Es la noche previa a mi segundo día compensatorio, me siento cansada pero me siento bien, trabajar con un objetivo en mente te ayuda a mantenerte firme en lo que estás haciendo y a no echarte para atrás. Han sido días de mucho trabajo, prácticamente desde el momento en que piso el cine no paro hasta que es hora de almorzar o hora de salir, nunca en mi vida había experimentado ese consumo de energía tan grande. Mi vida siempre había sido relajada y cómoda y ahora solo es un mar de actividades que no paran, hacer muchas cosas al mismo tiempo para conseguir lo que quiero.
A veces se me olvida la razón por la que me enfrentó a esto y otras veces esa razón no es suficiente hasta que le sumo aquella realidad en que no todos llegamos al trabajo ideal de primerazo, esa realidad que implica pasar por muchos lugares y trabajos antes de conseguir ese en el que vamos a quedarnos y encontrar una estabilidad.
Siento que en estos primeros meses del 2020, he crecido y madurado de forma increíble, nunca me había visto tan sensata y con pensamientos tan claros y enfocados en mi misma y en mis intenciones, siempre me había dejado llevar por mis sentimientos hacia los demás y anteponiendo su bienestar sobre el mío, pero este año y con mi independencia en mente, estiy enficada al máximo en pensar en mi y beneficiarme a mi, conseguir un espacio de trabajo agradable y poder ahorrar porel tiempo necesario, conseguir que me guste lo suficiente para aguantar las largas jornadas de pie y el estres en general.
Trabar con un objetivo en mente es el mejor aliciente para dar el 100%