Es curioso como la ida a terapia para mí siempre comienza antes de sentarme en el sillón verde de la pequeña oficina con mi psicóloga. Ya se los he dicho antes, cuando mi papá aparece en mi vida con una llama , lo más seguro es que el día no vaya tan bien. El día antes de terapia me enfrente a las dos constantes que me mandan a la depresión en mi vida: el borracho narcisista y la mujer sobreprotectora aplasta sueños (que amo con locura). Así que después de llorar antes de acostarme, reflexionar y hacer un borrador de como me sentía, me quedé dormida. Esta mañana no quería levantarme de mi cama ni para ir al baño, no quería salir de mi habitación, realmente no tenía ganas de encontrarme con mi mamá y aparentar que no me había lastimado, pero eventualmente tuve que ir al baño, caminé con los ojos medio cerrados y como un fantasma, hice lo que tenia que hacer y me devolvía a mi cuarto, volví a quedarme dormida, aplacé despertarme hasta que no pude más, no quería tener que ir a terapia y decirle a mi psicóloga que no iba a volver porque mi mamá lo había vuelto a hacer…Me forcé a levantarme de la cama y prepararme para salir, sin hambre y sin ganas de nada, ya tengo un máster en cómo arrastrarme a hacer cosas que no quiero del cual no estoy orgullosa (o bueno, solo un poco porque a veces es realmente funcional) pero de nuevo mi papá llamó en esta ocasión sobrio para hablarme sobre un chisme que le llego sobre la enfermedad grave de mi padrino, lo frene y e dije que yo también tenia algo para decirle, le comente sobre el rumor de que el andaba diciendo que mi padrino había muerto, el hombre se dejo poseer por el gamín que lleva dentro y soltó todos sus pensamientos de indignación, lo escuché intentando mantenerme tranquila pero temblando como una hoja, en algún punto de su retahíla de insultos y escenarios violentos dijo la frase «Vea es que a mi no me puede importar menos si su padrino se murió o no…» y no sé que más iba a decir porque colgué.
Nunca me imaginé los límites a los que llegaba su egoísmo, em calme y deje que se calmara para devolverle la llamada, contesto tranquilo y me pidió que lo dejara hablar y yo lo frené en seco, diciéndole que yo ya lo había escuchado y que ahora él me tenia que escuchar a mí, le pedí con la voz temblorosa que pensara lo que pensara se lo guardara para él, que no me dijera lo que pensaba o no pensaba, que la situación me era demasiado difícil como para oír ese tipo de comentarios viendo de cualquier persona, que respetara que mi padrino era una persona importante para mí y que no lo quería volver a escuchar diciendo cualquier cosa así. Él se calmo y se defendió, con él todo es 50% mentiras así que pase los siguientes 20 minuto escuchándolo hablar mientras intentaba prepararme algo que pudiera obligarme a comer. Así fue como salí tarde de casa, y todo lo que antes había sido tremendamente fácil para llegar a donde mi psicóloga fue particularmente obstaculizado, todos los trenes se demoraron en llegar incluso me toco ver como alguien se desmayaba, buscando el bus que me lleva a la oficina de mi psicóloga había demasiado tráfico y al parecer ningún bus iba en servicio…me toco respirar profundo y devolverme a un paradero, subirme a un bus que me puso a esperar y escribirle a mi psicóloga que iba en camino pero que estaba en un trancón. Los siguientes 15 minutos respire profundo mirando a un punto fijo en el bus tratando de no llorar, baje el montón de escaleras corriendo como un pony y finalmente llegué. Melissa me recibió con un cómo estás y no fui capaz de decirle que estaba bien, comencé narrando como me había sentido el viernes de esa semana y cuando comencé a hablar de todo lo que me había ocurrido con mis padres, no paré de llorar…los siguientes 60 minutos me la pase hablando y llorando, intentando prestarle atención a lo que me decía pero luchando con sentirme conmovida porque alguien finalmente me estaba escuchando y validando mis emociones.
Hoy íbamos a comenzar a trazar los objetivos pero ella vio que necesitaba primero definir cómo debía tomar las decisiones, ella me dio el consuelo que necesitaba hoy…ver como su primera reacción fue entender que la estaba pasando mal y que no era fácil, preguntarme y dejarme hablar, pedirme que no em disculpara por llorar y por ser sensible. Me hizo preguntas que yo ya me había intentado hacer antes, me preguntó por mi independencia y me hizo ver algo que no había visto antes: por mucho que ame a mi mamá también sé que es sin duda el segundo lugar en las personas que más daño me ha hecho superando incluso a mi papá y es que la he intentado justificar a lo largo de mi vida, la he buscado entender y no lo he logrado, he pensando y pensado que va a cambiar pero no he sido consciente de que al igual que mi papá ¡Nunca lo va a hacer! Nunca supe como explicar la forma en la que me hacia sentir o la forma en la que era nuestra relación pero hoy, mi psicóloga le dio un nombre y me dio todas las caracteristicas, en ese momento todo tuvo sentido: mi mamá es una persona manipuladora.
Y es que a lo largo de mi vida me he visto manipulada por ella de muchísimas formas, me he visto siendo castigada con la culpa, sintiéndome incapaz de hacer todo en mi vida, sintiéndome sola y sin nadie más que ella (aunque esto el mundo por si solo lo respaldó) Tiene sentido todas las veces que se sintió enojada porque alguien más me manipulaba o porque hacia lo que alguien más quería…Entiendo que le cueste conectarse emocionalmente con las personas, comprendo las situaciones duras y emocionalmente macabras que le ha tocado ocurrir, entiendo por qué es así, finalmente tiene sentido pero no justificación. Que sea manipuladora no le quita que sea buena persona, nada quita el hecho de que por las razones que sea ha sido la persona estable en mi vida en quien puedo sentirme protegida, es la persona que a su manera me ama profundamente y que tiene los mejores deseos para mi vida (aunque estos sean muy apegados a lo que ella cree que deben ser mis necesidades y no las que verdaderamente son mis necesidades, pero se le da punto por intención)
Después de esta revelación trascendental para mí, hablamos de mi temido tema sobre no volver debido a las acciones acostumbradas por mi madre y su aparente incomodidad de que sea una terapia con costo, Melissa no me dejo ni plantearle el volver en otro momento, le dije que iba a tener que hacerlo menos seguido mientras encontraba como conseguir el dinero para pagar la terapia yo y quitarle el control de esa decisión a mi mamá, ella estuvo de acuerdo y me dio opciones para seguir con la terapia, esto me hizo sentir cálida porque pude ver en sus acciones las ganas de ayudarme en mi «situación bien complicada» como decidimos llamarla, me hablo incluso de darme descuentos y yo le dije que dejáramos que transcurrieran estas dos semanas para ver como me iba, los cambios de opinión siempre factibles de mi madre pero sobre todo porque en estas semanas es que se decide si me llaman o no de mi trabajo en el cine, el cual estoy segura que aceptare gústele o no a mi mamá.
Me sentí aliviada al salir de terapia y caminar por las calles en mi camino al metro, me sentí menos pesada y un poco más capaz de hacer los cambios que necesito en mi vida. Me di cuenta de que estaba sola y que estar sola duele pero me da cierta libertad, tengo razones para buscar ayuda, para ser quien soy, para temer lo que temo (aunque quiero superarlo), todo tiene sentido. Hoy la terapia hizo encajar todo en su lugar.