Tras vivir un drama y un día de mierda y tener que levantarme a las 5:00 a.m para asistir a la entrevista ya que mi mamá prefirió hacerle un favor a alguien que darme la oportunidad de no tener una salida tan compleja… Sólo dormí 3 o 4 horas ya que entre la ansiedad, el enojo y mal genio me hice el cóctel perfecto para no dormir pronto, ni bien.
Me levanté con pesadez en el cuerpo, ardor en los ojos y sin ganas de existir. Al sentirme así, me tomé un momento para consolarme y darme esperanza de que todo iba a estar bien, me repetí como mantra que tenía que vibrar en positivo y disfrutar de mi día, logré subir mi ánimo y enfrenté mi día.
Salí de casa pasadas las 6:30 a.m, salí arreglada y lista para estar bien en el transporte público pero bajó primero un bus y no paró, me tocó subir en otro que estaba más vacío unos minutos después. Me fui escuchando música convenciéndome que no podía dejar que el pasado afectará mi presente y así fue, viví en mi presente y en la emoción de ir a una entrevista de trabajo en una empresa de cine.
Trabajar en un cine, es ese pequeño sueño que tuve por años, así que me aferré a tener esa oportunidad de cumplirlo y fui camino al metro. Todo iba bien hasta que llegué a la estación de traspaso de línea, la cual solo existe una palabra para describirla a las 7:00 a.m: CAOS. La cantidad de gente que había era absurda, sólo se veía gente y más gente en la plataforma y sin importar cuantos metros pasaban la gente no parecía disminuir sino aumentar, estuve 20 minutos ahí esperando a poder entrar y cuando finalmente se dio la oportunidad, me embutieron a las malas de tal forma que me sacaron el aire, me hicieron tropezar, me zarandearon y volvieron a estrujarme y a empujarme hacia dentro del vagón hasta quedar en un punto en el que no podía moverme, me llegó un leve resentimiento con mi madre pero lo envié hacia abajo en mi mente porque no iba a permitir que nada dañara mi día.
Llegué a la entrevista a las 8:03 a.m pensando que había llegado 3 minutos tarde y descubriendo que comenzaban a las 8:30 a.m, y siendo la realidad que tuvimos que esperar hasta casi las 9, entramos más de 118 personas para el proceso de selección, pase la mañana escuchando información y llenando formatos, cada pedacito de información que escuché me hacían entender el sentido de estar ahí en ese momento, aprendí lo que una empresa de 92 años construye para sus empleados, porque si son turnos de tarde-noche de domingo a domingo pero las prestaciones de ley, las bonificaciones y los beneficios de los beneficios hace que todo valga la pena, quede sorprendida y maravillada, con más ganas que antes porque no solo cumplían con lo mínimo sino que beneficiaban a sus empleados tanto como podían, tan así que les ofrecen una oportunidad de crecer dentro de la misma empresa… Algo que sin duda, para mí es impresionante.
Nos soltaron a las 11 y regresábamos a las 2:00 p.m, salí y me quedé dando vueltas por el centro comercial y caminé de un lado al otro, me senté y comencé a leer un libro, no lo terminé y fui a almorzar con mi mejor amigo.
Volví a el proceso de selección y respondí mas de 105 preguntas, asistí a una entrevista en donde todo fue muy rápido: confirmación de mis datos, sorpresa por la ocupación de docente de mi madre, una pregunta por mi relación con mi papá (lo último que me interesaba era mencionarlo en mi día), habilidades y aspectos a mejorar, alergias y finalmente el aviso de respuesta sería entre 8 a 20 días.
Salí flotando y casi en trance, tengo la oportunidad de cumplir uno de mis pequeños sueños… Caminé a un espacio lleno de árboles en el centro comercial, me senté y me puse los audífonos para esperar a mi mejor amigo, me sentí contenta, estaba ahí sin tener que pensar en nada, sin nada que pudiera hacerme daño, estaba ahí conmigo misma, compartiendo ese momento de calma y tranquilidad, ese momento para disfrutar que tenía la oportunidad de hacer algo que yo quería.
Fue una jornada demasiado larga pero todo valió la pena para sentirme orgullosa de haber podido soñar y poder llegar a este punto en donde: si se da sería fantástico y si no, llegué más cerca de lo que nunca había estado de cumplir uno de mis sueños y eso me da la esperanza con cada uno de los sueños escritos en colores en mi libreta.