Implacable.

Hoy mi mamá en un tono molesto y fastidiado junto con una muy mala actitud me dijo que yo era implacable incluso con ella y yo ,como algo que no suelo hacer nunca, sorprendentemente le contesté que si era implacable conmigo misma ¿por qué razón no lo sería con ella? Algo que la enojo más y continuo hablando hasta que me enoje y la deje hablando sola. Me dejo pensando porque es algo que siempre repite fastidiada «no todo es blanco y negro», «usted es extremista a quiere mucho o no le importa» y «usted es implacable con la gente, incluso conmigo»

Mucha gente suele pensar que cuando otros dicen esto uno debería sentarse a reflexionar internamente y mejorar la persona que uno es para ser su mejor versión, afortunadamente para mi misma, yo siento que ese rasgo de mi personalidad es uno de los que más atesoro y que conservo desde el inicio…Suelo ser una persona tibia, una persona que no le gusta ser el centro de atención pero tampoco esconderse, que no le gusta liderar pero que tampoco le gusta seguir a ciegas, que es tímida pero que puede ser extrovertida dependiendo de su entorno, siempre he sido un poco de esto y otro poco de esto sintiendo que no he pertenecido a ningún lugar exacto a pesar de que dentro de lo normal todo ha sido estable, pero desde pequeña entendí que las cosas se hacen bien o no se hacen, el amor se da al 100% o no se da, porque los intermedios en su mayoría de ocasiones lastiman «te amo pero…», «hice una parte pero…»

Soy implacable conmigo misma y es verdad que eso me ha causado sufrimiento, sin embargo en medio de ese sufrimiento he aprendido que nadie más en el mundo estará para mí siempre, que soy yo la única que debe hacer cargo de sus emociones, su comportamiento…que las respuestas están en mí, los cambios están en mí y que si yo lo creo lo suficiente, todo lo que se refiere a mi misma está en mis manos. Puede que me exija y dude de mí, pero muy en el fondo tengo una confianza ciega en lo que puedo hacer cuando me lo propongo y cuando realmente lo quiero, de ahí lo implacable.

Mi error es que se me desliza que los demás viven en los grises, vivir y creer a medias en si mismos, hacer un poquito y creer que eso es suficiente, valerse de excusas para no reconocer que el otro tiene la razón, creer que siempre hay salida para no hacer, vivir convencidos de que el mundo siempre le dará oportunidades o que siempre hay una persona que debe cargar con la culpa que es de ellos mismos. Justamente ser implacable es lo que me ha llevado a dar el 100% en un trabajo que no es mío y que es de mi mamá aunque ella al estar pegada en miles de excusas y en todo lo que los otros quiere, hacen y excusan da un 100% que le resta salud y bienestar mental.

Me amo siendo implacable y si tengo que cambiar en algo, definitivamente es darle mi 100% a alguien que solo quiere recibir migajas.

Pequeños pasos hacia donde queremos ir

Estuve escribiendo hace unos momentos intentando entenderme y aclarar lo que estaba sintiendo y dado que tiendo a ser un poco intensa además de que sufro de ansiedad y ganas de controlarlo todo y para acabar de ajustar internamente suelo ser más dura conmigo misma de lo que los demás lo son conmigo, la alternativa sana es buscar un intermediario humano como mi mejor amigo o mental como es el proceso de escribir. Así que les compartiré lo que me leí pensando sobre la situación mientras le escribía a mi mejor amigo como si estuviera en un trance:

No se siente bien, No se siente correcto, no ahora…Lo pensé más tranquila y ¡mira la ansiedad que me dio! Fue diferente cuando pensé en que me habían admitido en el otro empleo y también era trabajo. Entonces no se trata de que no quiera independizarme y actuar como adulta sino que ser adulta significa ser consiente de muchas cosas. Me generó ansiedad, me disparo la ansiedad…No quería postularme pero lo hice porque la oferta sonaba demasiado bien y estaría «mal» no postularse. No lo hice porque quería, lo hice por un sentido del deber con no sé… la adultez y lo «malo» que es el desempleo; Y no está bien hacer algo por el sentido del deber, eso ya lo he hecho muchas veces y el resultado es el mismo…me deja más vacía cada vez que hago algo que no quiero hacer porque debo hacerlo. Mi independencia es esa cruzada hacia mi propia libertad que quiero mantener libre de mis acciones tóxicas, justamente se trata de cambiar y buscar eso que no había hecho nunca e ir tras esa persona que quiero ser. Y una de las cosas que quiero ser es una persona mejor, una persona que se quiere lo suficiente para entender que no hacer lo que no quieres hacer, no está mal.

Soltar ese sentido del deber que me ha hecho miserable con los años, no sentirme mal por algo que no quiero hacer aunque todas las convenciones sociales digan que debo hacerlo, Mi prioridad soy yo y mi salud mental, el dinero es lo ultimo en mi lista de prioridades. Lo único que he querido hacer desde mi crisis de diciembre no es trabajar por conseguir dinero porque si, es trabajar para darme la libertad económica de permitirme ser en otro espacio y en una circunstancia donde yo tenga el control de mi misma y no el deber, no la situación, no mi familia y no mi mamá. Pero debido a la pandemia, tuve que cambiar mi chip y entender que dentro de mi mismo entorno, mi casita y mi mamá tengo que ser capaz de encontrar de alguna forma esa libertad y encontrar pequeños escalones aquí que me lleven a hacia la libertad que quiero. Ojo, sigo pensando en buscar mi independencia pero el plan se altero y hay que trabajar con lo que hay. Estoy convencida de que mi prioridad es mi salud mental y en segundo lugar, mi mamá y su salud mental porque años de convivencia y mierda juntas, altos y bajos. Somos un equipo y yo sé y estoy segura que si ella esta jodiendo su salud mental y física, mi salud mental y yo misma no voy a estar bien, lo que no me hace ser codependiente sino que me hace ser la persona sensible y empática que me enorgullezco de ser.

Y así llegué a ese punto en donde el sentimiento de creer que estaba haciendo algo mal tuvo que desaparecer, para las personas como yo, que tenemos un monologo interior tan ruidoso y estricto, que somos personas con autoestimas frágiles y propensas a ser el felpudo de los demás, nos cuesta escucharnos porque casi nunca tenemos algo bueno que decir de nosotros mismos pero aunque cueste hay que hacerlo porque la única manera de estar en paz con uno mismo, es escucharse y amarse lo suficiente para hacer lo que se necesita hacer sin lastimarse. Hoy me demostré que me amaba un poquito más y que en realidad en estos meses he crecido más de lo que me había dado cuenta.

De prioridades y otras cosas.

Volví una vez más con la necesidad de pensar en silencio pero en voz alta. Yo soy del tipo de persona que ama la planificación e ir escalón por escalón, así que lo primero que hice cuando me gradué fue buscar como llegar al siguiente escalón, así que como todo buen adulto-a-ser hice mi perfil en portales de empleo y comencé a recibir alertas y notificaciones de diferentes ramas, aun mientras trabajaba nunca dejé de recibirlas, siempre en algún momento en la mañana o en la noche me siento a mirarlas y a considerar si mandar mi hoja de vida a ellas o no. Hay días en que observo la bandeja de entrada de mi correo electrónico con ansiedad y otros días en que la miro con desdén, he aplicado no sé cuántas veces ya cuántas ofertas de empleo y he sido llamada a solo unas cuantas, todo en un proceso normal de ser adulto y permanecer en esa búsqueda de algo que me permita sustentarme.

Hoy estaba mirando la bandeja tranquila como todas mañanas sin mayor esperanza o fe puesta allí y encontré una oferta de trabajo de un contact center que se veía muy bien a mi parecer y le compartí a mi mejor amigo mi duda sobre pasar mi hoja de vida allí o no, ya ven que cuando uno es hijo de maestro y es de la línea de la familia con mentalidad de «debes ser más» una considera que los empleos como ese no son lo mejor, uno realmente piensa que no está bien gastar energía y tiempo allí y a la vez uno está muy seguro de que está equivocado porque a final de cuentas nadie nació con un súper trabajo asegurado desde el principio y todos comenzamos desde abajo de alguna forma. Al principio del año estaba decidida a ser hormiga trabajadora, parte del proletariado, 100% dispuesta a ensuciarme y quemarme las manos en un trabajo que me permitiera juntar dinero porque me sentía abrumada con todo lo que estaba viviendo y como me estaba sintiendo.

Ocho meses después no puedo decir que no me sienta abrumada ni que ya no quiera independizarme -lo sabrán si leyeron otro de mis posts, todavía quiero a Mew- Sin embargo, la oferta de empleo tiene sus pros y sus contras. Por el lado positivo tiene turnos rotativos con 2 días de descanso ¡dos!, hay barra de snacks y bebidas, por los comentarios el espacio de trabajo es agradable y la empresa se preocupa por sus empleados, es atención por mail y chat, el sueldo está más allá del millón y medio y la oferta es para gente que hable inglés por lo que finalmente podría de nuevo poner en práctica mis habilidades en el idioma.

Y por el lado negativo está el hecho de que hasta el momento se trata de un trabajo en donde tendría que movilizarme a estar en un espacio cerrado con gente que no conozco en medio de una pandemia arriesgándome a posiblemente enfermarme y enfermar a la persona que más amo: mi mamá. Lo que nos lleva al siguiente contra – fuera del hecho de que con un titulo universitario uno no aspira pasar tiempo contestando y luchando con la gente por un chat- Mi mamá…realmente el contra es la cantidad de trabajo que tiene en el momento y lo difícil que es para ella trabajar desde casa, siendo una mujer acostumbrada al contacto con las personas a ella la pandemia le ha dado más duro de lo que la gente podría imaginar y fuera de lo complejo que es su situación emocional, está el hecho de que tiene mucho trabajo, muchas cosas que recordar y que hacer, las mismas que ha sido difícil poner en orden siendo dos personas. El sólo hecho de pensar como lo afectaría perder mi ayuda, me hace sentirme muy mal.

Así que pensando sólo en los pros, me vi enviando mi hoja de vida y dejándole al destino que hiciera su trabajo. Dos horas después me llego un mensaje de que estaban revisando la hoja de vida y en ese punto mi mente ansiosa hizo lo suyo, trabajando a un ritmo acelerado -igual que Dr Strange cuando vio los 14.000.605 posibles futuros en Avengers Infinity War- pensó en lo que podía pasar, posibilidades, vertientes y todo, me abrume y entre en una pequeña crisis, me desahogué con mi mejor amigo y él en su mejor modo hippie, me intento calmar pero su idea de calmarme al principio no fue exitosa porque hizo lo que todo el mundo hace que es usar respuestas basadas en sus experiencias personas sin pensar lo diferente a ellos que es la persona a la que intentan consolar o calmar, pero al manifestarle que no me ayudaba pensó como consolarme a mi y lo consiguió. Sus párrafos los baso en la misma idea: organizar mis prioridades antes de tomar mis decisiones ¿qué tan importante es el dinero?¿es más importante qué que en mi vida?¿sacrificaría mi salud mental?¿sacrificaría el poco de paz que consigue mi mamá con la ayuda que le brindo manejando la parte de su trabajo que me entrego?

Las preguntas me dieron un momento de calma y deje de pensar tan rápido, nos e trataba de tomar decisiones como si fueran de vida o muerte sino de poner en la balanza lo que me importaba y ahí tomar la decisión. Le hice caso después de casi una hora de él intentando que me calmara y dejara de obsesionarme sobre algo que aun no era real. Me vi retornando a mi estado zen, primero me concentraría en preguntar por mi seguridad y por otros aspectos del trabajo si la balanza de los pros superaba el peso de las «pequeñeces» que me importan estaría dispuesta a hablar con mi madre antes de tomar cualquier decisión, no porque sea una niña que deba consultar siempre antes de hacer cualquier cosa sino porque soy una adulta responsable consciente de que no está sola en el mundo y que cualquier decisión que tome debe tener en cuenta el entorno al que va a afectar con ella.

Me puse a escribir porque es mil veces más fácil entenderme cuando tengo que procesar las ideas en palabras y en este momento todo para mi es más sencillo de ver mi prioridad #1 soy yo y mi paz mental las cuales se verían fuertemente afectadas si mi prioridad #2 mi madre se viera afectada negativamente, en el tercer lugar esta la salud, en cuarto el amor y como niña mimada crecida en un ambiente económico estable en donde no le falto nada a pesar de no ser rica mi ultima prioridad es el dinero. La conclusión es que si no siento dentro de mi que trabajar allí es lo correcto porque mi salud mental y la de mi madre se verían afectadas, no lo haré, no porque no quiera independizarme sino porque hay algo más importante que eso.

Está bien no sentirse bien todos los días

Hoy vengo a dejarles uno de los aprendizajes que he tenido en el último año y es «Está bien no sentirse bien todos los días» ¿Por qué? Cuando la gente me conoce, ve una persona cargada de energía y sonrisas por doquier, una persona que trata de ver el lado positivo y siempre está pensando en levantar el ánimo. En mi mente me concentre toda mi vida en ser una vitamina de felicidad para los demás cuando la mayoría de veces era una persona taciturna en la soledad. La persona que soy cuando estoy acompañada se diferencia mucho de la que soy cuando estoy sola, pero ambas soy yo. Sin embargo, la chica vitamina toma demasiada energía y me vi día a día cansándome más cuando estaba con los demás, me vi agotándome y me vi fingiendo ser alguien no que ya no era. Pero con la madurez de los años, me di cuenta de que la energía que gastaba intentando fingir la podía invertir en otras cosas y deje de ser esa persona que ya no era naturalmente.

Me descubrí siendo moderadamente más feliz y enérgica cuando estaba acompañada, sin excesos pero ahí encontré otro problema no podía mantener esa actitud por mucho tiempo, así fue como comencé a forzarme a estar bien y feliz estando acompañada e incluso muchas veces estando sola. NO estaba bien, nunca está bien guardarse los sentimientos porque literalmente te comen desde adentro lo que no significa que cada vez tienes que dejarte llevar por las nubes negras y los pensamientos tristes pero si entender que no sentirse bien es normal y necesario.

En mi caso, hay días en los que sólo no me siento bien porque durante los días previos he seguido sumando, guardando y reuniendo todas las malas emociones, porque no soy una persona que reaccione de inmediato, no soy de impulsos emocionales ni soy una persona de conflictos, así que me trago todo hasta que todo se junta y tengo que lidiar con ello, como hoy. Han sido días pesados los unos seguidos de los otros, me siento frustrada como muchos por el contraste entre lo que quería estar haciendo y lo que estoy haciendo en este año, me vi ahogada en trabajo que no es mío y que no disfruto haciendo, vi como muchas condicionales frenaban mi creatividad, vi de nuevo mi tiempo consumido en algo que no me gusta, no pude escribir ni hacer realmente nada para mí. Solo tenia unos espacios para ver programas e incluso los veía porque no tenia nada más que ver o hacer.

Estos días e he sentido culpada y cargada de las emociones de otra persona que no sabe manejarse a si misma y he pagado las consecuencias, no me culpo y no me fuerzo a estar bien porque veo lo que me trajo hasta aquí, puedo lidiar con ello, entenderme, aclararme y buscar soluciones porque eso es lo que hago yo. Cada vez que me siento destruida, pensamiento a pensamiento me reconstruyo ¿quién mejor que yo para entenderme y escucharme? Sí, a veces me siento sola pero se siente bien por lo menos tenerme y saber que yo soy capaz de sostenerme. No sé cuanto dure este bajón porque no sé cuanto tiempo seguirán ocurriendo cosas pero lo importante es dejarse sentir, pensar qué está pasando por tu mente y qué está causando que llegues ahí para buscar ideas de soluciones e ir probando hasta que sientas que todo mejoro o va por un mejor camino.

Cuando no me siento bien e intento muchísimo no soltar lo que siento en contra de los demás -no siendo un esfuerzo 100% exitoso pero sí funcional- trato de centrarme en mí y encerrarme en mi misma ya sea contando los números, escuchando música, escribiendo y dándome ánimos mentalmente o hablando «sola» que es más bien expresándome verbalmente para escuchar-me. Son trucos que uno aprende pensamiento a pensamiento y crisis tras crisis.

En conclusión nadie puede estar bien -realmente bien- todo el tiempo, está bien tener días de bajón, todo pasa, todo cambia.

El mejor regalo de cuarentena

Hace unos días estaba haciendo investigación para la novela que estoy escribiendo y termine encontrando eneatipos de personalidad en psicologia, hice un test de 135 preguntas que dieron que era una persona de eneatipo 6, definido como «el que quiere seguridad pero duda y desconfía» Y desde el principio me sentí muy identificada.

Soy una persona que trabaja duro por hacer feliz a los demás y trata de ser considerada y de pensar en ellos más que en si misma, pero por mucho que uno se cuide, la gente suele abusar de ese tipo de personas y tuve que vivirlo por mi propia experiencia muchas veces hasta finalmente entenderlo y es por eso que vine hoy emocionada y después de un día bastante raro en mi rutina a contarles un poco de lo que pasa por mi mente y mi corazón:

De los cambios que me ha dejado la cuarentena, sin duda el hecho de pensar más en mí es el regalo más grande junto con aprender a cuidar las amistades que realmente me están aportando y me ayudan en vez de generarme ansiedad. No hay cómo gustarle a todo el mundo y ni siquiera es posible hacerlo así que ¿para que gastar energía intentando? Sí, hay personas que queremos que estén en nuestras vidas pero son personas que nos hacen mal y personas que no se vana quedar porque, créanlo o no, la propia vida se deshace de lo que le hace daño a uno. Así que ¿para que mantener esas personas contigo pro más tiempo? Yo he aprendido que las amistades que valen la pena son aquellas donde puedes ser tu mismo sin guardar nada, esas personas que te hacen bien, que te apoyan en lo que se te ocurra y que te dan criticas constructivas para que hagas lo que hagas crezcas y aprendas de eso.

Mi consejo es: sean el amigo que quisieran tener. En mi caso, ese amigo que te habla desde el corazón, que es sincero y honesto sin ser cruel, que te lee antes de aportar en tu vida, que no te fuerza a cambiar sino que te acompaña y te anima en los cambios que haces por ti mismo, que te quiere en su vida pero no te amarra a ella, que puedes escuchar sin lastimarte con comparaciones estúpidas y que reprende cualquier sentimiento negativo que proyectas hacia ti mismo. Una persona que te quiera y te apoye en la misma medida que tú lo haces. Una persona que te de seguridad sin importar el camino que escojas…

Yo lo tengo, mi mejor amigo es mi espacio seguro, la persona que me escucha y que aveces pienso que cree en mí y me apoya más de lo que yo misma lo hago. Una persona que me ve como yo no puedo verme pero a través de sus palabras consigo destellos de la persona que no sé que soy y que estoy orgullosa de ser. Él es un eneatipo 5 «él que se distancia para observar y evitar la invasión», no podríamos ser más diferentes si nos lo propusiéramos, yo soy del tipo orientado a la seguridad, encantadora, comprometida, responsable, nerviosa y desconfiada y él es del tipo cerebral, innovador, penetrante, perceptivo, reservado y aislado. Yo destaco por exagerar los peligros y evitar los riesgos, siempre alerta. Con exceso de prudencia y de dar vueltas muchísimas vueltas a cualquier situación, un océano eterno de interminables dudas y él destaca por su afán de analizar, comprender y acumular conocimientos, observa más de lo que participa, lleno de independencia y autosuficiencia, le cuesta expresar sus emociones, se mantiene en una actitud cálida y distante y en general las demandas afectivas son las que le generan inseguridad. Somos tan pero tan diferentes y de esas diferencias hemos formado el vínculo mágico que tenemos hoy, él como tal no es mi regalo de cuarentena porque la vida me lo regalo mucho antes.

Pero el ver y ser consciente de que su amistad es la vara con la que debo medir todas mis otras amistades, ese sí es el regalo que me dejo la cuarentena. Básicamente me enseño a valorar todo lo que él me da para entender el verdadero significado de la amistad, esa amistad por la que sí debo luchar y extenuarme, esa amistad que vale por lo que es y no por lo que la otra persona quiere hacer pasar que «vale». Él me enseño a valorarme como amiga, a saber que es lo que merezco en una amistad.

Y si les intereso lo del eneatipo aquí les dejo el enlace del test: https://eneagramadelapersonalidad.com/eneagrama-test/

¿Cómo va la causa?

A esta altura de la cuarentena y el desempleo, uno tiene pocas opciones para barajar durante el día. Después de aceptar el hecho de que conseguir trabajo es básicamente una odisea y que el seguir vivos parece una misión imposible dado que a la gente realmente no le importan los demás y quiere hacer lo que se les da la gana. He llegado a un punto mental que me tiene bastante contenta, estoy haciendo lo que puedo, escuchándome y observándome, me he hecho seguimiento de mis actividades y finalmente he logrado completar la primera semana haciéndome el seguimiento y he descubierto patrones que me pueden servir para ayudarme al momento de proponerme metas y poder conseguirlas con mayor facilidad.

Me he dado cuenta que estudiar coreano antes de acostarme me hace ser más constante en el aprendizaje del idioma y que leer cuando me levanto evita que descuadre mis horarios en el sueño, sin embargo queda pendiente continuar el seguimiento aplicando los horarios de trabajo con mi madre porque verán que esta semana tuvimos vacaciones de su trabajo y no saben lo genial que fue poderse desconectar de todo eso. Ahora con una rutina medianamente trazada, incluiré las horas de trabajo y veremos qué sucede.

Mentalmente estoy en un sitio bastante agradable, he podido escribir sin enloquecerme, sin bloqueos…he podido sentir ese cariño por las letras, volverme a sentir enamorada de algo que me ha gustado hacer desde pequeña. Así que, voy bien y estoy bien.

Conseguir una rutina: el resumen de intentos, fracasos y nuevos intentos.

…Que proceso tan complejo, pasé sin escribir durante algún tiempo en el blog. Resulta ser que encontrar el rumbo que quieres tomar -al menos para mí- es un proceso largo y generalmente complejo. Sin duda, he pasado por tantas crisis los últimos días y me he enfrentado a obstáculos que parecen sencillos pero que terminan siendo una pesadilla ¿cuáles? Principalmente yo, parece ser que me cuesta hacer rutinas sin sentirme presionada por algún objetivo final o por otras personas como la universidad o el colegio. No sé como logra la gente hacerlo, yo simplemente siento que es como subir una piedra gigantesca por una pendiente.

He tratado de hacer rutinas, quien sabe cuántas veces. He usado diferentes aplicaciones y es un fracaso tras otro, he hecho cronogramas e incluso más que cronogramas me he puesto metas y le he hecho seguimiento a mi día, todo con el fin de aumentar mi productividad pero de nuevo, no consigo una rutina. Fui casi exitosa por una semana con mi idea de 5 minutos de ejercicio, 15 minutos de coreano y 1 ejercicio de escritura, pero a la semana de intentarlo me trasnoché leyendo y hasta ahí llego toda el trabajo de la rutina.

Hoy me levante asustada por no haber compartido una clase de mi madre y me quedé acostada en la cama mirando a una pared, sólo haciéndome preguntas como ¿por qué soy así?¿por qué me es tan difícil llevarme por un camino?¿por qué no soy capaz conmigo misma? Más y más por qués mientras me morías del frío e intentaba buscar soluciones, pero una vez más esa voz dentro de mí me recuerda fracaso tras fracaso y me debilita porque ya lo he intentado muchas veces y sigo viendo como se me pasan lo días intento tras intento. Sin embargo, aquella voz de aliento también está ahí, esa que me dice que hay que seguir intentando y que lo peor que puede pasar es que vuelva al mismo punto, así que me levanté de la cama, pasé la asistencia de la clase de mi madre, tendí la cama y me metí a bañar con una de mis playlists de música favorita. Me vestí como si fuera a salir de casa e incluso me puse zapatos (¡zapatos de verdad en casa!), me senté en la biblioteca («estudio») de casa y me puse tan cómoda como es posible. Revisé mi celular para ver que posibilidades tenía para ayudarme en las noches y descubrí dentro de las últimas actualizaciones algo que se llamaba «Gestión de tiempo en pantalla» en donde me ofrecían ayuda para administrar el tiempo en pantalla durante las horas que se supone que debo respetar el sueño, desayuné a pesar de que no tenia ganas de comer y me senté de nuevo en el computador, busque una aplicación que me ayudara a «enfocarme», me coloqué audífonos y me senté frente al computador.

Este es dios sabrá que número de intento, pero aquí estoy intentando enfocarme, intentando ayudarme a mi misma, a hacer algo por mí, intentando retomar el camino de la escritura…intentando hacer mi vida para mí.

Un montón de preguntas

¿Para dónde voy?¿qué debo hacer?¿hacia donde debo ir?

Últimamente me veo muy seguido pensando estos interrogantes en muchos momentos del día, está claro que no sé como proceder conmigo, no sé nada sobre cómo pensar en el futuro. He leído que las personas debemos tener un plan o un objetivo el cual perseguir para mantenernos en movimiento, no como una lista de chequeo sino como un norte…Por mucho tiempo pensé que al estar tan pendiente y tan cerca de la vida de los demás, podía olvidarme por completo de la mía y ahora que estoy a solas con mi vida y que me he alejado de la vida de los demás, sigo con las mismas preguntas y la misma incertidumbre. No soy de las personas espontaneas que van tomando lo que la vida les va lanzando y hacen de eso una obra de arte, soy de esas personas que piensan mil veces las cosas y que dudan una y otra vez.

Creo que estoy en la crisis de los 25, no sé si debo concentrar mi energía en una maestría o si debo buscar un diplomado, no sé si pensar en hacer dinero para irme a aventurar en algún viaje que revele rasgos de mi personalidad que nunca antes había visto, no tengo ideas de que más posibilidades hay. No he pensado con ello porque sólo con tener un flash de unos cuantos segundo de eso en mi mente me siento abrumada, y por ahora me siento bien alejada de los ataques de pánico. Creo que es una crisis porque he pausado todo porque no estoy segura de nada, sigo los días ayudándole a mi madre con su trabajo porque es de la única persona de la que no me siento capaz de desligarme -a pesar de que me abruma continuamente y me hace preguntarme si lo más sano no es separar nuestros caminos-

La pandemia pausó todo y desde mi experiencia y mi propia vida, puedo decir que la pandemia me freno en seco. Me encontraba decidida y con un objetivo en mente, estaba tan clara y tan seguro que mi yo de hace unos meses se sorprendería de ver el desorden que soy ahora. Sin embargo, también era un desastre durante diciembre y de alguna forma logre solucionar e rompecabezas que era mi vida y mi mente. No sé que hacer con mi vida, ni para donde coger, ni en qué concentrar mis energías, me siento muy pérdida, sólo tengo más y más preguntas que se juntan en mi mente.

Pensamientos de sábado

Irritada por todo, con unos mariachis tocando a todo el frente de la casa y a todo volumen, terminando de hacer trabajo de mi madre que no quería hacer pero que me tocaba hacer…después de darme cuenta de que se me paso 3 notas de voz que un amigo me mando hace más de un mes, me quedé respirando y mirando a la nada mientra hacia todo mecánico, he estado alejándome de la gente, viviendo una vida no tan normal para la gente de mi edad, la sola idea de un panorama en el que en mi futuro me encuentre sola, desempleada, siempre encerrada en casa haciendo las cosas de los demás sin tener nada que me pertenezca, el panorama me dio tanta tristeza y un pensamiento llegó «antes de llegar a esa situación prefiero morirme», no sé si pueda llamarlo un pensamiento suicida pero en definitiva no es un pensamiento normal, las alarmas de mi cerebro volvieron a sonar pero esta vez a diferencia del diciembre pasado no estoy estrujando mi cerebro para encontrar un plan de acción, esta es la primera vez en meses que aquella alerta de que estoy siendo infeliz al punto de que si hago nada en mi vida cambia, me voy a romper y pasare a ser alguien que no quiero ser con una vida que definitivamente no quiero vivir.

Para ser sincera, me siento sola y no sola en el sentido de que no haya gente para mí, no siento que es una nostalgia debido a las amistades de las que me distancié ni nada por el estilo, es un estado de soledad total. Me siento desconectada de todo y aburrida de todo, estoy irritable y me siento miserable, el futuro no me da esperanza, en realidad en mi no queda mucha esperanza de absolutamente nada.

Espero que algo cambie…y pronto.

71 días de cuarentena: Quiero mi gato.

Lo escribí y no lo terminé, creo que me atacaron los sentimientos. Hoy decidí terminarlo.

Los días han sido raros, ya no se siente el estrés y el temor denso en la calle. A esta altura quedan todos los cambios inesperados y ese pasillo frente a todo lo nuevo que nos va a tocar conocer, estamos frente a un proceso de duelo no sólo por las vidas perdidas sino por todos los proyectos que quedaron en el pasado. Yo tenia una idea y un plan trazado para hacer algo por mí y en estos meses el objetivo de esos planes sólo se ha fortalecido, sin embargo, las ideas que tenia…deberían ser cambiadas. Ahora intento pensar sin agobiarme en ¿qué es lo próximo que debería hacer?¿en qué debo centrar mis energías?¿qué sigue? Mi cuerpo y mi mente están armonizados en una necesidad de independencia y tranquilidad, se unieron para dejarme saber que eso es lo que necesito, ahora es momento de buscar los medios para dárselos. Pensaba viajar y ahora a grandes rasgos pienso estudiar un posgrado y quizás irme a vivir sola.

Habrán notado el «quizás» no es dudar de irme a vivir sola como tal, sino de irme a vivir sola al mismo tiempo que estudio el posgrado, quiero contarles una historia:

Nunca he tenido una mascota porque mi madre no es fan de los animales domésticos y de la responsabilidad extra, somos personas que desde siempre hemos estado ocupadas cada quien en lo suyo -ella en su trabajo y yo en mi estudio- sin embargo en estos días de cuarentena he tenido la sensación de que me hace falta algo o alguien con quien poder compartir en casa diferente de mi mamá, entre tanto pensar quise tener una mascota y cuando hablé con mi madre, ella como siempre se negó , de forma más sutil pero se negó. La idea seguía sin salirse de mi cabeza, pensé en el espacio que tenemos, en nuestro estilo de vida y llegué a la conclusión seria de que quería un gato. Una noche en la que no podía dormirme le dije ami mamá que quería adoptar una mascota y que me gustaría que fuera un gato, me sorprendió su reacción inmediata de «En mi casa un perro me lo aguantaría, pero ¿un gato? no me gustan nada los gatos» con una cara de desagrado que me dolió dentro.

Palabras más palabras menos «mientras viva bajo su techo, no tendría mi gato» por lo que llegue a la conclusión obvia: si quiero mi gato , necesito mi espacio. Es decir, llegue al mismo punto en el que he estado desde que comencé este blog ¡mi independencia! sólo que ahora tiene forma de gato. La sola idea de un compañero de casa peludo, me hace mucha ilusión, quiero adoptar un gatito macho y ponerle de nombre Mew, verlo crecer y que tenga su esquina gatuna en casa.

Estoy segura de que Mew llegara a mi vida, no sé cuándo pero las recompensas de tener una independencia siguen sumándose en mi mente. No soy 100% energía positiva pero todavía puedo ver la luz de la esperanza de que suceda.