Han sido días largos, meses extensos, han pasado días en que creemos que llego el fin y otros días en que la pesadilla continua. Días en los que tenemos fe y creemos que todo es posible y días en los que sentimos que no damos para más. Hay días en que siento que Dios me escucha y otros en los que siento que me ignora, como les conté hace unos post, esta situación ha generado que mi relación con Dios cambie porque creo que ya me hubiese enloquecido sino lo hubiese acogido de cerca en mi corazón.
Confío en que existe una voluntad divina y un sentido para todo lo que ocurre así yo no lo entienda, la verdad es que desde el inicio de este mes dejé de preguntar por qués. Somos humanos y todo aquello que está fuera de nuestras manos necesitamos entregárselas a alguien más, soy fiel partidaria de que cada persona es libre de entregarle su fe, su energía y su corazón a lo que quiera no importa si es el Dios católico, el Dios Cristiano, Jehová, Buda, Ganesha, Brahma, Visnú, Shiva o una piedra, Yo soy católica y dentro del catolicismo confío en la existencia de una energía suprema causante de todo, en mi mente Dios movió un átomo en el universo para que se creara el Big Bang considero que nada es casualidad dentro del orden supremo porque todo en la vida es una sucesión de procesos, cosas que pasan la una porque la otra sucedió de determinada forma.
Creo, confío y dejo todo en manos de la voluntad divina pero no es como si simplemente hubiese llegado allí porque también tengo una mente racional y tengo rayones con el control, pero con el tiempo que ha durado esta situación de mi padrino he tenido que pasar por muchos procesos mentales para los que necesitaría mucha terapia para volver a recordarlos. Sin embargo, hoy vengo hablarles de este tema no en un intento por evangelizar, como ya mencione para mi da lo mismo en lo que cada quien tenga en fe siempre y cuando no intente controlar, influenciar o desmeritar la mía. Todos estos meses eternos he tenido mucho miedo, en diferentes niveles y manifestado de un millón de formas. Las ojeras que habían desaparecido de mi cara volvieron a ponerme los ojos hundidos por las noches de sueño interrumpido, por todas las noches que la ansiedad me levanto a orar. Han habido noches que me duermo llorando, noches en las que me siento demasiado exhausta y continúan en días en los que no quiero despertarme por físico cansancio a enfrentar el día, hay días en los que me acuesto temprano y me despierto muchas veces en la noche sobresaltada, noches oscuras en las que tiemblo de miedo, en las que la ansiedad no me deja, noches en las que temo levantarme al día siguiente y recibir una mala noticia.
La última semana me quede sin fuerzas, antes le pedía a Dios con pelos y señales, diciendo desde mi humanidad donde necesitaba su ayuda para que luego algo ocurriera y me sentara a cuestionar y hacer muchas preguntas que no tendrían respuesta divina. En medio de una crisis al inicio de este mes, me sentí deshuesada, sentí que mis nervios estaban expuestos y agité la bandera blanca, me sentía sin energía ni fuerzas para pedir algo en especifico, solo tenia energía para pedir que se hiciera su voluntad sin importar cual fuera y ahí sentí que algo encajó, los días han sido complicados pero entregándolo todo a la voluntad y disposición divina se siente una carga menos pesada. Entendí aquella frase de una novena de mi madre en la que Dios decía «Tus miedos atan mis manos» y otra frase que no recuerdo exactamente su origen que decía «No me digas que hacer, yo sé que tengo que hacer y ya lo estoy haciendo»
Seguimos aquí, con los brazos arriba, dejando que Dios haga su voluntad…hay días más largos que otros, días en que otros humanos nos alteran toda la energía de balance que hemos logrado juntar, como hoy. Tengo sueño, estoy cansada a pesar de que me dormí temprano y dormí por muchas horas, mi mente esta como con algodón y si cierro los ojos siento que podría quedarme dormida, el día está frío, es un domingo frío, mi padrino está bien, está estable aunque está conectado al respirador, está siendo paciente, está luchando por él y por nosotros, está mostrado la fortaleza y el aguante que nos ha enseñado y mientras el esté así, yo siento que todo es posible y que la voluntad de Dios puede ir un poco enfocada alas necesidades que tiene mi corazón. NO sé que pase, no se para donde vamos ni cuanto va a durar esta situación, eso me da un poco de ansiedad, de cansancio y un poco de tristeza pero ninguna caminata por el desierto es corta ni ninguna guerra dura un par de días, todo proceso es largo y se sigue luchando hasta que no haya nada más que hacer…la clave es confiar en que hay alguien que puede hacerlo todo, alguien que no tiene limites, alguien o algo que está más allá de nosotros, alguien en quien podemos confiar ciegamente, alguien que siempre está ahí, confiar en su voluntad y sus planes sin entender y sin saber cuáles son.