Hoy salí con mis amigos más cercanos y su hijo a celebrar mi cumpleaños después de mucho tiempo, hablamos, nos reímos y compartimos como siempre, pero por mucho que las cosas parecieran iguales, me di cuenta que una parte de mí había cambiado, estoy más tranquila y me siento menos asustada por lo que piensen y opinen los demás, me siento más segura y definitivamente la idea de hacer las cosas por mi y solo por mi, esta tomando forma, siento que en mi discurso, en mi forma de hablar y de expresarme ha habido un cambio hacia lo que realmente quiero y eso me hace sentir aún más seguridad de que voy por el camino correcto.
La idea general con la que he crecido es que hay que guardar las cosas y que los demás sólo deben enterarse de lo esencial, que los secretos y la discreción deben estar siempre primero y que uno debe guardarse las realidades muy profundo dentro de uno, de puertas para afuera uno debe ser normal y casi perfecto. Pero toda mi vida se me ha hecho una tortura seguir esto, lo entendía y lo hacia cuando estaba pequeña porque tenía miedo de las demás personas y lo que pudieran pensar de mí, sobretodo que me tratarán con lástima o diferente por la situación que estuviese viviendo, pero ya en la adolescencia me di cuenta de lo agotador que era mantener una fachada y mantenerse en silencio, eso de que los trapos sucios se lavan en casa es simplemente extenuante. Está bien que los demás no tengan porque saber todo de tu vida, pero por qué estar siempre atento a mantener una fachada de casi perfección, en mis años de adulto joven sólo me deje ser la persona transparente que siempre quise ser, me dejó de importar mucho lo que pensaban los demás de mi porque finalmente la persona en la que me he convertido es fruto de todo aquello que he vivido tanto lo bueno como lo malo, todo es parte de mi y si los demás usan esa información para bien o mal es su decisión, yo me debo a mi misma y a lo que quiero.
Que la gente me quiera por las imperfecciones en mi vida, que me atesoren por mi transparencia y sinceridad, que estén conmigo conociendo mi sensibilidad y mi fragilidad, porque si hay gente que solo va estar conmigo por la fachada, no me sirve. Soy la persona que soy por mucho esfuerzo y muchos obstáculos superados, cada circunstancia en la vida está para aprender de ella y no para ser escondida.
Desde que dejé de esconderme y hacer como si todo siempre estuviera bien, desde que me permití mostrar mis emociones y dejarme ser y sentir, he sentido mi bienestar en aumento y por ende, me he sentido más cómoda conmigo misma.