Iniciando abril

Llevo un par de semanas luchando con la sensación de no querer hacer nada, luchando con el pensamiento cada día de que no tengo nada por qué levantarme, siento que sigo desperdiciando mis días así tenga cosas que hacer. Sólo eh escrito un poco, me la he pasado leyendo y viendo series, sacando mi mente de la realidad, me siento muy cansada de todo, muy cansada de ir flotando por la existencia, de no tener nada ni nadie a quien llamar mío. Parece que siempre estoy pendiente de algo de otra persona, parece que siempre me mantengo haciendo algo para alguien más, siento que no estoy yendo para ningún lado y ni siquiera siento que me este moviendo. Los días me están pasando lentamente como si tuviera la cabeza metida en un balde de agua, me siento irritada por todo y por nada, no hablo mucho y de lo que hablo son cosas cotidianas incluso cuando mis primas dan el reporte de mi padrino no puedo conseguir sentirme totalmente interesada.

Me siento triste y desmotivada, sin ganas de nada pero con miles de reproches propios por no poder hacer nada, me siento congelada ¿para qué moverme si no estoy yendo para ningún lado? Hoy quería quedarme en cama todo el día y así lo hice, me quedé leyendo, escuchando música sin levantarme de la cama, no quería luces prendidas, quería estar en un mundo que no fuese el mío. Me siento muy sola, como que no le importo a muchas personas, como que nada parece suficiente, no me entiendo si lo tengo todo y no tengo preocupaciones por qué me siento así.

Quiero abrazarme a alguien a quien le importe, alguien que me dé consuelo, deseo tanto alguien que me de consuelo, que me amé y me lo demuestre. Quiero abrazarme y esconderme en el pecho de alguien para sentirme un pco más protegida, un poco cálida, con un poco más de seguridad. Muero por un abrazo cliché, de esos que te dicen que todo va a estar bien, de aquellos que te hacen brillar el corazón.

Todo va a pasar, no sé cuando tal vez lo haga en unos días, porque la vida sigue sin importar cuanto te quieras rendir, la vida sigue y no para , así te quieras bajar porque no te sientes bien, así quieras vomitar y cerrar los ojos para que todo desaparezca. La vida sigue, tú sigues, todo sigue, todo pasa…

Elle en Terapia I

El lunes 29 de marzo a las 12:00 m tuve mi primera terapia psicológica. Ese día estuvo lleno de cosas porque soy del tipo de ermitaña que si va a salir un día espera salir para hacer varias cosas y estar de allí para allá, así que ese mismo día fui a cita de oftalmología en la que me dilataron las pupilas y quedé demasiado sensible a la luz mientras intentaba encontrar el lugar de la cita con la psicóloga. Voy a ser sincera, estaba nerviosa, muy nerviosa porque intentaba con muchas ganas no pensar en la terapia psicológica como una poción mágica que le daría rienda suelta a la línea de meta para solucionar todos mis problemas…pero terminé sintiéndolo así de cierta forma. Así que muy cegatona busqué una dirección en Poblado, un barrio de mi ciudad que es lomas y direcciones hechas solo para perderse, finalmente encontré el lugar.

Llegué 5 minutos antes de la hora y me hicieron pasar, me senté en un sofá verde mire a mi psicóloga, su nombre es Melissa, no se ve como lo que uno piensa que va a encontrarse cuando le dicen ‘psicóloga’ y eso me bajo ciertamente los nervios, me senté como si estuviera en casa. ¿Qué pasaba por mi mente en ese momento? Muchas cosas, algo increíble de la ansiedad es la cantidad astronómica de pensamientos que ocurren a la misma vez, me vi ahí en un cuarto pequeño con una persona desconocida y me dije «Estamos grandes y es momento de que solucionemos lo que podamos antes de que sea más tarde», envalentonada comencé a hablar como si no hubiese un mañana, realmente preocupada de que una hora de evaluación fuese muy poco tiempo para todo lo que tenia que decir y contextualizar a esta persona desconocida que me iba a guiar. Repase mi infancia y por primera vez pensando en todo lo que pasé: no lloré. Me sorprendió contar mis historias de traumas de niñez sin echarme a llorar por todo lo que había sufrido y todo el daño que me había hecho hasta la actualidad esas situaciones.

La psicóloga me escuchó y de vez en cuando su celular o su computador hacían ruidos que me interrumpían y me devolvían a la realidad, em di cuenta de nuevo que tengo una amplia memoria por lo que fue un reto resumir recuerdos en todas las etapas de mi vida. Ella me habló en pocas ocasiones (principalmente porque yo parecía en competencia de rap) pero recuerdo claramente los gestos mientras hacia las anotaciones y como me ayudaba a buscar palabras cuando me hacían falta. Me quite los zapatos a los pocos minutos de iniciar a hablar, me puse cómoda, decidida a iniciar este camino de la mejor forma. Pensé que iba a salir vuelta nada, un mar de lágrimas y como un nervio a flor de piel pero no fue así, salí tranquila y regresé a casa, ese día caminé demasiado temiendo montarme en buses e infectarme del coronavirus, caminé demasiado tanto que los dos días siguientes básicamente los pasé en cama, con dolor en las piernas y dificultad para moverme.

La psicóloga me hablo de que efectivamente tenía ansiedad y que haríamos en la siguiente terapia distintos test para evaluar qué más había fuera de la terapia porque lo que ella veía a grandes rasgos muchos de mis síntomas también eran de depresión y estrés post traumático, se mencionó mucho mi poca tolerancia al fracaso, mi dificultad para expresar necesidades y mi falta de amigos a lo largo de mi vida.

Me sentí bien hablando, finalmente sintiéndome escuchada. Después del día 1 sigo pensando que es una buena decisión y sintiendo que cosas muy buenas pueden salir de ahí.

Los humanos y la voluntad divina

Han sido días largos, meses extensos, han pasado días en que creemos que llego el fin y otros días en que la pesadilla continua. Días en los que tenemos fe y creemos que todo es posible y días en los que sentimos que no damos para más. Hay días en que siento que Dios me escucha y otros en los que siento que me ignora, como les conté hace unos post, esta situación ha generado que mi relación con Dios cambie porque creo que ya me hubiese enloquecido sino lo hubiese acogido de cerca en mi corazón.

Confío en que existe una voluntad divina y un sentido para todo lo que ocurre así yo no lo entienda, la verdad es que desde el inicio de este mes dejé de preguntar por qués. Somos humanos y todo aquello que está fuera de nuestras manos necesitamos entregárselas a alguien más, soy fiel partidaria de que cada persona es libre de entregarle su fe, su energía y su corazón a lo que quiera no importa si es el Dios católico, el Dios Cristiano, Jehová, Buda, Ganesha, Brahma, Visnú, Shiva o una piedra, Yo soy católica y dentro del catolicismo confío en la existencia de una energía suprema causante de todo, en mi mente Dios movió un átomo en el universo para que se creara el Big Bang considero que nada es casualidad dentro del orden supremo porque todo en la vida es una sucesión de procesos, cosas que pasan la una porque la otra sucedió de determinada forma.

Creo, confío y dejo todo en manos de la voluntad divina pero no es como si simplemente hubiese llegado allí porque también tengo una mente racional y tengo rayones con el control, pero con el tiempo que ha durado esta situación de mi padrino he tenido que pasar por muchos procesos mentales para los que necesitaría mucha terapia para volver a recordarlos. Sin embargo, hoy vengo hablarles de este tema no en un intento por evangelizar, como ya mencione para mi da lo mismo en lo que cada quien tenga en fe siempre y cuando no intente controlar, influenciar o desmeritar la mía. Todos estos meses eternos he tenido mucho miedo, en diferentes niveles y manifestado de un millón de formas. Las ojeras que habían desaparecido de mi cara volvieron a ponerme los ojos hundidos por las noches de sueño interrumpido, por todas las noches que la ansiedad me levanto a orar. Han habido noches que me duermo llorando, noches en las que me siento demasiado exhausta y continúan en días en los que no quiero despertarme por físico cansancio a enfrentar el día, hay días en los que me acuesto temprano y me despierto muchas veces en la noche sobresaltada, noches oscuras en las que tiemblo de miedo, en las que la ansiedad no me deja, noches en las que temo levantarme al día siguiente y recibir una mala noticia.

La última semana me quede sin fuerzas, antes le pedía a Dios con pelos y señales, diciendo desde mi humanidad donde necesitaba su ayuda para que luego algo ocurriera y me sentara a cuestionar y hacer muchas preguntas que no tendrían respuesta divina. En medio de una crisis al inicio de este mes, me sentí deshuesada, sentí que mis nervios estaban expuestos y agité la bandera blanca, me sentía sin energía ni fuerzas para pedir algo en especifico, solo tenia energía para pedir que se hiciera su voluntad sin importar cual fuera y ahí sentí que algo encajó, los días han sido complicados pero entregándolo todo a la voluntad y disposición divina se siente una carga menos pesada. Entendí aquella frase de una novena de mi madre en la que Dios decía «Tus miedos atan mis manos» y otra frase que no recuerdo exactamente su origen que decía «No me digas que hacer, yo sé que tengo que hacer y ya lo estoy haciendo»

Seguimos aquí, con los brazos arriba, dejando que Dios haga su voluntad…hay días más largos que otros, días en que otros humanos nos alteran toda la energía de balance que hemos logrado juntar, como hoy. Tengo sueño, estoy cansada a pesar de que me dormí temprano y dormí por muchas horas, mi mente esta como con algodón y si cierro los ojos siento que podría quedarme dormida, el día está frío, es un domingo frío, mi padrino está bien, está estable aunque está conectado al respirador, está siendo paciente, está luchando por él y por nosotros, está mostrado la fortaleza y el aguante que nos ha enseñado y mientras el esté así, yo siento que todo es posible y que la voluntad de Dios puede ir un poco enfocada alas necesidades que tiene mi corazón. NO sé que pase, no se para donde vamos ni cuanto va a durar esta situación, eso me da un poco de ansiedad, de cansancio y un poco de tristeza pero ninguna caminata por el desierto es corta ni ninguna guerra dura un par de días, todo proceso es largo y se sigue luchando hasta que no haya nada más que hacer…la clave es confiar en que hay alguien que puede hacerlo todo, alguien que no tiene limites, alguien o algo que está más allá de nosotros, alguien en quien podemos confiar ciegamente, alguien que siempre está ahí, confiar en su voluntad y sus planes sin entender y sin saber cuáles son.

Marzo 1 y 2 de 2021

Estoy sin palabras…no sé cómo comenzar a escribir y en realidad no estoy segura de nada de lo que sucede en mi cabeza en estos momentos. La ansiedad ha sido una constante, la semana pasa el medico Díaz llamó y nos dijo que estábamos llegando al límite de los antibióticos de tal manera que la bacteria que tenia mi Padrino no iba a poder ser contrarrestada ni con el antibiótico más fuerte, mi prima hablo con él y mi padrino le dijo que él así como estaba para qué iba a regresar a casa y eso…nos rompió. El doctor Díaz llamo el domingo y les dijo a mi prima que le habían comenzado a suministrar uno de los antibióticos más fuertes y que podían dañar sus riñones pero era manejar esa posibilidad de que los riñones se dañen o que fallezca de la infección, la ansiedad que tuve en ese momento no la sé explicar, me puse a rezar un rosario sin saber como hacerlo, pedí con el corazón abierto y me sentí…desesperada. Anoche hubo un médico fatalista que nos hablo como si la situación de mi padrino no fuera mi padrino pero mi prima lo notó distraído, perdido en el delirio , viendo cosas que no estaban ahí para nosotros…ayer tembló y casi me caigo…no quería dormirme, estaba negada a dormirme y me puse a leer, pero cuando acabé de leer me rompí, lloré no desconsolada sino agotada a más no poder, le suplique a Dios que hiciera su voluntad pero que no lo hiciera sufrir ni nos hiciera sufrir, no pregunté por qués y no pedí más que su salud o su descanso en paz si su voluntad no era sanarlo, las lágrimas caían mientras rezaba, sentí un dolor desde adentro.

Esto es como cuando te están arrancando un pedazo del corazón , es un sufrimiento de él y de nosotras, todos estamos cansados, a todos nos tiemblan los brazos y el corazón, cada que suena el teléfono siento que me va a dar algo, cuando lo veo por videollamada me doy la fuerza para sonreír y decirle que lo amo, que lo necesito, que sienta que sigo siendo su niña feliz , su papeleta, aunque me esté partiendo el dolor de verlo así de indefenso. No sé si sabe cuánto lo amo, no sé si sabe cuántas veces en mi vida temí y él me protegió, él ha estado en cada etapa de mi vida, desde lo más lejos de mis recuerdos, es el hombre en que he podido confiar, el hombre que me ama a su manera, que me habla a su manera, el sargento que me sonríe y me abraza como no lo hace con los demás, soy su ojo de pájaro, su cucarrona, su ahijadita…no me quiero despedir, peor al mismo tiempo no lo quiero ver sufrir, no quiero rendirme pero estamos entre la espada y la pared, siento que por el gran amor que me ha mostrado toda mi vida no merece irse así con unos últimos días de tanto sufrimiento, no quiero que sus últimos recuerdos sean de soledad y culpa; Le hice una carta que decía «Te amamos ¡Sigue luchando!» y tenia fotos de nosotros para que se la pegaran donde la pudiera ver y no se sintiera solo, hice otra con una foto de nosotras que decía «Sé fuerte, eres un guerrero ¡Tú puedes!» animándolo a seguir pero siento que lo hice demasiado tarde…no soy capaz de ir a verlo, no soy capaz de aceptar esta realidad, veo a mis primas y me siento impotente, me siento rota…las veo luchar con el dolor y solo puedo animarlas.

No sé que va a pasar, no sabemos si se recuperará o si tendremos que despedirlo. Estamos colgando de un hilo, esperando, esperando y esperando; rezando, orando, pidiendo de todas las formas posibles, con las fuerzas tambaleantes, entregadas a lo que Dios quiera que suceda, esperando que se haga su voluntad. Escribí llorando porque si soy sincera estoy viviendo una de las situaciones que siempre pensé como una pesadilla cuando estaba pequeña, como adulta no se siente como algo diferente. Es una pesadilla la espera, la zozobra, el miedo, la ansiedad, la incertidumbre, la impotencia…No sé que va a suceder, sé que quiero que suceda pero no se trata de lo que yo quiera, piense u opine; espero que recuerde mis palabras, aquella nota de voz en la que le dije que lo amo, que es una de las personas más importantes en mi vida, que lo ha sido todo cuando lo he necesitado, que ha sido protección, seguridad, autoridad, respaldo, mi guardián sin importar en que forma corpore a esté, sé que lo seguirá haciendo ya sea en vida o en el cielo.

Del 2020 al 2021

Estuve desaparecida y no es como si lo haya estado por alguna razón en particular sólo no había sacado el tiempo. Las cosas están complejas, mi padrino sigue hospitalizado luchando con las secuelas que dejo el COVID, hay un 50% de posibilidad de que no vuelva a caminar en lo pronto, siguen intentando que su pulmón derecho funcione de la forma correcta y venza la infección. Su cuerpo está luchando como el guerrero que es y no puedo estar más orgullosa. Hoy lo están operando para retirar el pus y el agua está generando la infección en el pulmón derecho, a esta altura lo han intervenido muchas veces y por distintas cosas, he aprendido términos médicos como no creí que podía hacerlo antes.

La moral de mi mamá, mis primas y yo está en constante movimiento como una montaña rusa, hay días en que nos levantamos luchadoras y positivas como hay otros que la ansiedad juego futbol con nosotras, yo me hago la fuerte, desde que termino el 2020 y lo que llevo el 2021 llevo haciéndome la fuerte, he flaqueado un par de veces cuando la fuerza se me agota y es que eso de mantener el positivismo es muy difícil cuando las cosas se juntan y te abrumas.

Cumplí 25 años y no los cumplí feliz, si bien no fue un mar de lágrimas como lo han sido otros años, fue un día solitario, un día en el que no me sentí para nada especial, un día como cualquier otro pero que me llamaron varias personas. Un día cualquiera de Enero en el que salí a cenar con mi mamá a un restaurante y compramos un pastel para ponerle una vela y soplarla pidiendo un deseo que ya había negociado con meses de anterioridad. Para mis amigos y familia fue exactamente lo mismo, hacia muchísimos años que no era consciente de lo realmente sola que me podía llegar a sentir y me afectó, me afectó bastante pero con la salud de mi padrino en un hilo fino, habían cosas más importantes por las que preocuparse por lo que simplemente lo lleve hacia abajo y me permití usar la pandemia de excusa.

Van 21 días de enero y no tengo una resolución de año claro, estoy esperando no enfermarme y poder hacer algo con mi vida, soy un bote que esta flotando en el inmenso mar sin conocer ruta sólo dejándose llevar por la corriente. Hoy particularmente me siento de muchas formas, pero sobre todo me siento aburrida y triste, malgeniada y con la clara convicción de que estoy perdida.