Como el 10 de julio de 2023, me cambió la vida: Parte 2.

Hay muchas razones por las que en los últimos años he estado más que conectada con mis emociones y rutinas, desde niña he tenido una relación muy estrecha con quién soy y cómo soy, por la ansiedad, los traumas y porque a fin de cuentas siempre he sido la unos persona que ha estado conmigo en las malas y en las buenas.

Así que cuando tres días después de la muerte de mi amigo, mi mente se silenció, sentí el verdadero terror. No me sentía ansiosa ni depresiva, el constante murmullo y dudas en mi cabeza repentinamente ya no estaban, el dolor estaba ahí pero se sentía entumecido. Me volqué al trabajo aprovechando que Inspiración estaba de vacaciones y yo había quedado a cargo de muchas de sus tareas, me enfoqué en hacerlo todo y que todo el mundo estuviera bien.

Coincidencialmente ese viernes tenía terapia y mientras narraba lo difícil que había sido, de sentía como que era la historia de otra persona, el dolor de otra persona, pero en cuanto tocaba algún recuerdo volvía a sentirme como una caja vacía. Mi psicóloga me dijo que había sido mucho en muy poco tiempo y me recomendó vernos la siguiente semana para ver cómo iba.

Seguí trabajando el triple, enfrentándome a mis emociones en las noches pero encontrándome de nuevo con el silencio ensordecedor, comencé a desconocerme; actuaba como un robot y reacciona a como se suponía que debía reaccionar, incluso para enfermarme mi cuerpo tomo la decisión de caer en cama justo un día que no tenia que ir a la oficina. Me frustré en terapia por no sentirme como yo, por no sentir ni poder pensar en el dolor, por no llorar y estremecerme; por no poder reaccionar de una forma “sana” pero fue allí mientras me exigía procesar mi pérdida de la manera correcta que me di cuenta de cuantos duelos estaba haciendo con la pérdida de él.

Más tarde en el mes, las cosas en el trabajo se complicaron y tuve que establecer límites diciendo a viva voz “No estoy en la capacidad mental, emocional ni física para aguantar esto de este compañero de trabajo, no quiero hacerlo y no lo voy a hacer porque a duras penas me estoy manteniendo a flote”. Por esos mismos días mi papá llamó con su circo de pendejadas queriendo que resolviera un problema en su vida, me negué e intentó manipularme con una de sus frases y amenazas más comunes, me cortó tajante, volví a sentir un poco y expresé “Porqué la vida me quita personas que quieren mi bienestar y me deja personas que solo me traen caos y problemas a mi vida”, también fui a verme la película de la Barbie a desbloquear los recuerdos más bellos de mi infancia y a conectarme con mi niña interior que fue feliz, me devolvió el aire y pude sentir una vez más.

Tuve que enfrentarme a líos administrativos desgastantes, a encontrarme con la culpa y el tener que llamar a Inspiración en sus vacaciones porque no sabía que hacer. Las emociones volvieron, una noche lloré por Hermosurita, le pedí disculpas, recordé lo hermoso que vivimos y los planes, abracé mi dolor y me consolé hasta que me quedé dormida y al día siguiente ya no me levanté en silencio ni entumecida por el dolor.

Me levanté inspirada, queriendo honrar a una de las personas que me veía de la forma más bonita posible, que creyó siempre que yo podía lograrlo todo, que fue mi fan #1 sin condiciones. Que me amó a su manera y con el que a la final siempre intentamos ser sinceros y honestos el uno con el otro, ese día me prometí trabajar aun más duro en ser esa persona que él se fue creyendo que era, es imagen grande, segura y fuerte que tenía de mí y además, me prometí vivir los momentos, aprovechar el ahora con mis amigos, compañeros y familia porque cuando lo perdí a él me di cuenta de que sin importar cuantos momentos hayamos vivido siempre me va a hacer falta haber vivido más con él, más abrazos, más tomadas de la mano, más charlas en las escaleras, más comida mexicana, más amaneceres, más años nuevos, más grados, logros, éxitos, más existencia y momentos juntos.

Quiero compartir con la gente que amo al máximo para que cuando me falten o les falte nunca se agote la fuente de recuerdos y momentos de amor…porque ese es el consuelo que queda al final.

Como el 10 de julio de 2023, me cambió la vida: Parte 1.

Últimamente se habla mucho de los eventos canónicos por los videos de tiktok, y estos son momentos que están destinados a pasar en tu vida, que no se puede alterar porque son el inicio o el final de alguna etapa de tu vida.

La mía me estaba preparando para uno de los momentos más reveladores, la última vez escribí risueña e ilusionada por el siguiente capítulo o la siguiente temporada en mi vida, y tal como en toda historia meses más tarde de lo que creí sería la tormenta me cambiaría sucedió un evento que me abrió de adentro para fuera y me dejó en el piso suplicando piedad.

El 11 de julio era una mañana normal común y corriente, debía ir a ponerle gasolina a mi automóvil, estaba cansada en general y no quería ir a trabajar, estaba aburrida, desganada…A las 6:15 am revisé mi celular y me encontré el mensaje de uno de mis amigos de adolescencia que también había sido mi novio, y ahí me decía “Se nos fue Hermosurita”

A la primera sabía que era verdad pero me negué, le escribí, le llamé para que me confirmara, el no me contestaba por lo que respire profundo y dije que no pasaba nada, necesitaba seguir, bastante distraída y torpe me fui a hacer lo que tenía que hacer.

Casualmente me encontré con una de mis amigas del trabajo entrando a la oficina y le dije rápidamente que podía estar pasando algo y que necesitaba que estuviera pendiente de mí. Respiré profundo y me senté en mi puesto de trabajo, se me ocurrió la idea de escribirle al que fue mi primer novio quien era muy cercano con mi Hermosurita, espere que me contestara mientras algunos compañeros del trabajo me saludaban, en cuanto él me contestó confirmándome la noticia el mundo se me astilló.

Sentía como si a la realidad le hubiesen lavado el color, me dolía profundamente y me sentía desgarrada. Recibí abrazos que no sentía, se acercó a mí gente que no recuerdo, me fui con mi amiga a una sala más tranquila a llorar y revolcarme en el suelo, llenándome de sus recuerdos, abrazándome de incredulidad.

Las siguientes horas la pasé en una mezcla entre zombie y robot, como Frankenstein, sonriendo sin sentirlo para preocupar a pocos, trabajando sin prestar real atención, moviéndome para que no doliera tanto, haciéndome la fuerte con todo el que me cruzaba, lloré en la noche en la soledad de mi cuarto.

Al día siguiente, en la tarde fui a la misa con cenizas, me impactó como una persona de casi dos metros podía ser reducida a una cajita que podían cargar en brazos, vi amigos que solo había visto en el barrio mientras crecía, nos sonreímos con tristeza, bromeamos como el lo haría, me aferré a mi tablita de salvación -aquel que habla intentado darme primero la noticia- pase el resto de la tarde con todos sus amigos mientras hablaba con mis dos exnovios, consolándonos los unos a los otros, me cayó una hoja de una palmera encima, una coincidencia curiosa.

Mi exnovio me mencionó que Hermosurita se quejaba de mis notas de voz tan largas y mi ansiedad se pegó de eso, pero lo sólo mí ando edad sino también el dolor y el instinto de sobrevivir. Me enojé con él y esa noche descubrí que quería hacerlo todo para no sentir el duelo, lloré de nuevo hasta quedarme dormida y cuando me levanté al día siguiente fue como que todo en mi se había apagado.

El fin de mayo y el comienzo de Junio

En cuestión de 5 días la vida se me ha puesto proverbialmente para arriba, de nuevo recordándome que la zona de confort es peligrosa y debe ser tomada con mucha calma.

Todo comienza con una oferta laboral que me pone a evaluar y re evaluar pros y contras de cambiar de trabajo, analizándolo desde todos los aspectos posibles para descubrir 2 días después que nada de lo que que yo tenia por certeza en mi grupo de trabajo era como yo pensaba que era.

He pasado por muchos estados anímicos, todos negativos, sintiéndome en el vacío absoluto hasta llena de ira. Hoy afirmo haber salido de mi zona de confort y estar muy perdida, se me condena como generadora de malestar dentro de mi equipo de trabajo porque doy una “energía” que los incomoda y me comunico de la forma que no es, todo es un concepto vago y del que me doy cuenta porque mi coordinadora se sentó a hablar conmigo.

He pensando demasiadas cosas, desde no entenderlo, sentirme dañada hasta entender cuál es mi responsabilidad y lo que puedo hacer en este momento. Sin embargo, algo dentro de mí se rompió y no sé cómo repararlo.

Quisiera decir que tengo ganas de arreglarlo todo y que me disculpen, pero no es así, lo único que quiero es dejar de ser el tema de conversación y malestar y estoy dispuesta a hacer lo que sea necesario para limpiar mi buen nombre y seguir adelante con lo que me corresponde a nivel laboral, aunque con una mancha imborrable más en mi historia.

Para ser comunicadora, me cuesta comunicar lo que siento y lo que me pasa, el resultado de años de reprimirme emocionalmente y guardarme todo para mí, lo que me ha hecho amargarme y no saber cómo interactuar con nuevos grupos de gente ya que siempre he sido una solitaria y este tipo de situaciones rectifican aún más el por qué me gusta estar sola.

Me he visto envuelta en estrés sobre estrés y situaciones que desafían mi entendimiento sobre el mundo, que me frustran y me entristecen. Por lo que las he tomado para mi y de forma consciente no las he dejado salir ni ser expresadas más allá de una y otra conversación, pero esto ha generado algo más entramado y es como mi inconsciente lo ha estado manifestando sin que yo me de cuenta o lo controle y eso es lo que ha terminado afectando a mis compañeros de trabajo.

Suelo estar en pleno control y que algo se salga de allí, me hace sentir avergonzada. Por lo que después de días de meditación soy capaz de ver mi error y prepararme para disculparme y comenzar a trabajar de forma consciente en cómo traer a lo consciente mis emociones para que no me delaten.

Es un ejercicio que me va a tomar tiempo en perfeccionar pero confío en que puedo lograrlo, no por nada durante todos mis años escolares ni profesoras ni compañeras se dieron cuenta del ambiente cargado de abuso verbal que me acompañó.

Ahora solo debo volver allí, cerrar los puentes hacia la verdadera yo y edificar la fortaleza y fachada que es socialmente y laboralmente aceptada para seguir adelante, si Elle de 7 pudo ¿por qué no podría repetir 20 años después? El asunto realmente importante es que va a ser algo que tendré que hacer con todos incluso aquellas personas dentro de lo laboral con las que he edificado una amistad, pero todo sea por no tener más líos laborales.

El universo y yo nos hemos comunicado en estos días, más de lo usual, me ha dado señales claras con letra pequeña y aunque no tomé la decisión más fácil y obvia, sé que el aprendizaje estará allí en algún lado y la recompensa vendra en forma de un nuevo lugar de trabajo con un ambiente profesional y menos drama del que tengo actualmente, el universo y yo sabemos que es suficiente.

La difícil tarea de pertenecer en un día lluvioso de mayo

Caminar en la lluvia mientras escuchaba la nota de voz de alguien que quiero se sintió como ir flotando y haber alcanzado el éxito, me sentí como ai perteneciera y a menudo me pasa con Magia.

Pero, la mayoría del día me encuentro viendo grupos de personas, duos de amigos y me siento fuera de lugar, como que no pertenezco. Incluso con mis amigas cercanas en el trabajo, somos 3 pero a menudo las veo y siendo que son ellas 2 y bueno…yo.

Me pasa con compañeros con los que me llevo bien, nos decimos los pikachu, porque siempre pensamos que hay solo uno de nosotros y rara vez tenemos la suerte de encontrarnos, pero ahí también los veo irse a una esquina a hablar entre ellos y parezco siempre estarlos buscando.

Esos son sólo dos ejemplos actuales, porque de la vida tengo muchos y por eso es que siempre me resuena la escena de un libro homoerotico donde un par de gemelos están con su pareja y el que se siente más dejado de lado dice:

¿Quieres saber por qué las cosas nunca fueron iguales?- gritó Banning dándole un fuerte empujón a Brian en el pecho-. ¡Debido a ti! Deiaste de hablarme como lo hacíamos antes. Eras el pobre Brian, que había sido herido por el mundo feroz. Pobre y dulce Brian que había sido engañado. Todo el mundo estaba tan preocupado por la forma en la que te afectaba, que yo era el último en quien pensaban en cualquier momento, cuando era yo el que había sido abandonado por ti.

»Pero tú sigues siendo el dulce, el que todo el mundo ama.

Demonios, incluso cuando la gente nos llama, tu vas en primer lugar. Brian y Banning. Brian y Banning. Siempre, Brian, y bueno, supongo que tendrán que aceptar a Banning. Fuiste tú quien me dejaste y sin embargo, yo seguía sin ser lo suficientemente bueno para que alguien me amara. iTú no confiabas en mí! iY nunca volviste a comportarte como antes aunque yo hubiera tenido razón! Si necesitabas consejo o hablar, acudías a Fergus. iTe has pasado seiscientos años actuando como la parte herida cuando fuiste tú quien lo causó!

»Nunca volviste a comportarte como antes. Actuabas como si yo fuera el malvado y exigente hermano mayor, y tú fueras el pobre bebé Brian. -Él me miró-. Y ahora que nos hemos encontrado con nuestro compañero sigues siendo el favorito. -Sus ojos se llenaron de lágrimas, que de inmediato los desbordaron. Se las secó furiosamente con los puños apretados-. Sé que soy el último. De nuevo me dejas de lado.

Estoy cansado de que me aparten a un lado.

Y sí, tal como Banning estoy cansada de que me aparten, de no sentirme suficiente para ser amada, de no ser capaz de saber que alejo a las personas que me quieren y quieren estar conmigo porque me abrumo y prefiero que se alejen antes de que se den cuenta de que no valgo la pena, y me duela más. Lo he intentado, e intentado hacerlo de forma distinta y aunque no parezca, estos días me había estado sintiendo bien conmigo, con la persona que ha salido bien librada de las batallas, a pesar de no ser fan de sentir que me apartan, intento tomar mi parte de responsabilidad en ello pero sé que no es del todo mía.

Ahí es donde duele y la soledad se hace más fuerte, me siento como un pañuelo que se usa cuando se necesita pero también sé que me he permitido ser ese pañuelo, estoy acostumbrada a serlo aunque quiera ser una joya valiosa atesorada por quien se cruza en su camino.

Sin embargo, se que al único lugar al que realmente pertenezco es conmigo, es con la única persona que no me siento sola aunque no haya gente a mi alrededor, con la que puedo estar muchas horas y rara vez me canso. Me pertenezco y dentro de mí hay una parte que celebra, la misma parte que ha trabajado arduamente por construir un autoestima.

Y la otra parte, se siente mal de ser tan solitaria y sólo pertenecerme, cuando realmente quisiera pertenecerme y pertenecer a otro lugar con gente distinta, donde se sienta paz y no haya duda de pertenecer, como los breves lapsos de tiempo en que pertenecí a Magia y Energía en mi viaje a México, aunque…allí también sentí que me aferraba a la idea de pertenecer y ser parte, pero realmente tampoco lo era.

Reflexiones a partir de la ficción

Este fin de semana vi una serie que se estrenó hace poco , se llama “XO, Kitty” y es la secuela de una serie de libros/películas que me leí hace algunos años y que disfruté mucho. Como una leve reseña, la serie apuntaba a ser todo lo que podría gustarme mezclando comedia, corea y las historias de amor, la verdad estaba asustada de verla y decepcionarme así que lo evadí cuanto pude hasta que finalmente me enganché y no pude parar.

Terminé enamorada de uno de los personajes: Minho, de quien muchas otras personas también quedaron flechadas ¿Por qué? Porque tal y como lo vi en tiktok, él es una green flag en envase de red flag y simplemente, ese es mi tipo de ser humano.

Inspirada por la serie, decidí verme las películas de este universo y allí estuvo el error: siempre me he identificado con personajes como Lara Jean. Personas que viven atrapadas en el drama hasta que alguien entra en sus vidas a ayudarles a vivirlas en realidad. Y a partir de ahí, caí en una espiral depresiva.

¿El pensamiento recurrente? En alguna otra vida me encantaría ser una persona normal. Alguien del común que no sobre piense cada paso que da, alguien que haya disfrutado de ser adolescente, enamorarse y no tener miedo del futuro, una persona a la que la ansiedad no fuera patológica y la alejase de cada nueva experiencia por mantenerse en control, un control que no existe.

Me sentí vacía, a unos años de los 30 realmente siento como que la vida se me acabó y mucha gente se reirá porque falta mucho por vivir, pero llevo años viviendo con preocupaciones de adulto, con conocimiento de adulto y no recuerdo qué era vivir sin preocupaciones, dejar que la vida se hiciera cargo porque todo siempre ha dependido de lo que yo haga por mi.

Quisiera repetir la adolescencia, con una vida distinta y más ligera, con salidas espontáneas, nuevas experiencias, primeras relaciones disfrutadas al máximo sin una lista de prioridades a consideración.

No sé cómo dejar ir las ganas de controlarlo todo, el sobre pensarlo todo, el miedo y decepción constante que van conmigo. Siento que he luchado mucho por mejorar pero apenas me he movido unos milímetros en años. De nuevo, siento que se me acaba el tiempo, que voy atrás corriendo con una maleta que pesa, parece que nunca estoy a tiempo con el timing de la vida, a veces voy más rápido en unos aspectos y me detengo en otros.

Quisiera enamorarme sin pensar en los 30.000 escenarios futuros, vivir un presente de nuevas experiencias, permitirme ser amada y amar sin miedo a equivocarme y no actuar como se supone que debería hacerlo. Quiero darme la oportunidad, pero no sé cómo hacerlo, nadie tiene la respuesta, supongo que alguien me diría que la respuesta está en mí…pero realmente necesito ayuda en este camino de amarme, ya no creo en que primero debo amarme yo para que alguien más me ame, sé que necesito un apoyo en este camino. Pero, no sé dónde conseguirlo.

Culpa rumiante

No logro ponerme al día con mis sentimientos desde el viernes, en donde, a raíz de no saber que estaba lidiando con el duelo y no informar que no me había levantado con la energía suficiente para estar al día con mis emociones y hacerme cargo de ellas a pesar de que no había indagado qué estaba sintiendo.

Pero, una vez más me encuentro atrapada en un tornado de culpa, en un loop de “tu “debías saberlo y el desconocimiento no te exime de tu culpa”, se que intencionalmente no lastimé a mi equipo porque se me dio la gana, pero el haberlo hecho me deja una responsabilidad abrumadora y a la vez me hace preguntarme ¿Por qué siempre tengo que ser perfecta? Porqué el sentirme baja de energía tiene que ser un tema que afecte a los demás y los haga sentir mal ¿Por qué no tengo la libertad de tener un mal día y poderlo dejar atrás con el reconocimiento de que todo estará bien y que existe el borrón y cuenta nueva?

Llevo tres días en los que me da vueltas y vueltas el tema, todavía no lo he podido soltar junto con otros temas, como lo que piensa la gente de mí y lo que interpreta de mi relación con loa demás. Me he hecho tan cercana con la culpa que siempre termino asumiendo las responsabilidades y buscando reparar lo que aconteció porque sigo buscando la aprobación y aceptación de los demás, porque los conflictos siempre me hacen sentir como si tuviera 5 años con ganas de abandonar el mundo o cederlo todo para que nadie me odie, me haga sentir mal o se robe mi paz.

Estoy cansada de sentirme culpable por cada error que cometo, sentirme que tengo que arrodillarme y suplicar perdón para poder estar en paz conmigo misma, sin importar la gravedad del asunto. Tengo el impulso compulsivo de siempre agradar y cuando no lo hago se siente como que el mundo se me viene encima, quisiera poder hablarlo con alguien y que me ayuden a tranquilizarme, pero pienso que yo misma debería poder hacerme ver que si bien lo que sintieron no es inválido, tampoco es mi responsabilidad porque directamente no los traté mal ni hice nada que atentara en contra de ninguno de ellos.

No puedo hacerme cargo de cómo interpretan mis acciones y comportamientos, además de que no tengo por qué andar dando explicaciones y buscando empatía. Tuve un día complicado que lo llevé como mejor pude y lo sobreviví sin llamar la atención de nadie para mi propia tranquilidad.

La culpa no ha desaparecido pero escribiendo he encontrado un poco más de paz, no tengo por qué cargar con responsabilidades ajenas a mí y lo pasado es pasado, no tengo una máquina del tiempo para hacerlo de un manera distinta.

De depresión y cansancio

Estos han sido días complejos para mí, internamente estoy hecha un caos. He llegado a conclusiones que me dejan exhausta y atemorizada del futuro.

He ido a terapia, he vivido y he intentado demasiado hacer uso de las herramientas que he aprendido allí, pero a veces me supero a mi misma, al punto que estás herramientas se me quedan cortas.

La depresión no es un juego de niños y estos días la he estado experimentando tan cercana y camuflada en mi día a día que no dejo de sentirme decepcionada de mí. Hay momentos en el día en que soy capaz de pensar que todo va a estar bien sin necesitar de una distracción, hay otros momentos que me siento bien porque estoy abstraída de mi realidad leyendo o viendo una serie, pero los momentos que abundan son aquellos en los que una oscuridad me absorbe y arrasa con todo, simplemente no estoy bien.

¿Cómo se siente? Como si todo y nada fueran y no fueran suficiente a la vez, como que nada me funciona o me sirve o me llena, me siento como un agujero negro y todas mis afecciones y puntos débiles duelen al mismo tiempo para hacerme sentir peor; Mi diálogo interno negativo se pone parlantes y es como si no pudiera oír nada más allá de todos mis errores, defectos, equivocaciones, fallas…El síndrome del impostor se solidifica y ninguna victoria me pertenece, la ansiedad se hace mas constante y creo que todo está muy mal, podría seguir pero entre más acepto la tristeza y la sensación de derrota es más y más fuerte.

Estoy alejando a las personas de mí porque siento que no vale la pena quedarse y por ahí habla el autosabotaje,mis habilidades para cambiar de máscara a una feliz para que los demás se sientan tranquilos es automática pero me deja sin energía. Como es casi costumbre, estos días hago todo por inercia y no porque realmente quiera, para ser sincera en este momento de la vida no hay nada por lo que esté realmente dispuesta a pelear, estoy sobreviviendo día a día porque para ser muy sincera solo quisiera dormir, porque durmiendo no sobrepienso aunque ahora incluso para dormir tengo un problema porque inconscientemente hago bruxismo y rechino los dientes, levantándome con dolor en la mandíbula y en los dientes delanteros.

Por mucho que quiera acercarme a la gente no siento que sea importante, me siento relegada, difícil de querer e imposible de querer mantener en sus vidas. Debería haberme acostumbrado al rechazo pero aun me duele, por momentos solo quiero llorar por ser quien soy, porque lo intento con ganas pero parece que el odiarme es más fuerte que mis ganas de reparar mi relación conmigo.

Aun con todo esto, quiero sobrevivir. Quiero mantenerme en el mundo de los vivos, aferrándomelo a loa destellos de la felicidad y lo que es bonito.

19 de Abril de 2023

Hoy falleció un idol de kpop al que realmente no seguía, solo lo conocía de nombre y recordaba su rostro y su sonrisa. Me enteré después de un largo día, esta información me revolvió por dentro, tan así que aun estoy trabajando en mis emociones, por lo que se me ocurrió la idea de escribirlo:

Mi relación con la muerte siempre ha sido tensa, para mí morir equivale a perder definitivamente algo o alguien para siempre, significa un cambio que tomará tiempo volver una rutina, significa qué hay algo más que está fuera de mi control y sobretodo me hace sufrir por no poder ayudar ni a la persona que muere ni a quienes se quedan, incluyéndome, con el dolor de la pérdida.

Sin importar quien es la persona que muera, mi pecho se contrae y mi estómago se siente vacío, no dejo de pensar en eso y en lo triste y mal que otros lo están pasando. Suelo pensar en qué habra sentido la persona, su familia y sus amigos al enterarse y siento el dolor muy cerca de mí. Me dan ganas de llorar y me deprimo, porque no me gusta que las personas sientan dolor.

Pero, puedo decir que es aun más fuerte mi sentir cuando se trata de un suicidio porque siento que de alguna manera la sociedad y el mundo somos responsables de esa muerte. Ya sé, es darle mucho peso a mis acciones cuando soy un uno en millones de millones de personas pero…la idealista y defensora en mí, no me permite lavarme las manos de la responsabilidad.

Continúo repasando en mi mente la importancia vital de la salud mental, el autoconocimiento y el rodearse de un buen círculo de apoyo, porque la mente puede ser una enemiga de telenovela mexicana, que cuando se vuelve en tu contra es casi invencible. El suicidio me toca la fibra porque es una acto desesperado en la búsqueda de alivio, tranquilidad y paz que no puede conseguirse estando con uno mismo pero que se puede prevenir luchando a tiempo, armándose de herramientas, conociéndose mejor que nadie, encontrando en uno un lugar de comprensión y de expectativas sanas, de vida sana, entenderte como lo harías con alguien externo y esperar que esto sea suficiente para que tu mente te permita ver el alivio, la tranquilidad y la paz que necesitas en pequeños detalles de tu vida.

La muerte es un suceso inevitable que trae consigo muchas emociones para quienes se quedan, en mi caso, le temo más al dolor inevitable que otros van a sentir que al mismo suceso. Una vez más afirmo mi miedo al duelo, a la pena y al tiempo que toma recuperarse de ese golpe que es para siempre: la pérdida.

En este momento, escribo para evitar torturarme con las redes sociales y todo lo que sucedió para no pensar en todas las fans que tienen el corazón hecho pedazos, en tantos idols que quiero y admiro sufriendo un duelo por su amigo querido ni que decir de su hermana y su familia, siento pesar y profunda tristeza por su dolor, quizás si soy como mi abuelita Ana, aquella mujer ansiosa que sufría y rezaba de rodillas cuando en las noticias narraban cómo transcurría la persecución de un narcotraficante.

Y no, ella no rezaba para que lo agarraran. Ella sufría diciendo que él también tenía familia y también tenía mamá, que ella rezaba por esa señora que en su casa estaba suplicándole a todo lo sagrado que protegiera a su hijo.

Estoy aprendiendo a dejar ir la culpa y a entender cuando debo soltar estas situaciones, pero no dejo de pensar que un poco de esta misma empatía y culpa que hoy me acompañan por un suceso a miles de kilómetros de mi casa, es eso que le falta al mundo para ser un lugar mejor: entender que el dolor de otro también puede ser mi dolor (sin llegar al extremo, como es mi caso)

Así que, vuela alto chico de sonrisa inolvidable del que nunca identifique su voz, bríndale fuerza a todos aquellos que dejas acá en la tierra con el corazón cargado de pena. Buen viaje.

Del amor propio y los obstáculos que no te cuentan

Después de hacer algo que para mí es un escalón monumental en mi vida, he tenido que reconocer que de alguna forma he llegado a ese punto donde entiendo que soy valiosa y que merezco mucho porque si bien sé que no soy perfecta y que nunca llegaré a serlo, mi existencia me hace más que merecedora de esos anhelos que tienen mi corazón.

Pero aquí en mi habitación mientras escucho a mi vecina poner y cantar “La tortura” de Shakira y Alejandro Sanz, me enfrentó a un pensamiento de hace unas tardes: si sé que soy valiosa para saber que errores y que personas no quiero en mi vida a pesar de lo mucho que los ame ¿Por qué no me considero suficiente para conocer a alguien y estar segura de que disfrutarán estar conmigo?

A veces se siente como que mi razón y mi realidad no se conectan, porque hay cosas que se pero sigo sin aplicar. Entonces termino confundida con heridas que he avanzado para sanar e hicieron parte de mi por mucho tiempo y las heridas que aun no he comenzado a tratar.

Sigo dividida entre la persona que quiero ser y la persona que desconfía de enamorarse por lo mucho que le tomó desapegarse de la persona de la que se enamoró, por lo mucho que disfrutó sentirse normal y sentir todas las emociones que trajo consigo el amor.

No estoy segura de haberlo mencionado en este espacio pero, mi verdadero trauma con el amor es que me extasié de estar enamorada que cuando todo acabó, quedé haciendo un duelo largo en el que aprendí muchísimo, pero en el que se me fueron 5 años de mi vida en los que me quedé anhelando y viviendo en los recuerdos.

Es una mezcla entre el miedo de no volver a sentirlo con la misma intensidad, aunque para serles sincera me conozco demasiado bien para saber que puedo sentirlo aun con más intensidad, y el miedo de volver a disfrutarlo o disfrutarlo aún más y tener que ver cómo se acaba o termina en algún momento para sepultarme de nuevo en una nube de dolor, depresión y un duelo de muchos años , obstáculos, etc.

Entonces termina siendo un lío porque continúo trabajando arduamente para verme al espejo, para no temerle a mi reflejo, para no volver a viejo hábitos de autosabotaje, para ser yo misma quien se provea lo que quiere y necesita. Se que soy suficiente para mi, el problema es que estoy cansada de ser todo para mí misma y sentirme siempre al volante, hay días en que quiero compartir mis pesares con alguien, que quiero compartir cargas, tristezas, historias, cambiar preocupaciones, encontrar quien me resuelva, elegir compartir todo lo que está en mi cabeza con alguien más, un poco porque me siento como una carga muy grande para mi misma (algo en lo que debo seguir trabajando) y otro poco porque creo que es justo compartirme con alguien que me ame por quien soy, como yo misma estoy aprendiendo a hacer.

El camino del amor propio termina siendo como un viaje por carretera, por los baches, los paisajes, los pare y siga, las carreteras pavimentadas y las carreteras abiertas, días en los que se está seguro para dónde se va y otros en los que se sigue adelante porque el retorno más cercano está a muchos kilómetros de distancia.

El camino al amor propio no es fácil y no siempre es bonito, comparto conmigo los grandes logros admirándome por los avances pero con la mente ansiosa y perfeccionista buscando alcanzar el 100% de este tema, aunque sé que el 100% no existe porque el amor propio es un camino que no termina y que siempre hay que trabajar.

Febrero y un caos: Parte 2

Mi psicóloga me dió la opción de unas pastillas naturales para ayudarme con el torbellino que estaba sintiendo, llamándola la opción que menos recomendaba porque yo necesitaba descansar más que cualquier otra cosa.

No sé cuánto duré en terapia pero sé que lloré y me supliqué, sentí el dolor en el pecho , me sentí ahogada y superada por todo. Salí haciéndome la fuerte, más desahogada después de que me aseguraran que no estaba exagerando y que no estaba bien ¿Por qué adivinen qué? Mientras me derrumbaba seguía pensando que estaba exagerando y que era puro drama.

Salí con la cabeza en alto, haciendo mi mejor actuación para que mi psicóloga no insistiera en que fuera a urgencias a sedarme. Me subí al carro y ahi estuve 10 minutos pidiendo las pastillas a domicilio y alineando mis energías para manejar y no ponerme en peligro; llamé a mi mamá para conseguir el efecto más rápido, una vieja receta de niñez, la única persona que quiero que me vea invencible e imbatible por dos razones: para que no se preocupe por mí y para que no refuerce mi baja autoestima y los “no soy capaz” de mi mente.

Llegué a casa sin ganas de nada, comí para poder tomarme las pastillas más por deber que por ganas. Le escribí a una amiga par hacerle saber como estaba y después me refugie en la oscuridad de mi cuarto para dormir. El día siguiente me levanté sintiéndome mas centrada, lo tomé todo con una calma nunca antes pensada, con un amor nunca antes visto como si en cualquier momento me fuera a deshacer (porque así era), me organicé para el trabajo y fui allá con la clara consigna de que no iba a actuar como si estuviera bien, continué con mi medicamento cad cierto tiempo sorprendiéndome por lo culpable y avergonzada que me sentía por haber llegado a ese punto.

Algo irracional y triste de mi, para mí. Pero después de años viviendo con esa voz, solo seguí adelante. Tomando las pastillas porque era eso o ir a que me sedaran, tendría que dar explicaciones y eso me mataba, no solo en el orgullo sino en mi autoestima. Me force a decirle a Inspiración que no estaba bien y que iba a estar lenta, narré el diagnóstico de mi psicóloga como si estuviera confesando un crimen, aun sintiéndome vulnerable y expuesta fui cruel conmigo.

Fue solo en la tarde de ese viernes que me sentí mas cómoda yo misma, esa que estoy acostumbrada a ser y realmente no se si soy. Pero, pude reírme de verdad, hablar sin esforzarme, preocuparme por otras personas, saborear los alimentos, disfrutar del contacto físico y sentir el fresquito de haber salido de una batalla.

No me engañe, sabia que la crisis no había pasado y continué tratándome con paciencia, teniendo un sube y baja de pensamientos, alguno de ellos me asustaron, pero era parte de todo lo que había reprimido y de alguna manera se habían podrido dentro de mí.

La semana siguiente no fue más fácil, pero la que siguió sí. Aprendí más de mi misma en esos últimos días de febrero de lo que me imaginé, pude ver que la autocompasión y el amor que tengo por mí es más de lo que mi cabeza me permite ver y que mis ganas de ser feliz y amarme, aceptarme y estar bien conmigo son más fuertes que todo lo demás.