Independencia

La «independencia» es una cualidad de una persona que es autónoma y que no depende de otro. Nunca había tenido la oportunidad ni el interés de serlo realmente, siempre me ha gustado sentirme cuidada y recibir ayuda porque me gusta cuidar y dar ayuda, son caracteristicas propias de mi personalidad y el producto de crecer en una familia suricata (el tipo de familia en el que siempre hay alguien cuidando y pendiente de ti, nunca estás solo).

Me vi por años demasiado cómoda en ese ritmo hasta que comenzó a afectar mi relación con las personas fuera de mi familia y conmigo misma, pero todo inició una noche durante mi segundo semestre de la universidad en la que salí a las 7 p.m. a hace runas fotos con una compañera para su proyecto final porque ella me había ayudado en el mío y desde el momento en que salí de casa tuve a mi mamá ya mi padrino estresados por mí, recuerdo mientras estaba en el metro recibir una llamada de reclamo porque a las 11 no estaba en casa y las niñas como yo a esa hora ya debían estar, e que´de confundida y enojada porque no estaba de fiesta ni mucho menos sino estaba haciendo algo de la universidad.

Sucedieron muchas cosas así hasta que se volvió incómodo incluso salir con mis amigos porque alguien podía armar la tercera guerra mundial a penas llegara a casa, fui paciente y espere durante cada año que entendieran que le tiempo iba pasando y que no me iba a detener ahí sólo porque no les gustara o se preocuparan por mí, pero el camino ha sido demasiado agotador y la energía no me daba muchas veces para luchar contra eso, por lo que tenia peleas y discusiones con mis amigos quienes no entendían por qué no salía o por qué debían pedirme varias veces que saliera hasta que por fin cediera. Cada vez que dije que sí, estaba segura de que al regresara a casa iba a tener un pequeño infierno de sarcasmos e ironías, muchas malas caras y comentarios incómodos, pero si no tenia suerte podía encontrarme con una paliza verbal en la que me enlistarían cada una de mis falencias y cada uno de mis defectos junto con todos mis errores mezclados con cada pequeña cosa que hubiese hecho que la hubiese molestado, y cada vez que esto pasó me quede callada porque cada vez que intenté defenderme quedaba más exhausta porque estaba hablando con una pared.

De ninguna forma este comportamiento está bien pero los padres siempre tienen miedo por los hijos , es un reflejo natural querer mantenerlos a salvo y querer que estos sean dependientes de ti. No de esa forma pero ¿quién soy yo para hacer sentir mal a alguien por la forma en la que es? Entiendo que su forma de amarme es sofocante.

Sin embargo, todo esto me llevo a donde estoy a esa NECESIDAD casi física de tener una distancia pro el bienestar de ambas, el mío y el de mi madre, ella necesita recordar que antes de que yo viniese al mundo tenia una vida y yo debo aprender cómo existe una vida sin ella, sin que la muerte esté ahí. Yo necesito respirar por fuera de lo que siempre he vivido, aprender y estar por mi misma, tener un tiempo para crecer y para sentirme capaz, tiempo para amarme y sentir que soy capaz de defenderme. pero, la independencia no es solamente de ella también es de mi familia quienes no están tan encima ahora pero lo estuvieron durante toda mi niñez, también quiero ser independiente de mis amistades precisamente en la dinámica de salir de mi burbuja de cristal permití que las personas entraran en mi vida y me forzaran un poco fuera de mi burbuja algo que solamente me dio dolores de cabeza y que si bien son gente muy importante para mi me hacen sentir igual o más ahogada que mi propia familia.

Necesito tener distancia con todo lo que he conocido por 24 años, por esa comodidad en mi vida, 15 años en la misma casa, el mismo colegio, el mismo trasportador, las mismas amistades, las mismas tardes a pasar a 9 años en el mismo apartamento, un colegio, 6 años en la misma universidad con los mismos compañeros de clase, las mismas rutinas y una vez acabaron las rutinas, unos meses de trabajo con los mismos compañeros de la universidad…Está bien tener entornos seguros pero mucha seguridad, nos quita una parte instintiva, una parte de aprendernos a desenvolver en otros ambientes, aferrándonos sólo a lo duradero y sintiéndonos incómodos ante cualquier ritmo cambiante.

Mi necesidad de independencia no surgió de la nada y como una pataleta, es producto de sentimientos y análisis de años, es producto de un mal estado emocional y mental en donde terminé por distintos momentos en mi vida, por frustraciones y ausencias, es mi gran esfuerzo de batallar contra mi misma, mi oportunidad para cambiar algo en mí y finalmente conocer quién soy y amarme por eso.

La espera

Durante esta semana he estado experimentando una ansiedad normal, es aquella que te da cuando estás a la espera de que algo suceda…Creo que les hablado mucho de mis y planes y mi necesidad de independencia pero no recuerdo haberles mencionado realmente en qué consiste, hoy lo haré. Durante varios días a finales de diciembre de 2019 estuve pensando en como darme un respiro y como suscitar el cambio drástico que necesita mi vida, así terminé buscando alternativas para salir del país.

Primero, tuve la idea de ir en busca de estudiar un idioma en el exterior pero la idea en nada entraba a estar de acuerdo con mi necesidad de independencia, tal vez me daba una independencia de estar sola en otro país pero seguia dependiendo economicamente de mi madre, quien es una de las personas con las que busco una relación más sana, pero sobre esto hablaré en otra entrada. Por lo que descubrí a mis 23 años que tenia una necesidad ardiente de encontrar mi independencia ecónomica.

Puede que para mucho de ustedes decir que fue a los 23 es decir que fue muy tarde pero teniendo en cuenta la forma en la somos en mi familia, decir 23 es decir que fue temprano peor eso no importa porque cada ser humano tiene su propio proceso y las comparaciones están hechas para los estúpidos.

A partir de ahí me enfoque en la búsqueda de una opción que me permitiera poner distancia física y a la vez independencia económica y así fue como llegue ala opción de ser Au Pair, cuando lo decidí me di cuenta que era una decisión muy común dentro de la vida de las personas pero para mi el mundo Au Pair fue todo un descubrimiento. La opción simplemente calzó con todo lo que necesitaba y que en esencia soy: es una opción que me da distancia física dependiendo del país que escoja (ahora después de una larga jornada de decisiones y revisión de pros y contras, estoy entre Canadá y Estados Unidos), independencia económica al estar trabajando y recibiendo una entrada económica con unas labores que soportan mis gastos, la oportunidad de hacerme cargo de mi misma en otro lugar y abandonar los miedos de los demás sobre mí. Por último, trabajar y compartir con niños, los cuales desde que tengo memoria han sido mi pequeño paraíso.

Pero la lucha por esa independencia no comienza estando en otro país y recibiendo respaldo económico por parte de mi mamá, mi plan tiene 2 fases: la primera está planteada en trabajar en un empleo a medio tiempo para prepararme económicamente para los gastos de la inscripción para ser Au Pair y también hacerlo a nivel de cuidado de niños, aprender de un modo más formal ya sea en una técnica o como voluntaria en una fundación o en un jardín de niños.

La segunda fase es la experiencia Au Pair como tal, conociendo el espacio en el que esté y a su evz conociendome a mi misma, además de darme la oportunidad de viajar a mi país de ensueño: Corea del Sur ¿por qué pensar en viajar en medio de un viaje? Mientras veía un vídeo de una au pair, ella explicaba que era importante crearse un objetivo para evitar los momentos de nostalgia y melancolía, ponernos un premio en la experiencia para trabajar y ponerle el alma. El mío es ese y no puedo realmente transmitir lo bien que me siento con los planes que tengo en este momento.

Pero la espera es larga, la fase I del plan no comienza hasta que consiga un trabajo por lo que me levanto todos los días de la misma forma: entro a diferentes páginas de trabajo para encontrar puestos en los que aplicar mi hoja de vida y durante todo el día espero , espero, espero una llamada o un correo para una entrevista de trabajo. Cada noche me acuesto de la misma forma, planeo y me incentivo en lo que quiero hacer, con la esperanza de al día siguiente recibir una llamada que me permita iniciar la primera fase. Sin embargo, conseguir trabajo es algo muy difícil…nadie está preparado para esperar mientras desea con tantas ganas conseguir una fuente económica, con 23 años nunca pensé que la paciencia que construí de pequeña me iba a servir tanto, pero la espera me está consumiendo la energía, espero desde que me levanto hasta que me acuesto porque es lo único que queda por hacer.

10 minutos

Disparadores creativos semanales. Auctor App.

Tal vez no sabía quien era, pero no me hacía falta conocerlo para saber que sería mi asesino y mi salvador.

By MeFerJes Blogs en Auctor

Todos mis días eran iguales durante años había sido así, me decepciono cada mañana al despertarme. Un día más para enfrentarme a todo lo que no soy capaz y seguir esperando tener la suerte de no volver a ver la luz del sol. Cada día lo mismo, atormentada por el insomnio y la sensación de ser un desperdicio, levantarme temprano en la madrugada para ver la ciudad despertarse, las personas ir a sus trabajos y los niños a sus colegios. Nunca me imaginé que un extraño pudiese cambiar algo en mí.

El día que lo vi por primera vez eran las 5:01 a.m., caminaba por la acera con una sudadera e iba a toda prisa, corría entre la gente y brincaba cada obstáculo que apareciese. La segunda vez lo divisé a las 5:02 a.m. caminaba lentamente vestido en un traje y cubriendo sus oídos con unos audífonos, iba tranquilo como si nada le importara.

Lo contemplé a las 5:03 a.m. yendo en mi bicicleta con su mismo traje y audífonos, esta vez pasando entre la gente con rapidez y una leve sonrisa, otra vez caminaba a las 5:04 a.m. con una gabardina de invierno y un gran paraguas en medio de una tormenta.

El día que lo vi a las 5:05 a.m. se detuvo frente a mi casa y sonrío. El día que dieron las 5:06 a.m. dejó una rosa en mi buzón regalándome un guiño. Cuando salí a mi ventana el día de las 5:07 a.m. él ya estaba allí, pudimos hablarnos solo con nuestras miradas, quería estar allí el día siguiente.

Nerviosa me desperté más temprano de lo normal y me arreglé de la mejor manera, me asomé a las 5:08 a.m. y él estaba justo debajo de mi ventana, en una libreta me preguntó mi nombre, busqué en mi cuarto papel y lápiz para responderle y para cuando los encontré y volví a la ventana, él ya no estaba.

Días después a las 5:09 a.m. encontré una nota en mi ventana con una disculpa ya que había tenido que pasar más temprano y mencionaba que extrañaría verme. No volví a verlo por varios días. A las 5:10 de la primera mañana primaveral, lo vi pasar con sus maletas frente a mi casa, mirando con tristeza, corrí en pijama a intentar encontrar una explicación pero no pude alcanzarlo.

Siempre me había preguntado ¿qué se sentía enamorarse? Y en 1 minuto durante cada mañana pude comprenderlo: conocí, amé y perdí.  En 10 minutos encontré la muerte y la salvación en una sola persona, el asesino de mi vida sin sentido y el salvador de la misma, quien me dio un propósito por el cuál seguir respirando: vivir para encontrarnos de nuevo.

No querer molestar ni ser molestada

De un tiempo para acá he estado trabajando en una filosofía de vida para mi bienestar, la cual no solo se trata de vivir en el presente y ser paciente, se trata de no generar inconvenientes en la vida de los demás ni que la gente se incomode por mí de ninguna forma. Estoy en la posición de que cada quien tenga la oportunidad de vivir su vida de la mejor forma posible y que por ende y en reciprocidad me deje vivir a mi de esa misma forma.

Una filosofía de mantenerme aislada de reclamos y culpas que caigan sobre mi, estar a salvo de todo aquello que pueda venir de los demás y perturbar mi paz, mantenerme libre de situaciones que me llevan al límite y drenan mi energía, una filosofía que parte del querer estar bien y quererme lo suficiente como para finalmente tener voz y poder salirme de situaciones que sé que no me van a hacer bien.

Poder decir «no voy» cuando en alguna situación mis gastos le generan incomodidad a mi mamá, liberarme de esa idea de que soy un peso y que genero problemas y al mismo tiempo descubrir como la vida me da pequeñas oportunidades para soltar y crecer.

No quiero ser una molestia para nadie ni dar razones para ser puesta en situaciones de discusiones, con una mentalidad pacifista de vivir a paz con los demás y eso a la larga da tanta calma que me he llegado a preguntar ¿por qué no lo había dicho antes? ¿por qué me callé tantas veces no querer hacer algo? No creo que me esté dando a explicar con claridad, por lo que aquí lo explicaré una vez más.

Cuando surge una situación siempre hay que analizar los pros y contra en cada aspecto de la vida de uno, si esa situación va a generar incordios o alguna clase de inconvenientes un «no quiero ir» o «no quiero hacer eso» puede salvarlo a uno de muchas cosas, al principio uno se acostumbra a decir a todo que sí y por ende, cuando uno dice las primeras veces que no se siente incómodo, todavía peor cuando uno dice que no queriendo decir que sí, porque no he de mentir que más de una vez he querido hacer las cosas pero por evitar futuras incomodidades simplemente he dicho que no. Y no en un modo altruista de quitarle problemas a los demás sino como una acción de tranquilidad para mi misma.

No sé si esta entrada realmente va a tener algún sentido porque mientras la escribía mi estado emocional mutó de uno a otro por una charla que sostenía mi mamá conmigo. Pero no quería dejar de escribir, hoy me siento con ganas de desahogarme escribiendo.

Paciencia, paciencia y esperanza

En el último mes, me he dado cuenta que mantener la esperanza no es tan difícil como parece mientras que ser paciente definitivamente es de lo más difícil que hay y para tener lo uno hay que tener lo otro.

No sé si será la vida poniéndome a prueba pero durante este mes he estado bajo una avalancha de situaciones que ponen a prueba mi esperanza y mi estado de ánimo, situaciones de la vida diaria que a los ojos de mucho no son nadas pero que para quien lleva viviéndolas durante años simplemente son detonantes para las malas emociones. Este mes he sido paciente esperando y aferrándome a lo que quiero y necesito, he sido paciente conmigo misma cuando me siento mal, he esperado múltiples veces hasta calmarme y no guardar emociones negativas, he respirado profundo y seguido adelante incluso cuando me siento mal, he reunido cada gramo de paciencia y estoy haciendo lo que puedo hacer para conseguir la oportunidad de distanciarme, tomando todo día a día y con el futuro a corto plazo en mente, la paciencia para acostumbrarme a vivir en el presente y pensar en el presente.

El mantra de «paciencia, paciencia y esperanza» lo descubrí hoy mientras intentaba que mi mente no se acercara a un pensamiento oscuro, ante todo paciencia, en todas las situaciones paciencia… cuando los demás decidan enojarse contigo, hablarte mal, hacerte sentir mal o irrumpir la paz que has construido: «paciencia, paciencia y esperanza» porque todo enojo acaba, todo discurso hiriente se detiene, toda mala situación mejora, después de toda tormenta llega la calma, sólo hay que ser paciente y tener esperanza.

Hoy no me siento bien

Ayer tuve un día en el que la vida me recordó por qué necesito poner distancia entre mi zona de confort y yo, no me explayaré en más drama porque hasta yo soy consciente que últimamente todo ha sido una suma de situaciones dramáticas y de tensión para mi. El caso es que, ayer quedé de nuevo extenuada emocionalmente y pensé que hoy iba a amanecer mejor. Pero ¡oh, sorpresa! no fue así.

Me levanté sin ganas de levantarme, me levanté para encender el celular esperando que me llamen del trabajo de la proyección de cine y también que me mandaran una carta para un trabajo que estoy socializando, me levanté viendo vídeos de los Grammys y de la pareja de BL que adoro en el momento #OffGun, cuando puse los pies fuera de la cama me dije que todo iba a estar bien y que simplemente iba a tomar energía durante el día, de alguna forma me asome a la habitación de mi madre y me encontré la botella de agua que me había dado una de mis primas en mi cumpleaños dañada, me enojé, me enojé mucho pero en mi punto de enojo simplemente me desinflé como un globo y simplemente me valió mierda todo.

Me puse a pensar y definitivamente el mantenerse en un buen estado de ánimo y en un estado zen es algo que consume demasiada energía, creo que esta mañana estaba más cansada por intentar estar bien que realmente por lo que me hubiese pasado durante el día. Así que me aislé, me decidí a no intentar estar bien por nadie y por ende dejar mis emociones solamente estar, pero en casa de alguna forma me sentía incomoda, así que con la excusa de ir a buscar unas Pringles, caminé y caminé con la luz del medio día, caminé solo para sacar mi mente de mi misma, caminé sin preocuparme de a dónde iba, caminé intentando calmar mis emociones y re-alinear mi energía. Conseguí mis papas y volví a casa, sudada como no me imaginaba que iba estar y me senté a ver un programa tailandés mientras me comía las Pringles.

Mientras estaba en casa dejé mi celular libre de WiFi para no recibir contacto humano, no hable con nadie en todo el día y sentí que purifique un poco mi energía, vi mi termo roto y cada vez que lo veía me sentía mal, era uno de los regalos que más me había gustado y solamente lo dejé una noche en la habitación de mi mamá y a la mañana siguiente quedo destrozado y listo para irse a la basura…la suma de muchas cosas a veces lo obliga a uno a fingir que está bien y mientras caminaba me di cuenta de que me forzaba a estar bien y a fingir que estaba bien incluso para mi misma y no se trata de eso.

Se trata de poder consolarme al sentirme mal, entender las razones por las que me siento mal y evitarlas en el futuro o simplemente sacarlas de mi vida, tener la valentía de asumir que no me encuentro bien es lo que llevo a tener esperanza y a intentar cambiar mi vida diaria en pro de lo que yo quiero hacer, es lo mismo que me llevo a concentrarme en mí y en lo que quiero y necesito.

Hoy no me siento bien y no quiero forzarme a estarlo, hoy siento tristeza y enojo por mi botella de agua, frustración porque tengo una amistad que está agonizando, aburrición por estar enojada, incomodidad por mi falta de independencia y la lista continúa, no me siento bien y todos debemos aceptar cuando hay días así, tal vez mañana estaré mejor.

Más allá del mental break down

«Pocas cosas que me disparen la ansiedad que las cosas que salen de la nada y se me explican con poca claridad, cuando estoy en medio de expectativas de los demás en las que esperan que haga algo, que mande algo, que me postule a algo…Generalmente entro en shock cuando la gente me sale con mega oportunidades y me pasmo, la idea de ir escalando poco a poco es mucho más atractiva que ser lanzada a alguna gran responsabilidad sin saber hacia donde voy. Aun más cuando las cosas son propuestas por mi madre, ya que esa necesidad de no decepcionarla me genera simple y físico pánico…son rezagos de distintos problemas a lo largo de mi vida. La grandeza nunca ha sido lo mío, no soy de esas personas que quieren ser el foco de atención y estar en el lugar donde todos pueden verlo, no soy líder ni emprendedora, soy una persona que le gusta estar tras bambalinas, me gusta trabajar pero nunca llamar la atención y me siento bien en los pequeños escenarios, siento que necesito escalar de a pocos para no perder el control en mi vida.»

Lo anterior fue escrito en los primeros momentos de una crisis de ansiedad, tenía demasiados pensamientos en mi cabeza y estaba demasiado acelerada pensando en todos los escenarios malos de lo que acababa de pasar, eso es algo que me ocurre de vez en vez. Esa noche me costo llegar a un estado de calma y al día siguiente me levante igual de acelerada, tal como si no hubiese tenido una noche de sueño para que las aguas se calmaran. El caso es que terminé hablando con mi mejor amigo dejando florecer toda mi histeria y soltando en una nota de voz muy larga lo que me pasaba por la mente y mientras hablaba me di cuenta de que me estaba ahogando en un vaso de agua, me dejé hablar y hablar mientras mi mente analizaba lo que estaba diciendo, estaba estresada porque habían 3 personas buscando la oportunidad de que me ubicara laboralmente, mi ego y mi orgullo de querer hacer las cosas por mi misma y de eso no se trata la nueva filosofía que he estado tratando de implementar en mi vida. No confundir la independencia con el no dejarse ayudar, no funciona así y los seres humanos no estamos para nada en la posición de hacer todo por nosotros mismos, por algo para sobrevivir vivimos en grupos.

Así que tome la otra parte de mi mentalidad y dije «Intentarlo no significa que va a pasar, intentarlo y seguir un proceso no pierdo nada, pero gano la tranquilidad de no botar oportunidades por la ventana y dar razones al mundo de que perturbe mi paz» Fue así como decidí seguir el proceso, buscar la papelería y simplemente presentarme al concurso. Pensando que en dado caso de que salga las cosas tomaran el ajuste correcto para cumplir mi sueño de buscar independencia, con el que si me preguntan estoy más emocionada y necesitada de él que nunca.

A veces necesitamos tener un momento de freak out para darnos cuenta de los errores que estamos cometiendo con nuestros pensamientos y poder darnos tiempo para corregirlos.

Sesión 1: ¿Qué pasa con el libro?

Hoy es un día que he estado con el cerebro perezoso sin realmente tener ganas de hacer nada, son esos días en que uno no está de ánimo para interactuar con nadie ni ejecutar ningún pendiente y son días que uno aprende a tener siendo adulto, porque uno comienza a cansarse demasiado rápido y el problema no está en cansarse rápido sino en cansarse rápido de todo. Pero eso nada tiene que ver con esta nueva sesión del blog, o bueno sólo tiene que ver un poco con lo que les vengo a contar.

Desde que tengo memoria me ha gustado escribir, siempre he vivido creándome historias en la mente y cuando estaba más pequeña me encanta hacer cuentos e incluso más de una vez usaba mis cuadernos viejos y escribía las historias a mano ahí, cuando mutamos al computador comencé a tener diferentes historias e incluso intenté meterme a un curso de escritura…mi problema siempre ha sido que no confío en lo que hago y temo mucho que me digan que estoy haciendo las cosas mal, me faceta demasiado saber que me equivoco y que cometí algún error, eso junto al hecho de que escribo cuando estoy en el estado de ánimo correcto ha afectado la posibilidad de llevar mis escritos, aun más cuando en el 2016 experimente la más profunda depresión que he tenido en mi vida.

Pero a partir de ahí, sentirme en el estado correcto para escribir es como una estrella fugaz, pasa cada tanto y solos e ve durante unos contados momentos…Hace un tiempo comencé una historia que es el libro del que les hablé en el título y cada tanto le tomo y le suelto el rumbo y estos días en medio de mi reconstrucción mental y personal, he tenido el estado de ánimo correcto y me ha fluido un poco la historia, dándome cuenta que debía reestructurarla y pausar un momento para organizar mejor la forma en la que estaba escribiendo, darle bases más sólidas a mis personajes, conocerlos mejor para con ello, finalmente no tener tantos momentos difíciles en la escritura.

Inesperado

Ayer estaba hablando con mi mejor amigo tal y como lo hacemos siempre, es de esas amistades en las que uno puede ser transparente en su mayoría y está bien, una persona que te acepta por lo que eres y que no quiere que cambies, que a pesar de tus errores y defectos quiere que te quedes colo eres. Mi mejor amigo es una persona rarísima y le cuesta entender las formas sociales, es como un robot de carne y hueso, pero se esfuerza en entenderlo y eso lo es todo.

Estaba hablando con el y de la nada me dijo que me iba a pedir perdón por lo que me iba a decir después pero que debía decírmelo, me dijo que yo le gustaba y no voy a mentir, rodé en mi cama y espere que fuera un chiste, pero no… Es la verdad, lleva meses gustando de mi pero para el está claro que es unilateral sino que se canso de estar ocultando lo que sentía por un miedo casi patológico a si quiera intentarlo.

Así que me dijo que le gustaba, yo le dije que lo quería pero no así y comenzamos a hablar del tema y después todo siguió como si nada, no hubo dramas ni tener que consolar un corazón roto por el desamor, ni siquiera la gran sensación de culpa por no poder corresponder, solo siguió como estábamos, la misma comodidad y seguridad del uno con el otro.

He tenido otras amistades así, en la que el amor aparece de la nada de parte de ellos y yo no correspondo, tuve que trabajar demasiado por esas amistades y algunas no las pude mantener, cargue con la culpa y la responsabilidad de esos corazones rotos y fue horrible, por lo que cuando mi mejor amigo me dijo lo que sentía pensé el peor escenario por instinto y después me di cuenta de que hay una razón por la que nos entendemos también, una razón por la que hablamos todos los días, una razón por la que siempre hay algo que contar y eso es la inesperada confianza y la sinceridad.

Mi amistad con el es un espacio seguro en donde podemos ser quienes somos, donde yo puedo hablar sin parar y el escucha, en donde puedo hablarle sobre novelas de dos hombres que se aman y el me cuenta sobre palomas que manejan misiles, esa es la amistad a la que todos debemos apuntar, una amistad que te construya, te apoye, te entienda y busque siempre lo mejor para ti sin querer cambiarte.

Mi mejor amigo me dijo que le gusta y yo no siento lo mismo, pero eso fue solo un escalón más hacia la inmensa confianza que tenemos y fue un ladrillo más en nuestro fuerte de seguridad para ser amigos y estar el uno para el otro.

Para pelear se necesitan dos

Tengo una amiga que actúa como si yo fuese su esposo, es la misma amiga desgastante de la que les conté antes. Esta semana se enojo conmigo de nuevo por no estar cuando ella quiere que esté, y aunque ayer me encontraba de muy mal humor y tuve que esforzarme por no iniciar una pelea, hoy cuando me acabé de levantar obtuve de alguna forma otro de esos comentarios hechos para picar a la gente para iniciar una discusión.

Yo no soy de salir y de estar metida en la vida de las personas, siempre he sido alguien que disfruta estar sola y en su casa, salgo y comparto cuando debo hacerlo, si alguien me necesita o si hay alguna reunión planeada, estaré allí, pero salir por salir es algo a lo que no le he cogido gusto.

Ella es una persona que quiere cambiarme, una persona a la que no le basta como soy y quiere que modifique mis comportamientos a su gusto y las cosas no son así, las personas no cambian solo porque uno así lo quiera y aveces cuando uno se aferra a querer cambiarlas, ellas simplemente se van.

Pelear y discutir para mi es de lo más agotador que existe y no me gusta hacerlo, siempre que puedo evitarlo lo hago, incluso a pesar de estar en una discusión más de una vez he cedido y me he disculpado solo para que termine, así yo tenga la razón y no tenga la culpa.

Soy la persona que soy, así era cuando comenzamos a ser amigas y es triste que una persona esté intentando tan fuerte cambiarte, yo sé que es a a partir de un inmenso cariño pero agota tener que estar pensando qué está bien y que no decir, andar sobre cáscaras de huevo porque la otra persona se va a enojar…

La última vez que pasó esto, me disculpe y acepte mis errores, he tratado de corregir los que considere que no había tenido en cuenta, pero el estar cuando pueda y no siempre que ella quiera es algo a lo que ella debe acostumbrarse o simplemente dejar hasta ahí.