15 de septiembre de 2023

Hace un rato me inició la sensación de ansiedad, por un momento pensé que no sabía la razón y ahora en medio de la noche después de publicar una historia pensando en ti, sé porqué me dio ansiedad. El duelo es difícil de entender y de explicar, al mismo tiempo, es eso que crees que ya pasó pero que en la mitad de la noche una canción, un gesto, unas ganas de acompañar el día difícil de alguien más, te remueve todo.

Hoy he dormido demás, me he sentido más cansada de lo normal, he querido que mi mente esté ocupada porque aunque tengo mucho por celebrar, tengo mucho que extrañar. Es irónico como hace unos años no podía recordar claramente esta fecha, recuerdo reírme y esforzarme absurdamente por recordar qué día era.

Posiblemente sea en el 2012 cuánto por primera vez intercambié tu número de WhatsApp para desearte feliz cumpleaños en una llamada, algo raro, fue en medio de una entrada a una fiesta el libro con un vino en la mano hecho por mí, el mismo vino que probaste el día de mi graduación – bueno el día que celebramos mi graduación.

Después de años juntos, viéndonos, queriéndonos, estando, hablando, confesando y entendiéndonos me esforcé mucho por recordar que un 15 de septiembre era un día especial porque tú habías llegado el mundo, recuerdo que nunca más se me olvidó este día de me tatuó, no sólo por mi esfuerzo sino porque con los años te hiciste más y más importante en mi vida y hoy que ya no estás el recordar esta fecha me duele porque siento que perdí muchos años sin poderte desear feliz cumpleaños por algo tonto como la falta de memoria, siempre recordaba que era un septiembre no estaba segura si 15 o 16, sabía que era una de estas fechas pero pocas veces daba con el número, todavía lo siento…creo que me disculpe por años una y otra vez por olvidarlo incluso cuando eras la persona con la que podía hablar de todo.

¿Y qué tengo para decirte hoy? Miles de te amo, miles de deseos y que seas feliz donde quiera que estés, que no sientas dolor y que te sientas tranquilo y que sepas que lo estoy haciendo lo posible, por amar más y por ser la persona que siempre quisiste que fuera -está bien la persona que siempre supiste que era aunque yo no lo creyera así-

Quisiera dedicarte 1000 canciones, quisiera poder salir a comer contigo comida mexicana (porque si tiene que ser mexicana). Espero que en el cielo estés celebrando, bebiendo cerveza a mares, escuchando Ferxxo y a la banda que todavía no recuerdo el nombre una y otra vez, que estés mirando desde arriba y cuidando de tus papás, de tus amigos y por supuesto de mí, como puedo sentirlo.

No me alcanzará la vida nunca para no extrañarte este día, cambiaste mi percepción de todo. Gracias por haber estado en mi vida , hoy te sigo celebrando no sólo hoy sino cada vez que late mi corazón, cada vez que intento ser mejor, cada vez que hago con las cosas con miedo, cada vez que intento ser feliz y cada vez que pienso en amor y en lo que pudimos haber sido, realmente lo que fuimos ¡Feliz cumpleaños, Hermosurita 🐻!

La tecnología se ha puesto de nuestro lado esta mañana con Spotify, la segunda canción en aleatorio pon la canción que me hace pensar en ti encontrar una forma de qué el cielo dónde estás me acompañara busca fotos del 15 de septiembre de otros años buscándote y encontré sólo fotos de nubes y de gente pasándola bien y ahora que estoy probando cómo escribir dictándole al celular y en el mensaje de arriba donde tenés mencionado con ella porque solamente yo lo utilizado para ti y a la única que le permitía algo tan cursi el celular apuesto un oso que es la forma en la que siempre te vi: Osito de peluche.

Gracias por estar en mi vida, gracias por llegar a mi vida, gracias por dejar una huella en mí como ser humano, por hacerme ver lo que nunca pude. Lamento que haya necesitado de tu partida para poner mi alma en búsqueda de esa persona que siempre me aseguraste que era. Te amo Hermosurita 🐻 feliz cumpleaños…

Como el 10 de julio de 2023, me cambió la vida: Parte 2.

Hay muchas razones por las que en los últimos años he estado más que conectada con mis emociones y rutinas, desde niña he tenido una relación muy estrecha con quién soy y cómo soy, por la ansiedad, los traumas y porque a fin de cuentas siempre he sido la unos persona que ha estado conmigo en las malas y en las buenas.

Así que cuando tres días después de la muerte de mi amigo, mi mente se silenció, sentí el verdadero terror. No me sentía ansiosa ni depresiva, el constante murmullo y dudas en mi cabeza repentinamente ya no estaban, el dolor estaba ahí pero se sentía entumecido. Me volqué al trabajo aprovechando que Inspiración estaba de vacaciones y yo había quedado a cargo de muchas de sus tareas, me enfoqué en hacerlo todo y que todo el mundo estuviera bien.

Coincidencialmente ese viernes tenía terapia y mientras narraba lo difícil que había sido, de sentía como que era la historia de otra persona, el dolor de otra persona, pero en cuanto tocaba algún recuerdo volvía a sentirme como una caja vacía. Mi psicóloga me dijo que había sido mucho en muy poco tiempo y me recomendó vernos la siguiente semana para ver cómo iba.

Seguí trabajando el triple, enfrentándome a mis emociones en las noches pero encontrándome de nuevo con el silencio ensordecedor, comencé a desconocerme; actuaba como un robot y reacciona a como se suponía que debía reaccionar, incluso para enfermarme mi cuerpo tomo la decisión de caer en cama justo un día que no tenia que ir a la oficina. Me frustré en terapia por no sentirme como yo, por no sentir ni poder pensar en el dolor, por no llorar y estremecerme; por no poder reaccionar de una forma “sana” pero fue allí mientras me exigía procesar mi pérdida de la manera correcta que me di cuenta de cuantos duelos estaba haciendo con la pérdida de él.

Más tarde en el mes, las cosas en el trabajo se complicaron y tuve que establecer límites diciendo a viva voz “No estoy en la capacidad mental, emocional ni física para aguantar esto de este compañero de trabajo, no quiero hacerlo y no lo voy a hacer porque a duras penas me estoy manteniendo a flote”. Por esos mismos días mi papá llamó con su circo de pendejadas queriendo que resolviera un problema en su vida, me negué e intentó manipularme con una de sus frases y amenazas más comunes, me cortó tajante, volví a sentir un poco y expresé “Porqué la vida me quita personas que quieren mi bienestar y me deja personas que solo me traen caos y problemas a mi vida”, también fui a verme la película de la Barbie a desbloquear los recuerdos más bellos de mi infancia y a conectarme con mi niña interior que fue feliz, me devolvió el aire y pude sentir una vez más.

Tuve que enfrentarme a líos administrativos desgastantes, a encontrarme con la culpa y el tener que llamar a Inspiración en sus vacaciones porque no sabía que hacer. Las emociones volvieron, una noche lloré por Hermosurita, le pedí disculpas, recordé lo hermoso que vivimos y los planes, abracé mi dolor y me consolé hasta que me quedé dormida y al día siguiente ya no me levanté en silencio ni entumecida por el dolor.

Me levanté inspirada, queriendo honrar a una de las personas que me veía de la forma más bonita posible, que creyó siempre que yo podía lograrlo todo, que fue mi fan #1 sin condiciones. Que me amó a su manera y con el que a la final siempre intentamos ser sinceros y honestos el uno con el otro, ese día me prometí trabajar aun más duro en ser esa persona que él se fue creyendo que era, es imagen grande, segura y fuerte que tenía de mí y además, me prometí vivir los momentos, aprovechar el ahora con mis amigos, compañeros y familia porque cuando lo perdí a él me di cuenta de que sin importar cuantos momentos hayamos vivido siempre me va a hacer falta haber vivido más con él, más abrazos, más tomadas de la mano, más charlas en las escaleras, más comida mexicana, más amaneceres, más años nuevos, más grados, logros, éxitos, más existencia y momentos juntos.

Quiero compartir con la gente que amo al máximo para que cuando me falten o les falte nunca se agote la fuente de recuerdos y momentos de amor…porque ese es el consuelo que queda al final.

En el metro después de mucho

Crecer puede ser tan duro como creer en amistades y sentirse relegado por aquellas personas que tanto te esforzaste en ayudar y que ahora que están bien parecen haberse olvidado de ti; pero la magia de ayudar está en eso, en hacerlo por instinto y aunque esperes algo a cambio no forzar a que ocurra.

Hoy particularmente me duele pero también sé que he construido el estado de soledad actual en el que me encuentro alejando a las personas que lo intentaron, sin embargo ¿es un pecado? ¿No saber que te gusta y pelearte con lo que deberías y no hacer? Por momentos siento que es así, que estoy pagando las consecuencias del desconocimiento de mi misma y duele.

El mismo dolor que me ha permitido entender que estoy saliendo de mi comportamiento usual y que estoy sanando aunque duela más y más, puede ser que me sienta sola, que en momentos donde quiera salir no me sienta cómoda o a salvo haciéndolo sola pero llegará ese día.

Me he cansado de ser la lastimada en estas historias, quien aumente este dolor por cantidad pequeña que sea necesita salir de mi vida porque necesito felicidad y tranquilidad, que cuenten conmigo en las buenas y en las malas, en la salud y enfermedad, que esten para celebrar sus triunfos y llorar sus penas porque de nada sirve que estén solo para cuando me necesitan.

Hoy aprendo de esto, aprendo para soltar y respirar, para disfrutar el camino de regreso a casa, para abrazar y entender que la única que va a estar conmigo siempre seré yo.

El mejor regalo de cuarentena

Hace unos días estaba haciendo investigación para la novela que estoy escribiendo y termine encontrando eneatipos de personalidad en psicologia, hice un test de 135 preguntas que dieron que era una persona de eneatipo 6, definido como «el que quiere seguridad pero duda y desconfía» Y desde el principio me sentí muy identificada.

Soy una persona que trabaja duro por hacer feliz a los demás y trata de ser considerada y de pensar en ellos más que en si misma, pero por mucho que uno se cuide, la gente suele abusar de ese tipo de personas y tuve que vivirlo por mi propia experiencia muchas veces hasta finalmente entenderlo y es por eso que vine hoy emocionada y después de un día bastante raro en mi rutina a contarles un poco de lo que pasa por mi mente y mi corazón:

De los cambios que me ha dejado la cuarentena, sin duda el hecho de pensar más en mí es el regalo más grande junto con aprender a cuidar las amistades que realmente me están aportando y me ayudan en vez de generarme ansiedad. No hay cómo gustarle a todo el mundo y ni siquiera es posible hacerlo así que ¿para que gastar energía intentando? Sí, hay personas que queremos que estén en nuestras vidas pero son personas que nos hacen mal y personas que no se vana quedar porque, créanlo o no, la propia vida se deshace de lo que le hace daño a uno. Así que ¿para que mantener esas personas contigo pro más tiempo? Yo he aprendido que las amistades que valen la pena son aquellas donde puedes ser tu mismo sin guardar nada, esas personas que te hacen bien, que te apoyan en lo que se te ocurra y que te dan criticas constructivas para que hagas lo que hagas crezcas y aprendas de eso.

Mi consejo es: sean el amigo que quisieran tener. En mi caso, ese amigo que te habla desde el corazón, que es sincero y honesto sin ser cruel, que te lee antes de aportar en tu vida, que no te fuerza a cambiar sino que te acompaña y te anima en los cambios que haces por ti mismo, que te quiere en su vida pero no te amarra a ella, que puedes escuchar sin lastimarte con comparaciones estúpidas y que reprende cualquier sentimiento negativo que proyectas hacia ti mismo. Una persona que te quiera y te apoye en la misma medida que tú lo haces. Una persona que te de seguridad sin importar el camino que escojas…

Yo lo tengo, mi mejor amigo es mi espacio seguro, la persona que me escucha y que aveces pienso que cree en mí y me apoya más de lo que yo misma lo hago. Una persona que me ve como yo no puedo verme pero a través de sus palabras consigo destellos de la persona que no sé que soy y que estoy orgullosa de ser. Él es un eneatipo 5 «él que se distancia para observar y evitar la invasión», no podríamos ser más diferentes si nos lo propusiéramos, yo soy del tipo orientado a la seguridad, encantadora, comprometida, responsable, nerviosa y desconfiada y él es del tipo cerebral, innovador, penetrante, perceptivo, reservado y aislado. Yo destaco por exagerar los peligros y evitar los riesgos, siempre alerta. Con exceso de prudencia y de dar vueltas muchísimas vueltas a cualquier situación, un océano eterno de interminables dudas y él destaca por su afán de analizar, comprender y acumular conocimientos, observa más de lo que participa, lleno de independencia y autosuficiencia, le cuesta expresar sus emociones, se mantiene en una actitud cálida y distante y en general las demandas afectivas son las que le generan inseguridad. Somos tan pero tan diferentes y de esas diferencias hemos formado el vínculo mágico que tenemos hoy, él como tal no es mi regalo de cuarentena porque la vida me lo regalo mucho antes.

Pero el ver y ser consciente de que su amistad es la vara con la que debo medir todas mis otras amistades, ese sí es el regalo que me dejo la cuarentena. Básicamente me enseño a valorar todo lo que él me da para entender el verdadero significado de la amistad, esa amistad por la que sí debo luchar y extenuarme, esa amistad que vale por lo que es y no por lo que la otra persona quiere hacer pasar que «vale». Él me enseño a valorarme como amiga, a saber que es lo que merezco en una amistad.

Y si les intereso lo del eneatipo aquí les dejo el enlace del test: https://eneagramadelapersonalidad.com/eneagrama-test/

Inesperado

Ayer estaba hablando con mi mejor amigo tal y como lo hacemos siempre, es de esas amistades en las que uno puede ser transparente en su mayoría y está bien, una persona que te acepta por lo que eres y que no quiere que cambies, que a pesar de tus errores y defectos quiere que te quedes colo eres. Mi mejor amigo es una persona rarísima y le cuesta entender las formas sociales, es como un robot de carne y hueso, pero se esfuerza en entenderlo y eso lo es todo.

Estaba hablando con el y de la nada me dijo que me iba a pedir perdón por lo que me iba a decir después pero que debía decírmelo, me dijo que yo le gustaba y no voy a mentir, rodé en mi cama y espere que fuera un chiste, pero no… Es la verdad, lleva meses gustando de mi pero para el está claro que es unilateral sino que se canso de estar ocultando lo que sentía por un miedo casi patológico a si quiera intentarlo.

Así que me dijo que le gustaba, yo le dije que lo quería pero no así y comenzamos a hablar del tema y después todo siguió como si nada, no hubo dramas ni tener que consolar un corazón roto por el desamor, ni siquiera la gran sensación de culpa por no poder corresponder, solo siguió como estábamos, la misma comodidad y seguridad del uno con el otro.

He tenido otras amistades así, en la que el amor aparece de la nada de parte de ellos y yo no correspondo, tuve que trabajar demasiado por esas amistades y algunas no las pude mantener, cargue con la culpa y la responsabilidad de esos corazones rotos y fue horrible, por lo que cuando mi mejor amigo me dijo lo que sentía pensé el peor escenario por instinto y después me di cuenta de que hay una razón por la que nos entendemos también, una razón por la que hablamos todos los días, una razón por la que siempre hay algo que contar y eso es la inesperada confianza y la sinceridad.

Mi amistad con el es un espacio seguro en donde podemos ser quienes somos, donde yo puedo hablar sin parar y el escucha, en donde puedo hablarle sobre novelas de dos hombres que se aman y el me cuenta sobre palomas que manejan misiles, esa es la amistad a la que todos debemos apuntar, una amistad que te construya, te apoye, te entienda y busque siempre lo mejor para ti sin querer cambiarte.

Mi mejor amigo me dijo que le gusta y yo no siento lo mismo, pero eso fue solo un escalón más hacia la inmensa confianza que tenemos y fue un ladrillo más en nuestro fuerte de seguridad para ser amigos y estar el uno para el otro.

Para pelear se necesitan dos

Tengo una amiga que actúa como si yo fuese su esposo, es la misma amiga desgastante de la que les conté antes. Esta semana se enojo conmigo de nuevo por no estar cuando ella quiere que esté, y aunque ayer me encontraba de muy mal humor y tuve que esforzarme por no iniciar una pelea, hoy cuando me acabé de levantar obtuve de alguna forma otro de esos comentarios hechos para picar a la gente para iniciar una discusión.

Yo no soy de salir y de estar metida en la vida de las personas, siempre he sido alguien que disfruta estar sola y en su casa, salgo y comparto cuando debo hacerlo, si alguien me necesita o si hay alguna reunión planeada, estaré allí, pero salir por salir es algo a lo que no le he cogido gusto.

Ella es una persona que quiere cambiarme, una persona a la que no le basta como soy y quiere que modifique mis comportamientos a su gusto y las cosas no son así, las personas no cambian solo porque uno así lo quiera y aveces cuando uno se aferra a querer cambiarlas, ellas simplemente se van.

Pelear y discutir para mi es de lo más agotador que existe y no me gusta hacerlo, siempre que puedo evitarlo lo hago, incluso a pesar de estar en una discusión más de una vez he cedido y me he disculpado solo para que termine, así yo tenga la razón y no tenga la culpa.

Soy la persona que soy, así era cuando comenzamos a ser amigas y es triste que una persona esté intentando tan fuerte cambiarte, yo sé que es a a partir de un inmenso cariño pero agota tener que estar pensando qué está bien y que no decir, andar sobre cáscaras de huevo porque la otra persona se va a enojar…

La última vez que pasó esto, me disculpe y acepte mis errores, he tratado de corregir los que considere que no había tenido en cuenta, pero el estar cuando pueda y no siempre que ella quiera es algo a lo que ella debe acostumbrarse o simplemente dejar hasta ahí.

Desgaste

A la larga siempre que intentamos que las cosas funcionen terminamos desgastados, esto aplica con tantas cosas en la vida, que da miedo. Esta ocasión, creo que me centrare en lo desgastante que pueden ser ciertas amistades y ojo, no hay que confundir las amistades que te desgastan a las amistades tóxicas, las segundas hay que dejarlas ir si o sí.

Las amistades desgastantes son aquellas que te sacan de tu zona de confort y que siempre están enseñándote algo nuevo, que siempre centradas en su forma de ser y ver el mundo quieren que tu consigas esa perspectiva para que seas mejor o para que te acomodes un poco más a su forma de vida. Esas amistades pueden dejarte mucho y pueden ser de aquellas que quieras tener para siempre pero hay que tener en cuenta que cambiar tu forma de pensar, tu modo de reaccionar e incluso tu forma de ver la vida son todos, imposibles y por ende te vas a desgastar intentándolo. Puedes modificarlo un poco añadir y quitar un poco por aquí y por allá, pero por más que esas amistades quieran que seas diferente, el deseo de cambiar a las personas nunca nos va a llevar a un buen lugar.

Tengo una amiga así y la quiero muchísimo, es de esas personas que se ha quedado conmigo a pesar de que no me gusta salir, de que tengo problemas para interactuar con el mundo exterior porque me he criado en una familia que es muy encerrada en ella misma, una familia que no considera la amistad como un concepto real e importante, y les cuesta demasiado entender por qué yo no pienso igual. Es mi amiga desgastante, mi amiga que insiste y que a pesar de que aveces quiere rendirse siempre vuelve y lo intenta, es mi amiga valiente que a veces me saca de quicio y quiero tener lejos pero no puedo sacarla de mi vida, porque lleva más de 4 años en ella y me ha hecho parte de la suya. Lo desgastante es la lucha entre mi madre y ella, ambas quieren mi atención, amas quieren mi tiempo, ambas están inconformes con lo que tiene que ver la una con la otra, yo estoy en el medio, desgastada entre las dos, queriendo que las dos entren en paz pero sabiendo que nunca van a lograrlo.

Tengo una amiga que me desgasta porque me quiere tanto en su vida que a veces olvida que debo tener una propia, una amiga que quiere tanto compartir conmigo que omite que a veces tengo que estar sola y pensar en mí, una amiga que quiere mi apoyo y mi presencia pero que el es difícil entender mi forma de ser y lo independiente que puedo llegar a ser, una amiga que se molesta con cada pequeña cosa y con la que nunca sé cuando va a estar furiosa y cuando va a estar a paz, una amiga que me quiere tanto que la lastima cada vez que le digo que «No» hasta que eso se convierte en un problema, una amiga a la que le digo que si a pesar de que esté cansada, agotada y no quiera, porque ella ha estado ahí para mi, porque se preocupa, porque me quiere y porque en su mundo ha demostrado que quiere necesitarme.

Es un desgaste que aprecio, pero que igualmente es un desgaste.