Ayer estaba hablando con mi mejor amigo tal y como lo hacemos siempre, es de esas amistades en las que uno puede ser transparente en su mayoría y está bien, una persona que te acepta por lo que eres y que no quiere que cambies, que a pesar de tus errores y defectos quiere que te quedes colo eres. Mi mejor amigo es una persona rarísima y le cuesta entender las formas sociales, es como un robot de carne y hueso, pero se esfuerza en entenderlo y eso lo es todo.
Estaba hablando con el y de la nada me dijo que me iba a pedir perdón por lo que me iba a decir después pero que debía decírmelo, me dijo que yo le gustaba y no voy a mentir, rodé en mi cama y espere que fuera un chiste, pero no… Es la verdad, lleva meses gustando de mi pero para el está claro que es unilateral sino que se canso de estar ocultando lo que sentía por un miedo casi patológico a si quiera intentarlo.
Así que me dijo que le gustaba, yo le dije que lo quería pero no así y comenzamos a hablar del tema y después todo siguió como si nada, no hubo dramas ni tener que consolar un corazón roto por el desamor, ni siquiera la gran sensación de culpa por no poder corresponder, solo siguió como estábamos, la misma comodidad y seguridad del uno con el otro.
He tenido otras amistades así, en la que el amor aparece de la nada de parte de ellos y yo no correspondo, tuve que trabajar demasiado por esas amistades y algunas no las pude mantener, cargue con la culpa y la responsabilidad de esos corazones rotos y fue horrible, por lo que cuando mi mejor amigo me dijo lo que sentía pensé el peor escenario por instinto y después me di cuenta de que hay una razón por la que nos entendemos también, una razón por la que hablamos todos los días, una razón por la que siempre hay algo que contar y eso es la inesperada confianza y la sinceridad.
Mi amistad con el es un espacio seguro en donde podemos ser quienes somos, donde yo puedo hablar sin parar y el escucha, en donde puedo hablarle sobre novelas de dos hombres que se aman y el me cuenta sobre palomas que manejan misiles, esa es la amistad a la que todos debemos apuntar, una amistad que te construya, te apoye, te entienda y busque siempre lo mejor para ti sin querer cambiarte.
Mi mejor amigo me dijo que le gusta y yo no siento lo mismo, pero eso fue solo un escalón más hacia la inmensa confianza que tenemos y fue un ladrillo más en nuestro fuerte de seguridad para ser amigos y estar el uno para el otro.