Elle en terapia III

Es curioso como la ida a terapia para mí siempre comienza antes de sentarme en el sillón verde de la pequeña oficina con mi psicóloga. Ya se los he dicho antes, cuando mi papá aparece en mi vida con una llama , lo más seguro es que el día no vaya tan bien. El día antes de terapia me enfrente a las dos constantes que me mandan a la depresión en mi vida: el borracho narcisista y la mujer sobreprotectora aplasta sueños (que amo con locura). Así que después de llorar antes de acostarme, reflexionar y hacer un borrador de como me sentía, me quedé dormida. Esta mañana no quería levantarme de mi cama ni para ir al baño, no quería salir de mi habitación, realmente no tenía ganas de encontrarme con mi mamá y aparentar que no me había lastimado, pero eventualmente tuve que ir al baño, caminé con los ojos medio cerrados y como un fantasma, hice lo que tenia que hacer y me devolvía a mi cuarto, volví a quedarme dormida, aplacé despertarme hasta que no pude más, no quería tener que ir a terapia y decirle a mi psicóloga que no iba a volver porque mi mamá lo había vuelto a hacer…Me forcé a levantarme de la cama y prepararme para salir, sin hambre y sin ganas de nada, ya tengo un máster en cómo arrastrarme a hacer cosas que no quiero del cual no estoy orgullosa (o bueno, solo un poco porque a veces es realmente funcional) pero de nuevo mi papá llamó en esta ocasión sobrio para hablarme sobre un chisme que le llego sobre la enfermedad grave de mi padrino, lo frene y e dije que yo también tenia algo para decirle, le comente sobre el rumor de que el andaba diciendo que mi padrino había muerto, el hombre se dejo poseer por el gamín que lleva dentro y soltó todos sus pensamientos de indignación, lo escuché intentando mantenerme tranquila pero temblando como una hoja, en algún punto de su retahíla de insultos y escenarios violentos dijo la frase «Vea es que a mi no me puede importar menos si su padrino se murió o no…» y no sé que más iba a decir porque colgué.

Nunca me imaginé los límites a los que llegaba su egoísmo, em calme y deje que se calmara para devolverle la llamada, contesto tranquilo y me pidió que lo dejara hablar y yo lo frené en seco, diciéndole que yo ya lo había escuchado y que ahora él me tenia que escuchar a mí, le pedí con la voz temblorosa que pensara lo que pensara se lo guardara para él, que no me dijera lo que pensaba o no pensaba, que la situación me era demasiado difícil como para oír ese tipo de comentarios viendo de cualquier persona, que respetara que mi padrino era una persona importante para mí y que no lo quería volver a escuchar diciendo cualquier cosa así. Él se calmo y se defendió, con él todo es 50% mentiras así que pase los siguientes 20 minuto escuchándolo hablar mientras intentaba prepararme algo que pudiera obligarme a comer. Así fue como salí tarde de casa, y todo lo que antes había sido tremendamente fácil para llegar a donde mi psicóloga fue particularmente obstaculizado, todos los trenes se demoraron en llegar incluso me toco ver como alguien se desmayaba, buscando el bus que me lleva a la oficina de mi psicóloga había demasiado tráfico y al parecer ningún bus iba en servicio…me toco respirar profundo y devolverme a un paradero, subirme a un bus que me puso a esperar y escribirle a mi psicóloga que iba en camino pero que estaba en un trancón. Los siguientes 15 minutos respire profundo mirando a un punto fijo en el bus tratando de no llorar, baje el montón de escaleras corriendo como un pony y finalmente llegué. Melissa me recibió con un cómo estás y no fui capaz de decirle que estaba bien, comencé narrando como me había sentido el viernes de esa semana y cuando comencé a hablar de todo lo que me había ocurrido con mis padres, no paré de llorar…los siguientes 60 minutos me la pase hablando y llorando, intentando prestarle atención a lo que me decía pero luchando con sentirme conmovida porque alguien finalmente me estaba escuchando y validando mis emociones.

Hoy íbamos a comenzar a trazar los objetivos pero ella vio que necesitaba primero definir cómo debía tomar las decisiones, ella me dio el consuelo que necesitaba hoy…ver como su primera reacción fue entender que la estaba pasando mal y que no era fácil, preguntarme y dejarme hablar, pedirme que no em disculpara por llorar y por ser sensible. Me hizo preguntas que yo ya me había intentado hacer antes, me preguntó por mi independencia y me hizo ver algo que no había visto antes: por mucho que ame a mi mamá también sé que es sin duda el segundo lugar en las personas que más daño me ha hecho superando incluso a mi papá y es que la he intentado justificar a lo largo de mi vida, la he buscado entender y no lo he logrado, he pensando y pensado que va a cambiar pero no he sido consciente de que al igual que mi papá ¡Nunca lo va a hacer! Nunca supe como explicar la forma en la que me hacia sentir o la forma en la que era nuestra relación pero hoy, mi psicóloga le dio un nombre y me dio todas las caracteristicas, en ese momento todo tuvo sentido: mi mamá es una persona manipuladora.

Y es que a lo largo de mi vida me he visto manipulada por ella de muchísimas formas, me he visto siendo castigada con la culpa, sintiéndome incapaz de hacer todo en mi vida, sintiéndome sola y sin nadie más que ella (aunque esto el mundo por si solo lo respaldó) Tiene sentido todas las veces que se sintió enojada porque alguien más me manipulaba o porque hacia lo que alguien más quería…Entiendo que le cueste conectarse emocionalmente con las personas, comprendo las situaciones duras y emocionalmente macabras que le ha tocado ocurrir, entiendo por qué es así, finalmente tiene sentido pero no justificación. Que sea manipuladora no le quita que sea buena persona, nada quita el hecho de que por las razones que sea ha sido la persona estable en mi vida en quien puedo sentirme protegida, es la persona que a su manera me ama profundamente y que tiene los mejores deseos para mi vida (aunque estos sean muy apegados a lo que ella cree que deben ser mis necesidades y no las que verdaderamente son mis necesidades, pero se le da punto por intención)

Después de esta revelación trascendental para mí, hablamos de mi temido tema sobre no volver debido a las acciones acostumbradas por mi madre y su aparente incomodidad de que sea una terapia con costo, Melissa no me dejo ni plantearle el volver en otro momento, le dije que iba a tener que hacerlo menos seguido mientras encontraba como conseguir el dinero para pagar la terapia yo y quitarle el control de esa decisión a mi mamá, ella estuvo de acuerdo y me dio opciones para seguir con la terapia, esto me hizo sentir cálida porque pude ver en sus acciones las ganas de ayudarme en mi «situación bien complicada» como decidimos llamarla, me hablo incluso de darme descuentos y yo le dije que dejáramos que transcurrieran estas dos semanas para ver como me iba, los cambios de opinión siempre factibles de mi madre pero sobre todo porque en estas semanas es que se decide si me llaman o no de mi trabajo en el cine, el cual estoy segura que aceptare gústele o no a mi mamá.

Me sentí aliviada al salir de terapia y caminar por las calles en mi camino al metro, me sentí menos pesada y un poco más capaz de hacer los cambios que necesito en mi vida. Me di cuenta de que estaba sola y que estar sola duele pero me da cierta libertad, tengo razones para buscar ayuda, para ser quien soy, para temer lo que temo (aunque quiero superarlo), todo tiene sentido. Hoy la terapia hizo encajar todo en su lugar.

Días difíciles

Hay días como hoy, días en que desde la noche anterior me mantengo inquieta y no logro dormirme, días en los que me levanto sobresaltada y como de mal humor, días en que siento presión por las cosas que tengo que terminar pero no logro concentrarme lo suficiente para comenzar a hacerlas, días en que tengo un nudo en el estómago y siento que nada va a estar bien, días en que pequeñas cosas como una fiebre de 38° en mi padrino que lleva hospitalizado 4 meses me hace tener miedo profundo, días en los que siento un nudo en la garganta y me siento impotente de no poder hacer nada para borrar la culpa y el peso que el está cargando con su enfermedad. Días en que me pesa todo, en que me siento incapaz de nada, días en que no creo que algo vaya a estar bien, días en los que rompo a llorar y me desespero muy fácil, días en los que me preocupa que la gente no responda rápido, en lo difícil que se me hace esperar, en los que sobre analizo todo y me vuelvo hipersensible. Días en los que busco ayuda en la medicina naturista y en la medicina normal para sentirme más agrupada, días en los que la gente confunde mi hipersensibilidad con el enojo, en los que no es fácil mostrarme paciencia, en los que me siento superada por la vida misma.

Mi psicóloga me dijo que le escribiera si sentía que necesitaba escribirle, he intentado escribir ese mensaje 3 veces pero siempre lo borro porque siento que debería poder con esto medianamente sola, aunque en medio del llanto y sentirme superada le hablé a mi mejor amigo para que me dijera algo y me hiciera sentir mejor. Quiero abrazarme a alguien, recibir consuelo de que todo va a estar bien, sentirme escuchada, sentir que mis sentimientos son valiosos y que no son una carga, que está bien sentirme mal y baja de ánimo, que no tengo que estar todo el tiempo bien y que no merezco ser juzgada por como me siento. Lo cual es como el triple de difícil porque mi mamá quien es la única persona que está conmigo en casa, hace todo lo contrario a lo que necesito, le dije con un poco de sinceridad más o menos como me sentía y me habló mal, haciéndome sentir que «no podíamos sentirnos y dejarnos afectar» que «nosotras no teníamos problemas acá entre y en nosotras, y que todo eran problemas externos»…no es tan fácil sentirse como otra persona quiere que uno se sienta no es fácil y la verdad no estoy segura de que sea incluso posible.

Quiero que todo mejore o poderme aislar de todo para conseguir balancearme, vamos a creer que todo va a mejorar, con fe , confianza y paciencia se logra todo.

Elle en terapia II

Salí temprano de casa con el recorrido claro en mi mente, llegué 20 minutos antes de la cita y me senté en la sala a esperar mientras jugaba en el celular. La espera fue larga pensé que tal vez no me atendería sin razón alguna, así es mi cerebro a veces. Entré y Melissa me recibió a las 10:59 am, me acomodé en el sillón quitándome los zapatos, comenzamos los test, un montón de preguntas con diferentes opciones de respuesta, fuer divertido y la hice reír, fui recordando cosas que debía contarle sobre mi entre test y test, al final me dijo que tenia ansiedad «moderada» pero que también tenia trastorno depresivo-ansioso con baja autoestima y que era entre moderado y grave. Me dijo también que la ansiedad era solo la cereza del trastorno y que era posible que fuera la ansiedad moderada que sentía + la ansiedad como síntoma de la depresión.

No me sorprendió pero tampoco era algo que esperaba que me dijeran, siempre he estado «en guardia» con la depresión y solamente recuerdo haberla vivido una vez por allá en 2016, sé como comenzó esa crisis y hasta el día de hoy me pongo «en guardia» cuando comienzan a parecer, pero como todos los problemas en la vida no porque tu los evites significa que se van. Viendo a mi psicóloga reír por algunas de mis expresiones y sintiéndose muy cómoda conmigo me hizo sentir más tranquila pero en cuanto me tranquilicé la frase de «La felicidad también se ve como una sonrisa» me explotó el globo. Ella organizo una lista bastante larga de lo que debíamos hacer, dijo que comenzaríamos por mi baja autoestima porque la sorprendió lo preocupante que era, a mi no…no soy mi mayor fan. No me siento como una persona con depresión pero lo soy, eso me da a entender que hay mucho de mi que soy y no soy y mucho que no soy y creo que soy, lo bueno es que estoy en el camino que se siente correcto para descubrirlo.

La terapia estuvo bien, hablé con casualidad y solo en una pregunta que era referente a mi misma me sentí triste, la pregunta era si me sentía como un fracaso, y el responderla con un totalmente de acuerdo fue…uno de esos momentos en donde sabes que estuvo bien pedir ayuda. No sé que tanto me ayude la terapia pero sé que siempre he sido la roca en la que puedo apoyarme para seguir adelante, sé que soy quien tiene el control y la persona con la que viviré toda mi vida por lo que la idea de mejorar mi relación conmigo me suena bastante apetecible. Me amo pero no me amo lo suficiente como para pensar bien de mí, me amo pero se me dificulta ponerme en primer lugar, me amo pero soy la única persona con la que no tengo paciencia…Necesito amarme más, para poder encontrar mi potencial y salir adelante.

Querida yo: Quizás ahora no parece tan fácil y pensemos que las expectativas no van a ser tan favorables como las pensamos pero algo tiene que mejorar entre nosotras, necesitamos amarnos más no para que los otros nos puedan amar de la misma manera sino porque vamos a estar la una junto a la otra para siempre, necesito que em dejes amarte como tú sabes que soy capaz de amar, que me dejes protegerte para que luchemos con la depresión y la ansiedad juntas.

You can and you will!

Pensamientos de una tarde de abril.

Ansiedad…si alguien em pide que le expliqué cómo es, cómo se siente o cómo funciona no sabría como responderle ninguna de las tres. Sólo sé que si envío un mensaje y no me responden no puedo evitar pensar que la persona esta molesta conmigo y eso me genera un vacío en el estómago, me siento culpable siempre. Sin importar lo que haga o deje de hacer, siento que nunca hice lo que realmente debí hacer, la ansiedad me hace pensar que siempre estoy equivocada y haciendo algo indebido, que la gente se enoja conmigo demasiado a menudo y que nunca hago nada bien.

A veces estoy segura de algo que escribí y luego vienen las dudas, otros días estoy a punto de sentarme en el pc y pienso como alejaría a todo el mundo y me encerraría en casa si mi mamá llegara a morir. Antes de dormir es sin duda la peor hora, donde aparecen todos los pensamientos del día, en donde no sé si voy a descansar o si en los suelos sufriré como loca, algunas veces los sueños son vividos, me levanto sintiéndome mal por una decisión que tomé en el sueño, o recuerdo esa vez que pasé vergüenza con alguien. En mi cabeza no hay margen para cometer errores, el más mínimo error se me repite en la mente una y otra vez, cuando hago que alguien se sienta mal siento que revivo ese momento una y otra vez, necesito cobrarme cada una de las cosas en las que me equivoqué.

Conducir es estresante cuando voy acompañada, solo pienso en lo mal que frene, en lo mal que me metí y en lo mal que estacioné, pienso en todas las quejas que tiene mi pasajero conmigo y no me dice porque es demasiado buena gente. Pienso más en futuro que en presente, si tengo una cita analizo una y otra vez las rutas, me altera tomar decisiones, disecciono todo lo que tiene que ver con esa salida el cuándo, cómo, quién y por qué…el día anterior me duermo pensando en por donde voy a pasar y que necesito tener en cuneta en ese momento, me despierto antes que la alarma, tengo algo pendiente, no dejo de pensar en lo que tengo pendiente.

Es mucha presión para una sola cabeza, me pesa la espalda y se me hacen nudos en el estómago, parece que nunca descanso, hay días en que siento que todo em va mal, en que no soy capaz de nada así lo intente y hay otros días en que me siento capaz de todo pero al verdad es que siempre termino decepcionándome. Vivo más en el futuro que en el presente, temblando cuando algo no me sale bien, haciéndome cargo solo cuando em toca, juntando y juntando hasta que exploto, se siente mal pensar en lo que quiero y necesito, no sé que quiero y qué necesito. No sé nada, no estoy segura de nada nunca…vivo haciéndome la fuerte para todo.

Me hago mil preguntas al día, cuando hablo con alguien de lo que siento no sé si lo estoy molestando, siento que todo el tiempo soy una molestia. Me convencí de que para nadie soy lo suficientemente importante como para realmente estar interesado en lo que hago, no quiero que nadie sufra conmigo y mis ansiedades, me canso conmigo misma y entiendo por qué los demás también se cansarían.

Iniciando abril

Llevo un par de semanas luchando con la sensación de no querer hacer nada, luchando con el pensamiento cada día de que no tengo nada por qué levantarme, siento que sigo desperdiciando mis días así tenga cosas que hacer. Sólo eh escrito un poco, me la he pasado leyendo y viendo series, sacando mi mente de la realidad, me siento muy cansada de todo, muy cansada de ir flotando por la existencia, de no tener nada ni nadie a quien llamar mío. Parece que siempre estoy pendiente de algo de otra persona, parece que siempre me mantengo haciendo algo para alguien más, siento que no estoy yendo para ningún lado y ni siquiera siento que me este moviendo. Los días me están pasando lentamente como si tuviera la cabeza metida en un balde de agua, me siento irritada por todo y por nada, no hablo mucho y de lo que hablo son cosas cotidianas incluso cuando mis primas dan el reporte de mi padrino no puedo conseguir sentirme totalmente interesada.

Me siento triste y desmotivada, sin ganas de nada pero con miles de reproches propios por no poder hacer nada, me siento congelada ¿para qué moverme si no estoy yendo para ningún lado? Hoy quería quedarme en cama todo el día y así lo hice, me quedé leyendo, escuchando música sin levantarme de la cama, no quería luces prendidas, quería estar en un mundo que no fuese el mío. Me siento muy sola, como que no le importo a muchas personas, como que nada parece suficiente, no me entiendo si lo tengo todo y no tengo preocupaciones por qué me siento así.

Quiero abrazarme a alguien a quien le importe, alguien que me dé consuelo, deseo tanto alguien que me de consuelo, que me amé y me lo demuestre. Quiero abrazarme y esconderme en el pecho de alguien para sentirme un pco más protegida, un poco cálida, con un poco más de seguridad. Muero por un abrazo cliché, de esos que te dicen que todo va a estar bien, de aquellos que te hacen brillar el corazón.

Todo va a pasar, no sé cuando tal vez lo haga en unos días, porque la vida sigue sin importar cuanto te quieras rendir, la vida sigue y no para , así te quieras bajar porque no te sientes bien, así quieras vomitar y cerrar los ojos para que todo desaparezca. La vida sigue, tú sigues, todo sigue, todo pasa…

Elle en Terapia I

El lunes 29 de marzo a las 12:00 m tuve mi primera terapia psicológica. Ese día estuvo lleno de cosas porque soy del tipo de ermitaña que si va a salir un día espera salir para hacer varias cosas y estar de allí para allá, así que ese mismo día fui a cita de oftalmología en la que me dilataron las pupilas y quedé demasiado sensible a la luz mientras intentaba encontrar el lugar de la cita con la psicóloga. Voy a ser sincera, estaba nerviosa, muy nerviosa porque intentaba con muchas ganas no pensar en la terapia psicológica como una poción mágica que le daría rienda suelta a la línea de meta para solucionar todos mis problemas…pero terminé sintiéndolo así de cierta forma. Así que muy cegatona busqué una dirección en Poblado, un barrio de mi ciudad que es lomas y direcciones hechas solo para perderse, finalmente encontré el lugar.

Llegué 5 minutos antes de la hora y me hicieron pasar, me senté en un sofá verde mire a mi psicóloga, su nombre es Melissa, no se ve como lo que uno piensa que va a encontrarse cuando le dicen ‘psicóloga’ y eso me bajo ciertamente los nervios, me senté como si estuviera en casa. ¿Qué pasaba por mi mente en ese momento? Muchas cosas, algo increíble de la ansiedad es la cantidad astronómica de pensamientos que ocurren a la misma vez, me vi ahí en un cuarto pequeño con una persona desconocida y me dije «Estamos grandes y es momento de que solucionemos lo que podamos antes de que sea más tarde», envalentonada comencé a hablar como si no hubiese un mañana, realmente preocupada de que una hora de evaluación fuese muy poco tiempo para todo lo que tenia que decir y contextualizar a esta persona desconocida que me iba a guiar. Repase mi infancia y por primera vez pensando en todo lo que pasé: no lloré. Me sorprendió contar mis historias de traumas de niñez sin echarme a llorar por todo lo que había sufrido y todo el daño que me había hecho hasta la actualidad esas situaciones.

La psicóloga me escuchó y de vez en cuando su celular o su computador hacían ruidos que me interrumpían y me devolvían a la realidad, em di cuenta de nuevo que tengo una amplia memoria por lo que fue un reto resumir recuerdos en todas las etapas de mi vida. Ella me habló en pocas ocasiones (principalmente porque yo parecía en competencia de rap) pero recuerdo claramente los gestos mientras hacia las anotaciones y como me ayudaba a buscar palabras cuando me hacían falta. Me quite los zapatos a los pocos minutos de iniciar a hablar, me puse cómoda, decidida a iniciar este camino de la mejor forma. Pensé que iba a salir vuelta nada, un mar de lágrimas y como un nervio a flor de piel pero no fue así, salí tranquila y regresé a casa, ese día caminé demasiado temiendo montarme en buses e infectarme del coronavirus, caminé demasiado tanto que los dos días siguientes básicamente los pasé en cama, con dolor en las piernas y dificultad para moverme.

La psicóloga me hablo de que efectivamente tenía ansiedad y que haríamos en la siguiente terapia distintos test para evaluar qué más había fuera de la terapia porque lo que ella veía a grandes rasgos muchos de mis síntomas también eran de depresión y estrés post traumático, se mencionó mucho mi poca tolerancia al fracaso, mi dificultad para expresar necesidades y mi falta de amigos a lo largo de mi vida.

Me sentí bien hablando, finalmente sintiéndome escuchada. Después del día 1 sigo pensando que es una buena decisión y sintiendo que cosas muy buenas pueden salir de ahí.

¿Cómo conseguir un psicólogo?

Mi percepción del tiempo en estos días es extraña, voy dando tumbos improvisando todos los días. Esta semana hice nada, hice algunas cosas, ya ni recuerdo cuando me decidí a buscar psicólogo, en una charla con mi mejor amigo probablemente después de una de esas noches de ansiedad nocturna…¡Ya lo recordé! Fue una noche en la que mi mente se convirtió en verdugo diciéndome que nada iba a estar bien de una forma muy tétrica cada que me quedaba profundamente dormida. Me negué a pensar que em estaba enloqueciendo o volviendo esquizofrénica, hablé con mi mejor amigo y le pedí ayuda para buscar un psicólogo porque ¿Cómo se busca uno? No pensé en preguntarle a Google hasta dos días más tarde…Mi mejor amigo me recomendó a su prima y pase una semana evadiendo el hablarle hasta que mi ansiedad alcanzó otro pico, ya sé, soy esa persona que hasta que no se ve arrinconada y desangrándose no va a ve run médico. Así que hable con la prima de mi mejor amigo, una mujer amable y receptiva que me hizo preguntas y me hablo de cosas de psicólogos como las ramas en las que estaba y si tenia alguna rama que no me gustara que me aplicaran, poco avergonzada de mi ignorancia le dije que era la primera vez buscando un psicólogo y que no tenia ni idea de lo que me estaba hablando, ella me dio confianza pero cuando hablamos del espacio presencial o virtual me dijo que me daría el contacto de otras personas porque ella solo estaba dando asesorías virtuales y sí, es más cómodo no salir de casa pero en mi caso personal en casa me siento mucho más inhibida para hablar sobre lo que me aqueja.

Así que espere que em mandara los contactos y ese mismo día escribí a uno de los lugares en donde me hablo una chica que en pocas palabras me tiró la información por nota de voz y me dijo que tenia que llamar a cada asiste de psicólogo para preguntarle por costos y disponibilidad, consideré que era demasiada energía que no estaba dispuesta a gastar ahí. Me decidí por la opción de preguntarle a Google, encontré una psicóloga llamada Melissa y agendé con ella, ella me llamo personalmente horas más tarde…Me sentí ansiosa mientras ella me explicaba cada detalle del proceso, no sabia si me daba confianza o no, me confundí (aún lo estoy), no tuve preguntas, agradecí y me sentí contenta de encontrar a una persona con la que podría hablar, Google me ayudo a analizar que debía tener preparado antes de la consulta, me decidí por ver cuáles eran mis problemas y hacer una avanzada en ellos, ver qué pensaba de ellos, cómo me sentía y posiblemente de donde habían salido…me sentí como una persona con muchos problemas, hablando de ansiedad, traumas infantiles, baja autoestima, inseguridad y etc.

Hice lo que hago siempre, revisar planes de cómo llegar a los lugares por Google Maps, pensar una y otra vez en lo que tengo que hacer, dudar mil veces sobre la hora y lugar de la cita. Cuestionarme mil veces i en verdad lo necesito o si solo estoy siendo demasiado , como siempre. A este punto no lo sé, sólo sé que tengo la cita de evaluación el lunes, que me siento ansiosa, que no quiero tener expectativas pero aun así espero que esto pueda ayudara atener un cambio en mi vida. Quiero hacer cosas que generen cambios en mi vida; porque no me siento bien como estoy viviendo en el momento, me siento demasiado ansiosa por la incertidumbre de lo que no puedo controlar, lo de mi padrino me tiene enloqueciéndome poco a poco, siento que estoy viviendo con la batería al 20% sin importar cuanto me ponga a cargar.

Estoy esperando que llegue la cita, esta semana cambie mi rutina tratando de priorizar mis ganas de escribir por sobre todo lo otro, han sido días raros pero todavía esta en período de prueba. ¿Cómo conseguir psicólogo? Primero, se entra en crisis en que sientas que no daba más, buscar en Google, analizar que te esta pasando, pensar en si puedes costear un terapeuta, buscar un terapeuta que tenga buenos conocimientos e información e intentarlo. Encontrar psicólogo es cómo encontrar el amor de tu vida, tienes que pasar por muchos sapos para encontrar tu príncipe o princesa azul.

Segunda Semana de Marzo

Esta semana en nada se compara a la semana anterior, me siento muy ansiosa…estos últimos 3 días he estado sintiendo que el mundo se me va a venir encima por pequeñas cosa, por palabras, porque mis primas no llaman, por series. En días así soy más consciente de lo difícil que es vivir con la ansiedad, me he cansado de repetirme que no tengo ningún control en la situación de mi padrino pero cada vez que hay suspenso, me desequilibro. Alguna persona con dones especiales habló de que parecía que el alma de mi padrino estaba descendiendo más que ascendiendo y yo em confundí, porque no se supone que si alguien va a irse ¿su alma debería estar ascendiendo y no descendiendo? No supe si ponerme feliz o triste, al final termine preocupándome y sintiendo la ansiedad presionar mi esternón, la ansiedad se alimenta de los miedos, te avisan de no sobre pensar, de saber que estás siendo congelado por cosas que aún no han pasado y que no sabes si pasarán…La ansiedad vuelve mierda todo: tus rutinas, tu energía, tus ganas de hacer algo por ti, la fe que llevas construyendo, la confianza que tienes en la voluntad divina…te culpas por dejar que pase y no sabes como detener el tren de pensamientos, me siento tan culpable por tener ansiedad, me siento mal por tener algo así conmigo, siento que no soy lo suficientemente fuerte para luchar con algo que está en mi mente así que ¿Cómo voy a ser lo suficientemente fuerte para ser independiente y hacerme una vida?

Tengo miedo, cansancio, dudas, me duele el cuerpo y me siento sobresaltada por todo. La situación difícil de mi padrino hace que esto sea aun más difícil porque hay una razón real de la que mi ansiedad se pega para torturarme, siento miedo de dormir, mi propia mente es una habitación de la tortura, susurrándome cosas que no han pasado y que tengo pánico de que sucedan. No ha sido una semana de lo más productiva pero tampoco la pasé congelada como la semana anterior, he hecho cosas diferentes como ir al médico y disfrutar de conducir sola. Compartí una tarde con mis primas y me sentí tranquila, ojalá pudiera pasar más tiempo con ellas, las voces no están ahí cuando hay compañía, el miedo se difumina un poco.

Me siento más vulnerable en días así, siento que necesito tanto de los demás y eso agrava la situación, mi mente no debería torturarme y los demás no deberían ser quienes me defiendan de ella, me siento traicionada por mi misma. Que complejos son estos días, en donde estás lúcido viviendo y siendo consciente de todo lo que te sucede, donde tienes tiempo para pensar en cada detalle de lo que estás haciendo mal, de lo gorda que estás y las razones por las que estás así, días en los que tu mente no se distrae con programas de ficción donde la realidad es demasiado real, demasiado pesada…días donde dormir parece la mejor y la peor opción al mismo tiempo.

A veces prefiero los ataques de ansiedad de los fuertes, esos que vienen, te sacuden y te dejan desmadejada en 5 minutos para que a partir de ahí, te recuperes. No son como estos, un ataque lento y desgarrador desde a dentro. Espero que la crisis pase, que la voluntad divina se haga a pesar de mis miedos, que la vida siga fluyendo hacia donde debe ir sin que yo entorpezca nada.

Quiero respirar profundo y dejar de sentirme como que el mundo me está persiguiendo, como si algo malo me fuera a ocurrir, como si cualquier cosa que cae al suelo pudiera hacerme daño. Quiero dejar de sentirme tan frágil y fácil de dañar, quiero que el miedo pase, quiero que la ansiedad se vaya y deje de comprimirme la boca del estómago. Quiero que todo esté bien, quiero creer que todo va a estar bien.

Todo va a estar bien, todo va a estar.

Marzo 8 de 2021

El día de la mujer dejo de significar felicidad hace algunos años, no sólo porque es el aniversario de la muerte de una amiga de mi mamá sino porque desde que me di cuenta de lo vulnerables que somos por ser mujeres perdió el brillo de celebrar. Cada 8 de marzo estoy pensativa, dándole vueltas a si debería recibir las felicitaciones o esconderme en un hueco, hace unos días leí «si te desea feliz día de la mujer, ahí no es «No sé cómo sentirme porque respetos los significados que cada quien quiera darle a los días, hay gente que desea celebrar y agradece por la existencia de las mujeres pero se siente egoísta de mi parte «celebrar» cuando me siento herida por la cantidad de feminicidios que han ocurrido todos estos años y ni que decir de los que han ocurrido en mi país desde que inició el 2021, he leído de todo desde padres que matan niñas de 3 años hasta hijos que matan madres de 70 años, he visto publicaciones al montón de madres buscando sus hijas de quince años y muchos hijos buscando sus madres. Se siente un alivio cuando dicen que fueron encontradas con vida pero me indigna el pensar que estuvieron desaparecidas, esta es una lucha contra algo que ha estado ahí, me siento triste por las madres que perdieron a sus hijas, por las mujeres que perdieron a sus mujeres, porque cada mujer tiene como mínimo una historia de acoso, una historia de maltrato , una historia de un hombre que la lastimó de alguna forma. No es un día para celebrar porque hay muchas desaparecidas, hay muchas que faltan y en cualquier momento tú la que lee o la que escribe estas palabras podría faltar.

Las mujeres vivimos con miedo, salimos a la calle temiendo no regresar, pensamos y repensamos en qué puede ser y no nuestra culpa. Y por eso mismo estamos cansadas de temer, cansadas de desaparecer, cansadas de morir, de no ser escuchadas, de ser ignoradas, estamos hastiadas de las excusas ¿Para qué darnos flores para celebrar si después justifican al violador o al asesino? ¿Para qué los chocolates si esa chica se pone en peligro saliendo a la calle y puede no llegar a comérselos? Las mujeres estamos llenas de traumas, de historias que callamos, de abusos que no logramos procesar, las mujeres no queremos ser celebradas, queremos ser respetadas y valoradas, queremos que nuestros derechos se escuchen y que todas contemos por igual. Que no falte ninguna, queremos estar completas, queremos poder caminar por la calle y no brincar cada vez que hay alguien detrás de nosotras, queremos estar en el transporte publico y mirar que estamos solas y no temblar mientras escribimos un mensaje de texto advirtiendo que podríamos estar en peligro, queremos dejar de vivir prevenidas, dejar de ser educadas en el miedo, dejar de escuchar que nosotras somos las únicas que debemos cuidarnos de no provocar.

Queremos ser libres como cualquier otro ser humano, queremos ser libres en nuestra cotidianidad, que ninguna madre, hermana ni amiga envíe un mensaje preocupada porque la otra nunca llego. Queremos oportunidades para vivir, para tener días felices.

Los humanos y la voluntad divina

Han sido días largos, meses extensos, han pasado días en que creemos que llego el fin y otros días en que la pesadilla continua. Días en los que tenemos fe y creemos que todo es posible y días en los que sentimos que no damos para más. Hay días en que siento que Dios me escucha y otros en los que siento que me ignora, como les conté hace unos post, esta situación ha generado que mi relación con Dios cambie porque creo que ya me hubiese enloquecido sino lo hubiese acogido de cerca en mi corazón.

Confío en que existe una voluntad divina y un sentido para todo lo que ocurre así yo no lo entienda, la verdad es que desde el inicio de este mes dejé de preguntar por qués. Somos humanos y todo aquello que está fuera de nuestras manos necesitamos entregárselas a alguien más, soy fiel partidaria de que cada persona es libre de entregarle su fe, su energía y su corazón a lo que quiera no importa si es el Dios católico, el Dios Cristiano, Jehová, Buda, Ganesha, Brahma, Visnú, Shiva o una piedra, Yo soy católica y dentro del catolicismo confío en la existencia de una energía suprema causante de todo, en mi mente Dios movió un átomo en el universo para que se creara el Big Bang considero que nada es casualidad dentro del orden supremo porque todo en la vida es una sucesión de procesos, cosas que pasan la una porque la otra sucedió de determinada forma.

Creo, confío y dejo todo en manos de la voluntad divina pero no es como si simplemente hubiese llegado allí porque también tengo una mente racional y tengo rayones con el control, pero con el tiempo que ha durado esta situación de mi padrino he tenido que pasar por muchos procesos mentales para los que necesitaría mucha terapia para volver a recordarlos. Sin embargo, hoy vengo hablarles de este tema no en un intento por evangelizar, como ya mencione para mi da lo mismo en lo que cada quien tenga en fe siempre y cuando no intente controlar, influenciar o desmeritar la mía. Todos estos meses eternos he tenido mucho miedo, en diferentes niveles y manifestado de un millón de formas. Las ojeras que habían desaparecido de mi cara volvieron a ponerme los ojos hundidos por las noches de sueño interrumpido, por todas las noches que la ansiedad me levanto a orar. Han habido noches que me duermo llorando, noches en las que me siento demasiado exhausta y continúan en días en los que no quiero despertarme por físico cansancio a enfrentar el día, hay días en los que me acuesto temprano y me despierto muchas veces en la noche sobresaltada, noches oscuras en las que tiemblo de miedo, en las que la ansiedad no me deja, noches en las que temo levantarme al día siguiente y recibir una mala noticia.

La última semana me quede sin fuerzas, antes le pedía a Dios con pelos y señales, diciendo desde mi humanidad donde necesitaba su ayuda para que luego algo ocurriera y me sentara a cuestionar y hacer muchas preguntas que no tendrían respuesta divina. En medio de una crisis al inicio de este mes, me sentí deshuesada, sentí que mis nervios estaban expuestos y agité la bandera blanca, me sentía sin energía ni fuerzas para pedir algo en especifico, solo tenia energía para pedir que se hiciera su voluntad sin importar cual fuera y ahí sentí que algo encajó, los días han sido complicados pero entregándolo todo a la voluntad y disposición divina se siente una carga menos pesada. Entendí aquella frase de una novena de mi madre en la que Dios decía «Tus miedos atan mis manos» y otra frase que no recuerdo exactamente su origen que decía «No me digas que hacer, yo sé que tengo que hacer y ya lo estoy haciendo»

Seguimos aquí, con los brazos arriba, dejando que Dios haga su voluntad…hay días más largos que otros, días en que otros humanos nos alteran toda la energía de balance que hemos logrado juntar, como hoy. Tengo sueño, estoy cansada a pesar de que me dormí temprano y dormí por muchas horas, mi mente esta como con algodón y si cierro los ojos siento que podría quedarme dormida, el día está frío, es un domingo frío, mi padrino está bien, está estable aunque está conectado al respirador, está siendo paciente, está luchando por él y por nosotros, está mostrado la fortaleza y el aguante que nos ha enseñado y mientras el esté así, yo siento que todo es posible y que la voluntad de Dios puede ir un poco enfocada alas necesidades que tiene mi corazón. NO sé que pase, no se para donde vamos ni cuanto va a durar esta situación, eso me da un poco de ansiedad, de cansancio y un poco de tristeza pero ninguna caminata por el desierto es corta ni ninguna guerra dura un par de días, todo proceso es largo y se sigue luchando hasta que no haya nada más que hacer…la clave es confiar en que hay alguien que puede hacerlo todo, alguien que no tiene limites, alguien o algo que está más allá de nosotros, alguien en quien podemos confiar ciegamente, alguien que siempre está ahí, confiar en su voluntad y sus planes sin entender y sin saber cuáles son.