Esto lo comencé a escribir en octubre, no imaginándome en absoluto lo que estaría contando y viviendo hoy:
Escribí en mi libreta hace casi 2 meses y medio que debía escribir una entrada del blog pero la vida se ha puesto bastante héctica en el buen y mal sentido -tuve que pausar porque mi mamá vino a hablarme- es gracioso como parece que escribir esta entrada sea una casi misión imposible. Me gusta pensar que todo sucede por una razón, por lo que recuerdo en esa última entrada del blog narraba sobre mi depresión y lo mal que estaba, pero la semana siguiente mi vida comenzó a girar, asistí a varias entrevistas de trabajo en la misma semana y cuando estaba a punto de hacer una prueba técnica para el trabajo que menos me llamaba la atención, me llamaron de un trabajo al que había aplicado al principio de junio para contratación inmediata.
El 27 de julio comencé a trabajar, con empresa desconocida y de la que todos mis seres cercanos pensábamos que era algo que podía salir mal, como mi mamá trabajaba me tocó hacer madrugar a mi mejor amigo para que me acompañara al trabajo a las 8 de la mañana, la primera impresión fue temerosa y me sentí muy amenazada, el único punto brillante y calmo fue mi jefa. La primera semana fue maravillosa, trabajo con 2 hombres maravillosos con los que me entendí demasiado bien casi mágicamente sin necesidad de amoldar mi personalidad, simplemente nos conectamos y como lo sentimos todos, es como si hubiésemos nacido para ser un equipo.
Lo que sucedió los primeros tres meses de trabajo fue aquella historia increíble de encontrar un ambiente laboral en el que me sentía cómoda, en la «perfección», cada día fue francamente más satisfactorio que el otro y para finales de octubre no podía dejar de sentirme como una persona dispuesta a todo por la empresa, afortunada y premiada por el destino después de tantas cosas difíciles en los años anteriores pero a partir de noviembre el declive comenzó, en la segunda semana de noviembre puedo decir que he recibido uno de los golpes de realidad más sorprendentes en mi vida, recuerdo la sensación de impotencia, incredulidad y shock ¿Cómo es posible ser tratado como una mierda solo por tener un titulo universitario?¿como es posible que alguien te haga sentir mal por estar metiéndole el 100% a lo que estás haciendo? Decir que perdí la moral, es poco pero aun así sentía que debía dar todo de mí para que las cosas mejoraran y volvieran hacer aquello que habían sido…claramente me equivoqué.
Las semanas que siguieron fueron tensas y tenebrosas, atemorizantes y sin duda el botón de encendido para mi ansiedad, sentí que sin importar que tanto nos esforzáramos mi equipo y yo, nunca iba a ser suficiente. En diciembre, comenzaron los paños de agua tibia el discurso de mis jefes de intentar salvar la moral del equipo después de haberla arrastrado por el suelo, vendiendo la idea de que todos éramos importantes y brindándonos más razones económicas para seguirla dando toda, para ese momento yo había dejado de creer en la promesa de valor de la empresa para con sus empleados, me comencé a dar cuenta de la persecución laboral y el sadismo que existía, comencé a verlo todo con unos nuevos ojos ¿y para ser sincera? Dolió como nunca antes, fue como despertarse en un sueño bonito y darse cuenta de los monstruos que estaban detrás del traje.
Para finales de diciembre e inicios de enero, mi decepción era absoluta, con los ojos totalmente abiertos me fue imposible ver sus acciones con ojos positivos, siéndome inevitable analizar todo el circo como maniobras de manipulación emocional a través del agradecimiento, la falsa sensación de seguridad y la mentira de ser una empresa diferente que le preocupa el bienestar de las personas incluyendo sus empleados. Al ser una maniobra desgastante intentar ver el lado bueno simplemente dejé de hacerlo y me concentre en ignorar cuanto em fuese posible lo que estaba pasando a mi alrededor, seguí trabajando como la persona que soy y la profesional que quiero ser, aprendiendo de todo y esforzándome en hacer todo bien y evitar llamados de atención. Pero los detalles de sus verdaderas caras seguían allí y sus acciones doble intencionadas cada vez se acercaron más hasta el punto en que me fue imposible no verlas. Me di cuenta que llevaba casi todo diciembre trabajando en el turno de la noche cuando debía ser rotativo, me di cuenta que poco a poco todo mi tiempo y espacio en la vida se convirtió en ser parte de ese lugar y «luchar» por los objetivos y metas que ellos se habían propuesto, pero en algún punto también me vi como que no les importaba, la luz llego cuando me enferme y fue demasiado sencillo para ellos decirme que no fuera a la inauguración de la nueva oficina y que me quedara en casa, en donde a nadie le importó si me estuviese muriendo y nadie de «talento humano» pareció preocupado por mi salud.
Volví a terapia con ganas de resolver si estaba siendo demasiado negativa y la depresión me estaba ganando y me di cuenta de que si bien por un lado era así, mi realidad era que a penas estaba viendo la punta del iceberg. Poco esperaba yo que el viernes de mi primera semana en la nueva oficina me diera cuenta del trasfondo macabro y asqueroso en el que estaba metida y no me había dado cuenta: la red de privilegios, la burocracia, el nepotismo, las tácticas de manipulación emocional, el abuso emocional, las burlas detrás de la espalda de las personas, la denigración de aquellos que tienen títulos universitarios, la presión y persecución laboral a partir de un grupo de personas que se crearon en la mente una idea de superioridad por estar más cerca del dueño, entre otras cosas.
He sido victima de un abuso generalizado nunca concentrado directamente en mí, tal vez porque no he dado razones y tal vez porque vivo en mi propio mundo, no confundo las relaciones interpersonales con las laborales, no borro los limites en torno a mi persona, no permito ser manipulada económicamente o con mis aspiraciones personales porque soy transparente y abierta hasta un límite permitido a las personas fuera de mi pequeño circulo amistoso, nadie conoce que me motiva realmente como para hacer el teatro de dármelo y hacerme sentir agradecida, ninguno de ellos conoce que aspiro hacer en el futuro como para brindarme algún medio de poder hacerlo y después amarrarme a ellos con el sentido de deuda y agradecimiento. He sido protegida por mi misma de una forma inconsciente, realmente admirable. Aunque para ser sincera no he podido prevenir y protegerlo todo, pero lo que se ha filtrado no ha sido ni el 1% de la persona que realmente soy.
Agradezco que su poder en mí sea limitado, que lo que me hayan dado no haya sido realmente significativo porque la forma en la que la vida me ha tratado ha sido más que benévola, en donde un par de bonos en dólares significa la satisfacción de un lujo tonto y no la solución a un problema profundo, en donde la decisión de seguir allí es mía y en donde trabajar o no hacerlo no cambia mucho afortunadamente mi situación actual. Trabajo por el gusto de trabajar y no por necesidad porque la vida me premió con una mujer fantástica como madre que enfoco sus decisiones y pensamientos en hacer que yo nunca tuviera que deberle nada a nadie, brindándome las herramientas más importantes para nunca permitir que alguien más defina mi valor como persona y profesional, regalándome la seguridad y la estabilidad económica en toda mi vida, para que en este momento en donde me encuentro en un entorno laboral tóxico pueda decir que me quedo para brindarle un poco más a mi hoja de vida pero en el momento en que mis limites sean sobrepasados pueda elegir salirme de allí.
He aprendido innumerables enseñanzas en este lugar, de las cuales estoy sanamente agradecida pero no tengo ni un ápice de deudas con ellos, ya no, porque en algún momento si me sentí en deuda y fue en ese inicio, en ese punto donde me sentía una nada y me cuestionaba como profesional y como persona, en ese punto en donde me sentí «rechazada» por todo el mundo y «aceptada por ellos», olvidándoseme que habían 2 empresas interesadas en mi y que meses después de trabajar en ese lugar todavía me llamaron e intentaron contactarse conmigo. Cuando superé eso pude ver que me habían contratado por un rasgo de mi personalidad, me hicieron ver que en efecto era un privilegio para ellos mi decisión de haberme quedado en ese lugar, me dieron armas para entender que si bien no era «imprescindible» para ellos, ellos tampoco lo eran para mí, que existe un número gigante de empresas en el mundo laboral y que aunque esté difícil conseguir empleo en este momento, la vida es de tiempos que solo entiende una fuerza superior.
Me encuentro en duelo de aquella empresa que me vendieron en un inicio y encajaba a la perfección conmigo, me duele tener que vivir en la realidad donde todo eso fue una mentira, pero es un duelo más que tengo que vivir en este momento, una situación más que hace parte de mi vida y que voy a superar a mi ritmo. Muchos se preguntarán ¿y ahora que vas a hacer? ¿Cómo te vas a quedar allí sabiendo la mierda que son? Para ser sincera la elección de quedarme allí por un tiempo me hace cuestionarme moralmente, sin embargo miro lo difícil que esta la economía y la política en mi país y no me gusta la idea de quedarme desempleada en este momento, aun mi instinto dicta que debo quedarme allí por un tiempo, siento que puedo aprender mucho más y salir con la cabeza en alto y tan victoriosa como pueda de esta situación.
La vida es una máquina bien aceitada en donde todas tus acciones tienen consecuencias, lo bueno y lo malo se devuelven a ti de forma inesperada, la esencia de tus acciones no va a ser nunca más fuerte que lo que realmente estás haciendo y como eso afecta a los demás, tal vez quiera quedarme allí a ver como funciona un poco el karma y también para darle tiempo a la vida de que me encamine hacia donde tengo que llegar en este momento de mi vida, porque sigo siendo un bote navegando en el amplio mar.