El mejor regalo de cuarentena

Hace unos días estaba haciendo investigación para la novela que estoy escribiendo y termine encontrando eneatipos de personalidad en psicologia, hice un test de 135 preguntas que dieron que era una persona de eneatipo 6, definido como «el que quiere seguridad pero duda y desconfía» Y desde el principio me sentí muy identificada.

Soy una persona que trabaja duro por hacer feliz a los demás y trata de ser considerada y de pensar en ellos más que en si misma, pero por mucho que uno se cuide, la gente suele abusar de ese tipo de personas y tuve que vivirlo por mi propia experiencia muchas veces hasta finalmente entenderlo y es por eso que vine hoy emocionada y después de un día bastante raro en mi rutina a contarles un poco de lo que pasa por mi mente y mi corazón:

De los cambios que me ha dejado la cuarentena, sin duda el hecho de pensar más en mí es el regalo más grande junto con aprender a cuidar las amistades que realmente me están aportando y me ayudan en vez de generarme ansiedad. No hay cómo gustarle a todo el mundo y ni siquiera es posible hacerlo así que ¿para que gastar energía intentando? Sí, hay personas que queremos que estén en nuestras vidas pero son personas que nos hacen mal y personas que no se vana quedar porque, créanlo o no, la propia vida se deshace de lo que le hace daño a uno. Así que ¿para que mantener esas personas contigo pro más tiempo? Yo he aprendido que las amistades que valen la pena son aquellas donde puedes ser tu mismo sin guardar nada, esas personas que te hacen bien, que te apoyan en lo que se te ocurra y que te dan criticas constructivas para que hagas lo que hagas crezcas y aprendas de eso.

Mi consejo es: sean el amigo que quisieran tener. En mi caso, ese amigo que te habla desde el corazón, que es sincero y honesto sin ser cruel, que te lee antes de aportar en tu vida, que no te fuerza a cambiar sino que te acompaña y te anima en los cambios que haces por ti mismo, que te quiere en su vida pero no te amarra a ella, que puedes escuchar sin lastimarte con comparaciones estúpidas y que reprende cualquier sentimiento negativo que proyectas hacia ti mismo. Una persona que te quiera y te apoye en la misma medida que tú lo haces. Una persona que te de seguridad sin importar el camino que escojas…

Yo lo tengo, mi mejor amigo es mi espacio seguro, la persona que me escucha y que aveces pienso que cree en mí y me apoya más de lo que yo misma lo hago. Una persona que me ve como yo no puedo verme pero a través de sus palabras consigo destellos de la persona que no sé que soy y que estoy orgullosa de ser. Él es un eneatipo 5 «él que se distancia para observar y evitar la invasión», no podríamos ser más diferentes si nos lo propusiéramos, yo soy del tipo orientado a la seguridad, encantadora, comprometida, responsable, nerviosa y desconfiada y él es del tipo cerebral, innovador, penetrante, perceptivo, reservado y aislado. Yo destaco por exagerar los peligros y evitar los riesgos, siempre alerta. Con exceso de prudencia y de dar vueltas muchísimas vueltas a cualquier situación, un océano eterno de interminables dudas y él destaca por su afán de analizar, comprender y acumular conocimientos, observa más de lo que participa, lleno de independencia y autosuficiencia, le cuesta expresar sus emociones, se mantiene en una actitud cálida y distante y en general las demandas afectivas son las que le generan inseguridad. Somos tan pero tan diferentes y de esas diferencias hemos formado el vínculo mágico que tenemos hoy, él como tal no es mi regalo de cuarentena porque la vida me lo regalo mucho antes.

Pero el ver y ser consciente de que su amistad es la vara con la que debo medir todas mis otras amistades, ese sí es el regalo que me dejo la cuarentena. Básicamente me enseño a valorar todo lo que él me da para entender el verdadero significado de la amistad, esa amistad por la que sí debo luchar y extenuarme, esa amistad que vale por lo que es y no por lo que la otra persona quiere hacer pasar que «vale». Él me enseño a valorarme como amiga, a saber que es lo que merezco en una amistad.

Y si les intereso lo del eneatipo aquí les dejo el enlace del test: https://eneagramadelapersonalidad.com/eneagrama-test/

71 días de cuarentena: Quiero mi gato.

Lo escribí y no lo terminé, creo que me atacaron los sentimientos. Hoy decidí terminarlo.

Los días han sido raros, ya no se siente el estrés y el temor denso en la calle. A esta altura quedan todos los cambios inesperados y ese pasillo frente a todo lo nuevo que nos va a tocar conocer, estamos frente a un proceso de duelo no sólo por las vidas perdidas sino por todos los proyectos que quedaron en el pasado. Yo tenia una idea y un plan trazado para hacer algo por mí y en estos meses el objetivo de esos planes sólo se ha fortalecido, sin embargo, las ideas que tenia…deberían ser cambiadas. Ahora intento pensar sin agobiarme en ¿qué es lo próximo que debería hacer?¿en qué debo centrar mis energías?¿qué sigue? Mi cuerpo y mi mente están armonizados en una necesidad de independencia y tranquilidad, se unieron para dejarme saber que eso es lo que necesito, ahora es momento de buscar los medios para dárselos. Pensaba viajar y ahora a grandes rasgos pienso estudiar un posgrado y quizás irme a vivir sola.

Habrán notado el «quizás» no es dudar de irme a vivir sola como tal, sino de irme a vivir sola al mismo tiempo que estudio el posgrado, quiero contarles una historia:

Nunca he tenido una mascota porque mi madre no es fan de los animales domésticos y de la responsabilidad extra, somos personas que desde siempre hemos estado ocupadas cada quien en lo suyo -ella en su trabajo y yo en mi estudio- sin embargo en estos días de cuarentena he tenido la sensación de que me hace falta algo o alguien con quien poder compartir en casa diferente de mi mamá, entre tanto pensar quise tener una mascota y cuando hablé con mi madre, ella como siempre se negó , de forma más sutil pero se negó. La idea seguía sin salirse de mi cabeza, pensé en el espacio que tenemos, en nuestro estilo de vida y llegué a la conclusión seria de que quería un gato. Una noche en la que no podía dormirme le dije ami mamá que quería adoptar una mascota y que me gustaría que fuera un gato, me sorprendió su reacción inmediata de «En mi casa un perro me lo aguantaría, pero ¿un gato? no me gustan nada los gatos» con una cara de desagrado que me dolió dentro.

Palabras más palabras menos «mientras viva bajo su techo, no tendría mi gato» por lo que llegue a la conclusión obvia: si quiero mi gato , necesito mi espacio. Es decir, llegue al mismo punto en el que he estado desde que comencé este blog ¡mi independencia! sólo que ahora tiene forma de gato. La sola idea de un compañero de casa peludo, me hace mucha ilusión, quiero adoptar un gatito macho y ponerle de nombre Mew, verlo crecer y que tenga su esquina gatuna en casa.

Estoy segura de que Mew llegara a mi vida, no sé cuándo pero las recompensas de tener una independencia siguen sumándose en mi mente. No soy 100% energía positiva pero todavía puedo ver la luz de la esperanza de que suceda.

47 días de Cuarentena: No sé que hacer conmigo

A esta altura de la cuarentena ya me siento una vez más inútil y sin la más mínima idea de qué hacer conmigo, estoy ayudando/trabajando con mi mamá en todo lo que tiene que ver con su trabajo como docente, pero con todo lo que tiene que ver conmigo está en el aire, todos mis planes sin piso y sin ganas de soñar porque la incertidumbre es demasiada. Estoy viviendo una vida que no es la mía, una rutina que poco tiene que ver con lo que me gusta hacer pero funciona como forma de alimentar y dinamizar mi relación con mi madre, además me permite mantener la mente ocupada para no caer en depresión, que es en realidad el único objetivo que he tenido en estos días tan faltos de todo.

Hoy decidí hacer un horario y organizar mi tiempo en casa, la iniciativa salio de muchos días teniendo problemas para conciliar el sueño y siendo despertada abruptamente por mi madre en las mañanas porque necesitaba mi ayuda para algo, me decidí por buscar tener tiempo para mí así sea para lamentarme o quedarme mirando a la nada pensando en comos e me pasa la vida, terminé haciendo un horario lleno de cosas y como una propuesta para invitarme a hacer algo, bajé una aplicación para crear rutinas con el fin de ayudarme aun más, me ha permitido que mi cerebro trabaje un poco más y que me sienta mejor conmigo.

Sigo sin saber que hacer conmigo, dirían mucho que estoy igual que todos los demás. Estoy improvisando con un estado de ánimo tenebroso y una lucha con las ganas de dormir todo el día, estoy cansada y no logro entretenerme ni enfocarme, todos sabemos hacia donde van las cosas y ese lugar no es mi destino vacacional favorito por lo que me aferrare a mi rutina como tabla salva vidas y miraré a donde me lleva. No sé cuánto me tomará acostumbrarme a ella pero sé que a mi madre le será aun más difícil después de semanas permitiéndole que me ponga a trabajar de domingo a domingo y me hable de trabajo todo el día (ella tiene un problema que también tengo yo, adicción al trabajo + obsesión con la responsabilidad + ansiedad altísimo) pero a la final ambas sacaremos algo positivo de esto -o eso espero.

41 días de cuarentena

Ya van 41 días en cuarentena y mi mamá y yo estamos de los nervios, durante esta semana su trabajo ha predominado en más de la mitad de las horas de cada día, los dos primeros días fueron interesantes pero a partir del tercero mi paciencia comenzó a escasear. No soy una de esas personas que son siempre pacientes, puedo parecer dulce pero soy malgeniada y soy malditamente sensible para todo, no soporto que me hablen mal ni que me traten mal, soy rencorosa y no olvido las cosas con facilidad. Tengo paciencia por unos momentos pero cuando la pierdo soy mala clase, me estresa tener que repetir las cosas más de dos veces y me pongo de un genio asesino cuando las tengo que repetir muchas veces, es algo que estos días se ha acentuado más, porque verán: Mi mamá tiene 58 años es una mujer lúcida e inteligente, es mi todo y la amo pero su profundo miedo para con las cosas que son tecnológicas más de una vez me ha mandado la paciencia a la basura porque yo entiendo estar asustado, entiendo no entender las cosas de una pero su problema es que se paraliza con el miedo y simplemente deja que yo lo haga, por más que repito y repito y repito en todas las entonaciones y formas, siempre regresa a preguntarme lo mismo. Y con esto acabo de ver algo que me no había visto antes, esa es la razón por la que escribir es la mejor forma de entenderme

No me molesta que no entienda, me molesta verla y sentirla vulnerable ante algo tan sencillo como el computador porque ella siempre ha sido la que nos ha sostenido a ambas, no quiero ser mala ni impaciente pero la sola idea de que ella dependa de mí, me asusta porque no confío en mi para ser responsable de nada y de nadie. No quiero sentirla vulnerable, con sinceridad odio eso, el balance siempre ha estado en que ella guía y yo sigo, no al revés, no sé como hacerlo y no tengo mucha paciencia para hacerlo. Me frustra sentirla vulnerable, me hace sentir muy insegura…

Somos sólo dos personas en casa durante esta cuarentena, cada quien ha permanecido en su espacio sin mayores inconvenientes hasta ahora que debido a su trabajo hemos tenido que pasar más tiempo juntas. Sin malentendidos, nosotras nos amamos locamente la una a la otra, ella es mi todo y yo soy su todo, ninguna de las dos concibe la vida sin la otra, pero tenemos caracteristicas muy parecidas y a menudo cuando tenemos que pasar mucho tiempo juntas solas chocamos. Discutimos y nos sacamos de quicio la una a la otra, siempre soy yo quien voy y me disculpo así no haya sido mi culpa y todo vuelve a la tranquila normalidad. Desde el principio sabia que esto iba a suceder, ninguna de las dos esta acostumbrada a pasar tanto tiempo juntas encerradas y teniendo que aguantar nuestros temperamentos, sigo intentando meditar para mantenerme en calma y no estallar pero como ya les mencione arriba en mi casa la de peor genio soy yo.

La cuarentena que habia sido pensada hasta el 27 de abril, se alargo hasta el 11 de mayo…las jornadas de teletrabajo de los docentes comenzaron y con ello las interacciones entre ella y yo, espero que ocurra un milagro divino y mi paciencia se haga gigante.

En el tercer jueves de cuarentena

No puedo escribir…sólo no puedo escribir, he pensado en hacerlo pero no sé que escribir, quiero retomar el fanfic pero no tengo los sentimientos correctos para hacerlo, quiero escribir el libro pero de nuevo mis sentimientos no están ahí. ¿saben? Ayer tembló, 5.0 en escala richter me encontraba en mi cama y se sacudió como si alguien estuviera brincando en ella, me asusté y me levanté de inmediato, me di cuenta que todo estaba sonando…la cortina pegaba con la pared, el televisor chirrió sus tornillos, las cabinas de vidrios de los baños sonaban como si fueran a caerse al igual que las ventanas, caminé descalza a la puerta y mi mamá salio de la suya, verifiqué que estuviese vestida y me quedé allí, abrazándome a mi misma sin darme cuenta. Todo termino muy pronto pero yo seguí asustada, me temblaban las manos y pasé por un ataque de ansiedad. Mierda, mierda, mierda. Quería acostarme temprano pero estaba demasiado asustada por todo y por nada, esperaba que algo malo sucediera, todo mi cuerpo estaba «preparado» para lo malo que definitivamente iba a pasar…nada pasó pero dio la media noche y yo seguía despierta y tensionada, mi espalda se resintió, dormí con dolor toda la noche, me levante con los ojos ardiéndome y la espalda aun doliéndome, no quería salí de la cama, me levanto el hambre. Salí de mi habitación y comí unas galletas y tomé un chocolate caliente, regrese a mi cama a leer, sigo pensando que algo malo va a pasar, últimamente solo cosas malas pasan aquí, allá , en el mundo. Tengo miedo pero miedo de verdad, de ese que no te permite pensar en el mañana ni concentrarte en algo que haz pensado hacer, estoy viviendo mi día a día luchando con mi monologo interior que quiere destrozarme por no hacer lo que debería hacer…lo más difícil de esta cuarentena ha sido convivir conmigo misma, estaba muy bien mientras trabajaba y luchaba por ese propósito, mi yo interior y exterior estaba trabajando codo a codo por alcanzar nuestro propósito, ahora lucho para no destruirme desde adentro.

No estoy preparada para esta realidad.

Me estaba lavando las manos y me mire en el espejo hace unos minutos, en el cuarto sábado de cuarentena me dije «No estoy preparada para aceptar que quizás si sea el fin de todo», sólo eso me sirvió para desencadenar un montón de pensamientos seguidos el uno del otros: con veinticuatro años no esperas estar experimentando una tragedia mundial, no quieres aceptar que quizás no haya nada más después de esto, lo que hay ahora (recuerdos) es lo hay y con lo que terminaré, me descubrí más temerosa que decepcionada. Están pasando demasiadas cosas en el momento y todas siempre me llevan a la misma conclusión ¿es así como acaba?

No quería pensarlo así pero tal vez seamos un momento de la historia de las futuras generaciones o seremos el fin de todo, no sé por qué lado mirarlo…si somos la historia seré yo una de las sobrevivientes o seré uno más de los números, serán estos fragmentos del blog lo que encontraran historiadores y usaran fragmentos para hablar sobre la pandemia mundial que abrió la segunda década de los dos mil…seré una más de las olvidadas como las personas en las fosas comunes en Nueva York o una de las personas que contara con terror estos días de encierro, porque para ser sincera estar en casa como tal no ha sido malo, estar en casa y sentir el miedo como parte del aire contaminado si lo ha sido, temer por todo, por todos y por cada cosa, recibir tanta información que sabes que es solo la mínima parte de lo que realmente está pasando, sentir la frustración de uqe todo el mundo quisiera hacer algo pero nadie puede, ver los vídeos de gente separándose, escuchar historias trágicas de gente que murió sola o murió por ayudar a salvar a alguien de una generación más joven.

No debemos salir de casa, pero cuando toca salir, en las calles pesa el miedo y la incertidumbre, es una película de suspenso en donde nos enfrentamos a un asesino en serie invisible, pesa el aire a muerte, miedo, desesperanza y frustración. Yo no estoy preparada para pensar en estos días como los últimos de mi vida, había comenzado con ese proceso de dejar el miedo atrás y buscar finalmente a esa persona que había estado conmigo todo el tiempo pero que el miedo nunca había dejado de salir, no estoy dispuesta a pensar que mis planes nunca vana poder hacerse pero no estoy segura que de esto haya una salida…Hay muchas personas en el mundo, pensar que todos vamos a morir es un poco excesivo pero ¿cuántos van a quedar?¿cuántos quedaremos?

Nada va a ser igual pero tal vez después de esto en serio no haya nada. No estoy preparada pero…las pandemias mundiales no dan realmente preparación, nadie absolutamente nadie pensó que durante este año se mantendría en casa tratando de evitar que el pánico y el miedo se lo comieran lentamente desde adentro. Hay mucha gente que piensa más allá de este año, yo quería ser una de esas pero todo lo que tenemos es la mañana siguiente y así, en este momento sería casi un alivio llegar al final de año, a eso se ha reducido la fe y esperanza de todo el mundo, no es juego, no es una exageración, es una de esas realidades que parece mentira.

¿Cómo va la ansiedad?

Cuarto miércoles en cuarentena, la ansiedad y yo estamos bien. Convivimos a paz mientras yo me meto en mundos paranormales, estudio coreano y como, la ansiedad es mi sombra, no me deja dormir temprano y luego no quiere dejarme salir de sueños. No he podido con la información, cada vez que veo noticias o veo una gráfica sobre lo que esta pasando con el COVID-19 la ansiedad repica, por donde quiera que uno se meta esta el tema y el miedo, mi mamá está aterrorizada y la ansiedad también está con ella. Al salir de casa me veo con tapabocas azul y guantes rosa, me veo y no me reconozco. Primero porque es extraño verme fuera de casa y segundo porque parezco que voy para cirugía y no sólo a buscar algo a la tienda o a calentar el carro. No he escrito pero mi creatividad se quiere activar por las noches, estoy más tranquila y puedo pensar en cosas para escribir y en lo que voy a hacer, claro que de pensarlo a hacerlo hay un camino por recorrer.

Estoy leyendo y viendo series, todo lo que se aparezca para salirme de mi mundo y entrar a otro distinto, ha funcionado y la ansiedad esta de acuerdo. Por hoy estoy bien, sin mucho que contar, hoy estoy escribiendo desde la biblioteca y estudie coreano desde mi automóvil, la cuarentena la alargaron 15 días más pero si me lo preguntan mi país particularmente no está hecho de respeto a las normas, los medios dicen que la curva va bajando pero hay pruebas con 15 días de atraso, gente muriendo y no siendo informada, en un intento estúpido de desinformar para no asustar, estamos siendo administrados de una falsa esperanza que en la gente de mi país le crea una sensación de libertad que hace que se pongan más en peligro.

Planes a pique

Hace un par de días mi prima me habló para que le recordara la clave de Netflix y en ese punto, entramos en una charla sobre la situación actual ¿qué les digo? Mi primo -su hermano- después de años de pensarlo y dudarlo decidió prepararse para salir del país con su esposa y su hija, vendió lo que había que vender, arrendo su casa, hicieron las maletas y se fueron…la primera vuelta del destino fue la muerte del suegro que causó que tanto su esposa como su hija tuvieran que volver al país pero él se quedo allá, completamente solo por primera vez en su vida. La segunda vuelta del destino fue un poco más drástica: la pandemia actual, tuvo que devolverse porque el proyecto en el que estaba trabajando allá y por el que podía mantenerse fue suspendido por el estado mundial. Se devolvió, tuvo que devolverse con todos los miedos que dejo atrás pero con algo más pesado que eso toda la frustración por lo que no pudo cumplir.

Mi prima esta muy preocupada por su hermano, quien dejo todo por arriesgarse, apostándolo todo y quizás perdiéndolo. La leí y trate de ser lo más sincera que pude con ella: una gran cantidad de personas teníamos planes, teníamos sueños, estábamos arriesgando cosas y aguantando situaciones para cumplir lo que teníamos en mente…él pudo a postar todo pero al menos le queda la satisfacción de decir que no fue por miedo, fue por algo más allá de sus manos…Nadie a quien culpar, tal vez al destino o al murciélago al que todos le echan la culpa.

Los planes de todo el mundo van en pique, los míos de buscar una independencia, de salir del país, de establecer distancia, de salir a buscar quien soy lejos de mi zona de confort, los planes de arriesgarme a pesar del miedo…Imaginé que se venían muchos obstáculos en mi camino y la sola búsqueda de trabajo no fue tan alentadora, pero ¿una pandemia mundial?¿en serio? No sé si debería pensar que la vida no quiere que cumpla mis planes o si mejor debería creer que quiere ver ¿cuánto es mi determinación para lograrlo? Imagino que así es que aplica la teoría del vaso medio lleno y medio vacío.

Ansiedad

Ayer desde las 03:00 A.M apague mi celular y decidí no acercarme a el, la ansiedad me gano en esta cuarentena, es demasiada información y demasiados temores que manejar, es un cambio de rutinas demasiado absurdo y perfecto para un shock que finaliza en la ansiedad carcomiéndome, todavía estoy libre de ataque de ansiedad como tal, pero mi mente va demasiado rápido sin poder concentrarse realmente en algo: sin poder escribir por eso mismo, sin poder realmente entregarme a un libro o una serie porque mi mente no puede concentrarse en lo que está haciendo…Han sido días difíciles, al punto de ni siquiera saber que día es hoy o que fecha porque todos los días son lo mismo, sé que se me esta saliendo de control y que existen miles de consejos y tips para evitar esto pero no soy capaz de concentrarme para seguirlos.

Hay demasiado tiempo libre y todos estamos igual…acabe de escuchara alguien decir que cuando se acabe la cuarentena no podemos pensar que vamos a retomar nuestras vidas de la misma forma ¿que tipo de esperanza da esa? ¿Seremos como esas películas post apocalípticas? A esta altura de la cuarentena, ya no me da hambre y quiero dormir la mayoría del día, mis rutinas de sueño están trastocadas como todo lo demás, no encuentro mucho que hacer…por ahora estoy repitiéndome una de mis series favoritas que es la uncia que ha logrado sacarme de esta realidad y meterme en otra, intenté hacer eso con el libro que he estado escribiendo pero como ya les dije, no logro concentrarme lo suficiente para crear…

Y sí, así estoy…ansiosa.

TERMINACIÓN DE CONTRATO DE TRABAJO EN PERÍODO DE PRUEBA

Ese es el título de un PDF que me llegó por whattsapp hace una hora, lo leí y me reí como loca. NO es un juego, soy desempleada otra vez…desempleada sin verdaderas explicaciones, desempleada por las conjeturas de que la empresa hace lo posible para contener lo del COVID-19…»la compañia tendrá en cuenta su hoja de vida para futuros procesos de selección» Riéndome le conté a mi madre, le escribí a mi mejor amigo y hable con algunas de mis compañeras del trabajo ,algunas de ellas también fueron despedidas. Hora y media después sigo en shock, tratando de no preguntarme nada a mi misma y de alguna forma no permitiendo que mi mente llegue a conclusiones arbitrarias.

No tengo enojo, entiendo por lo que está pasando la empresa, la ciudad, el país y el mundo, no es justo pero en el momento la justicia es un privilegio que no está por encima de la salud, estamos en una situación grave, de esas de película de suspenso en la que nadie puede salir de casa, que todo está cerrado y en silencio, que nos estan generando ingresos…todos estamos en una situación difícil por lo que sí mi entendimiento se abre.

Sólo sigo en shock y mi mente esta en otro lado, mamá haré una actualización de como evolucionan mis sentimientos frente a lo que está pasando.