Medellín, 2 de enero
Cuando le contamos un plan a alguien, la primera reacción de esa persona será encontrar las fallas de tu plan, los consejos y sobretodo lo que deberías temer de lo que estás haciendo. El primer consejo de mi prima cuando le comente sobre mi plan de viajar fue «Tiene que armarse bien para que no le minen el plan» y yo indignada le pregunté ¿Por qué tenía que armarme si era mi vida? Y eso me dio una nueva perspectiva de mi cambio de pensamiento ¿por qué tenemos que dar razones y justificar lo que queremos hacer? La vida es mía, los riesgos son míos, las posibles incomodidades, los problemas, los errores a comer y aprendizajes serán míos, mi plan – mi vida. A veces tenemos en cuenta todo y cada uno de los pensamientos y opiniones que tienen los demás sobre lo que nosotros pensamos o queremos hacer, y cada frustración en la vida es muestra de que eso está mal. No debemos armarnos para defender nuestra idea, no debemos justificarnos ante los demás, sólo debemos construir en nosotros la seguridad de lo que queremos hacer para ser firmes y decir simplemente «Quiero hacer esto» cada vez que te saquen un pero; algo así como:
Tú: «Quiero irme de voluntario a Estados Unidos»
Persona: «Pero es peligro ir por allá»
Tú: «Quiero irme»
Persona: «Pero vivir allá es muy costoso»
Tú: «Quiero irme»
NO se trata de ignorar los miedos de las personas que nos quieren y se preocupan por nosotros o de simplemente establecerse en un punto del que no nos podamos mover nunc a, se trata de no permitir que los otros acaben con tus ganas de soñar y hacer esos sueños realidad, cada cosa que hagas, sueñes o pienses hacer si le buscas cada uno de los peros y todo lo negativo que puede llegar a pasar lo vas a encontrar, siempre vana existir miles y miles de razones para no hacer las cosas, miles y miles de miedos a situaciones no ideales, la clave está en armarse de todas las razones por las que deberias hacerlo, las razones por las que pensaste en hacerlo en un principio, las cosas que vasa aprender y emprender desde ese sueño. No de forma plenamente soñadora y sin los pies en la tierra, sino revisando las posibilidades más realistas, preparandote para ellas y aun así haciendo lo que quieres hacer.
Necesitamos más ¡puedes hacerlo! y menos peros.