Días así

Tengo días así, en los que paso por una montaña rusa emocional, en donde estiy de bajón y no puedo controlarme, donde todo lo que sucede termina lastimandome. Esos días donde me siento tan sola y parece que la soledad va a durar para siempre.

Esos días en los que no quiero dormí por apatía al día siguiente, un maña igual de solitario, más horas en las que buscar distracciones y luchar con el malestar interno y la sensación de no hacer nada que valga la pena.

Hay días así, en los que me siento triste y vulnerable, en los que nada parece estar bien y no encuentro el lado positivo de lo que sucede. Días en los que una película me puede llevar casi hasta las lágrimas.

¡Bah! Los días así son los peores, porque no puedo hacer mucho por ayudarme mas que refugiarme en historias y recuerdos que me causan alegría. Estos días son difíciles en el encierro porque no hay un respiro en ningún lado, solo hay que resolver como se puede porque no hay soledad física en la cual me pueda desahogar.

Hay días así, en los que solo queda escribir en la madrugada para poder dormir porque el cuerpo está cansado y no tiene mas ganas de estar despierto, no puedo evadir mas el sueño, no puedo evadir mas la llegada del mañana.

Triste y frustrada

Hace mucho no me sentía tan triste y frustrada como me siento hoy, no se si estoy siendo demasiado dramática pero cada vez que parece que voy a perseguir algo que quiero o sueño hacer nunca lo logro. Fracaso tras fracaso, siempre de vuelta a la misma línea de meta me hace preguntarme ¿para qué sueño?¿para que guardo esperanzas? Siempre parezco estar haciendo algo que quiere hacer otra persona o algo que de debo hacer o algo que tiene que ser hecho. Mi vida es un suceso de no hacer nada que realmente quiera porque tarde o temprano la vida me lo niega.

Es muy injusto, pocas veces he estado cerca o haciendo algo que quiero o estando con alguien que quiero. Siento que se me ha negado tanto la felicidad y cada vez que creo haber superado mi miedo a soñar y a querer algo, la vida encuentra una forma de demostrarme que ese miedo debe vivir conmigo.

Es injusto, escribir con lagrimas en los ojos ante la frustración de no tener nada con lo que he soñado ni nada de lo que quiero, sueno como una chiquilla haciendo una pataleta y da vergüenza hacerlo, pero luego no soy capaz de dejar de mirar a un punto en la distancia con la mente en blanco porque estoy frustrada y no soy capaz de expresarlo, porque quiero echarme a llorar y que nadie me pregunte por qué, porque duele y no puedo explicar por qué duele, no es fácil entender a los demás y ponerse en su lugar y en sus sentimientos.

Intento confiar en que todo va a estar bien pero eso toma su tiempo y hoy sólo puedo permitirme fingir estar bien cuando me toque y dejarme sentir el vacío y las lágrimas dentro de mí mientras estoy sola. Que no daría por un abrazo en este momento, por poderme dejar romper en llanto con tranquilidad, por tirarme a la cama y quedarme mirando a la nada.

Soltar y no sufrir

Nunca me ha gustado lastimar a las personas por lo que solo sentirme de una forma negativa hacia alguien me hace sentir culpable, tengo la costumbre de repetir la frase «me siento culpable por no poder sentirme así» Vivo reprochandome el no sentir de una forma a pesar de que haya muchas razones para que no me sienta así. Necesito cambiar eso de mi para poder hacer mi vida en paz.

Creo que es necesario un poco de egoísmo para estar un poco más tranquilo con uno mismo porque si se vive como yo lo hago, con esas ansias de hacer a las personas felices y pensar en lo que ellas quieren antes de lo que tu quieres, desde ya y por experiencia te digo que preveo un final triste y miserable.

Me he dado cuenta que el tiempo que he pasado conmigo y pensando en mi y en lo que yo quiero ha sido importante para cambiar mi relación con los demás, me he sorprendido soltando personas y situaciones sin que duela, he dejado ir gente de mi vida. Gente que quise tener en mi vida desde el primer momento pero después de unos años me di cuenta de que no me hacían bien.

Solté sin sentir culpa porque solté sin darme cuenta, he crecido mucho desde que me concentre solo en mí. Llegué a ese punto en donde seguí adelante y dejé muchas cosas atrás, ese momento en que cambié, en el que crecí para verme y sentirme más fuerte. Me gusta como me siento, me gusta el cambio, está claro que creciendo se pierden algunas cosas como la inocencia y el positivismo, pero se ganan otras facultades como sonreir a pesar del dolor y creer en sí mismo aunque hayas fallado muchas veces.

Cosas que no cambian es mi: amo el pasado, respeto el presente y temo el futuro. Me ilusiona el soltar sin que duela porque he cargado mucho tiempo con muchas personas, mi has culpas, mucho dolor y muchos miedos. Me siento empoderada con esta sensación de alivio que da el sentirse libre, quiero seguir aprendiendo de mi, quiero seguir creciendo, soltando sin dolor y sobretodo quiero poder vivir sin pesos extras.

No me siento bien conmigo misma

Hablar de como se percibe uno mismo siempre es algo complejo pero es importante hacerlo, tengo que confesar que esta semana me la he pasado con un discurso destructor con mi autoestima de por si ya baja, el tiempo en casa quieta y comiendo como si no hubiese mañana ha tenido sus frutos, he subido de peso y todas esas ideas de que tener unos kilos de más está mal me han pasado factura. No me siento cómoda conmigo misma y me duele no hacerlo, no se trata de cuanto peso sino de cómo me estoy viendo ahora o bueno como me veo desde hace unos meses sólo que se ha hecho más consciente ahora.

No me siento atractiva y por ende no soy capaz de ver la belleza en mí. Me miro a los espejos y a la cámara del celular y repito «Estoy gorda» o «Estoy fea», a tal punto que le colmo la paciencia mi mejor amigo en las videollamadas. No sé si ponerme a hacer ejercicio o tomar un día para maquillarme y sentirme bonita. Sigo pensando posibles soluciones pero esto es algo que se debe tomar más en serio, me hace pensar que sin importar cómo nos veamos o los cambios que haya tenido nuestro cuerpo siempre debemos tratarnos con amor y si no nos gusta como nos vemos, amarnos pero buscar el cambio a nuestro ritmo.

47 días de Cuarentena: No sé que hacer conmigo

A esta altura de la cuarentena ya me siento una vez más inútil y sin la más mínima idea de qué hacer conmigo, estoy ayudando/trabajando con mi mamá en todo lo que tiene que ver con su trabajo como docente, pero con todo lo que tiene que ver conmigo está en el aire, todos mis planes sin piso y sin ganas de soñar porque la incertidumbre es demasiada. Estoy viviendo una vida que no es la mía, una rutina que poco tiene que ver con lo que me gusta hacer pero funciona como forma de alimentar y dinamizar mi relación con mi madre, además me permite mantener la mente ocupada para no caer en depresión, que es en realidad el único objetivo que he tenido en estos días tan faltos de todo.

Hoy decidí hacer un horario y organizar mi tiempo en casa, la iniciativa salio de muchos días teniendo problemas para conciliar el sueño y siendo despertada abruptamente por mi madre en las mañanas porque necesitaba mi ayuda para algo, me decidí por buscar tener tiempo para mí así sea para lamentarme o quedarme mirando a la nada pensando en comos e me pasa la vida, terminé haciendo un horario lleno de cosas y como una propuesta para invitarme a hacer algo, bajé una aplicación para crear rutinas con el fin de ayudarme aun más, me ha permitido que mi cerebro trabaje un poco más y que me sienta mejor conmigo.

Sigo sin saber que hacer conmigo, dirían mucho que estoy igual que todos los demás. Estoy improvisando con un estado de ánimo tenebroso y una lucha con las ganas de dormir todo el día, estoy cansada y no logro entretenerme ni enfocarme, todos sabemos hacia donde van las cosas y ese lugar no es mi destino vacacional favorito por lo que me aferrare a mi rutina como tabla salva vidas y miraré a donde me lleva. No sé cuánto me tomará acostumbrarme a ella pero sé que a mi madre le será aun más difícil después de semanas permitiéndole que me ponga a trabajar de domingo a domingo y me hable de trabajo todo el día (ella tiene un problema que también tengo yo, adicción al trabajo + obsesión con la responsabilidad + ansiedad altísimo) pero a la final ambas sacaremos algo positivo de esto -o eso espero.

Los Recuerdos

Tuve que venir a escribir porque no puedo dejar de pensar en lo que estoy sintiendo, cuando era pequeña pasaba demasiado tiempo sola y lo único que tenía para hacerme compañía solía ser las ficciones que encontraba en Internet y en televisión. Para la época que tenia 10 u 11 años conocí las novelas de Cris Morena, una productora argentina impresionante, pase mucho tiempo viendo Chiquititas, Floricienta y Casi Ángeles, todas fueron importantes en su momento pero sin duda Casi ángeles significo un sin fin de aprendizajes y recuerdos bonitos, me encariñe con las parejas de la ficción y ni que decir de los actores. Tuve mi crush con Peter Lanzani y amé con locura a Lali Espósito, para mi yo de 11 años era todo verlos juntos, repetí las escenas y fragmentos de su historia muchísimas veces a lo largo de mi vida, llore y lo sentí todo.

Ayer, telefe -canal argentino- celebro sus 30 años y transmitió el primer capitulo de Casi ángeles, volviendo loca a toda Argentina, actores, productores y directores y sin saber que también enloquecerían a fans internacionales, vi un fragmentito del live de Instagram de Emilia y Nico y Gime (Cielo, Nico y Malvina) pero em concentre en algo más hasta que cerca de la media noche quise ver la reacción de mi querida Lali y me tomo por sorpresa un live de ella con PETER LANZANI, mi niña de 11 años se volvió loca, la pareja que había amado con locura estaba 10 años después hablando como los mejores amigos en una red social, recordando anécdotas que sus seguidores fieles también sabían y otras que no, los vi mirarse y recordar juntos y me sentí con 11 años en la oscuridad de mi habitación. El live termino y yo no podía parar de sonreír, resulta que me había perdido la primera hora del live y la encontré por Internet, pase 1 hora y 15 minutos observándolos riéndose, recordando,compartiendo y significo todo.

Me acoste sonriendo y soñando con la serie, me sentí tan feliz mientras recordaba por lo que me levante dispuesta a reforzar esos recuerdos, escuchando las canciones de la novela y viendo fragmentos de la misma pero me dio nostalgia, sentí un peso en mi pecho y realicé que en mi presente no hay casi momentos felices, es un presente cargado de ansiedad, de miedo y de estrés. Pensando me di cuenta de que todo lo que me hace feliz está en el pasado: las series del pasado, la música del pasado, los programas de entretenimiento del pasado, las personas del pasado y así.

Y quise tenerlo, quise tener días de felicidad en el ahora pero no es así como funciona. Tuve que explicarle a mi mejor amigo lo que sentía porque de lo único que podía hablarle era de como me estaba sintiendo, el me dijo «el pasado suele verse mucho más hermoso porque lo que decidimos recordar es mucho más selecto» Tenia mucha razón y sigo aquí casi 13 horas después del live aun afectada por eso, recordando y suspirando, anhelando…

Hay que vivir para recordar, pero los recuerdos son algo tan valioso que no encuentro las palabras para describirlo, para mí recordar lo es todo.

41 días de cuarentena

Ya van 41 días en cuarentena y mi mamá y yo estamos de los nervios, durante esta semana su trabajo ha predominado en más de la mitad de las horas de cada día, los dos primeros días fueron interesantes pero a partir del tercero mi paciencia comenzó a escasear. No soy una de esas personas que son siempre pacientes, puedo parecer dulce pero soy malgeniada y soy malditamente sensible para todo, no soporto que me hablen mal ni que me traten mal, soy rencorosa y no olvido las cosas con facilidad. Tengo paciencia por unos momentos pero cuando la pierdo soy mala clase, me estresa tener que repetir las cosas más de dos veces y me pongo de un genio asesino cuando las tengo que repetir muchas veces, es algo que estos días se ha acentuado más, porque verán: Mi mamá tiene 58 años es una mujer lúcida e inteligente, es mi todo y la amo pero su profundo miedo para con las cosas que son tecnológicas más de una vez me ha mandado la paciencia a la basura porque yo entiendo estar asustado, entiendo no entender las cosas de una pero su problema es que se paraliza con el miedo y simplemente deja que yo lo haga, por más que repito y repito y repito en todas las entonaciones y formas, siempre regresa a preguntarme lo mismo. Y con esto acabo de ver algo que me no había visto antes, esa es la razón por la que escribir es la mejor forma de entenderme

No me molesta que no entienda, me molesta verla y sentirla vulnerable ante algo tan sencillo como el computador porque ella siempre ha sido la que nos ha sostenido a ambas, no quiero ser mala ni impaciente pero la sola idea de que ella dependa de mí, me asusta porque no confío en mi para ser responsable de nada y de nadie. No quiero sentirla vulnerable, con sinceridad odio eso, el balance siempre ha estado en que ella guía y yo sigo, no al revés, no sé como hacerlo y no tengo mucha paciencia para hacerlo. Me frustra sentirla vulnerable, me hace sentir muy insegura…

Somos sólo dos personas en casa durante esta cuarentena, cada quien ha permanecido en su espacio sin mayores inconvenientes hasta ahora que debido a su trabajo hemos tenido que pasar más tiempo juntas. Sin malentendidos, nosotras nos amamos locamente la una a la otra, ella es mi todo y yo soy su todo, ninguna de las dos concibe la vida sin la otra, pero tenemos caracteristicas muy parecidas y a menudo cuando tenemos que pasar mucho tiempo juntas solas chocamos. Discutimos y nos sacamos de quicio la una a la otra, siempre soy yo quien voy y me disculpo así no haya sido mi culpa y todo vuelve a la tranquila normalidad. Desde el principio sabia que esto iba a suceder, ninguna de las dos esta acostumbrada a pasar tanto tiempo juntas encerradas y teniendo que aguantar nuestros temperamentos, sigo intentando meditar para mantenerme en calma y no estallar pero como ya les mencione arriba en mi casa la de peor genio soy yo.

La cuarentena que habia sido pensada hasta el 27 de abril, se alargo hasta el 11 de mayo…las jornadas de teletrabajo de los docentes comenzaron y con ello las interacciones entre ella y yo, espero que ocurra un milagro divino y mi paciencia se haga gigante.

37 días en cuarentena

Estoy a punto de vomitar, la primera reunión virtual del trabajo de mi mamá, me levanto desde las 6:30 a.m. y acá sigo, no dormir lo necesario…no por negligencia sino porque simplemente no puedo hacerlo, no logro dormir cuando debo ni por el tiempo que debo y es frustrante… Estoy preocupada y tengo miedo, me frustran muchas cosas en las que no tengo control, pocas veces me he permitido tener alguien con quien hablar y a quien contarle mis preocupaciones, siempre he sido yo mi apoyo, quien me aconseja, me entiende y me abraza. Esta madrugada fue otra de esas en las que me abracé a mi misma y me concentre en que de alguna forma u otra «todo iba a estar bien», fue triste pero de alguna forma consolador.

Me preocupa mi salud mental más de lo que debería.

Quiero disculparme conmigo

En la madrugada nos da por pensar y por resolver cosas que durante el día sentimos que no podemos al igual que hacemos cosas que no debemos como ir a conversaciones viejas y volver a abrir heridas, hace unos minutos hice exactamente eso fui a la captura de pantalla que le hice al último mensaje que me dejó el amor de mi vida (al menos el de los 24 años que llevo) No hablaré mucho del mensaje mas allá de que dolió y todavía duele porque me comprometí a dejar libre mi blog de su presencia que es pesada y constante en mi vida a pesar de ser un ausente en la misma, pero no puedo evitar traer pequeñas partes de él porque si hay una persona que me haya echo reflexionar y conocerme a mi misma ha sido el tanto en presencia como en ausencia. En fin, leyendo ese mensaje me sentí dolida con el y a partir de ahí comenzó el análisis personal sobre lo que no había visto yo que evidentemente estaba ahí, no podía ser más obvio.

Pero ¿quien me creó para buscar elocuencia y obviedad cuando él amor y la felicidad nubló todo? Tuve que disculparme conmigo misma por no ver lo obvio y de nuevo por arremeter conmigo por haberme equivocado, no voy a culparme por estar enamorada y omitir todo lo que no, por pensar y soñar despierta en base a lo que sentía, no puedo hacerme eso… Esa mujer se dejó sentir y se equivocó, y equivocándose se lastimó profundamente pero aquí – casi 2 años y medio después- está esa mujer con nuevos aprendizajes, más fuerte y para sorpresa suya igual o más enamorada.

Estar enamorada de él es algo contra lo que no puedo y de cierta forma me resigne a sentir y a vivir con eso, solo yo entiendo mis sentimientos y como han funcionado desde que lo conocí y es un tema tan denso y tan largo que le tengo dedicado casi un libro, pero como ya me ha ocurrido mucho comienzo a escribirme a mi y terminó pensando en él, se me difuminan los sentires ¡es un mal que no controlo!

Quería disculparme con quien soy ahora por pensar que pudo haber hecho las cosas diferentes en el pasado, porque ni siquiera yo misma puedo juzgar lo que hice y lo que dejé de hacer, somos seres humanos y vivimos como podemos, tomamos las decisiones basados en análisis que intentan barajar posibilidades del futuro y creemos que lo que vamos a decidir puede ser mejor que lo otro pero no hay ningún libro que tenga escrito las decisiones buenas o malas en nuestras vidas porque a veces incluso aquello que pensamos que fue un error resulta ser la decisión que influencia de forma más positiva nuestra vida, así que… Me disculpo contigo Elle enamorada y ciega, entiendo tu amor y lo difícil que era entender que pasaba en tu interior y como no dejar que ese amor te cerrará la perspectiva de las cosas, perdoname por pensar que no diste lo mejor de ti para ese momento, por pensar durante unos minutos que no hiciste todo lo que creíste correcto para no lastimarte, perdóname por atreverme a pensar que pudiste hacerlo mejor cuando ya estabas haciendo y dando lo mejor de ti.

Te amo y esta es una disculpa más de las que sé que vendrán en el futuro.

En el tercer jueves de cuarentena

No puedo escribir…sólo no puedo escribir, he pensado en hacerlo pero no sé que escribir, quiero retomar el fanfic pero no tengo los sentimientos correctos para hacerlo, quiero escribir el libro pero de nuevo mis sentimientos no están ahí. ¿saben? Ayer tembló, 5.0 en escala richter me encontraba en mi cama y se sacudió como si alguien estuviera brincando en ella, me asusté y me levanté de inmediato, me di cuenta que todo estaba sonando…la cortina pegaba con la pared, el televisor chirrió sus tornillos, las cabinas de vidrios de los baños sonaban como si fueran a caerse al igual que las ventanas, caminé descalza a la puerta y mi mamá salio de la suya, verifiqué que estuviese vestida y me quedé allí, abrazándome a mi misma sin darme cuenta. Todo termino muy pronto pero yo seguí asustada, me temblaban las manos y pasé por un ataque de ansiedad. Mierda, mierda, mierda. Quería acostarme temprano pero estaba demasiado asustada por todo y por nada, esperaba que algo malo sucediera, todo mi cuerpo estaba «preparado» para lo malo que definitivamente iba a pasar…nada pasó pero dio la media noche y yo seguía despierta y tensionada, mi espalda se resintió, dormí con dolor toda la noche, me levante con los ojos ardiéndome y la espalda aun doliéndome, no quería salí de la cama, me levanto el hambre. Salí de mi habitación y comí unas galletas y tomé un chocolate caliente, regrese a mi cama a leer, sigo pensando que algo malo va a pasar, últimamente solo cosas malas pasan aquí, allá , en el mundo. Tengo miedo pero miedo de verdad, de ese que no te permite pensar en el mañana ni concentrarte en algo que haz pensado hacer, estoy viviendo mi día a día luchando con mi monologo interior que quiere destrozarme por no hacer lo que debería hacer…lo más difícil de esta cuarentena ha sido convivir conmigo misma, estaba muy bien mientras trabajaba y luchaba por ese propósito, mi yo interior y exterior estaba trabajando codo a codo por alcanzar nuestro propósito, ahora lucho para no destruirme desde adentro.