Hace varias semanas comencé a escribir esta entrada de este blog pero no me sentía en absoluto capacitada para hablar de esto, así que empezare desde donde lo dejé aquella vez:
De niña siempre pensé que perder a alguien de mi familia iba a ser una pesadilla, me gustaría decirle a mi yo de infancia que tenía demasiada razón, había tenido problemas para dormir al inicio de la semana, casualmente la noche del martes la dormí completa y me levanté de muy buen humor, mi prima mayor escribió haciendo un grupo de WhatsApp para comunicarnos información sobre mi padrino, había entrado a una cirugía estética par una herida que tenía en el pie. Pasadas las 10 llamo y no le contesté, me pareció raro y le escribí que si sucedía algo que si la volvía a llamar y volvió a llamar me pidió con voz contenida que le pasara a mi mamá, me preocupé y observé a mi mamá recibir la llamada, al inicio mamá no entendió hasta que creo que dijo «¿Cómo que el viejo se fue?» Mire a mi mamá confundida y dije que no, retrocedí mientras mi mamá intentaba agarrarme, «no, no, no» repetí una y otra vez, me bloquee. Mi prima dijo que no se había podido comunicar con sus hermanos cogí el teléfono y marque el numero para luego pasárselo a mi mamá, ella hablo con mi primo mayor…me bloquee y me metí a bañar, mi prima menor me escribió diciéndome que le dijera que estaba pasando, me sentí vacía por dentro, le marque y le pase el teléfono a mi mamá, ella le dio la noticia, mi prima no entendía, lo siguiente fue un borrón de llamadas y mucho llanto, me vestí como pude y me tome un jugo verde…No podía manejar así que pedimos un carro que nos llevara al hospital, lloré todo el camino.
Al bajarnos del carro vimos al sobrino de mi padrino, subimos con él, yo iba d ela mano de mi mamá. Sentía un vacío en el estómago, lelgamos y vimos a mis primos, nos abrazamos, comenzamos a buscar las vueltas qu ehabia que hacer y a esperar que nos «entregaran» el cuerpo. Me concentré en eso, mi prima mayor nos pidió compañía para recoger las cosas de la habitación de mi padrino, subimos un piso y mientras la esperábamos, llame a mi tía y a mi tío para contarle haciéndome la fuerte para dar la noticia con calma. Mi prima salió con las cosas, me abrace a la primera bolsa, mi prima dijo que algo se le había olvidad y yo sabía que era…ella salió con la cartelera que le había hecho a mi padrino con fotos de la familia y que decía «Te amo ¡Sigue luchando!» Rompí a llorar. Bajamos y me dieron la labor de llevar a mi prima a comer algo, baje y logre que se comiera un buñuelo con un café, vimos al médico que se acercó para darle palabras de ánimo, al subir parecía como si nos lo fueran a entregar, debíamos bajar a algún lugar y tomamos todas nuestras cosa y nos fuimos los 4.
Entramos a algo que se llamaba «sala de transición», mandaron a mis primos a hacer unos pagos y yo me quede con mi mamá allá, nos ofrecieron aromática o tinto mientras esperábamos, yo tenia ganas de ir al baño desde antes de salir de mi casa, busque un baño con la mirada, me acerque y me equivoque de puerta. Vi un par de personas cubiertas con sabanas, el más cercano a la puerta sin verlo…lo reconocí solo por los pies. Se me quitaron las necesidades y volví afuera ¿Cómo explicar lo que sentí? Se me desquebrajo un poco el alma. Después de un rato, volvieron mis primos, el señor nos dijo que podíamos entrar a verlo…creo que nunca me habían temblado tanto las manos, entramos y mi primo descubrió la manta, esta ahí viéndose como si estuviera dormido, el llanto lleno la sala, me acerque …mi prima repetía que estaba frío, me hiperventilé y camine de espaldas, salí llorando y me puse en cunclillas, haciéndome lo más pequeña que pude llorando desconsolada, era verdad…se me había ido, se me fue el que me cuidaba, se me fue una de as constantes en mi vida, lloré a sollozos que me ahogaban, lloré mientras me dolía el pecho, mi mamá intento levantarme del suelo y no pude, le pedí que me dejara ahí, lloré, lloré y lloré, mi prima se acercó y me abracé a sus piernas, sentí que le cedieron un poco, me abracé a ella y lloré. Me calme un poco y me acerqué de nuevo junto con mi mamá que estaba más que afectada, espere un rato y cuando solo estábamos mi prima y yo lo abracé, estaba frio y no me devolvió el abrazo, le tomé la mano con la sabana encima y le dije «Te Amo Mucho», lo repetí tantas veces mientras mi prima me daba palmaditas en la espalda…Nos juntamos de nuevo y tocándolo rezamos, estaba frío…
Mis mejores amigos me llamaron, me escucharon llorar, pedí una pastilla para el dolor de cabeza, me senté afuera mirando al cielo entre distintas plantas, respiré profundo y atravesé el dolor. Tenia ganas de vomitar por la congestión y el dolor físico-emocional.
Seguíamos esperando que mi prima menor llegara para que lo viera, yo tenia dolor de cabeza y me sentía indispuesta, en algún punto me dieron ganas de nuevo de ir al baño, pase a la puerta siguiente e hice lo que tenía que hacer, pero antes de salir me dieron ganas de vomitar, vomité mientras escuchaba a mi prima menor llorar en la habitación siguiente, me sentí enferma. Sali y la vi diciendole a su papá que ibamos a estar bien,q ue se fuera tranquilo. Me quebré y la abracé, nos quedamos afuera sin alma, mi rpimo mayor intentando hacerse el fuerte sigioo habalndo hasta que se desdoblo y las rodillas le cedieron, lo abracé por detrás mientras mi prima mayor lo sostenía por delante, ´le lloró por unos momentos y luego se recompuso. Terminamos de esperar que se hicieran tramites y nos fuimos con las cosas que habia en su habitación como si llevara mi alma en unas bolsas, subimos al taxi del sobrino querido de mi padrino, me contuve y me sentía fuera de mi realidad y a mitad del camino le pregunté a mi madre por una bolsa ya que tenia ganas de vomitar, no importo que tanto buscamos la bolsa terminé vomitando en una esquina en su mayoria agua porque no tenía nada más en el estómago solo agua y gatorade porque el resto lo jhabia dejado en el baño, vimité la puerta del taxi y mi ropa, me disculpe dios sabe cuantas veces, él no tenía tiempo para ponerse a limpiar porque teniamos que seguir volteando.
Finalmente llegamos a casa, a la casa de mi padrino, a la casa en la que él me había recibido durante años pero que en los ultimos meses no habia estado y ya nunca más estraía, nos recibieron mi sobrina y la esposa d emi primo, tuve que pasar de los abrazos e ir directamente a cambiarme y lavar el pantalón que era el único que habia lelvado. Mi ´prima y mi mamá buscaron la ropa para ponerle a mi padrino en el ataúd mientras el sobrino de mi padrino lavaba la puerta de su taxi, algunos intentaban respirar mientras yo intentaba no quebrarme. Nos dejaron solas en casa a mi sobrina, la esposa de mi primo y a mí, me quedé con ellas tomándome una aromática y relatando lo que habíamos vivido nosotras, las escuche hablarme, nos quedamos ahí llorando un poco, hablando de lo bueno, buscando unos papeles que necesitaban, encontrando fotos, preparándonos…Esperamos hasta las 11:30pm que nos lo entregaban, fueron muchas horas que la pasamos intentando comer, llorando, consolándonos, intentando prepararnos para la noche y el día siguiente, yo intenté dormir en la pieza de mi prima pero no pude hacerlo, simplemente no podía dormir y no podía hacer que la pesadilla se acabara.
Salimos pasadas las 10 de la noche, vimos la ciudad moviéndose en la noche, todos e sentía ajeno a nosotros. nos dejaron esperando 20 minutos fuera de la sala de velación y cuando entramos, todo se sentía más allá de irreal, entramos directo a la habitación donde había una cama, dejamos los bolsos y nos hicimos al fondo de la sala mientras todos los demás fueron a ver el ataúd, estuvimos lejos hasta que juntos nos acercamos. Mi mente funciona de aquella forma en que se niega la información hasta que algo le demuestra que es verdad, a pesar de haberlo tocado y haber abrazado su cuerpo frio seguía necesitando verlo ahí para entender que nunca más lo iba a tener cerca de mí. No funcionó. El shock me hizo devolverme mientras me sobaba el cabello con desespero y mi primo me sostenía mientras yo me preguntaba ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué?
Mi mamá se deshizo en llanto desgarrador mientras mis primas la sostenían, en ese instante sentí que me iba a volver loca. Nos sentamos en el mismo lugar que antes, todos sin alma y con los ojos hinchados, preocupada por mi mamá le pedí compañía a mi primo el mayor para que fuéramos a buscar valeriana para darle a mi mamá, así que hice algo que no haría en mis cinco sentidos y fue caminar el centro de mi ciudad pasada la media noche buscando una farmacia, después de 3 cuadras y sujetos muy extraños mi primo y yo reaccionamos y nos devolvimos, acordamos ir a mi casa a buscar el carro para facilitarnos el transporte el día siguiente y de paso la valeriana. La noche tiene un encanto que hace parecer todo parte de un sueño, mi primo manejaba mientras yo vivía las luces de la ciudad, creo que a las 2:40 am me acosté con mi prima mayor para que descasara mejor, no podía dormir solo quedarme ahí acostada con los ojos cerrados tratando de dar consuelo y compañía, así em fue la madrugada, acostándome y levantándome, hablando y escuchando, siendo acompañada por el ruido de la calle, del llanto de la sala de velación, por el sonido de las ambulancias e incluso por una persecución con tiros. Cuando la luz de la mañana se hizo presente no quedaba casi nadie en la sala de velación, repartidos estábamos algunos y mientras otros descansaban me quedé al lado del ataúd, suspiré y lloré para luego escribir a las 8:00AM
«Te me fuiste, después de tanto luchar por volver con nosotros a casa, te nos fuiste. No sé que voy a hacer sin ti, la vida nos va a cambiar por completo ¡Ay, mi padrino! Acá queda tu ojo de pájaro, tu papeleta, tu ahijadita…te extrañaré tanto el resto de mi vida, el resto de mis pilares en la vida, te extrañaré en cada nueva aventura, cada nueva celebración y cada momento de dificultad. Te extrañaré cuando tenga miedo y también cuando quiera tu protección, extrañaré tus llamadas aunque no era yo con quién hablabas cada noche. Te amo mucho, te amo como la gran parte de mi vida que eras: como al padrino , el tío y el abuelo que siempre fuiste para mí. Gracias por estar en todo con tu camisa amarilla, por bailar el vals de mis 15s conmigo mientras vestías de blanco, por todas las veces que me protegiste cuando tenía miedo, por todas las veces que me recibiste sentado en tu escritorio cuando llegaba del colegio, por el millón de abrazos y las chocolatinas de despedida, por las palmaditas en la espalda y tu mano despidiéndose a lo lejos.
Gracias por amarme a tu manera»