Ser adulto significa muchas cosas, entre esas crecer y darnos cuenta que estamos en constante cambio y tenemos que aprender cómo sobrevivir. En mi vida me había tocado pasar por una situación como esta, mi padrino es la primera persona que sentí que podía sucederle algo y tendría que despedirme. Han pasado 2 meses desde que está en el hospital, han pasado casi 3 meses desde la última vez que lo abracé, no puedo poner en palabras lo ansiosa que me siento la mayoría de días y lo mucho que me he cultivado en la fe, he rezado más que en toda mi vida, he sentido que Dios me ha escuchado y me ha ayudado, he llorado por miedo para luego calmarme, me he obligado a ser positiva y a ver las cosas desde otras perspectivas, siento que la situación me ha forzado a crecer pero sigo siendo muy sensible, sigo extrañándolo y sigo con miedo.
No sabemos cuándo vaya a salir del hospital ni cómo vaya a salir, no sabemos si saldrá con respirador mecánico, con oxigeno o sin ninguno de los dos, nos abemos si saldrá caminando o si no lo hará, no estamos seguros de si podrá salir hablando completamente…todo es tan incierto. Le pedí a Dios que me ayudara, que le diera una segunda oportunidad, le pedí por su salud y hay días en que el miedo me supera y siento que es inminente perderlo así, en esta situación tan triste, pero la fe me toca el corazón y Dios se manifiesta de alguna pequeña forma para decirme que sea paciente ¡Es tan difícil ser paciente!
Es tan difícil esperar por buenas noticias, por avances, por mejorías…la paciencia es una virtud. Esta madrugada tuve un sueño y ahora hasta de los sueños temo, soñé que subía a la tienda de mi padrino y que veía que estaba la puerta abierta en un día soleado y que había una trapeadora que estaba impidiendo el paso, y al girarme lo vi sonriendo y brillante como el día, en el instante que lo vi me puse histérica, le pedí que no se despidiera, le dije que no me hiciera esto, que no podía venir en modo fantasma a despedirse de mí, mientras yo lloraba llego mi prima en calma y lo regaño por haberse venido solo del hospital, mi prima me dijo que era verdad y me mostro el certificado de salida, lloré con más ganas, no podía creer que él estaba ahí, que estaba bien, que me estaba sonriendo, tenia miedo de que fuera un mal presagio y me desperté casi llorando.
Recé pidiéndole a Dios que si era algún tipo de premonición no me diera ese don, le dije que no era capaz de interpretarlo y que tenía miedo, que no quería pasar el día preocupada, que si era una señal de que todo iba a estar bien se la agradecía pero que no lo pusiera en mis sueños porque a pesar de saber que los sueños son manifestaciones de lo que uno quiere y de lo que vio y pensó en el día, me era muy difícil, soy muy sensible y me queda muy vivido todo aquello que se manifiesta en mi mente. Dios pareció escucharme porque mientras yo temblaba tensa en mi cama, intentando calmarme para dormir, un vecino puso una canción que hablaba de dios: te agradezco señor por este nuevo día…y luego puso otra…Dios me dijo cálmate, nada va a suceder, todo déjalo en mis manos…yo puedo con ello.
En ese punto me relajé y me dije que debía olvidarme del sueño, peor claramente quede despierta, con el cuerpo atento; no sé que va a suceder, la verdad no tengo la más mínima idea pero confío en que mientras mantenga la fe, Dios, el universo y el cosmos van a escuchar las necesidades de mi corazón. He guardado mi refugio en Dios y él me ha abrazado, confío y creo en que él puede hacerlo todo, que él será quien nos dará paciencia para esperar y agradecer las mejoras lentamente porque es un proceso lento -muy lento- Ahora, mucha gente se preguntará ¿por qué mencionar tanto a Dios? Pues, han sido días muy difíciles, días en los que cada uno de mis familiares y amigos esta viviendo y luchando con sus propias cosas…me sentí sin en quién apoyarme pero toda mi vida he creído que hay una energía superior que se encarga de moverlo todo, he creído en la presencia protectora de los ángeles, he creído que existe algo más allá que la humanidad y en medio de mis preocupaciones y ansiedades he sentido a Dios conmigo siendo mi apoyo, siendo ese en el que puedo buscar apoyo y que puede escucharme y consolar mi corazón.
Con Él no siento vergüenza y peso de pedirle porque sé que él esta ahí para escucharme, espero en él, creo en él, confío en él, dejo las cosas en su voluntad y control porque todo lo que tiene que ver con mi padrino esta totalmente en el plano de lo que se sale de mis manos. Dios está ayudándome en el proceso, ayudándole a mi padrino a recuperar su salud y dándole una segunda oportunidad. El miedo esta ahí porque no puedo erradicarlo del todo, l ansiedad sigue ahí, el estrés y todo aquello porque finalmente mi padrino es una de las personas que más amo en mi familia y que es demasiado importante en mi vida pero he tenido ayuda para no caer todos los días, para caer unos días cuando me flaquean las fuerzas pero Dios muestra su bondad, su piedad y su amor para animarme, darme fuerzas, para ayudarme a seguir creyendo, para iluminar a los médicos, para darnos confianza en lo que está sucediendo y tener la paciencia que se necesita en este proceso de recuperación y de segunda oportunidad para mi padrino.