Proyecto de Vida

Por años siempre que escucho las palabras «Proyecto de Vida» me he sentido molesta e incómoda porque nunca he tenido claro qué quiero hacer y hacia dónde quiero ir, no porque sea mala planeadora sino que mi capacidad de frustración es muy baja, tengo miedo a equivocarme y reacciono de forma desproporcional en contra de mi misma cuando me equivoco o no tengo la razón. Por años me sentí como un balsa que va navegando sin rumbo, un poco después me sentí más fuerte como un bote que continuaba sin rumbo y ¿hoy? Probablemente siga siendo un bote no muy fuerte pero con una idea de ruta de navegación que aun luce muy confusa pero que finalmente existe.

El viaje a México me mostró una faceta distinta de mi que no había tenido la oportunidad de ver, me vi viviendo los momentos sin estar en automático pero tampoco abrumada por las voces ansiosas en mi cabeza, me vi siendo independiente y sin miedo de que algo me sucediera, me vi desconectada de mis problemas y dejándome ser, solté el freno de mano y probé comidas a lo loco, dije que sí sin pensarlo, flui sin temer a las consecuencias, me reí sintiéndome verdaderamente feliz. Sentí el mismo alivio que cuando fui la primera vez.

Iba por el viaducto con un poco de llovizna vislumbrada por el paisaje de una Ciudad de México lluviosa y caótica y le dije a Magia «Si la vida me trajera a vivir aquí, estaría bien con eso, siento que podría hacerlo» y más tarde cuando iba por las calles de Huajuapan de León con la tía de Magia al volante, ella me preguntó si viviría en México y sin dudarlo le respondí que sí. Cuando estaba en el aeropuerto sentada en una de las salas de espera intentando controlar mi llanto después de despedirme de Magia, mi corazón estaba hecho pedazos por tener que dejarlos y por tener que irme. Incluso cuando mi mejor amigo me pidió una reseña sobre el viaje mientras estaba en el avión de regreso a casa y le dije que tenia mucho por reflexionar con una serie de textos me dijo «En resumen, te quieres ir a México» y la verdad es que si fuera muy sincera tendría que decir que sí, porque a pesar de que mis emociones de libertad, independencia, felicidad y tranquilidad estén nublando mi juicio y sea también consciente de que no es lo mismo ir a un lugar por vacaciones en unas condiciones como las que fui a vivir en un lugar como parte de esas rutinas y responsabilidades diarias que conlleva estar permanentemente en un lugar.

Tal vez no sea solo México y tal vez sea el mundo, quizás me guste la experiencia de estar moviéndome y perteneciendo y a su vez no perteneciendo a los lugares, estando allí sin ser y siendo en las calles de un lugar completamente nuevo pero que te hace no querer regresar a tu lugar de origen. Porque pasaron 10 días y no estaba ni cerca de extrañar mi hogar, mi casa, mi trabajo o mis costumbres, me sentía incomoda porque me sentía una responsabilidad y carga de mi amiga (aunque ella dijo que no era así) pero me sentía feliz estando allí.

De lo que estoy segura es que volví siendo otra persona, una persona que me gusta aunque me preocupa aun no conectarme con mis ganas de trabajar, volví sintiéndome más ligera, más libre, más directa, más reflexiva, más agradecida, más consciente…Volví con el alma liviana y sintiéndome que la vida me pesaba menos, con más sabiduría y conexión con todo. Regresé cambiada y en el trabajo lo han notado, que estoy tomando el vivir con más calma porque si bien la vida es larga, el tiempo se pasa muy rápido. Sé que es momento de preocuparme por mi misma e intentar resolver los asuntos psicológicos que tienen que ver directamente conmigo y que he podido identificar, que tengo que ser mi porrista más grande porque existe gente que me quiere y hace cosas por la gran persona que soy peor tengo que comenzar a creérmelo para poder pensar en tener una pareja a futuro y también hijos.

Hace un año me encontraba en una crisis de valía profesional de la mano de una crisis de valía personal con un duelo por la muerte de mi padrino. Hoy estoy en la puerta de una crisis de identidad y una crisis existencial con una sonrisa en la cara, no porque esté preparada sino porque sé que cuando pase el huracán todo va a estar mejor.

El Viaje: Parte I

No he sido de las personas que toman decisiones a la ligera pero un día de mayo mientras decidía que hacer con mis vacaciones le pregunté a Magia si podía irla a visitar a México, lo hice con el alma en la mano creyendo que iba a ser una molestia el invadir su hogar y tiempo por más de 3 días. Me sorprendió su respuesta rápida y emocionada, le pregunté a mi mamá si quería ir y dijo que no así que compré el boleto de avión solo para mí extasiada de la emoción.

Con Magia fuimos construyendo el viaje, yo con la mentalidad de disfrutar sin límites y sin cronogramas dejándole todo en sus manos, me preparé poco para lo que hago usualmente, dejé que los días pasaran sin apresurarme a nada, sin muchas expectativas, con el objetivo en mente de disfrutar el tiempo con mi amiga.

Mi mamá sin gestionar bien sus emociones la semana anterior intentó que yo «me sacudiera» de mi estado de calma sin lograrlo realmente y cuando llego el día del viaje la emoción vibrante estaba ahí, sentí un pequeño nudo en la garganta cuando pase la puerta de camino a migración, giré atrás para mirar a mi mamá y no pude verla, entendí que al pasar la puerta finalmente era solo yo. Me compré una soda para mi malestar estomacal que a su vez era la ansiedad somatizándose, continué con la serie de libros que me estaba leyendo mientras usaba mis audífonos nuevos, abordé de penúltima mi avión a otro país y estuve incómoda las siguientes 4 horas pero en el momento en que el piloto dijo que habíamos llegado a Ciudad de México sentí el brillo que tuvo mi corazón, tomamos un bus para moverme por el aeropuerto y apenas llegué a migración busque internet para avisarle a Magia que había llegado, allí me hicieron muchas preguntas antes de dejarme pasar ¿A qué venía?¿En dónde me iba a quedar?¿Cómo había conocido a Magia?¿Dónde la había conocido?¿Cuándo me regresaba a mi país? y mucho más hasta que finalmente me dejaron ir, recogí mi maleta para hacer otra fila donde revisaban la maleta una vez más con rayos x, salí por una puerta buscando a Magia y me la encontré junto con otro amigo, me sentí sorprendida de verlo allí, abracé a ambos y narré mi historia. Con Magia no chillamos ni gritamos como unos años antes, solo nos abrazamos y tomaron mis maletas mientras íbamos camino hacia el carro de mi otro amigo, al que conoceremos como Energía.

Me llevaron a desayunar y pasamos horas hablando en una cafetería sobre trabajo y sobre novelas de amor homosexual, me salí de mi misma por un momento y me vi allí en ese lugar con una energía tranquila y confiada, siendo alguien con la que sí me identifico, me vi siendo yo misma sin miedo a lo que podrían pensar de mí por leer lo que leo y saber lo que sé, pero en este viaje descubrí que Energía me hace confiar en esa persona que soy, me hace sentir segura y me impulsa a ser con confianza.

Viajamos por las calles mexicanas y me empape del paisaje, estando en otro país seguía sintiéndome como en casa, sintiéndome tranquila pero extraña, viéndolo todo con novedad pero con familiaridad, intentando reconocer calles cuando todo era completamente nuevo, haciendo preguntas y relaciones con lo que sí me era conocido. Mientras escuchaba música, la voz de magia y veía paisajes pasar descubrí la sensación del hogar.

Mirando al desorden.

Hace mucho tiempo que no escribo, para serte sincera no me he tomado el tiempo de hacerlo en serio. Tengo 7 borradores que no han visto la luz porque siempre que comienzo a escribir me freno. Han sido meses donde muchas cosas han pasado y al mismo tiempo se siente como si nada hubiese pasado, me gustaría tener una defensa pero la verdad es que me he permitido vivir en automático desde hace un tiempo ¿Cuánto? Ni yo misma lo recuerdo, sólo sé que vivir y ser consciente de cómo me sentía se volvió demasiado.

Pero después de un viaje sanador y revelador, he tenido la oportunidad de finalmente confrontarme a mi misma. Pensaba hacerlo en este espacio después de ir a terapia con una nueva psicóloga pero al verme tan al límite sintiendo que una serie de ficción tocaba todos mis botones decidí que era el momento de pausarlo todo y darme un espacio de mí, para mí y con nadie más.

Me siento abrumada por mis emociones, como que todas quieren salir al mismo tiempo ahora que ven la oportunidad de ser entendidas y me asusta el no poder hacerlo sin caer en un episodio depresivo, sin embargo esta ocasión es distinta a todas las demás en donde mis emociones se desbordaban en medio de la oscuridad porque hoy me siento llena de luz. La vida es una montaña rusa muy extraña y a su vez también es como un aeropuerto en donde conoces a muchas personas que van y vienen de ti, personas que sabes que vas a volver a encontrar en el camino y otras que tendrás que despedir para siempre.

Había evitado escribir porque analizarme mientras lo hago es una de esas actividades que dejé para después porque no estaba lista para ser drenada por mi misma, no quería darme el tiempo de pensar y ser consciente de cómo me estaba sintiendo, cómo estaba afrontando mi vida, cómo las personas que entraban y salían de mi vida impactaban en mí, quise vivir en automático sin sobre analizarme una y otra vez por miedo a ver que estaba equivocada, seguí viviendo, disfrutando y sufriendo sin detenerme a pensarlo dos veces.

Pero descubrí que las emociones solo se me juntaron en una presión en el pecho y en la sensación de que algo va a explotar en cualquier momento y no voy a poder contenerlo, desde ya comienza a afectarme en algunos aspectos de mi vida. Así que llegó el momento de escribir y mirar hacia adentro, de mirarme como si fuera una más de esas personas que siempre quiero ayudar, de seguir los consejos que les de doy a otros.

Cuando «el cielo», es el verdadero infierno

Esto lo comencé a escribir en octubre, no imaginándome en absoluto lo que estaría contando y viviendo hoy:

Escribí en mi libreta hace casi 2 meses y medio que debía escribir una entrada del blog pero la vida se ha puesto bastante héctica en el buen y mal sentido -tuve que pausar porque mi mamá vino a hablarme- es gracioso como parece que escribir esta entrada sea una casi misión imposible. Me gusta pensar que todo sucede por una razón, por lo que recuerdo en esa última entrada del blog narraba sobre mi depresión y lo mal que estaba, pero la semana siguiente mi vida comenzó a girar, asistí a varias entrevistas de trabajo en la misma semana y cuando estaba a punto de hacer una prueba técnica para el trabajo que menos me llamaba la atención, me llamaron de un trabajo al que había aplicado al principio de junio para contratación inmediata.

El 27 de julio comencé a trabajar, con empresa desconocida y de la que todos mis seres cercanos pensábamos que era algo que podía salir mal, como mi mamá trabajaba me tocó hacer madrugar a mi mejor amigo para que me acompañara al trabajo a las 8 de la mañana, la primera impresión fue temerosa y me sentí muy amenazada, el único punto brillante y calmo fue mi jefa. La primera semana fue maravillosa, trabajo con 2 hombres maravillosos con los que me entendí demasiado bien casi mágicamente sin necesidad de amoldar mi personalidad, simplemente nos conectamos y como lo sentimos todos, es como si hubiésemos nacido para ser un equipo.

Lo que sucedió los primeros tres meses de trabajo fue aquella historia increíble de encontrar un ambiente laboral en el que me sentía cómoda, en la «perfección», cada día fue francamente más satisfactorio que el otro y para finales de octubre no podía dejar de sentirme como una persona dispuesta a todo por la empresa, afortunada y premiada por el destino después de tantas cosas difíciles en los años anteriores pero a partir de noviembre el declive comenzó, en la segunda semana de noviembre puedo decir que he recibido uno de los golpes de realidad más sorprendentes en mi vida, recuerdo la sensación de impotencia, incredulidad y shock ¿Cómo es posible ser tratado como una mierda solo por tener un titulo universitario?¿como es posible que alguien te haga sentir mal por estar metiéndole el 100% a lo que estás haciendo? Decir que perdí la moral, es poco pero aun así sentía que debía dar todo de mí para que las cosas mejoraran y volvieran hacer aquello que habían sido…claramente me equivoqué.

Las semanas que siguieron fueron tensas y tenebrosas, atemorizantes y sin duda el botón de encendido para mi ansiedad, sentí que sin importar que tanto nos esforzáramos mi equipo y yo, nunca iba a ser suficiente. En diciembre, comenzaron los paños de agua tibia el discurso de mis jefes de intentar salvar la moral del equipo después de haberla arrastrado por el suelo, vendiendo la idea de que todos éramos importantes y brindándonos más razones económicas para seguirla dando toda, para ese momento yo había dejado de creer en la promesa de valor de la empresa para con sus empleados, me comencé a dar cuenta de la persecución laboral y el sadismo que existía, comencé a verlo todo con unos nuevos ojos ¿y para ser sincera? Dolió como nunca antes, fue como despertarse en un sueño bonito y darse cuenta de los monstruos que estaban detrás del traje.

Para finales de diciembre e inicios de enero, mi decepción era absoluta, con los ojos totalmente abiertos me fue imposible ver sus acciones con ojos positivos, siéndome inevitable analizar todo el circo como maniobras de manipulación emocional a través del agradecimiento, la falsa sensación de seguridad y la mentira de ser una empresa diferente que le preocupa el bienestar de las personas incluyendo sus empleados. Al ser una maniobra desgastante intentar ver el lado bueno simplemente dejé de hacerlo y me concentre en ignorar cuanto em fuese posible lo que estaba pasando a mi alrededor, seguí trabajando como la persona que soy y la profesional que quiero ser, aprendiendo de todo y esforzándome en hacer todo bien y evitar llamados de atención. Pero los detalles de sus verdaderas caras seguían allí y sus acciones doble intencionadas cada vez se acercaron más hasta el punto en que me fue imposible no verlas. Me di cuenta que llevaba casi todo diciembre trabajando en el turno de la noche cuando debía ser rotativo, me di cuenta que poco a poco todo mi tiempo y espacio en la vida se convirtió en ser parte de ese lugar y «luchar» por los objetivos y metas que ellos se habían propuesto, pero en algún punto también me vi como que no les importaba, la luz llego cuando me enferme y fue demasiado sencillo para ellos decirme que no fuera a la inauguración de la nueva oficina y que me quedara en casa, en donde a nadie le importó si me estuviese muriendo y nadie de «talento humano» pareció preocupado por mi salud.

Volví a terapia con ganas de resolver si estaba siendo demasiado negativa y la depresión me estaba ganando y me di cuenta de que si bien por un lado era así, mi realidad era que a penas estaba viendo la punta del iceberg. Poco esperaba yo que el viernes de mi primera semana en la nueva oficina me diera cuenta del trasfondo macabro y asqueroso en el que estaba metida y no me había dado cuenta: la red de privilegios, la burocracia, el nepotismo, las tácticas de manipulación emocional, el abuso emocional, las burlas detrás de la espalda de las personas, la denigración de aquellos que tienen títulos universitarios, la presión y persecución laboral a partir de un grupo de personas que se crearon en la mente una idea de superioridad por estar más cerca del dueño, entre otras cosas.

He sido victima de un abuso generalizado nunca concentrado directamente en mí, tal vez porque no he dado razones y tal vez porque vivo en mi propio mundo, no confundo las relaciones interpersonales con las laborales, no borro los limites en torno a mi persona, no permito ser manipulada económicamente o con mis aspiraciones personales porque soy transparente y abierta hasta un límite permitido a las personas fuera de mi pequeño circulo amistoso, nadie conoce que me motiva realmente como para hacer el teatro de dármelo y hacerme sentir agradecida, ninguno de ellos conoce que aspiro hacer en el futuro como para brindarme algún medio de poder hacerlo y después amarrarme a ellos con el sentido de deuda y agradecimiento. He sido protegida por mi misma de una forma inconsciente, realmente admirable. Aunque para ser sincera no he podido prevenir y protegerlo todo, pero lo que se ha filtrado no ha sido ni el 1% de la persona que realmente soy.

Agradezco que su poder en mí sea limitado, que lo que me hayan dado no haya sido realmente significativo porque la forma en la que la vida me ha tratado ha sido más que benévola, en donde un par de bonos en dólares significa la satisfacción de un lujo tonto y no la solución a un problema profundo, en donde la decisión de seguir allí es mía y en donde trabajar o no hacerlo no cambia mucho afortunadamente mi situación actual. Trabajo por el gusto de trabajar y no por necesidad porque la vida me premió con una mujer fantástica como madre que enfoco sus decisiones y pensamientos en hacer que yo nunca tuviera que deberle nada a nadie, brindándome las herramientas más importantes para nunca permitir que alguien más defina mi valor como persona y profesional, regalándome la seguridad y la estabilidad económica en toda mi vida, para que en este momento en donde me encuentro en un entorno laboral tóxico pueda decir que me quedo para brindarle un poco más a mi hoja de vida pero en el momento en que mis limites sean sobrepasados pueda elegir salirme de allí.

He aprendido innumerables enseñanzas en este lugar, de las cuales estoy sanamente agradecida pero no tengo ni un ápice de deudas con ellos, ya no, porque en algún momento si me sentí en deuda y fue en ese inicio, en ese punto donde me sentía una nada y me cuestionaba como profesional y como persona, en ese punto en donde me sentí «rechazada» por todo el mundo y «aceptada por ellos», olvidándoseme que habían 2 empresas interesadas en mi y que meses después de trabajar en ese lugar todavía me llamaron e intentaron contactarse conmigo. Cuando superé eso pude ver que me habían contratado por un rasgo de mi personalidad, me hicieron ver que en efecto era un privilegio para ellos mi decisión de haberme quedado en ese lugar, me dieron armas para entender que si bien no era «imprescindible» para ellos, ellos tampoco lo eran para mí, que existe un número gigante de empresas en el mundo laboral y que aunque esté difícil conseguir empleo en este momento, la vida es de tiempos que solo entiende una fuerza superior.

Me encuentro en duelo de aquella empresa que me vendieron en un inicio y encajaba a la perfección conmigo, me duele tener que vivir en la realidad donde todo eso fue una mentira, pero es un duelo más que tengo que vivir en este momento, una situación más que hace parte de mi vida y que voy a superar a mi ritmo. Muchos se preguntarán ¿y ahora que vas a hacer? ¿Cómo te vas a quedar allí sabiendo la mierda que son? Para ser sincera la elección de quedarme allí por un tiempo me hace cuestionarme moralmente, sin embargo miro lo difícil que esta la economía y la política en mi país y no me gusta la idea de quedarme desempleada en este momento, aun mi instinto dicta que debo quedarme allí por un tiempo, siento que puedo aprender mucho más y salir con la cabeza en alto y tan victoriosa como pueda de esta situación.

La vida es una máquina bien aceitada en donde todas tus acciones tienen consecuencias, lo bueno y lo malo se devuelven a ti de forma inesperada, la esencia de tus acciones no va a ser nunca más fuerte que lo que realmente estás haciendo y como eso afecta a los demás, tal vez quiera quedarme allí a ver como funciona un poco el karma y también para darle tiempo a la vida de que me encamine hacia donde tengo que llegar en este momento de mi vida, porque sigo siendo un bote navegando en el amplio mar.

The lord is testing me

Llevo semanas luchando con una crisis depresiva muy compleja de la mano de un duelo que me ha costado demasiado poder vivir con ello. Con sinceridad en el momento estoy a punto de vomitar o de entrar en un ataque de pánico, he intentado mucho levantarme de la cama a pesar de las pesadillas y los sueño difíciles, de sentir que no tengo propósito y que estoy gastando aire innecesariamente. Lo estoy intentando, intentando mantenerme a flote y no pasarme los días sintiendo que cada vez me pesa más existir…Hoy quise no quedarme en cama, sigo en pijama pero he salido de mi habitación. Me llegó un test de una oferta de trabajo o algo así y me puse hacerlo a pesar de que tenia ganas de hacer un diplomado que llevaba dilatando porque no podía concentrarme, lo hice y de alguna forma mi mamá trajo a colación un tema que me venia molestado que es el pago de mi seguridad social, una de las tantas líneas en las que me mantiene y sus palabras realmente no tuvieron maldad pero vaya que me hicieron sentir humillada y es que la gente creería que estar desempleado y ser mantenido es un jardín de rosas…pero se equivocan por completo. Con sus palabras me sentí muy arrinconada con la vida en general pero aun no tan necesitada como para ir a exponerme pero de seguro que estoy a media frase de sentirme así.

Cada día me siento peor y hoy no me sentía tan en la inmunda hasta ese incidente, no sé hasta donde voy a llegar ya de por si estoy frustrada, deprimida y ansiosa. Me siento tan cansada de todo y sin ganas de nada, siento que me pesa la existencia y que vivir me ha quedado grande. A eso se le suman la expectativas de que consiga algo, de que haga algo y eso es ya de por si insoportable. No quiero estar más así y no sé cómo salir, no sé como no hundirme más, no sé como dejar de ser yo y sufrir siempre por lo mismo. Me siento demasiado inútil.

La costumbre de tener depresión y no saberlo.

Es interesante como las cosas que aprendemos hacer en la niñez se nos van quedando como hábitos y algunas de ella se hacen tan de nosotros mismos que no nos damos cuenta cuando las hacemos. Aquello de hacerme la fuerte y reprimir mis verdaderas emociones, es una habilidad que pulí con los años y generalmente es funcional, excepto para situaciones como en la que me encuentro hoy. Recién ayer me di cuenta que estaba en medio de una crisis de depresión después de que estuviera hablando con mi mejor amigo de las semanas que llevaba sintiéndome mal, desganada y desmotivada de todo y de todo, me di cuenta que pasaba los días improvisando y evadiendo todos mis pendientes, ansiando que llegara siempre la hora de dormir pero no pudiendo dormir a esa hora por algún malestar. Tengo unas ojeras muy marcadas y me cuesta concentrarme, hoy me puse a llorar de la nada mientras hablaba con mi prima, me excuse con que estaba muy sensible…y es que es un nuevo nivel de dificultad estar en un bache de depresión mientras al mismo tiempo estás pasando por el proceso del duelo por la pérdida de un ser querido, ser amado, ser adorado… No recuerdo cuando fue la última vez que estuve sola en casa por más de media hora y hoy que mi mamá salió, me quede hablando con mi prima un rato y me vi no queriendo colgar el teléfono, cuando finalmente lo hice, me derrumbe en lágrimas en mi cuarto : llorando por todo pero realmente sin saber por qué lloraba, lloraba porque me dolía, porque la frustración me podía, porque estaba sola, porque mi padrino está muerto.

Llegué a un punto que me vi a mi misma y supe que necesitaba ayuda, me encontraba en un torbellino que me esta hundiendo. Le escribí a mi mejor amigo y después lo llamé. Le dije que me hablara, que después le explicaba…él es una persona más de escuchar que de hablar y sin entender bien que pasaba comenzó a balbucear sobre muchos temas, le pedí que siguiera hablando mientras aun lloraba, me decía cosas que me hacían reír y mi risa terminaba en llanto. Sentí su preocupación por el teléfono, me sentí mal por él. Seguimos hablando de todo y nada al mismo tiempo, respiré profundo y me sentí más centrada, tuve piedad de él y comencé a explicarme, le dije qué sentía y lo pesado que estaba siendo para mi vivir y existir en general. Lloré de nuevo por sentir que la vida me estaba quedando grande, por sentir esta frustración tan profunda y sentirme tan sola y perdida. Le conté todo, repasándole todo lo que había desencadenado mi estallido y él solo me escucho, con pequeñas palabras para animarme a seguir hablando. Lo saqué todo hasta que finalmente sentí mi cabeza clara, le agradecí por escucharme y estar conmigo, siguió hablándome bajito y repitiéndome que él estaba ahí para mí.

Pocas veces he tenido una crisis en la que me sienta tan perdida, aun más porque solo hace poco acepte que sufría de depresión. Pero es diferente cuando sabes que alguien que te ama te esta escuchando y le importas lo suficiente como para no entender por qué carajos estás llorando descontroladamente pero está ahí para escuchar ese llanto. No puedo evitar sentir que aquella sensación de llegar a perderme es inminente porque poco a poco dejo de sentirme como yo misma porque la final en este momento de junio , realmente no tengo nada a que llamar mío: no tengo mascota, no tengo trabajo, no tengo un proyecto, no tengo un sueño activo, no tengo ganas de nada, ni motivación ni esperanza ni fe, no tengo planes ni herramientas…de alguna forma siento que estoy en posición fetal esperando que la marea me ahogue.

22 de abril de 2021: La pesadilla continúa

Aún me es difícil recordar esos días por lo que parece que todo lo escribo de forma vaga, es un esfuerzo casi físico intentar relatar todo lo que sucedió, pero continuo intentándolo:

Después de escribir en mi celular recuerdo solo quedarme ahí, viendo la sala vacía y escuchando la música que mi padrino quería que le pusieran cuando muriera. No sé que me pasó por la mente sólo sé que me sentía vacía, que cada vez que lo miraba en el ataúd me parecía una mentira, que cada vez que recordaba un detalle se me llenaban los ojos de lágrimas. Como a las 10:00 AM mi primo volvió para llevarnos a casa a que nos cambiáramos después de que la primera parte de la familia se fuera y regresara, viajamos de nuevo a la casa para cambiarnos y desayunar, el día estaba hermoso, el sol estaba muy brillante y el cielo despejado, para cuando llegamos ya había mucha gente, saludamos, hablamos y esperamos. Para ese momento mi cuerpo se había puesto en modo ahorro de batería, me sentía apagada pro dentro pero interactuaba con las personas como si nada, acompañé a mi prima menor a que comprara algo de comer y beber, nos quedamos ahí como siempre, las dos apoyándonos la una en la otra, una de mis mejores amigas me llamo para decir que había llegado, le dije donde estaba y me preparé para comenzar a llorar desconsoladamente peor fue una sorpresa cuando las lágrimas no pudieron salir, no lloraba y nos e me quebraba la voz, hablaba sin vida, cansada de todo y con un dolor que había trascendido, me quede afuera un rato con ellos narrándoles lo que había sucedido y después de un rato entré a la sala de velación que repentinamente se había llenado y había mucha gente por cualquier lado.

Me sentí confundida y reconocí una espalda, me acerque y le toqué el hombro al hijo de mi primo, uno de mis compinches de vida, nieto de mi padrino y el único que podía acercarse a entender lo que yo estaba sintiendo, al momento que em vio me abarco en sus brazos y lloramos, lloramos mientras mi sobrina nos abrazaba y nos sostenía, lloramos, se aferró a mi y me sentí hundirme cada vez más en la tristeza. Nos soltamos y seguí agarrada a la mano de mi mejor amiga y su esposo, me escucharon hablar, ver a mi alrededor, ser abrazada por gente, recibir palabras de consuelo, respirar profundo, rezar mientras temblaba, me llevaron de la mano cuando tenia que moverme, se encargaron de llevarme a mí, a mi mamá y a mi tía detrás de la carroza fúnebre hasta el cementerio. Viajamos por un tiempo largo, seguimos mi carro a los lejos en donde iba el resto de mi familia cercana, un bus en el que iba la otra gente, motos y otros carros particulares. Cuando llegamos al cementerio se me fue cerrando el mundo pero aguanté, mi mejor amigo me dijo que iba a ir y estaba pendiente de su llegada, entré a la iglesia y respiré profundo mientras me sentaba en la fila de adelante con mis primas y mi sobrina, cuando la música comenzó sentí que se me hundió más el alma, entro el ataúd y escuchamos al padre, no sé cuantas veces me desdoblé dejado caer la cabeza entre mis piernas, no escuché ni preste atención a lo que decía el padre, hicimos una especie de despedida en la que la familia se unió cerca al ataúd, nos abrazamos, el padre dijo algo más…y luego llego el momento de despedirlo.

Respiré profundo y me aferré al brazo de mi prima en caso de que cediera. Respiré profundo y comencé a caminar, la gente que no había estado en la sala de velación se acercó a saludar y dar las condolencias, vi a mi mejor amigo y me deslicé a él, me aferre y lloré en sus brazos, me consoló como solo él sabe hacerlo, lo solté cuando me sentí más fuerte y seguí caminando con ellos detrás de mí. Me encontré con otra de mis primas que me abrazó fuerte, vi mucha gente borrosa a mi alrededor, respiré profundo y me subí al auto de mi mejor amiga, le pedí el favor a uno de mis primos hermanos que subiera a mi mejor amigo en su moto hasta el sitio en donde estaba el lugar donde íbamos a enterrar a mi padrino. Subimos recorriendo con la mirada el cementerio, viéndose demasiado colorido y vivo para lo que estaba viviendo, cuando dijeron que teníamos que despedirnos, me derrumbé, lloré, lloré, lloré con ganas, desquebrajándome mientras alguien me sostenía. Colocamos la música que él quería y lo vi por última vez.

Subieron el ataúd a donde debían meterlo en el hueco, y yo me salté un par de respiraciones, sintiéndome tan tensa como una flecha y con ganas de vomitar…pero el ataúd no cupo. Mi padrino era un hombre grande de poco más de un metro con ochenta y seis centímetros, se hicieron 6 personas a hacer el hueco más grande y todavía no podían meter el ataúd, sonreí de lado mirando al cielo, él nunca dejaba que uno se fuera cuando uno quería, los tiempos siempre eran los suyos, él era quien decidía cuando se hacían las cosas, no antes no después y en ese momento hacia lo mismo. Paso media hora antes de que finalmente pudieran hacerlo encajar allí y para ese momento la brisa de la tarde había calmado los sentimientos que habían dentro de mí. Cuando em despedí, lo hice sin llanto, acompañando y sosteniendo a mi prima menor para que no le cedieran las piernas.

Sin embargo y después de que todo pasó, seguía sin poder dormir, sin poder llorar, sin poder comer a gusto, la comida me entraba solo la mitad y no más. Al día siguiente manejé de regreso a casa y esa noche sí pude dormir después de llorar un rato, después de desahogarme en palabras para mi padrino, agradeciendo en voz baja por todo, pidiéndole fuerza, recordándole que lo amaba. El duelo no es fácil, al lunes siguiente no pude salir de casa para mi cita de terapia y la tuve por videollamada, hablamos sobre el duelo y la forma correcta de llevarlo.

La vida no se detuvo pero no se ha hecho fácil vivirla, a decir verdad siento que entre más días pasan más complejo se vuelve, más falta me hace, se siente más la ausencia y se siente más el dolor. Hay días en que me acuesto llorando y otros días en que lo primero que hago al levantarme es llorar, cada que sueño con él me siento más vacía e incluso en uno de esos sueños me pidió que soltara los recuerdos para que lo dejara ir porque a esa parte de vida que yo tenía por delante él ya no podía acompañarme, porque a ese muro que yo había subido él no podía subir y yo tenía que seguir adelante. Me lo pidió animándome, sonriéndome mientras me despedía con la mano como siempre y lloré como lloro ahora mientras escribo esto, porque nunca me imaginé que me iba a tocar vivir cualquier parte de mi vida sin él en ella y porque aun me deprime el solo intentar pensar en el futuro sin él.

21 de abril del 2021: La pesadilla.

Hace varias semanas comencé a escribir esta entrada de este blog pero no me sentía en absoluto capacitada para hablar de esto, así que empezare desde donde lo dejé aquella vez:

De niña siempre pensé que perder a alguien de mi familia iba a ser una pesadilla, me gustaría decirle a mi yo de infancia que tenía demasiada razón, había tenido problemas para dormir al inicio de la semana, casualmente la noche del martes la dormí completa y me levanté de muy buen humor, mi prima mayor escribió haciendo un grupo de WhatsApp para comunicarnos información sobre mi padrino, había entrado a una cirugía estética par una herida que tenía en el pie. Pasadas las 10 llamo y no le contesté, me pareció raro y le escribí que si sucedía algo que si la volvía a llamar y volvió a llamar me pidió con voz contenida que le pasara a mi mamá, me preocupé y observé a mi mamá recibir la llamada, al inicio mamá no entendió hasta que creo que dijo «¿Cómo que el viejo se fue?» Mire a mi mamá confundida y dije que no, retrocedí mientras mi mamá intentaba agarrarme, «no, no, no» repetí una y otra vez, me bloquee. Mi prima dijo que no se había podido comunicar con sus hermanos cogí el teléfono y marque el numero para luego pasárselo a mi mamá, ella hablo con mi primo mayor…me bloquee y me metí a bañar, mi prima menor me escribió diciéndome que le dijera que estaba pasando, me sentí vacía por dentro, le marque y le pase el teléfono a mi mamá, ella le dio la noticia, mi prima no entendía, lo siguiente fue un borrón de llamadas y mucho llanto, me vestí como pude y me tome un jugo verde…No podía manejar así que pedimos un carro que nos llevara al hospital, lloré todo el camino.

Al bajarnos del carro vimos al sobrino de mi padrino, subimos con él, yo iba d ela mano de mi mamá. Sentía un vacío en el estómago, lelgamos y vimos a mis primos, nos abrazamos, comenzamos a buscar las vueltas qu ehabia que hacer y a esperar que nos «entregaran» el cuerpo. Me concentré en eso, mi prima mayor nos pidió compañía para recoger las cosas de la habitación de mi padrino, subimos un piso y mientras la esperábamos, llame a mi tía y a mi tío para contarle haciéndome la fuerte para dar la noticia con calma. Mi prima salió con las cosas, me abrace a la primera bolsa, mi prima dijo que algo se le había olvidad y yo sabía que era…ella salió con la cartelera que le había hecho a mi padrino con fotos de la familia y que decía «Te amo ¡Sigue luchando!» Rompí a llorar. Bajamos y me dieron la labor de llevar a mi prima a comer algo, baje y logre que se comiera un buñuelo con un café, vimos al médico que se acercó para darle palabras de ánimo, al subir parecía como si nos lo fueran a entregar, debíamos bajar a algún lugar y tomamos todas nuestras cosa y nos fuimos los 4.

Entramos a algo que se llamaba «sala de transición», mandaron a mis primos a hacer unos pagos y yo me quede con mi mamá allá, nos ofrecieron aromática o tinto mientras esperábamos, yo tenia ganas de ir al baño desde antes de salir de mi casa, busque un baño con la mirada, me acerque y me equivoque de puerta. Vi un par de personas cubiertas con sabanas, el más cercano a la puerta sin verlo…lo reconocí solo por los pies. Se me quitaron las necesidades y volví afuera ¿Cómo explicar lo que sentí? Se me desquebrajo un poco el alma. Después de un rato, volvieron mis primos, el señor nos dijo que podíamos entrar a verlo…creo que nunca me habían temblado tanto las manos, entramos y mi primo descubrió la manta, esta ahí viéndose como si estuviera dormido, el llanto lleno la sala, me acerque …mi prima repetía que estaba frío, me hiperventilé y camine de espaldas, salí llorando y me puse en cunclillas, haciéndome lo más pequeña que pude llorando desconsolada, era verdad…se me había ido, se me fue el que me cuidaba, se me fue una de as constantes en mi vida, lloré a sollozos que me ahogaban, lloré mientras me dolía el pecho, mi mamá intento levantarme del suelo y no pude, le pedí que me dejara ahí, lloré, lloré y lloré, mi prima se acercó y me abracé a sus piernas, sentí que le cedieron un poco, me abracé a ella y lloré. Me calme un poco y me acerqué de nuevo junto con mi mamá que estaba más que afectada, espere un rato y cuando solo estábamos mi prima y yo lo abracé, estaba frio y no me devolvió el abrazo, le tomé la mano con la sabana encima y le dije «Te Amo Mucho», lo repetí tantas veces mientras mi prima me daba palmaditas en la espalda…Nos juntamos de nuevo y tocándolo rezamos, estaba frío…

Mis mejores amigos me llamaron, me escucharon llorar, pedí una pastilla para el dolor de cabeza, me senté afuera mirando al cielo entre distintas plantas, respiré profundo y atravesé el dolor. Tenia ganas de vomitar por la congestión y el dolor físico-emocional.

Seguíamos esperando que mi prima menor llegara para que lo viera, yo tenia dolor de cabeza y me sentía indispuesta, en algún punto me dieron ganas de nuevo de ir al baño, pase a la puerta siguiente e hice lo que tenía que hacer, pero antes de salir me dieron ganas de vomitar, vomité mientras escuchaba a mi prima menor llorar en la habitación siguiente, me sentí enferma. Sali y la vi diciendole a su papá que ibamos a estar bien,q ue se fuera tranquilo. Me quebré y la abracé, nos quedamos afuera sin alma, mi rpimo mayor intentando hacerse el fuerte sigioo habalndo hasta que se desdoblo y las rodillas le cedieron, lo abracé por detrás mientras mi prima mayor lo sostenía por delante, ´le lloró por unos momentos y luego se recompuso. Terminamos de esperar que se hicieran tramites y nos fuimos con las cosas que habia en su habitación como si llevara mi alma en unas bolsas, subimos al taxi del sobrino querido de mi padrino, me contuve y me sentía fuera de mi realidad y a mitad del camino le pregunté a mi madre por una bolsa ya que tenia ganas de vomitar, no importo que tanto buscamos la bolsa terminé vomitando en una esquina en su mayoria agua porque no tenía nada más en el estómago solo agua y gatorade porque el resto lo jhabia dejado en el baño, vimité la puerta del taxi y mi ropa, me disculpe dios sabe cuantas veces, él no tenía tiempo para ponerse a limpiar porque teniamos que seguir volteando.

Finalmente llegamos a casa, a la casa de mi padrino, a la casa en la que él me había recibido durante años pero que en los ultimos meses no habia estado y ya nunca más estraía, nos recibieron mi sobrina y la esposa d emi primo, tuve que pasar de los abrazos e ir directamente a cambiarme y lavar el pantalón que era el único que habia lelvado. Mi ´prima y mi mamá buscaron la ropa para ponerle a mi padrino en el ataúd mientras el sobrino de mi padrino lavaba la puerta de su taxi, algunos intentaban respirar mientras yo intentaba no quebrarme. Nos dejaron solas en casa a mi sobrina, la esposa de mi primo y a mí, me quedé con ellas tomándome una aromática y relatando lo que habíamos vivido nosotras, las escuche hablarme, nos quedamos ahí llorando un poco, hablando de lo bueno, buscando unos papeles que necesitaban, encontrando fotos, preparándonos…Esperamos hasta las 11:30pm que nos lo entregaban, fueron muchas horas que la pasamos intentando comer, llorando, consolándonos, intentando prepararnos para la noche y el día siguiente, yo intenté dormir en la pieza de mi prima pero no pude hacerlo, simplemente no podía dormir y no podía hacer que la pesadilla se acabara.

Salimos pasadas las 10 de la noche, vimos la ciudad moviéndose en la noche, todos e sentía ajeno a nosotros. nos dejaron esperando 20 minutos fuera de la sala de velación y cuando entramos, todo se sentía más allá de irreal, entramos directo a la habitación donde había una cama, dejamos los bolsos y nos hicimos al fondo de la sala mientras todos los demás fueron a ver el ataúd, estuvimos lejos hasta que juntos nos acercamos. Mi mente funciona de aquella forma en que se niega la información hasta que algo le demuestra que es verdad, a pesar de haberlo tocado y haber abrazado su cuerpo frio seguía necesitando verlo ahí para entender que nunca más lo iba a tener cerca de mí. No funcionó. El shock me hizo devolverme mientras me sobaba el cabello con desespero y mi primo me sostenía mientras yo me preguntaba ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué?

Mi mamá se deshizo en llanto desgarrador mientras mis primas la sostenían, en ese instante sentí que me iba a volver loca. Nos sentamos en el mismo lugar que antes, todos sin alma y con los ojos hinchados, preocupada por mi mamá le pedí compañía a mi primo el mayor para que fuéramos a buscar valeriana para darle a mi mamá, así que hice algo que no haría en mis cinco sentidos y fue caminar el centro de mi ciudad pasada la media noche buscando una farmacia, después de 3 cuadras y sujetos muy extraños mi primo y yo reaccionamos y nos devolvimos, acordamos ir a mi casa a buscar el carro para facilitarnos el transporte el día siguiente y de paso la valeriana. La noche tiene un encanto que hace parecer todo parte de un sueño, mi primo manejaba mientras yo vivía las luces de la ciudad, creo que a las 2:40 am me acosté con mi prima mayor para que descasara mejor, no podía dormir solo quedarme ahí acostada con los ojos cerrados tratando de dar consuelo y compañía, así em fue la madrugada, acostándome y levantándome, hablando y escuchando, siendo acompañada por el ruido de la calle, del llanto de la sala de velación, por el sonido de las ambulancias e incluso por una persecución con tiros. Cuando la luz de la mañana se hizo presente no quedaba casi nadie en la sala de velación, repartidos estábamos algunos y mientras otros descansaban me quedé al lado del ataúd, suspiré y lloré para luego escribir a las 8:00AM

«Te me fuiste, después de tanto luchar por volver con nosotros a casa, te nos fuiste. No sé que voy a hacer sin ti, la vida nos va a cambiar por completo ¡Ay, mi padrino! Acá queda tu ojo de pájaro, tu papeleta, tu ahijadita…te extrañaré tanto el resto de mi vida, el resto de mis pilares en la vida, te extrañaré en cada nueva aventura, cada nueva celebración y cada momento de dificultad. Te extrañaré cuando tenga miedo y también cuando quiera tu protección, extrañaré tus llamadas aunque no era yo con quién hablabas cada noche. Te amo mucho, te amo como la gran parte de mi vida que eras: como al padrino , el tío y el abuelo que siempre fuiste para mí. Gracias por estar en todo con tu camisa amarilla, por bailar el vals de mis 15s conmigo mientras vestías de blanco, por todas las veces que me protegiste cuando tenía miedo, por todas las veces que me recibiste sentado en tu escritorio cuando llegaba del colegio, por el millón de abrazos y las chocolatinas de despedida, por las palmaditas en la espalda y tu mano despidiéndose a lo lejos.

Gracias por amarme a tu manera»

Fragmentada

Yo tenia pensado levantarme hoy y hacer lo que tenia pendiente con la mejor energía, quería hacer un poco de ejercicio, bañarme y sentarme a trabajar en mis ideas para las guías de colegio que tenia pendiente por hacer, quería terminar al menos una para intentar escribir escenas candentes en el fanfic en el que estoy trabajado pero…nada suele ir por el camino que uno lo espera. Mi prima mayor llamó para pedirle ayuda a mi mamá sobre una situación delicada con su hermana menor, la que ha estado al frente de la situación con mi padrino y es que le pidió ayuda a la persona que supuestamente ha resuelto todo en su vida saliendo bien librada. Y es que era extraño que no ocurriera algo así cuando una persona carga tanta responsabilidad y culpa sobre la depresión y la ansiedad con las que ya estaba lidiando, la mente llega a un límite de aguante pero es extraño que mi familia se de cuenta ya que fuimos criados en la costumbre de que las emociones son algo que es personal y cada quien debe lidiar con ellas sea capaz o no, las emociones son algo que se maneja o se reprime cuando no podemos más y eso mismo es lo que está pasando ahora, escuché a mi madre decir en algún momento «Que bien me tenia engañada y yo creyendo que ella estaba pudiendo con todo…» y es que algo así era de esperarse: los esfuerzos que uno hace por llevar la fiesta en paz o mantenerse a flote, terminan siendo un insulto o una injuria contra la familia que «creyó» en uno.

El hecho de que una persona a la que quiero tanto este tan al limite como para buscar ayuda desesperada en una botella toca fibras internas, en parte siento culpa por no haber podido ser de ayuda antes pero la culpa no sirve de nada sino busco formas de ayudar ahora que sé sobre la situación. Sé que me necesita y sé que debo prepararme para que tome de mi la ayuda que pueda necesitar, para que no se sienta sola. Mi primer reflejo fue pasmarme y pensar una y otra vez tratando de entender el por qué, usando toda la información que ella había confiado en mi para meterme un poco en sus zapatos y entender para buscar ayuda, como sola no pude hacerlo porque mi mente se fragmentó en mil pedazos que buscaban una solución como siempre lo hace, busque ayuda en mi psicóloga. Le comente la situación a grandes rasgos y como mi mente iba a mil y em dio consejos, me hablo de la situación y me permitió formular ideas para acercarme a mi prima mayor con el fin de ayudarle a ambas.

Y pensé y analicé y exprimí las palabras de mi psicóloga con lo que sabia yo de mi prima y como podría reaccionar hasta que redacte un bosquejo de lo que había que tener en cuenta , de lo que sin duda destaco: «…se entiende que puedas buscar evadirte de la situación difícil que hemos estado viviendo sumada a tus propios problemas personales y tus luchas previas con la depresión y la ansiedad pero estamos preocupados por ti porque te amamos genuinamente, porque no estás sola en esta situación ni en ninguna otra, porque estamos para ti como sabemos que tú has estado para nosotros, porque este camino de la evasión sin que ninguno de nosotros (incluida tu misma) nos demos cuenta, puede llevarte por el camino a una adicción como le ha pasado a muchas otras personas y es lo que menos queremos para ti”.

Creo que estoy harta de seguir con los métodos de culpa y manipulación emocional, esos en los que te tragas todo porque cada quien lleva su propio infierno. Creo que todos podemos ayudarnos, quiero creer que las personas llevan algo bueno dentro de ellas antes de pensar que todo lo hacen por querer hacerle daño a los demás, yo creo que los intentos de lidiar con nosotros mismos también son válidos, que todo lo que hacemos tiene un valor e impacta, que sentirse mal por cualquier razón está bien, que puedes hablar y aunque no te entienda puedo escucharte e intentar hacerte sentir mejor. Estamos pasando por una situación difícil y cada quien al libra a su manera pero es vital que sea su decisión callar lo que esta sintiendo, no que ese silencio sea causado por un temor a que devalúen lo que esta sintiendo o le digan que es una mala persona por sentirlo , vivirlo o lidiar con eso de esa manera. Entiendo que todo es de aprender, de abrir el corazón y darnos cuenta que los demás también importan y deben importarte a pesar de que tal vez tú no le hayas importado a nadie.

Por lo pronto, espero que mi prima lo tome de la mejor manera y que este grito de ayuda que recién venimos escuchando haya sido a tiempo, creo que puedo soltar la culpa un poco entendiendo que debo aprender a escuchar las señales y salir del ensimismamiento para ver a los demás, mi error siempre es creer que puedo con todo a pesar de que me esté ahogando, a pesar de que el cuerpo y la mente no me estén dando ¿por qué no pensar que hay más personas que se pueden estar sintiendo así? ¿por qué no pensar que si para mi era tan difícil esta situación para ella iba a ser peor porque lleva más tiempo lidiando con su depresión y su ansiedad? Aunque por otro lado ¿de qué me hubiese servido saberlo si yo misma no puedo ayudarme? Está bien darme cuenta ahora, ahora que me decidía buscar ayuda y puedo ser sincera sobre la diferencia gigante que hace hablar con una persona y analizar lo que sientes y lo que has vivido, no he estado mucho tiempo en terapia pero voy poco a poco notando la diferencia tan grande que hace en la vida de una persona como yo. Mi mente se rearmó y ya no se encuentra tan fragmentada, aun estoy preocupada y ansiosa por lo que va a pasar cuando mis primas conversen pero no puedo hacer más que esperar y rezar porque las cosas tomen un buen camino.

Cuando no podeos con la vida hay que buscar ayuda en los que están cerca a nosotros así sepamos que no nos pueden ayudar realmente, porque tal vez ese es el camino correcto hacia la verdadera ayuda.

En mi cabeza un 17 de abril

Llevo días en los que levantarse es más que complicado, duermo más de 11 horas por días y quisiera poder quedarme dormida por más tiempo, cuando abro los ojos pienso en echarme las gotas para lubricarlos y me quedo con los ojos cerrados un rato sin realmente dormir, cuando finalmente siento que puedo abrir mis ojos me quedo mirando a un punto fijo pensando en nada y en todo a la vez, sintiendo que no quiero levantarme y que no tengo mucho para hacerlo, respiro profundo y tal vez suena el teléfono con noticias de mi padrino. 15 minutos después me levanto para ir al baño a hacer mis necesidades básicas, tal vez lavarme la cara, saludo a mi madre si me la cruzo en el camino, me hago una aromática y me dispongo a tender mi cama.

Me siento con mi aromática y enciendo el computador, reviso las redes sociales y pienso en qué voy a comenzar hoy, casualmente estos días comienzo por escribir algo para darme el placebo de que estoy haciendo algo por mi y para mí, aunque la verdad sea cierta de que en este instante no hay nada que me mueva mi vida para una dirección en la que yo quiera o sienta que es la «mía», escribo por un rato y después me enfrento a hacer lo que no quiero hacer, casi siempre algo del trabajo de mi mamá. Dependiendo de mi capacidad de atención, lo termino a finalizar la tarde o me canso lo suficiente para no terminarlo y retirarme a las 4 o 5 de la tarde, me hago bola en mi cama con un programa de T.V o un libro o una serie hasta que dan las 9 o 9:30 pm y comienzo a arreglarme para disponerme a dormir, me aplico las primeas gotas para lubricar los ojos y me pongo a orar, refugiándome unos minutos del día en la fe, aplico las otras gotas para la alergia y me dispongo a quedarme dormida.

Hay días en que pasan cosas pero no son muy comunes, hay días en que trabajo en el proyecto de mi mejor amigo pero tampoco son muchos. A este punto siento que estoy en una vida que no es la mía y no puedo estar más desmotivada a vivirla, se siente como que estoy reuniendo aprendizajes que me encantaría recibir antes para mi misma en otra vida, pero soy consciente de que no hay otra vida para mí, esta es la que tengo…cuando inicié este blog estaba muy segura de que si no hacía un cambio iba a estar muy profundo en un lugar oscuro y no me recuperaría a mi misma, tenía razón, cada día que pasa y cada día que me levanto siento que me pierdo un poco más, soy un barco que esta siendo navegado hacia una dirección donde no es feliz, un barco que le encantaría tener un pequeño faro que le mostrara el camino correcto, el camino hacia su felicidad.

Creo que hoy más que nunca me siento deprimida, ya no siento la frustración. Sólo sé que me siento muy triste y desmotivada porque parece que no hay aspecto en mi vida que este yendo en al dirección correcta: sigo sin tener vida laboral, sin encontrar aquello que realmente me apasione, mi vida familiar arde en lo tóxico, mi vida amorosa no existe…bueno, tal vez lo único que va a flote es mi espiritualidad. Sigo pensando constantemente ¿Qué hacer? ¿Hacia dónde ir?¿Cómo tomar el control? Sé que estoy sola en esta situación, sé que solo yo puedo hacer algo por mí pero me he quedado sin ideas, no sé si es la bruma emocional en la que estoy después de darme cuenta que sin importar cuanto lo intente nadie de lo que se supone que deberían estar para apoyarme, van a estarlo.

Mientras siga flotando, mientras siga navegando, mientras siga moviéndome … puedo conseguir no rendirme conmigo misma, confío en mí…solo estoy tomándome un descanso.