The lord is testing me

Llevo semanas luchando con una crisis depresiva muy compleja de la mano de un duelo que me ha costado demasiado poder vivir con ello. Con sinceridad en el momento estoy a punto de vomitar o de entrar en un ataque de pánico, he intentado mucho levantarme de la cama a pesar de las pesadillas y los sueño difíciles, de sentir que no tengo propósito y que estoy gastando aire innecesariamente. Lo estoy intentando, intentando mantenerme a flote y no pasarme los días sintiendo que cada vez me pesa más existir…Hoy quise no quedarme en cama, sigo en pijama pero he salido de mi habitación. Me llegó un test de una oferta de trabajo o algo así y me puse hacerlo a pesar de que tenia ganas de hacer un diplomado que llevaba dilatando porque no podía concentrarme, lo hice y de alguna forma mi mamá trajo a colación un tema que me venia molestado que es el pago de mi seguridad social, una de las tantas líneas en las que me mantiene y sus palabras realmente no tuvieron maldad pero vaya que me hicieron sentir humillada y es que la gente creería que estar desempleado y ser mantenido es un jardín de rosas…pero se equivocan por completo. Con sus palabras me sentí muy arrinconada con la vida en general pero aun no tan necesitada como para ir a exponerme pero de seguro que estoy a media frase de sentirme así.

Cada día me siento peor y hoy no me sentía tan en la inmunda hasta ese incidente, no sé hasta donde voy a llegar ya de por si estoy frustrada, deprimida y ansiosa. Me siento tan cansada de todo y sin ganas de nada, siento que me pesa la existencia y que vivir me ha quedado grande. A eso se le suman la expectativas de que consiga algo, de que haga algo y eso es ya de por si insoportable. No quiero estar más así y no sé cómo salir, no sé como no hundirme más, no sé como dejar de ser yo y sufrir siempre por lo mismo. Me siento demasiado inútil.

La costumbre de tener depresión y no saberlo.

Es interesante como las cosas que aprendemos hacer en la niñez se nos van quedando como hábitos y algunas de ella se hacen tan de nosotros mismos que no nos damos cuenta cuando las hacemos. Aquello de hacerme la fuerte y reprimir mis verdaderas emociones, es una habilidad que pulí con los años y generalmente es funcional, excepto para situaciones como en la que me encuentro hoy. Recién ayer me di cuenta que estaba en medio de una crisis de depresión después de que estuviera hablando con mi mejor amigo de las semanas que llevaba sintiéndome mal, desganada y desmotivada de todo y de todo, me di cuenta que pasaba los días improvisando y evadiendo todos mis pendientes, ansiando que llegara siempre la hora de dormir pero no pudiendo dormir a esa hora por algún malestar. Tengo unas ojeras muy marcadas y me cuesta concentrarme, hoy me puse a llorar de la nada mientras hablaba con mi prima, me excuse con que estaba muy sensible…y es que es un nuevo nivel de dificultad estar en un bache de depresión mientras al mismo tiempo estás pasando por el proceso del duelo por la pérdida de un ser querido, ser amado, ser adorado… No recuerdo cuando fue la última vez que estuve sola en casa por más de media hora y hoy que mi mamá salió, me quede hablando con mi prima un rato y me vi no queriendo colgar el teléfono, cuando finalmente lo hice, me derrumbe en lágrimas en mi cuarto : llorando por todo pero realmente sin saber por qué lloraba, lloraba porque me dolía, porque la frustración me podía, porque estaba sola, porque mi padrino está muerto.

Llegué a un punto que me vi a mi misma y supe que necesitaba ayuda, me encontraba en un torbellino que me esta hundiendo. Le escribí a mi mejor amigo y después lo llamé. Le dije que me hablara, que después le explicaba…él es una persona más de escuchar que de hablar y sin entender bien que pasaba comenzó a balbucear sobre muchos temas, le pedí que siguiera hablando mientras aun lloraba, me decía cosas que me hacían reír y mi risa terminaba en llanto. Sentí su preocupación por el teléfono, me sentí mal por él. Seguimos hablando de todo y nada al mismo tiempo, respiré profundo y me sentí más centrada, tuve piedad de él y comencé a explicarme, le dije qué sentía y lo pesado que estaba siendo para mi vivir y existir en general. Lloré de nuevo por sentir que la vida me estaba quedando grande, por sentir esta frustración tan profunda y sentirme tan sola y perdida. Le conté todo, repasándole todo lo que había desencadenado mi estallido y él solo me escucho, con pequeñas palabras para animarme a seguir hablando. Lo saqué todo hasta que finalmente sentí mi cabeza clara, le agradecí por escucharme y estar conmigo, siguió hablándome bajito y repitiéndome que él estaba ahí para mí.

Pocas veces he tenido una crisis en la que me sienta tan perdida, aun más porque solo hace poco acepte que sufría de depresión. Pero es diferente cuando sabes que alguien que te ama te esta escuchando y le importas lo suficiente como para no entender por qué carajos estás llorando descontroladamente pero está ahí para escuchar ese llanto. No puedo evitar sentir que aquella sensación de llegar a perderme es inminente porque poco a poco dejo de sentirme como yo misma porque la final en este momento de junio , realmente no tengo nada a que llamar mío: no tengo mascota, no tengo trabajo, no tengo un proyecto, no tengo un sueño activo, no tengo ganas de nada, ni motivación ni esperanza ni fe, no tengo planes ni herramientas…de alguna forma siento que estoy en posición fetal esperando que la marea me ahogue.

22 de abril de 2021: La pesadilla continúa

Aún me es difícil recordar esos días por lo que parece que todo lo escribo de forma vaga, es un esfuerzo casi físico intentar relatar todo lo que sucedió, pero continuo intentándolo:

Después de escribir en mi celular recuerdo solo quedarme ahí, viendo la sala vacía y escuchando la música que mi padrino quería que le pusieran cuando muriera. No sé que me pasó por la mente sólo sé que me sentía vacía, que cada vez que lo miraba en el ataúd me parecía una mentira, que cada vez que recordaba un detalle se me llenaban los ojos de lágrimas. Como a las 10:00 AM mi primo volvió para llevarnos a casa a que nos cambiáramos después de que la primera parte de la familia se fuera y regresara, viajamos de nuevo a la casa para cambiarnos y desayunar, el día estaba hermoso, el sol estaba muy brillante y el cielo despejado, para cuando llegamos ya había mucha gente, saludamos, hablamos y esperamos. Para ese momento mi cuerpo se había puesto en modo ahorro de batería, me sentía apagada pro dentro pero interactuaba con las personas como si nada, acompañé a mi prima menor a que comprara algo de comer y beber, nos quedamos ahí como siempre, las dos apoyándonos la una en la otra, una de mis mejores amigas me llamo para decir que había llegado, le dije donde estaba y me preparé para comenzar a llorar desconsoladamente peor fue una sorpresa cuando las lágrimas no pudieron salir, no lloraba y nos e me quebraba la voz, hablaba sin vida, cansada de todo y con un dolor que había trascendido, me quede afuera un rato con ellos narrándoles lo que había sucedido y después de un rato entré a la sala de velación que repentinamente se había llenado y había mucha gente por cualquier lado.

Me sentí confundida y reconocí una espalda, me acerque y le toqué el hombro al hijo de mi primo, uno de mis compinches de vida, nieto de mi padrino y el único que podía acercarse a entender lo que yo estaba sintiendo, al momento que em vio me abarco en sus brazos y lloramos, lloramos mientras mi sobrina nos abrazaba y nos sostenía, lloramos, se aferró a mi y me sentí hundirme cada vez más en la tristeza. Nos soltamos y seguí agarrada a la mano de mi mejor amiga y su esposo, me escucharon hablar, ver a mi alrededor, ser abrazada por gente, recibir palabras de consuelo, respirar profundo, rezar mientras temblaba, me llevaron de la mano cuando tenia que moverme, se encargaron de llevarme a mí, a mi mamá y a mi tía detrás de la carroza fúnebre hasta el cementerio. Viajamos por un tiempo largo, seguimos mi carro a los lejos en donde iba el resto de mi familia cercana, un bus en el que iba la otra gente, motos y otros carros particulares. Cuando llegamos al cementerio se me fue cerrando el mundo pero aguanté, mi mejor amigo me dijo que iba a ir y estaba pendiente de su llegada, entré a la iglesia y respiré profundo mientras me sentaba en la fila de adelante con mis primas y mi sobrina, cuando la música comenzó sentí que se me hundió más el alma, entro el ataúd y escuchamos al padre, no sé cuantas veces me desdoblé dejado caer la cabeza entre mis piernas, no escuché ni preste atención a lo que decía el padre, hicimos una especie de despedida en la que la familia se unió cerca al ataúd, nos abrazamos, el padre dijo algo más…y luego llego el momento de despedirlo.

Respiré profundo y me aferré al brazo de mi prima en caso de que cediera. Respiré profundo y comencé a caminar, la gente que no había estado en la sala de velación se acercó a saludar y dar las condolencias, vi a mi mejor amigo y me deslicé a él, me aferre y lloré en sus brazos, me consoló como solo él sabe hacerlo, lo solté cuando me sentí más fuerte y seguí caminando con ellos detrás de mí. Me encontré con otra de mis primas que me abrazó fuerte, vi mucha gente borrosa a mi alrededor, respiré profundo y me subí al auto de mi mejor amiga, le pedí el favor a uno de mis primos hermanos que subiera a mi mejor amigo en su moto hasta el sitio en donde estaba el lugar donde íbamos a enterrar a mi padrino. Subimos recorriendo con la mirada el cementerio, viéndose demasiado colorido y vivo para lo que estaba viviendo, cuando dijeron que teníamos que despedirnos, me derrumbé, lloré, lloré, lloré con ganas, desquebrajándome mientras alguien me sostenía. Colocamos la música que él quería y lo vi por última vez.

Subieron el ataúd a donde debían meterlo en el hueco, y yo me salté un par de respiraciones, sintiéndome tan tensa como una flecha y con ganas de vomitar…pero el ataúd no cupo. Mi padrino era un hombre grande de poco más de un metro con ochenta y seis centímetros, se hicieron 6 personas a hacer el hueco más grande y todavía no podían meter el ataúd, sonreí de lado mirando al cielo, él nunca dejaba que uno se fuera cuando uno quería, los tiempos siempre eran los suyos, él era quien decidía cuando se hacían las cosas, no antes no después y en ese momento hacia lo mismo. Paso media hora antes de que finalmente pudieran hacerlo encajar allí y para ese momento la brisa de la tarde había calmado los sentimientos que habían dentro de mí. Cuando em despedí, lo hice sin llanto, acompañando y sosteniendo a mi prima menor para que no le cedieran las piernas.

Sin embargo y después de que todo pasó, seguía sin poder dormir, sin poder llorar, sin poder comer a gusto, la comida me entraba solo la mitad y no más. Al día siguiente manejé de regreso a casa y esa noche sí pude dormir después de llorar un rato, después de desahogarme en palabras para mi padrino, agradeciendo en voz baja por todo, pidiéndole fuerza, recordándole que lo amaba. El duelo no es fácil, al lunes siguiente no pude salir de casa para mi cita de terapia y la tuve por videollamada, hablamos sobre el duelo y la forma correcta de llevarlo.

La vida no se detuvo pero no se ha hecho fácil vivirla, a decir verdad siento que entre más días pasan más complejo se vuelve, más falta me hace, se siente más la ausencia y se siente más el dolor. Hay días en que me acuesto llorando y otros días en que lo primero que hago al levantarme es llorar, cada que sueño con él me siento más vacía e incluso en uno de esos sueños me pidió que soltara los recuerdos para que lo dejara ir porque a esa parte de vida que yo tenía por delante él ya no podía acompañarme, porque a ese muro que yo había subido él no podía subir y yo tenía que seguir adelante. Me lo pidió animándome, sonriéndome mientras me despedía con la mano como siempre y lloré como lloro ahora mientras escribo esto, porque nunca me imaginé que me iba a tocar vivir cualquier parte de mi vida sin él en ella y porque aun me deprime el solo intentar pensar en el futuro sin él.

21 de abril del 2021: La pesadilla.

Hace varias semanas comencé a escribir esta entrada de este blog pero no me sentía en absoluto capacitada para hablar de esto, así que empezare desde donde lo dejé aquella vez:

De niña siempre pensé que perder a alguien de mi familia iba a ser una pesadilla, me gustaría decirle a mi yo de infancia que tenía demasiada razón, había tenido problemas para dormir al inicio de la semana, casualmente la noche del martes la dormí completa y me levanté de muy buen humor, mi prima mayor escribió haciendo un grupo de WhatsApp para comunicarnos información sobre mi padrino, había entrado a una cirugía estética par una herida que tenía en el pie. Pasadas las 10 llamo y no le contesté, me pareció raro y le escribí que si sucedía algo que si la volvía a llamar y volvió a llamar me pidió con voz contenida que le pasara a mi mamá, me preocupé y observé a mi mamá recibir la llamada, al inicio mamá no entendió hasta que creo que dijo «¿Cómo que el viejo se fue?» Mire a mi mamá confundida y dije que no, retrocedí mientras mi mamá intentaba agarrarme, «no, no, no» repetí una y otra vez, me bloquee. Mi prima dijo que no se había podido comunicar con sus hermanos cogí el teléfono y marque el numero para luego pasárselo a mi mamá, ella hablo con mi primo mayor…me bloquee y me metí a bañar, mi prima menor me escribió diciéndome que le dijera que estaba pasando, me sentí vacía por dentro, le marque y le pase el teléfono a mi mamá, ella le dio la noticia, mi prima no entendía, lo siguiente fue un borrón de llamadas y mucho llanto, me vestí como pude y me tome un jugo verde…No podía manejar así que pedimos un carro que nos llevara al hospital, lloré todo el camino.

Al bajarnos del carro vimos al sobrino de mi padrino, subimos con él, yo iba d ela mano de mi mamá. Sentía un vacío en el estómago, lelgamos y vimos a mis primos, nos abrazamos, comenzamos a buscar las vueltas qu ehabia que hacer y a esperar que nos «entregaran» el cuerpo. Me concentré en eso, mi prima mayor nos pidió compañía para recoger las cosas de la habitación de mi padrino, subimos un piso y mientras la esperábamos, llame a mi tía y a mi tío para contarle haciéndome la fuerte para dar la noticia con calma. Mi prima salió con las cosas, me abrace a la primera bolsa, mi prima dijo que algo se le había olvidad y yo sabía que era…ella salió con la cartelera que le había hecho a mi padrino con fotos de la familia y que decía «Te amo ¡Sigue luchando!» Rompí a llorar. Bajamos y me dieron la labor de llevar a mi prima a comer algo, baje y logre que se comiera un buñuelo con un café, vimos al médico que se acercó para darle palabras de ánimo, al subir parecía como si nos lo fueran a entregar, debíamos bajar a algún lugar y tomamos todas nuestras cosa y nos fuimos los 4.

Entramos a algo que se llamaba «sala de transición», mandaron a mis primos a hacer unos pagos y yo me quede con mi mamá allá, nos ofrecieron aromática o tinto mientras esperábamos, yo tenia ganas de ir al baño desde antes de salir de mi casa, busque un baño con la mirada, me acerque y me equivoque de puerta. Vi un par de personas cubiertas con sabanas, el más cercano a la puerta sin verlo…lo reconocí solo por los pies. Se me quitaron las necesidades y volví afuera ¿Cómo explicar lo que sentí? Se me desquebrajo un poco el alma. Después de un rato, volvieron mis primos, el señor nos dijo que podíamos entrar a verlo…creo que nunca me habían temblado tanto las manos, entramos y mi primo descubrió la manta, esta ahí viéndose como si estuviera dormido, el llanto lleno la sala, me acerque …mi prima repetía que estaba frío, me hiperventilé y camine de espaldas, salí llorando y me puse en cunclillas, haciéndome lo más pequeña que pude llorando desconsolada, era verdad…se me había ido, se me fue el que me cuidaba, se me fue una de as constantes en mi vida, lloré a sollozos que me ahogaban, lloré mientras me dolía el pecho, mi mamá intento levantarme del suelo y no pude, le pedí que me dejara ahí, lloré, lloré y lloré, mi prima se acercó y me abracé a sus piernas, sentí que le cedieron un poco, me abracé a ella y lloré. Me calme un poco y me acerqué de nuevo junto con mi mamá que estaba más que afectada, espere un rato y cuando solo estábamos mi prima y yo lo abracé, estaba frio y no me devolvió el abrazo, le tomé la mano con la sabana encima y le dije «Te Amo Mucho», lo repetí tantas veces mientras mi prima me daba palmaditas en la espalda…Nos juntamos de nuevo y tocándolo rezamos, estaba frío…

Mis mejores amigos me llamaron, me escucharon llorar, pedí una pastilla para el dolor de cabeza, me senté afuera mirando al cielo entre distintas plantas, respiré profundo y atravesé el dolor. Tenia ganas de vomitar por la congestión y el dolor físico-emocional.

Seguíamos esperando que mi prima menor llegara para que lo viera, yo tenia dolor de cabeza y me sentía indispuesta, en algún punto me dieron ganas de nuevo de ir al baño, pase a la puerta siguiente e hice lo que tenía que hacer, pero antes de salir me dieron ganas de vomitar, vomité mientras escuchaba a mi prima menor llorar en la habitación siguiente, me sentí enferma. Sali y la vi diciendole a su papá que ibamos a estar bien,q ue se fuera tranquilo. Me quebré y la abracé, nos quedamos afuera sin alma, mi rpimo mayor intentando hacerse el fuerte sigioo habalndo hasta que se desdoblo y las rodillas le cedieron, lo abracé por detrás mientras mi prima mayor lo sostenía por delante, ´le lloró por unos momentos y luego se recompuso. Terminamos de esperar que se hicieran tramites y nos fuimos con las cosas que habia en su habitación como si llevara mi alma en unas bolsas, subimos al taxi del sobrino querido de mi padrino, me contuve y me sentía fuera de mi realidad y a mitad del camino le pregunté a mi madre por una bolsa ya que tenia ganas de vomitar, no importo que tanto buscamos la bolsa terminé vomitando en una esquina en su mayoria agua porque no tenía nada más en el estómago solo agua y gatorade porque el resto lo jhabia dejado en el baño, vimité la puerta del taxi y mi ropa, me disculpe dios sabe cuantas veces, él no tenía tiempo para ponerse a limpiar porque teniamos que seguir volteando.

Finalmente llegamos a casa, a la casa de mi padrino, a la casa en la que él me había recibido durante años pero que en los ultimos meses no habia estado y ya nunca más estraía, nos recibieron mi sobrina y la esposa d emi primo, tuve que pasar de los abrazos e ir directamente a cambiarme y lavar el pantalón que era el único que habia lelvado. Mi ´prima y mi mamá buscaron la ropa para ponerle a mi padrino en el ataúd mientras el sobrino de mi padrino lavaba la puerta de su taxi, algunos intentaban respirar mientras yo intentaba no quebrarme. Nos dejaron solas en casa a mi sobrina, la esposa de mi primo y a mí, me quedé con ellas tomándome una aromática y relatando lo que habíamos vivido nosotras, las escuche hablarme, nos quedamos ahí llorando un poco, hablando de lo bueno, buscando unos papeles que necesitaban, encontrando fotos, preparándonos…Esperamos hasta las 11:30pm que nos lo entregaban, fueron muchas horas que la pasamos intentando comer, llorando, consolándonos, intentando prepararnos para la noche y el día siguiente, yo intenté dormir en la pieza de mi prima pero no pude hacerlo, simplemente no podía dormir y no podía hacer que la pesadilla se acabara.

Salimos pasadas las 10 de la noche, vimos la ciudad moviéndose en la noche, todos e sentía ajeno a nosotros. nos dejaron esperando 20 minutos fuera de la sala de velación y cuando entramos, todo se sentía más allá de irreal, entramos directo a la habitación donde había una cama, dejamos los bolsos y nos hicimos al fondo de la sala mientras todos los demás fueron a ver el ataúd, estuvimos lejos hasta que juntos nos acercamos. Mi mente funciona de aquella forma en que se niega la información hasta que algo le demuestra que es verdad, a pesar de haberlo tocado y haber abrazado su cuerpo frio seguía necesitando verlo ahí para entender que nunca más lo iba a tener cerca de mí. No funcionó. El shock me hizo devolverme mientras me sobaba el cabello con desespero y mi primo me sostenía mientras yo me preguntaba ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué?

Mi mamá se deshizo en llanto desgarrador mientras mis primas la sostenían, en ese instante sentí que me iba a volver loca. Nos sentamos en el mismo lugar que antes, todos sin alma y con los ojos hinchados, preocupada por mi mamá le pedí compañía a mi primo el mayor para que fuéramos a buscar valeriana para darle a mi mamá, así que hice algo que no haría en mis cinco sentidos y fue caminar el centro de mi ciudad pasada la media noche buscando una farmacia, después de 3 cuadras y sujetos muy extraños mi primo y yo reaccionamos y nos devolvimos, acordamos ir a mi casa a buscar el carro para facilitarnos el transporte el día siguiente y de paso la valeriana. La noche tiene un encanto que hace parecer todo parte de un sueño, mi primo manejaba mientras yo vivía las luces de la ciudad, creo que a las 2:40 am me acosté con mi prima mayor para que descasara mejor, no podía dormir solo quedarme ahí acostada con los ojos cerrados tratando de dar consuelo y compañía, así em fue la madrugada, acostándome y levantándome, hablando y escuchando, siendo acompañada por el ruido de la calle, del llanto de la sala de velación, por el sonido de las ambulancias e incluso por una persecución con tiros. Cuando la luz de la mañana se hizo presente no quedaba casi nadie en la sala de velación, repartidos estábamos algunos y mientras otros descansaban me quedé al lado del ataúd, suspiré y lloré para luego escribir a las 8:00AM

«Te me fuiste, después de tanto luchar por volver con nosotros a casa, te nos fuiste. No sé que voy a hacer sin ti, la vida nos va a cambiar por completo ¡Ay, mi padrino! Acá queda tu ojo de pájaro, tu papeleta, tu ahijadita…te extrañaré tanto el resto de mi vida, el resto de mis pilares en la vida, te extrañaré en cada nueva aventura, cada nueva celebración y cada momento de dificultad. Te extrañaré cuando tenga miedo y también cuando quiera tu protección, extrañaré tus llamadas aunque no era yo con quién hablabas cada noche. Te amo mucho, te amo como la gran parte de mi vida que eras: como al padrino , el tío y el abuelo que siempre fuiste para mí. Gracias por estar en todo con tu camisa amarilla, por bailar el vals de mis 15s conmigo mientras vestías de blanco, por todas las veces que me protegiste cuando tenía miedo, por todas las veces que me recibiste sentado en tu escritorio cuando llegaba del colegio, por el millón de abrazos y las chocolatinas de despedida, por las palmaditas en la espalda y tu mano despidiéndose a lo lejos.

Gracias por amarme a tu manera»

Fragmentada

Yo tenia pensado levantarme hoy y hacer lo que tenia pendiente con la mejor energía, quería hacer un poco de ejercicio, bañarme y sentarme a trabajar en mis ideas para las guías de colegio que tenia pendiente por hacer, quería terminar al menos una para intentar escribir escenas candentes en el fanfic en el que estoy trabajado pero…nada suele ir por el camino que uno lo espera. Mi prima mayor llamó para pedirle ayuda a mi mamá sobre una situación delicada con su hermana menor, la que ha estado al frente de la situación con mi padrino y es que le pidió ayuda a la persona que supuestamente ha resuelto todo en su vida saliendo bien librada. Y es que era extraño que no ocurriera algo así cuando una persona carga tanta responsabilidad y culpa sobre la depresión y la ansiedad con las que ya estaba lidiando, la mente llega a un límite de aguante pero es extraño que mi familia se de cuenta ya que fuimos criados en la costumbre de que las emociones son algo que es personal y cada quien debe lidiar con ellas sea capaz o no, las emociones son algo que se maneja o se reprime cuando no podemos más y eso mismo es lo que está pasando ahora, escuché a mi madre decir en algún momento «Que bien me tenia engañada y yo creyendo que ella estaba pudiendo con todo…» y es que algo así era de esperarse: los esfuerzos que uno hace por llevar la fiesta en paz o mantenerse a flote, terminan siendo un insulto o una injuria contra la familia que «creyó» en uno.

El hecho de que una persona a la que quiero tanto este tan al limite como para buscar ayuda desesperada en una botella toca fibras internas, en parte siento culpa por no haber podido ser de ayuda antes pero la culpa no sirve de nada sino busco formas de ayudar ahora que sé sobre la situación. Sé que me necesita y sé que debo prepararme para que tome de mi la ayuda que pueda necesitar, para que no se sienta sola. Mi primer reflejo fue pasmarme y pensar una y otra vez tratando de entender el por qué, usando toda la información que ella había confiado en mi para meterme un poco en sus zapatos y entender para buscar ayuda, como sola no pude hacerlo porque mi mente se fragmentó en mil pedazos que buscaban una solución como siempre lo hace, busque ayuda en mi psicóloga. Le comente la situación a grandes rasgos y como mi mente iba a mil y em dio consejos, me hablo de la situación y me permitió formular ideas para acercarme a mi prima mayor con el fin de ayudarle a ambas.

Y pensé y analicé y exprimí las palabras de mi psicóloga con lo que sabia yo de mi prima y como podría reaccionar hasta que redacte un bosquejo de lo que había que tener en cuenta , de lo que sin duda destaco: «…se entiende que puedas buscar evadirte de la situación difícil que hemos estado viviendo sumada a tus propios problemas personales y tus luchas previas con la depresión y la ansiedad pero estamos preocupados por ti porque te amamos genuinamente, porque no estás sola en esta situación ni en ninguna otra, porque estamos para ti como sabemos que tú has estado para nosotros, porque este camino de la evasión sin que ninguno de nosotros (incluida tu misma) nos demos cuenta, puede llevarte por el camino a una adicción como le ha pasado a muchas otras personas y es lo que menos queremos para ti”.

Creo que estoy harta de seguir con los métodos de culpa y manipulación emocional, esos en los que te tragas todo porque cada quien lleva su propio infierno. Creo que todos podemos ayudarnos, quiero creer que las personas llevan algo bueno dentro de ellas antes de pensar que todo lo hacen por querer hacerle daño a los demás, yo creo que los intentos de lidiar con nosotros mismos también son válidos, que todo lo que hacemos tiene un valor e impacta, que sentirse mal por cualquier razón está bien, que puedes hablar y aunque no te entienda puedo escucharte e intentar hacerte sentir mejor. Estamos pasando por una situación difícil y cada quien al libra a su manera pero es vital que sea su decisión callar lo que esta sintiendo, no que ese silencio sea causado por un temor a que devalúen lo que esta sintiendo o le digan que es una mala persona por sentirlo , vivirlo o lidiar con eso de esa manera. Entiendo que todo es de aprender, de abrir el corazón y darnos cuenta que los demás también importan y deben importarte a pesar de que tal vez tú no le hayas importado a nadie.

Por lo pronto, espero que mi prima lo tome de la mejor manera y que este grito de ayuda que recién venimos escuchando haya sido a tiempo, creo que puedo soltar la culpa un poco entendiendo que debo aprender a escuchar las señales y salir del ensimismamiento para ver a los demás, mi error siempre es creer que puedo con todo a pesar de que me esté ahogando, a pesar de que el cuerpo y la mente no me estén dando ¿por qué no pensar que hay más personas que se pueden estar sintiendo así? ¿por qué no pensar que si para mi era tan difícil esta situación para ella iba a ser peor porque lleva más tiempo lidiando con su depresión y su ansiedad? Aunque por otro lado ¿de qué me hubiese servido saberlo si yo misma no puedo ayudarme? Está bien darme cuenta ahora, ahora que me decidía buscar ayuda y puedo ser sincera sobre la diferencia gigante que hace hablar con una persona y analizar lo que sientes y lo que has vivido, no he estado mucho tiempo en terapia pero voy poco a poco notando la diferencia tan grande que hace en la vida de una persona como yo. Mi mente se rearmó y ya no se encuentra tan fragmentada, aun estoy preocupada y ansiosa por lo que va a pasar cuando mis primas conversen pero no puedo hacer más que esperar y rezar porque las cosas tomen un buen camino.

Cuando no podeos con la vida hay que buscar ayuda en los que están cerca a nosotros así sepamos que no nos pueden ayudar realmente, porque tal vez ese es el camino correcto hacia la verdadera ayuda.

En mi cabeza un 17 de abril

Llevo días en los que levantarse es más que complicado, duermo más de 11 horas por días y quisiera poder quedarme dormida por más tiempo, cuando abro los ojos pienso en echarme las gotas para lubricarlos y me quedo con los ojos cerrados un rato sin realmente dormir, cuando finalmente siento que puedo abrir mis ojos me quedo mirando a un punto fijo pensando en nada y en todo a la vez, sintiendo que no quiero levantarme y que no tengo mucho para hacerlo, respiro profundo y tal vez suena el teléfono con noticias de mi padrino. 15 minutos después me levanto para ir al baño a hacer mis necesidades básicas, tal vez lavarme la cara, saludo a mi madre si me la cruzo en el camino, me hago una aromática y me dispongo a tender mi cama.

Me siento con mi aromática y enciendo el computador, reviso las redes sociales y pienso en qué voy a comenzar hoy, casualmente estos días comienzo por escribir algo para darme el placebo de que estoy haciendo algo por mi y para mí, aunque la verdad sea cierta de que en este instante no hay nada que me mueva mi vida para una dirección en la que yo quiera o sienta que es la «mía», escribo por un rato y después me enfrento a hacer lo que no quiero hacer, casi siempre algo del trabajo de mi mamá. Dependiendo de mi capacidad de atención, lo termino a finalizar la tarde o me canso lo suficiente para no terminarlo y retirarme a las 4 o 5 de la tarde, me hago bola en mi cama con un programa de T.V o un libro o una serie hasta que dan las 9 o 9:30 pm y comienzo a arreglarme para disponerme a dormir, me aplico las primeas gotas para lubricar los ojos y me pongo a orar, refugiándome unos minutos del día en la fe, aplico las otras gotas para la alergia y me dispongo a quedarme dormida.

Hay días en que pasan cosas pero no son muy comunes, hay días en que trabajo en el proyecto de mi mejor amigo pero tampoco son muchos. A este punto siento que estoy en una vida que no es la mía y no puedo estar más desmotivada a vivirla, se siente como que estoy reuniendo aprendizajes que me encantaría recibir antes para mi misma en otra vida, pero soy consciente de que no hay otra vida para mí, esta es la que tengo…cuando inicié este blog estaba muy segura de que si no hacía un cambio iba a estar muy profundo en un lugar oscuro y no me recuperaría a mi misma, tenía razón, cada día que pasa y cada día que me levanto siento que me pierdo un poco más, soy un barco que esta siendo navegado hacia una dirección donde no es feliz, un barco que le encantaría tener un pequeño faro que le mostrara el camino correcto, el camino hacia su felicidad.

Creo que hoy más que nunca me siento deprimida, ya no siento la frustración. Sólo sé que me siento muy triste y desmotivada porque parece que no hay aspecto en mi vida que este yendo en al dirección correcta: sigo sin tener vida laboral, sin encontrar aquello que realmente me apasione, mi vida familiar arde en lo tóxico, mi vida amorosa no existe…bueno, tal vez lo único que va a flote es mi espiritualidad. Sigo pensando constantemente ¿Qué hacer? ¿Hacia dónde ir?¿Cómo tomar el control? Sé que estoy sola en esta situación, sé que solo yo puedo hacer algo por mí pero me he quedado sin ideas, no sé si es la bruma emocional en la que estoy después de darme cuenta que sin importar cuanto lo intente nadie de lo que se supone que deberían estar para apoyarme, van a estarlo.

Mientras siga flotando, mientras siga navegando, mientras siga moviéndome … puedo conseguir no rendirme conmigo misma, confío en mí…solo estoy tomándome un descanso.

Elle en terapia III

Es curioso como la ida a terapia para mí siempre comienza antes de sentarme en el sillón verde de la pequeña oficina con mi psicóloga. Ya se los he dicho antes, cuando mi papá aparece en mi vida con una llama , lo más seguro es que el día no vaya tan bien. El día antes de terapia me enfrente a las dos constantes que me mandan a la depresión en mi vida: el borracho narcisista y la mujer sobreprotectora aplasta sueños (que amo con locura). Así que después de llorar antes de acostarme, reflexionar y hacer un borrador de como me sentía, me quedé dormida. Esta mañana no quería levantarme de mi cama ni para ir al baño, no quería salir de mi habitación, realmente no tenía ganas de encontrarme con mi mamá y aparentar que no me había lastimado, pero eventualmente tuve que ir al baño, caminé con los ojos medio cerrados y como un fantasma, hice lo que tenia que hacer y me devolvía a mi cuarto, volví a quedarme dormida, aplacé despertarme hasta que no pude más, no quería tener que ir a terapia y decirle a mi psicóloga que no iba a volver porque mi mamá lo había vuelto a hacer…Me forcé a levantarme de la cama y prepararme para salir, sin hambre y sin ganas de nada, ya tengo un máster en cómo arrastrarme a hacer cosas que no quiero del cual no estoy orgullosa (o bueno, solo un poco porque a veces es realmente funcional) pero de nuevo mi papá llamó en esta ocasión sobrio para hablarme sobre un chisme que le llego sobre la enfermedad grave de mi padrino, lo frene y e dije que yo también tenia algo para decirle, le comente sobre el rumor de que el andaba diciendo que mi padrino había muerto, el hombre se dejo poseer por el gamín que lleva dentro y soltó todos sus pensamientos de indignación, lo escuché intentando mantenerme tranquila pero temblando como una hoja, en algún punto de su retahíla de insultos y escenarios violentos dijo la frase «Vea es que a mi no me puede importar menos si su padrino se murió o no…» y no sé que más iba a decir porque colgué.

Nunca me imaginé los límites a los que llegaba su egoísmo, em calme y deje que se calmara para devolverle la llamada, contesto tranquilo y me pidió que lo dejara hablar y yo lo frené en seco, diciéndole que yo ya lo había escuchado y que ahora él me tenia que escuchar a mí, le pedí con la voz temblorosa que pensara lo que pensara se lo guardara para él, que no me dijera lo que pensaba o no pensaba, que la situación me era demasiado difícil como para oír ese tipo de comentarios viendo de cualquier persona, que respetara que mi padrino era una persona importante para mí y que no lo quería volver a escuchar diciendo cualquier cosa así. Él se calmo y se defendió, con él todo es 50% mentiras así que pase los siguientes 20 minuto escuchándolo hablar mientras intentaba prepararme algo que pudiera obligarme a comer. Así fue como salí tarde de casa, y todo lo que antes había sido tremendamente fácil para llegar a donde mi psicóloga fue particularmente obstaculizado, todos los trenes se demoraron en llegar incluso me toco ver como alguien se desmayaba, buscando el bus que me lleva a la oficina de mi psicóloga había demasiado tráfico y al parecer ningún bus iba en servicio…me toco respirar profundo y devolverme a un paradero, subirme a un bus que me puso a esperar y escribirle a mi psicóloga que iba en camino pero que estaba en un trancón. Los siguientes 15 minutos respire profundo mirando a un punto fijo en el bus tratando de no llorar, baje el montón de escaleras corriendo como un pony y finalmente llegué. Melissa me recibió con un cómo estás y no fui capaz de decirle que estaba bien, comencé narrando como me había sentido el viernes de esa semana y cuando comencé a hablar de todo lo que me había ocurrido con mis padres, no paré de llorar…los siguientes 60 minutos me la pase hablando y llorando, intentando prestarle atención a lo que me decía pero luchando con sentirme conmovida porque alguien finalmente me estaba escuchando y validando mis emociones.

Hoy íbamos a comenzar a trazar los objetivos pero ella vio que necesitaba primero definir cómo debía tomar las decisiones, ella me dio el consuelo que necesitaba hoy…ver como su primera reacción fue entender que la estaba pasando mal y que no era fácil, preguntarme y dejarme hablar, pedirme que no em disculpara por llorar y por ser sensible. Me hizo preguntas que yo ya me había intentado hacer antes, me preguntó por mi independencia y me hizo ver algo que no había visto antes: por mucho que ame a mi mamá también sé que es sin duda el segundo lugar en las personas que más daño me ha hecho superando incluso a mi papá y es que la he intentado justificar a lo largo de mi vida, la he buscado entender y no lo he logrado, he pensando y pensado que va a cambiar pero no he sido consciente de que al igual que mi papá ¡Nunca lo va a hacer! Nunca supe como explicar la forma en la que me hacia sentir o la forma en la que era nuestra relación pero hoy, mi psicóloga le dio un nombre y me dio todas las caracteristicas, en ese momento todo tuvo sentido: mi mamá es una persona manipuladora.

Y es que a lo largo de mi vida me he visto manipulada por ella de muchísimas formas, me he visto siendo castigada con la culpa, sintiéndome incapaz de hacer todo en mi vida, sintiéndome sola y sin nadie más que ella (aunque esto el mundo por si solo lo respaldó) Tiene sentido todas las veces que se sintió enojada porque alguien más me manipulaba o porque hacia lo que alguien más quería…Entiendo que le cueste conectarse emocionalmente con las personas, comprendo las situaciones duras y emocionalmente macabras que le ha tocado ocurrir, entiendo por qué es así, finalmente tiene sentido pero no justificación. Que sea manipuladora no le quita que sea buena persona, nada quita el hecho de que por las razones que sea ha sido la persona estable en mi vida en quien puedo sentirme protegida, es la persona que a su manera me ama profundamente y que tiene los mejores deseos para mi vida (aunque estos sean muy apegados a lo que ella cree que deben ser mis necesidades y no las que verdaderamente son mis necesidades, pero se le da punto por intención)

Después de esta revelación trascendental para mí, hablamos de mi temido tema sobre no volver debido a las acciones acostumbradas por mi madre y su aparente incomodidad de que sea una terapia con costo, Melissa no me dejo ni plantearle el volver en otro momento, le dije que iba a tener que hacerlo menos seguido mientras encontraba como conseguir el dinero para pagar la terapia yo y quitarle el control de esa decisión a mi mamá, ella estuvo de acuerdo y me dio opciones para seguir con la terapia, esto me hizo sentir cálida porque pude ver en sus acciones las ganas de ayudarme en mi «situación bien complicada» como decidimos llamarla, me hablo incluso de darme descuentos y yo le dije que dejáramos que transcurrieran estas dos semanas para ver como me iba, los cambios de opinión siempre factibles de mi madre pero sobre todo porque en estas semanas es que se decide si me llaman o no de mi trabajo en el cine, el cual estoy segura que aceptare gústele o no a mi mamá.

Me sentí aliviada al salir de terapia y caminar por las calles en mi camino al metro, me sentí menos pesada y un poco más capaz de hacer los cambios que necesito en mi vida. Me di cuenta de que estaba sola y que estar sola duele pero me da cierta libertad, tengo razones para buscar ayuda, para ser quien soy, para temer lo que temo (aunque quiero superarlo), todo tiene sentido. Hoy la terapia hizo encajar todo en su lugar.

Días difíciles

Hay días como hoy, días en que desde la noche anterior me mantengo inquieta y no logro dormirme, días en los que me levanto sobresaltada y como de mal humor, días en que siento presión por las cosas que tengo que terminar pero no logro concentrarme lo suficiente para comenzar a hacerlas, días en que tengo un nudo en el estómago y siento que nada va a estar bien, días en que pequeñas cosas como una fiebre de 38° en mi padrino que lleva hospitalizado 4 meses me hace tener miedo profundo, días en los que siento un nudo en la garganta y me siento impotente de no poder hacer nada para borrar la culpa y el peso que el está cargando con su enfermedad. Días en que me pesa todo, en que me siento incapaz de nada, días en que no creo que algo vaya a estar bien, días en los que rompo a llorar y me desespero muy fácil, días en los que me preocupa que la gente no responda rápido, en lo difícil que se me hace esperar, en los que sobre analizo todo y me vuelvo hipersensible. Días en los que busco ayuda en la medicina naturista y en la medicina normal para sentirme más agrupada, días en los que la gente confunde mi hipersensibilidad con el enojo, en los que no es fácil mostrarme paciencia, en los que me siento superada por la vida misma.

Mi psicóloga me dijo que le escribiera si sentía que necesitaba escribirle, he intentado escribir ese mensaje 3 veces pero siempre lo borro porque siento que debería poder con esto medianamente sola, aunque en medio del llanto y sentirme superada le hablé a mi mejor amigo para que me dijera algo y me hiciera sentir mejor. Quiero abrazarme a alguien, recibir consuelo de que todo va a estar bien, sentirme escuchada, sentir que mis sentimientos son valiosos y que no son una carga, que está bien sentirme mal y baja de ánimo, que no tengo que estar todo el tiempo bien y que no merezco ser juzgada por como me siento. Lo cual es como el triple de difícil porque mi mamá quien es la única persona que está conmigo en casa, hace todo lo contrario a lo que necesito, le dije con un poco de sinceridad más o menos como me sentía y me habló mal, haciéndome sentir que «no podíamos sentirnos y dejarnos afectar» que «nosotras no teníamos problemas acá entre y en nosotras, y que todo eran problemas externos»…no es tan fácil sentirse como otra persona quiere que uno se sienta no es fácil y la verdad no estoy segura de que sea incluso posible.

Quiero que todo mejore o poderme aislar de todo para conseguir balancearme, vamos a creer que todo va a mejorar, con fe , confianza y paciencia se logra todo.

Elle en terapia II

Salí temprano de casa con el recorrido claro en mi mente, llegué 20 minutos antes de la cita y me senté en la sala a esperar mientras jugaba en el celular. La espera fue larga pensé que tal vez no me atendería sin razón alguna, así es mi cerebro a veces. Entré y Melissa me recibió a las 10:59 am, me acomodé en el sillón quitándome los zapatos, comenzamos los test, un montón de preguntas con diferentes opciones de respuesta, fuer divertido y la hice reír, fui recordando cosas que debía contarle sobre mi entre test y test, al final me dijo que tenia ansiedad «moderada» pero que también tenia trastorno depresivo-ansioso con baja autoestima y que era entre moderado y grave. Me dijo también que la ansiedad era solo la cereza del trastorno y que era posible que fuera la ansiedad moderada que sentía + la ansiedad como síntoma de la depresión.

No me sorprendió pero tampoco era algo que esperaba que me dijeran, siempre he estado «en guardia» con la depresión y solamente recuerdo haberla vivido una vez por allá en 2016, sé como comenzó esa crisis y hasta el día de hoy me pongo «en guardia» cuando comienzan a parecer, pero como todos los problemas en la vida no porque tu los evites significa que se van. Viendo a mi psicóloga reír por algunas de mis expresiones y sintiéndose muy cómoda conmigo me hizo sentir más tranquila pero en cuanto me tranquilicé la frase de «La felicidad también se ve como una sonrisa» me explotó el globo. Ella organizo una lista bastante larga de lo que debíamos hacer, dijo que comenzaríamos por mi baja autoestima porque la sorprendió lo preocupante que era, a mi no…no soy mi mayor fan. No me siento como una persona con depresión pero lo soy, eso me da a entender que hay mucho de mi que soy y no soy y mucho que no soy y creo que soy, lo bueno es que estoy en el camino que se siente correcto para descubrirlo.

La terapia estuvo bien, hablé con casualidad y solo en una pregunta que era referente a mi misma me sentí triste, la pregunta era si me sentía como un fracaso, y el responderla con un totalmente de acuerdo fue…uno de esos momentos en donde sabes que estuvo bien pedir ayuda. No sé que tanto me ayude la terapia pero sé que siempre he sido la roca en la que puedo apoyarme para seguir adelante, sé que soy quien tiene el control y la persona con la que viviré toda mi vida por lo que la idea de mejorar mi relación conmigo me suena bastante apetecible. Me amo pero no me amo lo suficiente como para pensar bien de mí, me amo pero se me dificulta ponerme en primer lugar, me amo pero soy la única persona con la que no tengo paciencia…Necesito amarme más, para poder encontrar mi potencial y salir adelante.

Querida yo: Quizás ahora no parece tan fácil y pensemos que las expectativas no van a ser tan favorables como las pensamos pero algo tiene que mejorar entre nosotras, necesitamos amarnos más no para que los otros nos puedan amar de la misma manera sino porque vamos a estar la una junto a la otra para siempre, necesito que em dejes amarte como tú sabes que soy capaz de amar, que me dejes protegerte para que luchemos con la depresión y la ansiedad juntas.

You can and you will!

Pensamientos de una tarde de abril.

Ansiedad…si alguien em pide que le expliqué cómo es, cómo se siente o cómo funciona no sabría como responderle ninguna de las tres. Sólo sé que si envío un mensaje y no me responden no puedo evitar pensar que la persona esta molesta conmigo y eso me genera un vacío en el estómago, me siento culpable siempre. Sin importar lo que haga o deje de hacer, siento que nunca hice lo que realmente debí hacer, la ansiedad me hace pensar que siempre estoy equivocada y haciendo algo indebido, que la gente se enoja conmigo demasiado a menudo y que nunca hago nada bien.

A veces estoy segura de algo que escribí y luego vienen las dudas, otros días estoy a punto de sentarme en el pc y pienso como alejaría a todo el mundo y me encerraría en casa si mi mamá llegara a morir. Antes de dormir es sin duda la peor hora, donde aparecen todos los pensamientos del día, en donde no sé si voy a descansar o si en los suelos sufriré como loca, algunas veces los sueños son vividos, me levanto sintiéndome mal por una decisión que tomé en el sueño, o recuerdo esa vez que pasé vergüenza con alguien. En mi cabeza no hay margen para cometer errores, el más mínimo error se me repite en la mente una y otra vez, cuando hago que alguien se sienta mal siento que revivo ese momento una y otra vez, necesito cobrarme cada una de las cosas en las que me equivoqué.

Conducir es estresante cuando voy acompañada, solo pienso en lo mal que frene, en lo mal que me metí y en lo mal que estacioné, pienso en todas las quejas que tiene mi pasajero conmigo y no me dice porque es demasiado buena gente. Pienso más en futuro que en presente, si tengo una cita analizo una y otra vez las rutas, me altera tomar decisiones, disecciono todo lo que tiene que ver con esa salida el cuándo, cómo, quién y por qué…el día anterior me duermo pensando en por donde voy a pasar y que necesito tener en cuneta en ese momento, me despierto antes que la alarma, tengo algo pendiente, no dejo de pensar en lo que tengo pendiente.

Es mucha presión para una sola cabeza, me pesa la espalda y se me hacen nudos en el estómago, parece que nunca descanso, hay días en que siento que todo em va mal, en que no soy capaz de nada así lo intente y hay otros días en que me siento capaz de todo pero al verdad es que siempre termino decepcionándome. Vivo más en el futuro que en el presente, temblando cuando algo no me sale bien, haciéndome cargo solo cuando em toca, juntando y juntando hasta que exploto, se siente mal pensar en lo que quiero y necesito, no sé que quiero y qué necesito. No sé nada, no estoy segura de nada nunca…vivo haciéndome la fuerte para todo.

Me hago mil preguntas al día, cuando hablo con alguien de lo que siento no sé si lo estoy molestando, siento que todo el tiempo soy una molestia. Me convencí de que para nadie soy lo suficientemente importante como para realmente estar interesado en lo que hago, no quiero que nadie sufra conmigo y mis ansiedades, me canso conmigo misma y entiendo por qué los demás también se cansarían.