Marzo 1 y 2 de 2021

Estoy sin palabras…no sé cómo comenzar a escribir y en realidad no estoy segura de nada de lo que sucede en mi cabeza en estos momentos. La ansiedad ha sido una constante, la semana pasa el medico Díaz llamó y nos dijo que estábamos llegando al límite de los antibióticos de tal manera que la bacteria que tenia mi Padrino no iba a poder ser contrarrestada ni con el antibiótico más fuerte, mi prima hablo con él y mi padrino le dijo que él así como estaba para qué iba a regresar a casa y eso…nos rompió. El doctor Díaz llamo el domingo y les dijo a mi prima que le habían comenzado a suministrar uno de los antibióticos más fuertes y que podían dañar sus riñones pero era manejar esa posibilidad de que los riñones se dañen o que fallezca de la infección, la ansiedad que tuve en ese momento no la sé explicar, me puse a rezar un rosario sin saber como hacerlo, pedí con el corazón abierto y me sentí…desesperada. Anoche hubo un médico fatalista que nos hablo como si la situación de mi padrino no fuera mi padrino pero mi prima lo notó distraído, perdido en el delirio , viendo cosas que no estaban ahí para nosotros…ayer tembló y casi me caigo…no quería dormirme, estaba negada a dormirme y me puse a leer, pero cuando acabé de leer me rompí, lloré no desconsolada sino agotada a más no poder, le suplique a Dios que hiciera su voluntad pero que no lo hiciera sufrir ni nos hiciera sufrir, no pregunté por qués y no pedí más que su salud o su descanso en paz si su voluntad no era sanarlo, las lágrimas caían mientras rezaba, sentí un dolor desde adentro.

Esto es como cuando te están arrancando un pedazo del corazón , es un sufrimiento de él y de nosotras, todos estamos cansados, a todos nos tiemblan los brazos y el corazón, cada que suena el teléfono siento que me va a dar algo, cuando lo veo por videollamada me doy la fuerza para sonreír y decirle que lo amo, que lo necesito, que sienta que sigo siendo su niña feliz , su papeleta, aunque me esté partiendo el dolor de verlo así de indefenso. No sé si sabe cuánto lo amo, no sé si sabe cuántas veces en mi vida temí y él me protegió, él ha estado en cada etapa de mi vida, desde lo más lejos de mis recuerdos, es el hombre en que he podido confiar, el hombre que me ama a su manera, que me habla a su manera, el sargento que me sonríe y me abraza como no lo hace con los demás, soy su ojo de pájaro, su cucarrona, su ahijadita…no me quiero despedir, peor al mismo tiempo no lo quiero ver sufrir, no quiero rendirme pero estamos entre la espada y la pared, siento que por el gran amor que me ha mostrado toda mi vida no merece irse así con unos últimos días de tanto sufrimiento, no quiero que sus últimos recuerdos sean de soledad y culpa; Le hice una carta que decía «Te amamos ¡Sigue luchando!» y tenia fotos de nosotros para que se la pegaran donde la pudiera ver y no se sintiera solo, hice otra con una foto de nosotras que decía «Sé fuerte, eres un guerrero ¡Tú puedes!» animándolo a seguir pero siento que lo hice demasiado tarde…no soy capaz de ir a verlo, no soy capaz de aceptar esta realidad, veo a mis primas y me siento impotente, me siento rota…las veo luchar con el dolor y solo puedo animarlas.

No sé que va a pasar, no sabemos si se recuperará o si tendremos que despedirlo. Estamos colgando de un hilo, esperando, esperando y esperando; rezando, orando, pidiendo de todas las formas posibles, con las fuerzas tambaleantes, entregadas a lo que Dios quiera que suceda, esperando que se haga su voluntad. Escribí llorando porque si soy sincera estoy viviendo una de las situaciones que siempre pensé como una pesadilla cuando estaba pequeña, como adulta no se siente como algo diferente. Es una pesadilla la espera, la zozobra, el miedo, la ansiedad, la incertidumbre, la impotencia…No sé que va a suceder, sé que quiero que suceda pero no se trata de lo que yo quiera, piense u opine; espero que recuerde mis palabras, aquella nota de voz en la que le dije que lo amo, que es una de las personas más importantes en mi vida, que lo ha sido todo cuando lo he necesitado, que ha sido protección, seguridad, autoridad, respaldo, mi guardián sin importar en que forma corpore a esté, sé que lo seguirá haciendo ya sea en vida o en el cielo.

Febrero 2 y 3, 2021

Ser adulto significa muchas cosas, entre esas crecer y darnos cuenta que estamos en constante cambio y tenemos que aprender cómo sobrevivir. En mi vida me había tocado pasar por una situación como esta, mi padrino es la primera persona que sentí que podía sucederle algo y tendría que despedirme. Han pasado 2 meses desde que está en el hospital, han pasado casi 3 meses desde la última vez que lo abracé, no puedo poner en palabras lo ansiosa que me siento la mayoría de días y lo mucho que me he cultivado en la fe, he rezado más que en toda mi vida, he sentido que Dios me ha escuchado y me ha ayudado, he llorado por miedo para luego calmarme, me he obligado a ser positiva y a ver las cosas desde otras perspectivas, siento que la situación me ha forzado a crecer pero sigo siendo muy sensible, sigo extrañándolo y sigo con miedo.

No sabemos cuándo vaya a salir del hospital ni cómo vaya a salir, no sabemos si saldrá con respirador mecánico, con oxigeno o sin ninguno de los dos, nos abemos si saldrá caminando o si no lo hará, no estamos seguros de si podrá salir hablando completamente…todo es tan incierto. Le pedí a Dios que me ayudara, que le diera una segunda oportunidad, le pedí por su salud y hay días en que el miedo me supera y siento que es inminente perderlo así, en esta situación tan triste, pero la fe me toca el corazón y Dios se manifiesta de alguna pequeña forma para decirme que sea paciente ¡Es tan difícil ser paciente!

Es tan difícil esperar por buenas noticias, por avances, por mejorías…la paciencia es una virtud. Esta madrugada tuve un sueño y ahora hasta de los sueños temo, soñé que subía a la tienda de mi padrino y que veía que estaba la puerta abierta en un día soleado y que había una trapeadora que estaba impidiendo el paso, y al girarme lo vi sonriendo y brillante como el día, en el instante que lo vi me puse histérica, le pedí que no se despidiera, le dije que no me hiciera esto, que no podía venir en modo fantasma a despedirse de mí, mientras yo lloraba llego mi prima en calma y lo regaño por haberse venido solo del hospital, mi prima me dijo que era verdad y me mostro el certificado de salida, lloré con más ganas, no podía creer que él estaba ahí, que estaba bien, que me estaba sonriendo, tenia miedo de que fuera un mal presagio y me desperté casi llorando.

Recé pidiéndole a Dios que si era algún tipo de premonición no me diera ese don, le dije que no era capaz de interpretarlo y que tenía miedo, que no quería pasar el día preocupada, que si era una señal de que todo iba a estar bien se la agradecía pero que no lo pusiera en mis sueños porque a pesar de saber que los sueños son manifestaciones de lo que uno quiere y de lo que vio y pensó en el día, me era muy difícil, soy muy sensible y me queda muy vivido todo aquello que se manifiesta en mi mente. Dios pareció escucharme porque mientras yo temblaba tensa en mi cama, intentando calmarme para dormir, un vecino puso una canción que hablaba de dios: te agradezco señor por este nuevo día…y luego puso otra…Dios me dijo cálmate, nada va a suceder, todo déjalo en mis manos…yo puedo con ello.

En ese punto me relajé y me dije que debía olvidarme del sueño, peor claramente quede despierta, con el cuerpo atento; no sé que va a suceder, la verdad no tengo la más mínima idea pero confío en que mientras mantenga la fe, Dios, el universo y el cosmos van a escuchar las necesidades de mi corazón. He guardado mi refugio en Dios y él me ha abrazado, confío y creo en que él puede hacerlo todo, que él será quien nos dará paciencia para esperar y agradecer las mejoras lentamente porque es un proceso lento -muy lento- Ahora, mucha gente se preguntará ¿por qué mencionar tanto a Dios? Pues, han sido días muy difíciles, días en los que cada uno de mis familiares y amigos esta viviendo y luchando con sus propias cosas…me sentí sin en quién apoyarme pero toda mi vida he creído que hay una energía superior que se encarga de moverlo todo, he creído en la presencia protectora de los ángeles, he creído que existe algo más allá que la humanidad y en medio de mis preocupaciones y ansiedades he sentido a Dios conmigo siendo mi apoyo, siendo ese en el que puedo buscar apoyo y que puede escucharme y consolar mi corazón.

Con Él no siento vergüenza y peso de pedirle porque sé que él esta ahí para escucharme, espero en él, creo en él, confío en él, dejo las cosas en su voluntad y control porque todo lo que tiene que ver con mi padrino esta totalmente en el plano de lo que se sale de mis manos. Dios está ayudándome en el proceso, ayudándole a mi padrino a recuperar su salud y dándole una segunda oportunidad. El miedo esta ahí porque no puedo erradicarlo del todo, l ansiedad sigue ahí, el estrés y todo aquello porque finalmente mi padrino es una de las personas que más amo en mi familia y que es demasiado importante en mi vida pero he tenido ayuda para no caer todos los días, para caer unos días cuando me flaquean las fuerzas pero Dios muestra su bondad, su piedad y su amor para animarme, darme fuerzas, para ayudarme a seguir creyendo, para iluminar a los médicos, para darnos confianza en lo que está sucediendo y tener la paciencia que se necesita en este proceso de recuperación y de segunda oportunidad para mi padrino.

Del 2020 al 2021

Estuve desaparecida y no es como si lo haya estado por alguna razón en particular sólo no había sacado el tiempo. Las cosas están complejas, mi padrino sigue hospitalizado luchando con las secuelas que dejo el COVID, hay un 50% de posibilidad de que no vuelva a caminar en lo pronto, siguen intentando que su pulmón derecho funcione de la forma correcta y venza la infección. Su cuerpo está luchando como el guerrero que es y no puedo estar más orgullosa. Hoy lo están operando para retirar el pus y el agua está generando la infección en el pulmón derecho, a esta altura lo han intervenido muchas veces y por distintas cosas, he aprendido términos médicos como no creí que podía hacerlo antes.

La moral de mi mamá, mis primas y yo está en constante movimiento como una montaña rusa, hay días en que nos levantamos luchadoras y positivas como hay otros que la ansiedad juego futbol con nosotras, yo me hago la fuerte, desde que termino el 2020 y lo que llevo el 2021 llevo haciéndome la fuerte, he flaqueado un par de veces cuando la fuerza se me agota y es que eso de mantener el positivismo es muy difícil cuando las cosas se juntan y te abrumas.

Cumplí 25 años y no los cumplí feliz, si bien no fue un mar de lágrimas como lo han sido otros años, fue un día solitario, un día en el que no me sentí para nada especial, un día como cualquier otro pero que me llamaron varias personas. Un día cualquiera de Enero en el que salí a cenar con mi mamá a un restaurante y compramos un pastel para ponerle una vela y soplarla pidiendo un deseo que ya había negociado con meses de anterioridad. Para mis amigos y familia fue exactamente lo mismo, hacia muchísimos años que no era consciente de lo realmente sola que me podía llegar a sentir y me afectó, me afectó bastante pero con la salud de mi padrino en un hilo fino, habían cosas más importantes por las que preocuparse por lo que simplemente lo lleve hacia abajo y me permití usar la pandemia de excusa.

Van 21 días de enero y no tengo una resolución de año claro, estoy esperando no enfermarme y poder hacer algo con mi vida, soy un bote que esta flotando en el inmenso mar sin conocer ruta sólo dejándose llevar por la corriente. Hoy particularmente me siento de muchas formas, pero sobre todo me siento aburrida y triste, malgeniada y con la clara convicción de que estoy perdida.

El incendio

Estoy sentada en mi escritorio y siento un olor raro, busco como sabueso por toda la casa pero el olor de los frijoles que mi mamá está cocinando no me dejan percibir nada. Me regreso al escritorio, hasta que un par de minutos después mamá se acerca insistiendome que huele fuerte, por lo que de nuevo sigo oliendo y tengo la idea de que puede ser algo de un vecino por lo que asomo al balcón.

Cuando lo hago, veo a un vecino joven en medio de la calle gritando para que llamen a los bomberos y al subir la mirada, veo como un carro Mazda azul se enciende en llamas gigantes como en las películas. Le grito a mi mamá que hay un incendio y que llamen a los bomberos, mentalmente intento recordar a donde llamar y se me viene el 123 que me enseñaron desde niña pero en la última emergencia en que lo necesitaron nadie llegó, por ende corro a mi habitación y busco bomberos en Google y me sale em numero de la estación de bomberos mas cercana. Marco desde el teléfono fijo y no me contestan, insisto mientras veo a mis vecinos actuar con diligencia, uno de ellos corre a abrir el capó del carro mientras otro tiene preparado el extintor, alguien más viene en su carro y ve la situación, parquea en la mitad de la calle y se baja con el extintor de su carro a ayudar a apagar el fuego, entre tres personas lo logran causando una nube gigante de polvo blanco.

Hay gente a buena distancia, carros que cierran el acceso, la gente alejada pero dispuesta a prestar ayuda y otros desde sus balcones, como yo, impactados por la escena. A los 5 minutos llega el camión de bomberos y una moto de la policía, los bomberos actúan con una agilidad impresionante, revisan el auto y le aplican algo de la manguera hasta que es suficiente, revisan por todos los lados y de distintas formas, se aseguran de que no haya nada que peuda generar combustión tanto adelante como atrás, verifican las zonas cerca del auto y siguen rociado agua.

Le explican al dueño que pudo haber causado el fuego, revisan el maletero, la cabina y el capó, los vecinos van disminuyendo… Fue una película de acción, la casa aún huele a extintor y todavía huele a auto quemado. Nunca me había tocado ver un carro ardiendo en llamas tan de cerca.

Diciembre 4, 2020

En definitiva fue un día más tranquilo, no recuerdo mucho de lo que hice sólo sé que la única palabra que resaltó en mi mente fue «Espera». Después de 3 días en vilo en que sucedieron muchas cosas, la marea se clamo y llego ese momento en el que tienes que hacerte a la idea de que las cosas ya sucedieron y hay que vivir con ellas; la pregunta del qué sigue se repite en lo pero nadie sabe qué es lo que sigue y después de días caóticos uno no está seguro de si quiere averiguarlo o no.

Intubaron a mi padrino y sigue en cuidados intermedios, tuvo una leve mejora en su respiración, no tiene fiebre y su presión está bien. Son pequeñas ganancias, vamos paso a paso, como puede tardar 2 semanas en mostrar muy buenos resultado puede llegar a tardarse 2 meses…La espera es en sí lo más difícil, no se sabe si tener esperanzas o no. Es cansado y con los días se va haciendo más exhaustivo, mi prima y yo hablábamos ayer de lo confuso que era estar pasando con esto, de tener esta prueba divina y no estar capacitadas para ello, sentir que esta prueba va más allá de nuestras capacidades, sentir que la vida nos está dando algo que no creeos merecer, tragar la injusticia, sentirnos robadas y ultrajadas porque ni una sola de nosotros se imagino que íbamos a vivir algo así. El tener que esperar por una mejora, no ayuda, la paciencia es tan difícil de conseguir cuando el miedo te tortura.

Por el lado de mi tío, él mando una foto suya de cuerpo completo en su camilla con una sonrisa brillante y sentí como algo se quebró dentro de mí, él no merecía esto, no merecía tener un dolor y después perder una parte de su cuerpo. No merece la espera de que todo sane y reaprender a vivir su vida. La espera de acostumbrarnos a verlo así…me rasga un pedacito del alma, mi mamá no cree que la tranquilidad de mi tío sea por completo, ella cree que todo lo golpeara más tarde, yo…creo que él puede hacer el proceso de una forma distinta porque los seres humanos tendemos a ser un poco más exagerados con los sentimientos que nos generan los demás, solemos amar más al otro, sufrir más por el otro, vivir y pensar más por el otro…Deberíamos ser muy egoístas pero no funciona así.

Y yo, yo sigo respirando y esperando una mejor racha de suerte para todos. Espero, espero, espero…espero llamadas con buenas noticias, espero acostarme y poder dormir bien, espero encontrar buenas películas navideñas para ver, espero encontrar trabajo, espero que mi padrino se mejore, espero que mi tío sea amado como es debido, no sufra reaprendiendo a vivir y salga del hospital. Espero que todo mejore, que la fuerza que he suplicado sea suficiente, espero, espero, espero.

Esperar no es fácil, dejar que el tiempo pasé tampoco lo es pero hay ocasiones en las que es lo único que queda, ocasiones como hoy.

Diciembre 3, 2020

Me desmayé la noche anterior y me mantuve dormida tanto tiempo como pude, no me dio hambre de nuevo y por lo mismo comí a medias. Me sentía agotada, drenada, al mínimo de mi energía…es tan difícil mantenerse positivo cuando algo tan estresante esta ocurriendo, me di cuenta que no estoy bien que no tengo energía para evitar la oscuridad, parece que todo esta encaminado para no estar bien sin importar qué haga y qué tanto luche. Mi tío está amputado y mi padrino sigue de la misma forma sin mejorar ni empeorar…me pase el día pensando, no recuerdo nada muy relevante hasta la noche, me distraje tanto como pude pero el peso en el pecho seguía ahí, tan presente y cada vez que sonaba el teléfono me daban ganas de vomitar.

En la noche, no podía dormir, me hablo una amiga y volvimos a nuestro tema recurrente : yo siendo una amiga que la hace sufrir porque nunca aparezco. Después de contarle a grandes rasgos sobre mi situación actual y actualizarnos un poco de nuestras vidas, le explique que soy técnicamente introvertida y no pasa mucho en mi vida para estar buscándola, dejándole claro que el hecho de que no estoy siempre no quiere decir que no me importa sólo que soy una persona que esta acostumbrada a llevar su vida sola, que se ensimisma durante el día y que sólo aparece es cuando alguien la necesita…Fue la primera vez en más de 4 años de amistad que pudimos hablar del tema como dos personas adultas y dentro de lo normal se sintió bien, ella dijo que no quería cambiarme y que debía acostumbrarse y yo le die que debíamos encontrarnos en un punto medio donde yo cambiara un poco y ella aprendiera también.

Antes de esa conversación, mi prima llamo a informar que mi padrino básicamente les había pedido a los médicos la intubación porque se sentía cansado, eso me cayo como un balde de agua helada. Lo planteamos de la forma más positiva que pudimos «Tal vez sea para mejor y así se mejore más rápido» pero el miedo del que nadie quiere hablar está ahí, espeso en el silencio de las conversaciones telefónicas…

Yo me sigo preguntando por qué, agradeciendo los pequeños pasitos pero con una sensación de injusticia y de sentirme ultrajada; Después de hablar con mi amiga, mi mente no podía calmarse, se me sigue acelerando el pulso y me dan ganas de llorar, miro el celular y trato de concentrarme en un libro hasta sentirme exhausta. Finalmente, me quede dormida.

No recomiendo la experiencia de zozobra e impotencia que deja un enfermo en medio de una pandemia mundial, no recomiendo el miedo abrasador cada vez que suena un teléfono, la tensión antes de cualquier noticia, las constantes ganas de llorar y las nauseas, entender mala una frase y que se te derrumbe un poquito el mundo. Ojalá nadie tenga esos momentos mirando a la nada con el ritmo cardiaco acelerado cuando la fe tambalea, cuando la incertidumbre carcome…noches durmiendo con temor del día siguiente, dudar de tener esperanzas porque nada es seguro y todo puede pasar.

Estos días la palabra fuerza se ha repetido demasiado: fuerza de donde no la haya, hay que mantenerse fuerte, te doy toda mi fuerza para que tu aguantes, tienes una fuerza interior de la que no eres consciente pero es la que te mantiene a flote.

Fuerza, fuerza, fuerza.

Diciembre 2, 2020

La verdad olvidé escribir ayer porque me acosté muy tarde y la verdad tenía la mente fragmentada, así que vengo a escribirles hoy:

Dormí mal y tuve una pesadilla de algo que me perseguía, de nuevo asustada y me levante 2 veces en la noche a repetir el mantra de «Todo va estar bien, él está bien», me levante ansiosa y sobresaltada, con nauseas y 0 hambre. Me metí a bañar temprano y casi me mato al resbalarme en el baño, me puse a escuchar música mientras me bañaba y mientras me vestía. Me forcé a desayunar y mientras veía una nueva serie sonó el teléfono, se me bajó el corazón del pecho al suelo y me subió a la garganta para luego volver a su lugar, se me intensificaron las nauseas, mientras mi mamá hablaba me llegaban pedazos de la información «algo le había sucedido a mi tío…lo habían llevado para urgencias…su pierna» El resto del día se pasó en una tortura constante de llamadas telefónicas llenando las otras partes de la información e informando a otros, lo básico era «la pierna no le estaba circulando sangre y la tienen que amputar» Se me bajó la tensión desde el momento en que escuché urgencias, me dio mucho frío, me reí y pensé «es absurdo» Ya estaba preocupada por mi padrino en niveles nada sanos y ahora también mi tío, le di varios golpes a la pared, respire profundo y me quedé en blanco, me acosté de lado en la cama mientras miraba la pantalla del computador.

No recuerdo más de ahí, no recuerdo más que sentirme ultrajada por la vida, me sentí robada y lastimada ¿Qué estaba pasando con mi familia?¿Por qué están ocurriendo este tipo de cosas?¿Qué habíamos hecho mal? Sentía mi pecho pesado y como si mi alma hubiese abandonado mi cuerpo, me embargo la tristeza, me la pase casi 3 horas así hasta que mamá iba a ver a mi padrino y tuve que pedirle un taxi. Me quedé sola en casa, no me concentraba en la pantalla…me senté en mi cama con la cabeza gacha y con toda la casa a oscuras «Mierda ¿Qué está pasando?¿por qué está pasando?¿por qué no puedo hacer nada?» Me dieron ganas de llorar de forma inconsolable, respiré y llamé a mi mejor amigo, le Conte la historia de principio a fin con señas y detalles, pequeñas lágrimas corrieron por mis mejillas mientras hablaba, me escuchó y me escuchó, fue paciente conmigo, se me abrió un poco el apetito, calenté arroz y carne y me iba a sentar a comer cuando sonó el teléfono, era la esposa de mi tía angustiada buscando a mi mamá, era definitivo la amputación de la pierna. Se me cerró el apetito, comí a la fuerza y volví a hacerme bola y a mirar la pantalla; Mi mamá llegó de donde mi padrino, no me dejo ni asomar la cara fuera de mi habitación para verla, huyo de mi y se metió a bañar, terminó de bañarse y salió en toalla, me estaba hablando y se puso a llorar, me acerqué y la abracé pero ella hizo algo que me partió el corazón en 3 mil pedazos, me alejo y me dijo que no la tocara, le grite que ya se había bañado, me dijo que no importaba que dejara que se echara alcohol que había venido de allá.

Me sentí peor ¿Qué mierda estábamos viviendo? No me había golpeado tanto la «pandemia» hasta ese momento, me sentí infeliz y más rota de lo que había estado todo el día, me centre a hacer lo que llevaba haciendo todo el día: estar temblando sola hecho bola frente a la pantalla, me dio más frío. Me conto que había sucedido, me hablo de mi padrino despidiéndola para que no estuviera en ese lugar tan vulnerable, escuche muchas llamadas, conteste muchas veces el teléfono. Mi tío había salido bien de la operación e iba a cuidados especiales y mi padrino seguía estable en cuidados intermedios.

Cene algo para poder tomarme una pastilla para dormir y otra para quitarme el dolor de cabeza, me puse a ver una serie y me distraje, me fui del todo de mi mente después de prender una vela de lavanda. Sonó el teléfono a las 10:40 pm, se me bajo de nuevo el corazón a los pies, se me subió a la garganta y volvió a su lugar pensé con temor «¿y ahora qué?…¿y ahora quién?», la esposa de mi tío de nuevo, esta vez se oía más tranquila, se la pase a mi mamá y hablo con ella, mi tío estaba despierto para que lo llamáramos, mi mamá me dijo que hablara con él y le dije que no me sentía capaz que no me sentía con palabras adecuadas al momento, y ella me dijo «pero a él le puede ayudar escucharte» respiré profundo y espere preguntándome qué debía decirle…A las 11:00 pm me lo pasó, lo salude y le pedí que se cuidara, le dije que lo amaba y lo escuche contarme con tranquilidad sobre el dolor que había tenido durante el día, lo animé usando palabras de fuerza y seguir adelante, le dije una vez más que lo amaba y me dijo una vez más que me amaba, le mande un beso y me lo devolvió, me hablo con el mismo cariño y el amor de siempre. Colgamos y no pude evitar pensar que a pesar de todo el mierdero del día, al final del mismo sólo nos quedaba el amor.

Intranquila y exhausta apagué todo y me acosté pasada la media noche, me hice bola y básicamente me desmayé. Fue demasiado para un solo día.

Diciembre 1, 2020

Le levanté de la cama con el sonar del teléfono, recibí una noticia preocupante respecto a la salud de uno de mis seres más queridos. Actúe fuerte durante unos minutos y luego me hiperventile mientras estaba todavía en el baño. No sé cuántas veces repetí que él iba a estar bien y que él tenía que estar bien, llore por un rato sintiendo que iba a enloquecer.

Salí al balcón y vi que un vecino se estaba trasteando, mire al horizonte hacia las nubes y le pedí a Dios, a la vida y a todo aquel ser divino que pudiera escucharme que por favor no lo hiciera, implore misericordia, duplique que él estuviera bien porque lo necesitamos y porque lo amo. Mire a la nada por unos minutos, me recosté en la baranda y tuve miedo, he pasado días con miedo entre tener fe, insultar a la apestosa que le llevó el virus y asegurar/recitar que va a estar bien.

El día pasó de forma horrible, cada vez que sonaba el teléfono me esperaba una mala noticia y me daban ganas de vomitar. Me sentí floja y vulnerable todo el día, la impotencia de no poder hacer nada, de estar aquí en casa solo torturándome con el pensamiento de que una llamada podría volcar y enviar a la mierda lo poco que he logrado mantenerme cuerda, pensando en el una y otra vez, teniendo miedo que me hacia llenar los ojos de lágrimas.

He tenido miedo, del puro, de aquel que no deja posibilidades al azar miedo de ese que te hace negarte ante cualquier posibilidad negativa. Ese miedo que te hace imposible pensar sin hacerte bola sobre un futuro sin esa persona. La pase mal y ojala hubiese sido yo, mi pequeña familia y yo la pasamos mal, y la súplica de todos tal vez consiguió que él mejorará un poco y de ese poco todos tuvimos esperanzas y no lo he dicho pero tengo miedo de las esperanzas porque ellas te elevan y si algo sucede puedes caer más fuerte y más duro.

Pero por ahora, esas esperanzas es todo lo que me queda y me aferrare a ellas porque después de sentir que el estómago y el alma me bajan a las rodillas cada vez que suena el teléfono, necesito de esa fe. Este primer día de diciembre la palabra fe, amor y gratitud me pasaron mucha veces por la mente igual que miedo, impotencia y angustia.

Todo va estar bien, todo mejorará, necesito que él esté bien.

Elle y la depresión: Carta 2

25/10/20

Ayer me la pasé respirando profundo y tratando de mantenerme entera, pero en algún momento mi mamá me pidió un favor y le dije que no me molestaba ayudar pero que eso ella podía hacerlo sola, cuando ella exploto sus frustraciones conmigo en un discurso en el que me enlistada lo malo que estaba haciendo y las actitudes que no estaban bien en mí junto con una especie de hechizo para que la vida me hiciera pagar todo lo malo que le hacía a ella a pesar de lo bueno que hacía, y la cereza del pastel fue decir que así era que ella se daba cuenta que lo de quererla no era verdad, que eran esas actitudes las que mostraban si realmente uno quería al otro o no. Le pedí que me pasara la Tablet y el hice le favor y le suplique a cambio parara de darme la cantaleta pero ella continuó y hablo y habló y habló y desahogo sus frustraciones e impotencias sobre mí.

Mientras yo apagaba le computador y em iba a calentar un almuerzo que realmente no estaba interesada en comer pero que debía dispersar, puse todo en el microondas y me pedí aguantar pero no podía, puse la frente en la pared, me abracé a mi misma, fui al baño y me llevé las manos al cabello ¿por qué no podía hacer algo bien?¿por qué todo lo que hacia lo hacia mal? sentía las lágrimas acumularse, pero sentía que no era justo llorar, soy adulta, no debo llorar por esto. Soy fuerte, no debo llorar…camine a servirme el almuerzo y no pude más…me rompí, comencé a llorar fuerte y sin pausa, no llore en silencio, me acerqué a ella y la abracé y llore a sollozos en voz alta, ella me preguntó que qué me había hecho, estaba preocupada, no la miré seguí llorando, explique a medias, dije palabras al azar.

No me podía concentrar, me estaba doliendo, solo podía llorar. me tomo las manos para intentar que conectara ideas, no pude, seguía llorando como si no hubiese un mañana. me arrodille, cubrí mi cabeza entre mis brazos y llore recostada en su pierna. Lloré, lloré y lloré…finalmente cansada de todo, lloré después de aguantar tanto, lloré por frustración, por impotencia, por miedo, por dolor…llore porque dolía sentirse inútil y sentir que no he estado haciendo nada por mi vida y que no voy para ningún lado, lloré por sentirme perdida, llore por no tener nada, por no tener a nadie, lloré por sentirme sola, pro sentir que no hago nada bien, llore por estar llorando, lloré por no poder ser más fuerte, lloré por no ser una buena persona, lloré por tantas cosas que no sé cuanto tiempo me la pasé llorando. Busque la mano de mi mamá y la sentía hablar, pero no la escuchaba realmente, yo seguía llorando con el dolor de mi vida, de una vida que siento que no merezco y que estoy gastando sin razón ni motivo alguno.

Lloré hasta que los mocos y lágrimas no me dejaban respirar, hasta que la garganta me dolía de sollozar y mis rodillas estaban dormidas de estar en la misma posición. Parpadee y vi el charco en el piso, mis lágrimas mojaron mis rodillas y el piso, mis lágrimas empaparon el pantalón de mi mamá. Intenté levantarme, tenía las piernas dormidas y no tenía fuerza, solo yo podía pararme y lo hice como pude, apoyándome en las paredes…fue la metáfora perfecta para como me sentía, me levante tambaleante y agarrándome de las paredes, no me sentía mejor, caminé lentamente y busque con que secarme las lágrimas y limpiar el piso…lloré en silencio mientras buscaba valeriana para calmarme, volví a calentar mi almuerzo mientras seguía llorando, respire profundo y me prometí no llorar mientras comía. La comida es deliciosa y da consuelo, la gente no debería llorar mientras come.

Me puse a ver Dead Pool, intenté reír, no estaba bien, no iba a estar bien…me sentía avergonzada de haber llorado como si tuviera 5 y no 25, me sentí mal, peor de haberme puesto en esa posición tan lamentable. No me importo, me sentí tan mal que dejo de importarme , me recosté en mi cama a ver la película, hasta que mi mente solo se concentro en el televisor, la comida me sentó mal pero no me importaba…las cosas no estaban bien y sin importar que había hecho antes nunca me sentía mejor, así que simplemente dejé de intentarlo. Me quede en mi cuarto en mi cama, viendo una película, sin esperanzas, sin expectativas hasta que pensé «en algún punto las cosas solo tienen que mejorar»

Me quedé con eso en la mente , comí sin querer comer, vi películas y programas sin querer verlas, me senté a pasar el malestar estomacal mientras estudiaba coreano. cuando em pasó, me acosté a intentar dormir. Por primera vez en días, logré dormirme sin mayor esfuerzo…llorar a mares me dejo descansar tranquila y cuando me levante esta mañana me sentía menos mal, pude encender mi celular sin sentirme muy ansiosa, aplique a nuevas ofertas de trabajo sin esperanzas, sin expectativas…si sigo adelante, las cosas van a mejorar tarde o temprano. Me bañe después de llevar dos días sin hacerlo, me vestí y me senté en mi escritorio, en mi espacio, vi algunos videos y me reí un poco, respire profundo, con mayor tranquilidad, comencé a escribir el fanfic en el que estaba trabajando.

Tarde o temprano las cosas mejoran, puede ser que lo hagan después de irse muchísimo más a la mierda o puede mejorar cuando aun todo no se ha ido tan a la mierda. No importa cuando, lo importante es que tarde o temprano, en algún momento, todo mejor. Todo mejora.

Elle y la depresión: Carta 1

23-24/10/20

Esto es una mierda. Es demasiado difícil y me siento simplemente que no puedo. Me levanto porque me toca y porque alguien más me necesita, porque debo levantarme, no me levanto sintiendo que tengo algo por qué levantarme realmente. Estos dos días han sido días difíciles, días en los que quiero romper a llorar de la nada o porque s eme cae una cuchara. Días en los que no quiero hablar y no quiero saber del mundo, días en los que no me siento con ánimo, días en los que me siento muy sola y muy desamparada, he estado contestándole a mi madre con 3 piedras en la mano, ella sigue echándome culpas y cosas que no son mías, porque nada me pertenece, no tengo nada. no tengo nada más que a mí misma.

NO tengo sueños claros, metas claras, no tengo objetivos ni un plan. Estoy perdida. Me siento mal, no siento que este navegando hacia algo más, siento que me estoy hundiendo, me estoy hundiendo y estoy tan cansada de luchar contra eso, sólo quiero dejarme ir, si me voy a hundir pues que me hunda, es demasiado cansado luchar contra la corriente. Las frustraciones me tienen al límite. Me duele. Quiero mantenerme encerrada en mi cuarto, leyendo…leer está bien.

Me cuesta dormir, no logro quedarme dormida con facilidad aunque este cansada y una vez me duermo no me quiero despertar, quiero mantenerme dormida por mucho rato, hasta que todo pasé, hasta que todo sea más fácil. Mierda. Estoy triste, tengo un dolorcito en el pecho, me duele la cabeza y tengo sed, no quiero hacer nada, no puedo hacer nada, soy un fracaso…no hay que hacer conmigo y no quiero molestar a nadie. Me siento tan sola, me alejo y la gente me deja ¿para qué me querrían a su lado de todas formas?

No consigo trabajo, sigo queriendo muchas cosas pero parezco no estar preparada para nada. Tengo miedo de tener un futuro igual a este presente, luchar por estar bien es muy cansado, no estoy bien, me duele, me pesa, estoy cansada, estoy frustrada, estoy triste…estoy tan triste, soy un barquito flotando sin rumbo en el mar, no veo salidas, no veo para donde tengo que ir. Sin importar hacia donde vaya parece que no hay lugar para mí, no tengo a nadie y las personas que tengo solo quieren algo de mí, soy injusta, soy malvada, no soy buena persona y guardo rencores…tal vez por eso merezco estar así.

Vivo en el pasado, en las frustraciones, en todo lo que quiero y no puedo tener, me duele. No me siento bien en absoluto, me quiero aislar, leo, veo tv, veo películas y series, me voy tan lejos como puedo…no puedo pensar en el futuro, siento que no hay futuro para mi sin importar cuanto luche por ello. No tengo energía, no tengo fuerza, no soy capaz, no soy hábil, no soy especial, no tengo nada para ofrecer. Lo siento.

No quería llegar a este punto, luche muy fuerte para no hacerlo y…aquí estoy de todas formas. Estoy tan cansada, tan cansada de todo. Es una mierda y de igual forma tengo que mantenerme, no puedo irme, solo hay que vivir.

Estoy sola y solo yo puedo ayudarme, pero estoy tan cansada…más tarde lo haré