado poder vivir con ello. Con sinceridad en el momento estoy a punto de vomitar o de entrar en un ataque de pánico, he intentado mucho levantarme de la cama a pesar de las pesadillas y los sueño difíciles, de sentir que no tengo propósito y que estoy gastando aire innecesariamente. Lo estoy intentando, intentando mantenerme a flote y no pasarme los días sintiendo que cada vez me pesa más existir…Hoy quise no quedarme en cama, sigo en pijama pero he salido de mi habitación. Me llegó un test de una oferta de trabajo o algo así y me puse hacerlo a pesar de que tenia ganas de hacer un diplomado que llevaba dilatando porque no podía concentrarme, lo hice y de alguna forma mi mamá trajo a colación un tema que me venia molestado que es el pago de mi seguridad social, una de las tantas líneas en las que me mantiene y sus palabras realmente no tuvieron maldad pero vaya que me hicieron sentir humillada y es que la gente creería que estar desempleado y ser mantenido es un jardín de rosas…pero se equivocan por completo. Con sus palabras me sentí muy arrinconada con la vida en general pero aun no tan necesitada como para ir a exponerme pero de seguro que estoy a media frase de sentirme así.

Cada día me siento peor y hoy no me sentía tan en la inmunda hasta ese incidente, no sé hasta donde voy a llegar ya de por si estoy frustrada, deprimida y ansiosa. Me siento tan cansada de todo y sin ganas de nada, siento que me pesa la existencia y que vivir me ha quedado grande. A eso se le suman la expectativas de que consiga algo, de que haga algo y eso es ya de por si insoportable. No quiero estar más así y no sé cómo salir, no sé como no hundirme más, no sé como dejar de ser yo y sufrir siempre por lo mismo. Me siento demasiado inútil.